Review New Girl: Eggs

El capítulo de esta semana me ha dejado con una sensación extraña, pero buena. Me explico. Reconozco que me ha costado un poco entrar en él y en un principio no me estaban pareciendo demasiado brillantes los chascarrillos y chistes varios. Pero ha llegado un punto en que las cosas han comenzado a desarrollarse de una manera que me ha gustado bastante, y cuando han aparecido los créditos finales me he visualizado a mí misma con una sonrisilla boba en la boca y suspirando levemente. Vamos con la review, pues.

No sé en qué momento mi cabeza ha hecho “click”. Lo que sí sé es que, como advertía en la entradilla, en los primeros minutos no me estaba convenciendo demasiado nada de lo que veía. La reunión de chicas con Nick ha tenido su puntillo, eso sí es verdad, y verlo compartir sus pensamientos sobre las mujeres ha sido digno de ver (sobre todo ese gestillo que ha hecho, cómplice con la amiga lesbiana, al referirse a las tetas).

Cuando ha salido a la palestra el tema de los óvulos me ha chirriado un poco ver de nuevo a la Jess más descontrolada gritando por la ventana que quería ser fertilizada. Comprendo perfectamente que Nick pusiera unos capítulos atrás esos caretos de asquete cuando se tocó el tema de si alguna vez se han sentido atraídos sexualmente. ¿No os parece lo más antierótico del mundo? A mí sí. Me ha venido a la mente una serie llamada Mistresses, de la BBC, donde el marido estaba tan obsesionado con la idea de ser padre que se cargaba toda la sensualidad del momento…

Lo siento, que me pongo a divagar y al final acabaré hablando de la película que vi la semana pasada en el cine (fue Argo, por cierto… ¡arg, lo estoy volviendo a hacer!).

Mientras Jess pasaba por esta crisis ovular, Nick ha proseguido con su propia crisis, la de siempre, la que tan bien conocemos todos los que seguimos la serie. Ya sabéis, esa sensación constante que tiene de ser un fracasado, de no hacer nunca nada con su vida, de no terminar las cosas que empieza… Ays…. A veces me siento muy identificada con él, la verdad. Y comprendo perfectamente que cada cierto tiempo siempre estén a vueltas con este tema, porque es muy, muy difícil salir de la espiral.

En un primer momento Nick ha pensado que la mejor manera de encontrar inspiración para sentarse a escribir su novela Z de Zombie, era la de emular la vida de Hemigway. Aunque, eso sí, de una manera de lo más descafeinada: ha pensado que lo más cercano que había a enfrentarse a un toro cuerpo a cuerpo era… una visita al zoo. Muy macho todo, sin duda. Lo que sí ha captado pronto ha sido lo de beber como un cosaco.

De todos modos hay que decir en su defensa que nuestro camarero favorito ha conseguido, por fin, hacer algo: ¡ha terminado su novela! ¿Será este un paso adelante en su vida? Desde luego, lo que está claro es que la satisfacción ya no se la quita nadie, ni ese Winston confesando que es lo peor que ha leído en su vida. Esa escena final me ha dejado con muy buen cuerpo, por cierto. Me ha resultado inusualmente larga, pero ha estado genial porque la amistad entre los cuatro protagonistas se hace cada vez más evidente, y viéndolos compartir ese momento alrededor de la cama de Nick, una se siente también un poco partícipe de ese buenrrollismo.

Paso a Schmidt, quien también ha pasado por cierto conflicto interior en este episodio (sí, este ha sido el episodio de las crisis… y aún no he hablado de Cece). Siendo como es un maestro del sexo, o, usando sus propias palabras, un “vaginio”, se ha visto en una situación totalmente nueva para él: su jefa, aquella con quien tenía un contrato sexual (Carla Gugino), no era capaz de llegar al orgasmo con él.

El pobre Schmidty no ha tardado en hacer público su problema, así de contrariado se encontraba el chico. Incluso ha pedido cita con la amiga ginecóloga lesbiana de Jess para pedirle consejo. Y, por si nos quedaba alguna duda, se ha vuelto a mostrar que es tan bueno en la cama que incluso ha revolucionado las hormonas de la doctora, y sólo con una explicación verbal…

Lo mejor de esta trama a lo 50 sombras de Grey (según comentarios de hace un par de semanas, se ha rumoreado que Max Greenfield era uno de los candidatos a interpretar al tipo de la novela esa) ha sido cuando la jefa le ha abierto los ojos a Schmidt haciéndole ver que la relación que tuvo con Cece fue más intensa de lo que él mismo creía: estaba (está) enamorado de ella. Me ha resultado divertida la cara que ha puesto cuando su superior le ha dicho que eso que estaba explicando se llamaba Amor… ¡Lo que yo digo, que estos dos tienen que volver sí o sí!

¿Y qué pasa con Cece? La modelo ha recibido una desagradable noticia de la ginecóloga: le quedan pocos óvulos, y a cada año que pase, le resultará más difícil ser madre. Y así, sin más, la chica que odiaba a los niños, la mujer que pensaba que le quedaban años y años de diversión sin compromiso… se ha visto obligada a plantearse la maternidad de la manera más cruda posible. Ha sido un gran palo para ella, sin duda, y hemos asistido a varias escenas un tanto melancólicas, pero bonitas. Está claro que este tipo de cosas son las que más te sacuden por dentro y te hacen cambiar de un día para otro. Y seguramente su relación con Robby sea la primera en verse afectada, sobre todo porque el chico ya le ha dicho que tendría hijos… pero en un futuro lejano.

En cuanto a Jess, ella sí ha recibido una gran noticia: es totalmente fértil. Vaya, que le podría regalar unos cuantos óvulos a su mejor amiga, o algo. Ha sido muy gracioso, y tierno, cuando, mirando a un rinoceronte, ha dicho: “Tengo muchos huevos… pero ninguna salchicha”.¡ A esta chica hay que buscarle chico a la de ya!

¿Y Winston? No sé qué puedo decir de él. En un episodio en que todo el mundo ha sufrido un bajón en algún momento, el afroamericano va, como siempre, a lo suyo. A no ser que soportar al borracho de Nick y a su novelucha se puedan incluir como un gran problema en su vida, que lo dudo. No sé… Pongamos que es el único personaje que hoy en día está totalmente satisfecho con su vida (al menos laboralmente hablando, porque al fin y al cabo hace un par de episodios estaba llorando por las esquinas porque echaba de menos a Shelby).

En fin, un episodio que me ha tocado la fibra sensible, y que me da la sensación de que en él se han sembrado varias semillas que espero que no tarden en crecer y dar sus frutos.

¿Qué os ha parecido a vosotros el capi?


Categorías: Sin categoría
¡Únete a nuestra comunidad!

Déjanos tu comentario »