Review Mujeres Desesperadas: The Coffee Cup

Primera review de Mujeres Desesperadas y comenzamos con capítulo jugoso. Probablemente no ha sido el mejor de la temporada, pero ha sido el típico en el que comienzan a cambiar varias tramas de las desesperadas. The Coffee Cup nos ofrece cosas que tarde o temprano tenían que ocurrir y nos deja abiertos varios frentes en las vidas de nuestras desesperadas favoritas. Primera review… ¡al ataque!

Comenzamos el capítulo con algo que era obvio que iba a pasar: Katheryne se ha vengado de Susan y se están viendo las caras en un juzgado por el famoso disparo. Y una simpática jueza (lease con ironía) se pone del lado de Katheryne y condena a su vecina a hacer servicios sociales. Primer palo para la señora de Delfino.

Katheryne intenta un segundo golpe burlándose de su ex amiga mientras recoge basura, pero le sale el tiro por la culata y… ¡ale!, a recoger caquita tú también, rica. ¡Qué cuadro! Las dos vestidas con el mono naranja como si estuvieran en el corredor de la muerte y, cómo no, peleándose de nuevo. Y esta vez, Katheryne sí consigue un nuevo punto en su marcador. La pelirroja no es tonta, aunque a veces den ganas de estrangularla, y justo en uno de esos momentos le suelta a Susan que, digámoslo finamente, echa de menos las cinco veces al día que Mike la hacía sentirse mujer.

La moda carcelera llega a Wisteria LaneLa moda carcelera llega a Wisteria Lane

Ojos de plato para Susan y un nuevo reto en su haber: superar el record que Katheryne consiguió con su marido. Pero por más que lo intenta, un hombre es un hombre y no siempre se puede llegar a ese número. Y claro, con lo orgullosa que es Susan, se lo tiene que echar en cara a Mike, a lo que este le responde que lo hicieron una vez porque no tenían otra cosa que hacer y que con Susan tiene mil cosas más que hacer. ¡Qué bonito! Por otro lado, Lynette cada vez tiene más difícil ocultar su embarazo y, en lugar de comprarse ropa premamá que la delate, comienza a ponerse la ropa de Tom. Sinceramente, no sé qué es más cantoso de los dos.

En la oficina, Carlos y Lynette, junto a su compañero Terrance, consiguen cerrar un trato por el que deben enviar a alguien de la empresa a Florida. Y aquí viene la complicación. Gabrielle quiere enviar a Terrance a la tierra de Dexter para que Juanita pueda ocupar el puesto de su hijo en el colegio. Lynette no quiere que Terrance se vaya para que haya un hombre importante en la empresa cuando ella esté de baja por maternidad. Y al final… Lynette se traga todo lo que ha estado guardando durante varios meses y Carlos la envía a ella a Florida.

Retrocedamos un poco, porque es bastante lioso. Cuando Gabrielle convence a Carlos para que Terrance vaya a Florida, Tom y Lynette se ponen manos a la obra para que éste lo rechace. Cenita entre ambos con Terrance y su mujer y un mano a mano para hacerles cambiar de idea. Y lo consiguen.

Lo que no consiguen hacer por más tiempo es ocultar el embarazo y una inoportuna patadita de uno de los gemelos cuando Gabrielle abraza a su amiga deja todo al descubierto. Una patada de los gemelos que aún no han nacido, no de los mayores se entiende, que si no me descalabran a Gaby. Y claro, los Solís son una pareja unida y se cuentan todo.

¿Tienes gases?¿Tienes gases?

Conclusión: Carlos tiene un enfado de tres pares de narices y obliga a Lynette a marcharse a Florida o renunciar si no le gusta. Vamos, una manera fina de despedirla. Hacía tiempo que no veíamos un Carlos tan soberbio. Aunque pueda tener razón porque Lynette le ha engañado, ésta también tenía sus razones para ocultarlo y ha seguido demostrando que es buena para el cargo. Muy mal, señor Solís, muy mal.

Y, por último Bree, que sigue con su lío de cabeza con qué hacer con Karl y Orson. Su marido comienza a sospechar que le está poniendo los cuernos, y le pide a Angie Bolen que la espíe. Angie no sólo se niega sino que la ayuda a esconderse cuando Orson casi les pilla in fraganti.

Confieso que Angie se está convirtiendo en un personaje muy interesante para mí después de tan sólo 8 episodios. Y eso que aún no conocemos su secreto. El capítulo termina, precisamente, con un Nick Bolen hablando en clave con un tal Chris por teléfono y contándole que va a hacer algo con lo que Chris no está de acuerdo. Y nada más salir, un nuevo ataque al estilo del que tuvo Julie: hombre enmascarado ahoga a jovencita.

El estrangulador ataca de nuevoEl estrangulador ataca de nuevo

Ya es obvio que no es Nick, y la nueva sospechosa de ser la atacante es Angie, la última Bolen que queda por acusar. Justo antes del ataque, alguien les vigila desde un coche. Si es Angie, bien podría ser por celos. Y vosotros, ¿quién pensáis que puede ser el misterioso estrangulador?


Categorías: Sin categoría
¡Únete a nuestra comunidad!

Déjanos tu comentario »