Review New Girl: Chicago

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La muerte es un tema que suele ser muy difícil de tratar, y más si quienes se aventuran a hacerlo son los responsables de una sitcom. Sólo por eso el episodio de esta semana de New Girl se merece un buen aplauso, que se ha transformado en vítores en cuanto ha terminado. “Bien hecho”, es lo que he susurrado para mí misma una vez han aparecido los créditos del final. ¿Queréis que sea aún más clara? Me ha en-can-ta-do este “Chicago”. Y si seguís leyendo intentaré explicaros el motivo.

Lo primero que voy a comentar es el único punto negativo que le he encontrado al capítulo: no veremos más a Dennis Farina. No es que sea una gran tragedia, porque al fin y al cabo sólo lo habíamos visto en un episodio anteriormente (y por fotos en este capítulo que por momentos parecía un involuntario homenaje al actor), pero siempre es agradable ver a estrellas invitadas en las series.

Hablando de estrellas invitadas, en este “Chicago” hemos tenido a una de aúpa: Margo Martindale, actriz de la pequeña (Dexter, Justified, Emmy incluido, The Americans) y gran pantalla. Ha interpretado a la un tanto arisca y neurótica madre de un Nick a quien sorprendentemente hemos redescubierto como el miembro más responsable de su familia, lo cual ha provocado que de repente este personaje se haga muchísimo más interesante y adquiera nuevos matices hasta ahora inimaginables.

Visualizo a un jovencito Nick soportando las idas y venidas de un padre timador a quien nunca pudo admirar, una madre ocupada en chorradas varias, y un hermano idiota. De hecho, Bonnie dice al final del episodio que siendo solo un niño ya se vio obligado a tomar el timón de su casa. Supongo que después de llevarse toda su infancia y juventud cargando con tremendo peso sobre sus hombros, el chico decidió que la vida era más fácil teniendo un trabajo mediocre que no le exigiera ningún esfuerzo. Y así permaneció… ¿hasta ahora?

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El loser por antonomasia de la serie se ha tenido que encargar de planificar el funeral de su progenitor. Quizá la imagen más chocante (y a la vez de lo más atrayente para Jess, como ya vimos la semana pasada), ha sido cuando estaba haciendo cuentas en un despacho, calculadora en mano. Nada que ver con aquel Nick de hace un par de capítulos que no era capaz de organizar la única tarea que le había encomendado Schmidt para la fiesta en conmemoración de su amistad.

I didn’t really know your dad, except for that one hour when I committed fraud with him. (Jess).

Ahora que lo menciono, seguramente Schmidty hubiera hecho un gran trabajo creando un funeral ambientado en el rey del rock. Pero en este capítulo no se le podía pedir gran cosa en este sentido, por dos razones fundamentales. La primera, había perdido su maleta y no disponía de ningún traje digno con el que “llorar” en el funeral. Y la segunda, y más importante, tenía que lidiar con su fobia a la muerte (o a los muertos. O a ambos).

velatorio

Winston ha sido una pieza fundamental para ayudar al judío a vences ambos obstáculos: aparte de conseguirle un traje (perteneciente al padre de Nick, por cierto), ha intentado sin mucho éxito que su amigo venciera ese ridículo trauma, lo que ha resultado en una escena divertidísima: Winston se ha hecho el muerto en la cama mientras Schmidt daba un sentido discurso en su honor (“You beautiful, black butterfly”). Y cuando el afroamericano le ha intentado agradecer sus bonitas palabras, se ha topado con los gritos histéricos de un Schmidt que se había metido demasiado en su papel (“Schmidt, I have to breathe because I am coaching you and also for regular life reasons”.)

Y es que, para ser un episodio con un punto de partida tan triste, no se ha escatimado en provocar la risa la mayor parte del tiempo. No puedo obviar ese brutal inicio que parecía tópico (¿globos de helio?) pero ha dado un inesperado giro cómico bastante negro cuando Nick ha anunciado la mala noticia y sus amigos han tenido que confortarle y dar el pésame con voz de pito. Me ha encantado ese momento, al igual que cuando Schmidt ha vencido su miedo a los muertos y para celebrarlo ha empezado a tocar el cadáver con su cara una y otra vez. O al igual que los exagerados llantos de un Winston que ya sabíamos gracias al episodio “Father’s Love” que tenía en muy buena estima al bueno de Walt…

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Nick: He was my dad, Winston.
Winston: Yeah, but he loved me more than he loved you. He told me that.
Nick: Yeah, he told me that too, actually.

Para tocar la fibra sensible del espectador ya estaban, en esta ocasión, Nick y Jess. Me ha parecido precioso cómo ella ha intentado en todo momento apoyar a su amigo/rollo/novio, pese a que se sintiera un tanto fuera de lugar frente a su familia un tanto alocada (la abuela adicta a la marihuana ha sido un puntazo). Y creo que todos sabíamos que aunque Nick le había pedido por activa y por pasiva que escribiera ella la elegía en honor a su padre, finalmente él daría un discurso espontáneo y bastante emocionante en el funeral.

I really feel transported to the ghetto. (Schmidt)

Y ya que hablamos del funeral, creo que va siendo hora de mencionar uno de los puntos álgidos del episodio: Jess interpretando a Elvis Presley. Y lo considero un punto álgido no precisamente por su comicidad (como ya he dicho, este “Chicago” ha estado repleto de momentos mucho más divertidos que este), sino porque ese gesto de la profesora es bastante significativo para Nick: no hay más que ver la cara con que la miraba mientras ella cantaba “In the ghetto”, sin importarle lo más mínimo hacer el ridículo o ganarse otra mirada asesina por parte de Bonnie. En vez de eso lo que ha conseguido es que más de una persona suspirara en su casa ante ese detalle generoso y lleno de amor. ¡A mí al menos me ha ocurrido!

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Finalmente la madre de Nick, que durante todo el episodio no había ocultado cierto desprecio hacia la pobre Jess (surrealista cuando le ha preguntado con cara de asquete si era española), ha cambiado de opinión con respecto a ella, sellando la paz a través de un regalazo de aúpa (ejem…): una bolsita de plástico con gusanitos de queso por si le entraba hambre de camino a casa. Y una frase para el recuerdo: “Me alegro de que tengas a alguien que cuide de ti”.

Como veis, a este episodio no le ha faltado de nada. Los cuatro amigos han vuelto a hacer piña, ha habido frases y escenas hilarantes, y momentos bastante sentimentales. Ah, y encima la presencia de Bill Burr me han hecho pensar por un momento en la genial Breaking Bad¿Qué más se puede pedir? ¡Pues que sigan así!

PD: Los únicos padres a quienes no hemos conocido todavía son los de Schmidt. ¿Cuánto tiempo nos van a hacer esperar para ver ese momentazo?

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