Review New Girl: Control

New Girl comenzó siendo una serie donde todo giraba alrededor del personaje de Zooey Deschanel, mientras el resto de personajes solían quedar siempre un tanto desdibujados. Con el paso del tiempo, los secundarios han ido tomando cada vez más protagonismo, sin descuidar por supuesto a Jess. Si el último capítulo se centró totalmente en la figura de Nick, esta vez ha sido el turno de Schmidt. A priori, la cosa prometía, pero… ¿ha estado el episodio a la altura de las circunstancias? Veremos…

No sé si será cosa mía, pero con New Girl me pasa algo muy extraño, porque es como si estuviera visualizando el trayecto de una montaña rusa: un episodio me gusta, el siguiente me parece flojo, a continuación emiten otro capítulo que me deja con buen sabor de boca, pero el de la siguiente semana no me gusta. Es muy complicado que me gusten dos episodios seguidos. Con lo cual, teniendo en cuenta que Injured me agradó bastante, es obvio que este Control no me ha parecido precisamente de los mejores episodios de la temporada.

Quizá tenga algo que ver las expectativas creadas una vez me percaté de que el centro de atención iba a estar fijado en Schmidt, mi personaje predilecto. Pero creo que a la trama que ha protagonizado, aunque prometía, le ha faltado un poco más de inspiración y de verosimilitud. No me trago que sólo con una visita a unos cuantos hippys que acampan en el paseo marítimo, pueda cambiar de una forma tan radical, olvidarse de todos sus principios y modo de ver la vida y convertirse en todo lo contrario a lo que es su esencia. Creo que tiene una personalidad demasiado marcada como para desprenderse de ella en tan poco tiempo (“El pino es la madera de los pobres”, “Agradecería que tu vainilla no tahitiana no tocara mi vainilla tahitiana”, y así podría enumerar decenas y decenas de frases suyas de esas que te dejan boquiabierto). No hay más que verlo en esa salida al mundo exterior, que para él está repleto de peligros como un gato comiéndose una inocente paloma, un artista inmóvil que de repente se mueve, una cometa o una jeringa tirada en el suelo.

Pero dejando a un lado este hándicap, al menos el capítulo ha servido para poner sobre la mesa cómo es Schmidt (por si a alguien le quedaban dudas), y reivindicar esa manera de ser, de pensar, de hablar, tan especial. ¡No sólo iban a hacer lo propio con Jess! Además, hemos podido asomarnos levemente en su pasado para descubrir alguna pista que nos indique por qué acabó siendo de tal o cual manera. Por ejemplo, es una persona tan maniática con el orden y la cocina porque de pequeño su madre le asustaba con que si su habitación estaba sucia no vendría Papa Noel. La verdad es que podrían buscarse a algunos actores que interpretaran a los padres de Schmidt, ya que creo que se podrían sonsacar de ahí algunas escenas de lo más cómicas y a la vez darnos más pistas sobre sí mismo, un poco al estilo de los padres de Monica y Ross en Friends. Cada vez que aparecían en algún episodio, entendías un poquito más a los dos hermanos (lo mismo pasaba con el resto de personajes).

Jess no sabía el monstruo que iba a crear cuando le pidió a su amigo que se relajara un poco. Cuando Schmidt ha dejado de ir al trabajo e incluso de dejar de dormir en la casa, los compañeros de piso han decidido tener una charla con él y pedirle que volviera a ser el de siempre: el que limpia y ordena la casa, el que decide las comidas, el que les echa la bronca por no cuidar sus cuerpos o por vestirse con cualquier trapo… Un regalo en forma de pantalones de marca ha sido suficiente para que el metrosexual aficionado al parkour recuperara su insana cordura. Y, de premio, una visita nocturna de una Cece que sigue empeñada en acostarse con él aunque se avergüence de que puedan verlos juntos. Al menos eso ha dado lugar a un momento hilarante al principio del episodio, cuando la modelo ha parado su coche varias manzanas antes de llegar al piso, y Schmidt no quería salir por miedo a un hombre que simplemente estaba de pie en la calle. De todos modos, espero que pronto alguien los pille, o al menos que empiecen a sospechar un poco, ya que me resulta difícil de creer que estén pasando tan desapercibidos para sus compañeros. ¿Para cuándo una noche de chicas en la cual Jess le pregunte a Cece si tiene algún ligue y ésta se vea en el aprieto de mentirle o de darle largas?

Para complementar un poco la poco creíble trama de Schmidt, el episodio se ha visto enriquecido con otra línea argumental protagonizada por Nick y Winston, que han puesto la nota cómica debido al enfrentamiento que han tenido todo el rato. Nick le debía dinero a su colega (es lo que tiene apostar dinero jugando a las cartas), y después de darle largas varias veces, le ha echado en cara todas las veces que le había invitado o comprado algo, decidiendo entonces descontarlo de la deuda. Winston ha tenido su momento de gloria cuando ha leído en voz alta una especie de acuerdo unilateral con el cual pensaba obligar a su amigo a pagarle el dinero.

Como era de esperar, las chispas no han tardado en salir, apuntando cada uno todas las cosas que a lo largo de su vida habían hecho el uno por el otro, lo que se debían, o situaciones impagables. Como soportar al Nick post-ruptura llorando sus penas, o ver a la madre de éste desnuda. O comprarse un dominio en Internet para escribir un blog “de alto nivel” (sí, he buscado en Google la dirección exacta, y no, no existe). El culmen ha sido esa pelea de gatitas que han protagonizado en la caja de un supermercado… Muy lamentable, chicos. Casi tanto como pedirle al cajero que dejara de pasar productos cuando llegara a una cifra de dinero, teniendo como prioridad la caja de cervezas de Nick.


En fin, como veis el episodio no ha sido gran cosa, y para redondear el pastel no ha faltado una escena de vómito (siempre he odiado el humor escatológico). En cuanto a Jess, ha estado todo el rato en un segundo plano, simplemente estando alrededor de Schmidt en ese intento de cambiarlo que finalmente se ha vuelto en contra suya. Esto, por cierto, está bastante bien, porque al menos los guionistas le han dado cierto respiro a su personaje, que muchas veces es más excesivo incluso que el propio Schmidt.

La buena noticia es que, si la tónica sigue igual, seguramente adoraré el próximo episodio.


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