Review Nashville: Move It on Over

Buenas noticias para Nashville: esta semana nos hemos enterado de que la ABC ha decidido concederle una temporada completa. Serán 22 episodios, lo que quiere decir que Rayna, Juliette y compañía estarán en con nosotros, al menos, hasta bien entrado el 2013. Veremos si aprovechan bien la oportunidad. De momento la cosa avanza bien, el giro iniciado en el capítulo anterior continúa satisfactoriamente en Move It on Over. ¿Te vienes a comentarlo?

Si bien Move It on Over baja un poco el nivel con respecto al episodio anterior, las cosas continúan bien por Nashville. El cambio iniciado en el 1×04 le ha sentado muy bien a la serie y los personajes empiezan a verse envueltos en tramas complejas y mínimamente conseguidas. Las vidas y secretos pasados de los personajes son una de las grandes bazas de Nashville y, de momento, la está jugando muy bien.

Empezamos por la vida pasada de Teddy, que sale a relucir en el debate con Coleman, su contrincante en las elecciones. Coleman juega sucio y pone sobre la mesa a un personaje del que aún no habíamos oído hablar: el padre de Teddy, una persona de la que nadie – ni siquiera Lamar – parece guardar buen recuerdo. La pregunta ahora es: ¿por qué exactamente? Una nueva intriga se abre para Conrad y otra parece que empieza a cerrarse.

El secreto que Teddy y su misteriosa más que amiga Peggy guardaban tiene que ver con el fiasco inmobiliario en el que Conrad se vio envuelto. El agujero financiero que aquello dejó fue solventado de una forma un tanto ilegal por parte de Peggy. Por supuesto, Lamar se ofrece a tapar todo rastro de irregularidad en la hoja de servicios de su yerno y, de paso, de Peggy.

El sentido común debería alertar a Conrad de que el Sr. Wyatt no hace nada gratis y que la factura llegará a su debido tiempo. Probablemente cuando ya ocupe su despacho en el Ayuntamiento y en forma de fotografías fácilmente malinterpretables por su esposa.

Y hablando de Rayna… La reina del Country ha cumplido su palabra y ha anulado la gira con Deacon. La semana pasada nos preguntábamos cómo haría frente a sus problemas económicos sin la gira, pues bien, ya tenemos la respuesta: cantando en un anuncio de cosméticos.

Precisamente, es el anuncio el que desencadena la primera discusión en la separación de Rayna y Deacon. Me da la sensación de que Claybourne se aferra a la canción como la última esperanza de mantener con vida la extraña relación que mantiene con Jaymes. Una esperanza que se desvanece al final del episodio cuando, finalmente, la deja marchar.

Deacon ha cambiado de bando y razones para ello no le han faltado. Rayna ha perdido la lealtad de su exguitarrista pero ella misma se lo ha buscado. Primero, con la discusión en el episodio anterior, después con la prepotencia que muestra al pedirle que ceda los derechos de la canción y, al final, ignorando su llamada de socorro desde la cárcel. Una llamada que sí atiende Juliette Barnes.

Juliette y Deacon están cada vez más unidos. Afrontar juntos problemas tan serios como a los que se enfrentan suele tener dos resultados posibles: o rompe la relación o la afianza. En el caso de la cantante y el músico, dar un paso adelante para enderezar la vida de Jolene, ha sido su punto de inflexión.

Deacon se comporta como un buen amigo y utiliza su experiencia pasada para convencer a la madre de Juliette de que internarse en una clínica de desintoxicación es la mejor solución para ambas. Una historia intensa que aleja de Barnes cualquier resquicio de la estrella adolescente, déspota y caprichosa que vimos en los primeros episodios.

Una trama que también nos muestra el lado más oscuro de Deacon Claybourne que se enfrenta de nuevo a sus fantasmas y que, de momento, sale victorioso. Eso sí, sufre unas cuantas magulladuras por el camino. No sabría decir si la pelea en el Bluebird es fruto únicamente de la rabia que le provoca perder a Rayna o si hay algo de enfado consigo mismo por casi haber caído en la tentación de consumir.

Sea como sea, me ha gustado que quien pague su fianza sea Juliette y no Rayna. Este final, sin duda, dará lugar a futuros enfrentamientos entre Jaymes y Claybourne. Disputas que, seguro, nos permitirán saber más de lo que pasó entre ellos.

Acabamos con la trama de Scarlett, Gunnar y Avery. Como era de esperar, Avery sigue sin digerir el hecho de que su novia esté triunfando y decide sabotear, medio adrede y medio sin querer, la primera gran oportunidad de Gunnar y la rubia.

El fracaso de la muestra, desencadena la primera discusión importante entre Scarlett y Avery. Tiene toda la pinta de que el final de esta relación está cada vez más cerca. Sin embargo, Gunnar vive el inicio de la suya con Hailey después de que Scarlett le dejara claro y meridiano que ella no está disponible. Un cuadrado amoroso en toda regla que, todo sea dicho, da un poco de pereza. No es que la historia no haya sido entretenida, es que, como viene siendo habitual, es bastante predecible y evidente.

Hasta aquí el repaso a Move It on Over, un episodio correcto que nos deja varias tramas interesantes en el horizonte. Me quedo con la historia de Juliette y Deacon que adquiere cada vez más matices y nos descubre partes inexploradas de ambos personajes. En cambio, le damos un punto negativo a Scarlett, Gunnar, Avery y Hailey con su historia pseudo-adolescente que, aunque es entretenida, está ya muy vista.

Por otro lado, también será interesante ver cómo utiliza Lamar la información que ahora posee sobre el pasado de Teddy Conrad y qué papel jugarán Peggy y Rayna en esta historia. En cuanto a la reina del Country, algo me dice que su carrera “en solitario” no va a darle tantas alegrías como espera. Lo iremos viendo pero ahora es vuestro turno, ¿qué os ha parecido Move It on Over?

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