Review New Girl: Bad in Bed

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La eterna duda que corroe a una persona que comienza a salir con otra bien podría ser algo así como: ¿qué tal será en la cama? O mejor dicho: ¿qué le pareceré en la cama? Sobre esta última cuestión ha girado el último episodio de New Girl, donde Jess ha pedido consejo a sus amigos sobre diversas técnicas sexuales. Tratándose de ella, creo que está claro que nada bueno podía salir de ahí… Pobre Paul, eso es todo lo que puedo decir. ¿Comentamos este Bad in Bed?

El episodio no ha podido empezar mejor: Jess y Paul hacen una apasionada entrada en el apartamento, comiéndose a besos ante la mirada de un Nick que parece pegado con SuperGlue al sofá (¡¡¡siempre está ahí sentado/tumbado!!!). Para variar, no hay ningún gesto extraño por su parte, ninguna muestra de que lo que está viendo le está molestando. Supongo que sí, que algún día llegará el momento Nick-Jess, pero hoy por hoy todo parece indicar que el pequeño órdago que los guionistas lanzaron hace varios episodios, no están dispuestos a recogerlo hasta quién sabe cuándo. Así que dejamos en stand-by la archiconocida tensión sexual no resuelta entre ambos, y nos centramos en cultivar la amistad, que es bien bonita. Me parece correcto, siempre he pensado que no hay ninguna prisa.

Paso, pues, a hablar de la parejita de raros. Sé que hay mucho detractor de Paul, pero qué queréis que os diga, a mí el chico me hace gracia. Será que lo veo un poco desvalido , y me nace un sentimiento protector… El caso es que verlos a los dos tan inseguros y nerviosos mientras se quitan la ropa, y Jess cantando “intercourse”, ha sido un momentazo (lástima que más adelante los guionistas se pasaran de la raya, pero bueno, de momento la cosa pintaba bien). Y al final no hubo sexo. Al igual que ocurrió en su momento con Nick y la camarera, la cámara nos ha enfocado a los dos tortolitos muy serios mirando al techo, mientras ella se excusaba…

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Y es así como llegamos al quid de la cuestión: ¿soy buena en la cama? Jess tiene sus dudas, ya que Spencer ha sido su único compañero sexual en varios años, y desde que lo dejaron la dulce profesora no ha echado ni un miserable quiqui. Y os recuerdo que en el piloto ya se nos dejaba ver que este era un tema que a ella le preocupaba bastante, a juzgar por el numerito de striptease que se preparó para sorprender a su novio (eso por no hablar de su dificultad para pronunciar la palabra “pene”).

El tema prometía, y nos ha ofrecido varios momentos y frases memorables, como Jess viendo porno por Internet durante 5 horas y media seguidas, o los tres amigos peleándose entre sí por ver quién es el mejor amante (quizá la mejor escena del episodio). Pero también ha habido otros aspectos que no me han gustado demasiado, como cuando Jess va a comprarse lencería y opta por la aberración más grande de toda la tienda ante la sorprendente impasibilidad de Cece, que ya podía haberle aconsejado un poco y hacerle ver la diferencia entre ser sexy y ser una freak.

Y, si la escena de los consejos varios de los colegas ha sido bien graciosa, he de confesar que cuando Jess y Paul han vuelto a entrar en acción, la cosa me ha chirriado bastante. ¿En serio, Jess? Una cosa es ser una awkward de cuidado y tener la sensualidad oculta en lo más profundo de su ser, y otra es no tener dos dedos de frente y ser una retrasada social. ¿En serio lo mejor que se te ocurre en una primera cita sexual es ponerte a actuar como una especie de psicópata samodasoquista con trastorno de personalidad? Es evidente que no me ha hecho mucha gracia esta parte, excepto el principio, cuando el pobre de Paul empezaba a seguirle el juego y a poner voces raras a su vez (Jimmy Stewart, lol). El resto de la escena no lo recordaré con una sonrisa en la cara precisamente, porque como digo, me ha parecido que han dejado a Jess a la altura del betún.

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Paul, evidentemente, ha salido huyendo del lugar como alma que lleva al diablo, supongo que pensando si Jess es una especie de mantis religiosa o viuda negra. Lo raro es que al final del episodio haya vuelto e incluso haya aceptado abrir su mente a nuevas experiencias sexuales. Supongo que es cierto eso de que el amor es ciego. En este punto los guionistas han mimado más y mejor a la protagonista, que por fin ha actuado como una persona cuerda, le ha pedido perdón y le ha explicado que toda la actuación de la noche anterior fue producto de una premisa equivocada por su parte. Besos, abrazos, y por fin, sexo en el ascensor. Y así, tan fácil, todo vuelve a ir viento en popa.

En cuanto a los chicos, esta vez han estado un poco más al margen, y con tramas un tanto flojas. Mi preferido, Schmidt, se las ha tenido que ver con una compañera del trabajo un tanto rastrera, a quien al final ha acabado venciendo a lo grande, como sólo él podía hacer (genial la frase: “Eres como un villano de Bond, me acabas de contar todo tu plan”). Por cierto, no deja de ser curioso que sea el único hombre de toda la oficina. Un nuevo dato a apuntar en el peculiar listado de las causas que hacen que Schmidt sea un personaje tan especial, junto con su obesidad adolescente o su abultada cuenta corriente.

El chico se ha autoinvitado a una fiesta “baby shower” de una de sus jefas, con la intención de ganarse sus simpatías. Y vaya si se la ganado. Tanto que incluso al empujarla a la piscina ésta ha salido dando gritos de alegría y jolgorio. No, no ha sido gran cosa…

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Y tampoco ha sido gran cosa la trama de Nick, si es que se puede llamar trama. El camarero tenía que cortarse el pelo pero como odia ir a la peluquería, al final Winston lo anima a ir a la suya y se hace un peinado de malote que no le pega nada. Bueno… Lo mejor, el vídeo-tutorial de Youtube con final inesperado; y el flash donde vemos a Nick en su antigua peluquería. Será porque me he visto muy identificada, porque yo también odio tener que hablar de cosas que no me interesan con la persona que me está cortando el pelo.

No puedo dejar de mencionar que el corte de pelo de Nick no parece que le vaya a ayudar a ligar, al menos a tenor de la respuesta que ha provocado en una Jess que de buenas a primeras ha dejado de tener en cuenta sus consejos porque con esas pintas evidentemente no tiene que ser ningún as en la cama (sic). Ha tenido su punto que Winston, repitiendo palabra por palabra lo mismo que su amigo, sí se ha ganado la confianza de su compañera de piso, sólo por tener un look más adecuado. Ver para creer.

Creo que ha sido el episodio más flojillo de la temporada, principalmente porque la escena que se suponía clave me ha causado más rechazo que otra cosa. Sé que Jess es un personaje muy complejo y extremo, y por esa misma razón, hay que intentar medir sus acciones y frases. Y si a eso le sumamos que los chicos han estado en un segundo plano, con tramas poco desarrolladas, el resultado acaba siendo un tanto decepcionante. Un pequeño patinazo lo tiene cualquiera, ¿no?

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