Review Mujeres Desesperadas: Is this what you call love?

Tres semanas nos han tenido esperando las mujeres de Wisteria Lane para saber qué era de sus vidas, ahora que parece que la tormenta de Alejandro ha pasado. Pero ya están aquí, y en principio para volver al ritmo semanal del que no tendrían que apartarse nunca. Eso sí, se nota que la cosa llega a su final, porque hay personajes secundarios que se pasan por el barrio residencial para despedirse.

Y lo cierto es que en este sentido sería mejor que los créditos iniciales no nos spoilearan las sorpresas, así que a pesar de que para los que leáis esto será tarde, si alguien por casualidad no ha visto el episodio le recomiendo que no lea los nombres de los actores que aparecen en él. Y ahora sí que me meto de lleno en la reseña sin preocuparme por chafarle contenidos a nadie.

Dejábamos a Bree, el último día, en un estado de aceptación de su nueva condición de “puta del pueblo”, y la cosa sigue igual. Sus tres ex amigas se han dado cuenta de que cada día sale un hombre diferente de casa de la pelirroja y cuchichean sobre ella, aunque no se preocupan demasiado por la señora Van de Kamp, después de haberles escondido cosas muy importantes sobre el caso Alejandro. Volveremos a ello, pero ahora vamos a ver qué han hecho ellas en este episodio.

Empezamos por Gaby, que tiene que lidiar con la difícil situación que le plantea Juanita, que por San Valentín (cómo no, incluso Los Simpson de esta semana lo tenían como tema) se extraña por no haber recibido nada del chico que le gusta. La solución, para la latina, es falsificar una tarjetita de amor para la presuntamente tonta de su hija, pero provoca una reacción en cadena que le obliga a afrontar la verdad y empezar a tratar a su Juanita, más madura de lo que le correspondería por edad, como se merece: de ahora en adelante no le esconderá según qué cosas, por ejemplo el lugar donde se encuentra su padre, que no está precisamente de viaje de negocios por Europa.

De una madre que debe hacer ajustes a la forma de tratar a su hija pasamos a otra en la misma situación, Susan, y es que vuelve Julie para contarle a su madre un detallito: nada, que está embarazada de 6 meses. Pero sigue sin tener suerte en el amor y en este caso no tiene pareja, así que para seguir estudiando su doctorado va a dar a la niña que espera en adopción. Susan se opone radicalmente, incluso sabotea una cena con una pareja que iba a quedarse con el bebé, pero al final tiene que afrontar la verdad: Julie salió bien, pero no tuvo una infancia feliz como hija de una madre soltera.

Al final parece que Susan entra en razón, pero en este punto pueden pasar dos cosas: si los guionistas quieren ser originales Julie llevará su decisión a cabo, hasta el final, por duro que sea para ella. Si buscan el happy ending, al final encontrarán la forma de no separarla del bebé ni de los estudios. Veremos lo que ocurre, si es que la historia da más de sí. Y si no, ha sido la despedida de Julie de Mujeres Desesperadas.

Lynette, por su parte, tiene una segunda oportunidad con Frank, el peluquero de Renée, y ahora que en teoría está más relajada gracias al yoga la cosa pinta mejor, pero durante todo el capítulo vemos a la ex de Tom Scavo con miedo, y es que no es fácil volver a tener citas tras salir de un matrimonio de 20 años. Frank se muestra sumamente comprensivo con Lynette, es un encanto de hombre, pero estoy seguro de que esta consideración lo convertirá en pagafantas cuando los Scavo vuelvan, porque nadie duda que van a volver, ¿verdad?

Y ahora sí, volvemos a Bree. Si parecía que su situación no podía empeorar, también sabíamos que tarde o temprano tendrían que cambiar las cosas. No lo consiguen las otras tres, que le hacen una intervención al darse cuenta de que su amiga ha caído de nuevo en el alcoholismo y que estando tan mal merece la oportunidad de explicarse. Demasiado tarde para Bree, que las echa de casa y sigue a lo suyo.

Pero lo de salir cada noche con un hombre diferente, en una ciudad pequeña y siempre en el mismo pub, tiene un peligro que finalmente se materializa: repetir y no darse cuenta. El alcohol le está jugando muy malas pasadas, pero todavía puede ser peor. Se veía venir que alguien intentaría propasarse al verla vulnerable, y es lo que intenta un hombre al que la pelirroja rechaza: el tío intenta secuestrarla con fines poco ortodoxos… hasta que Orson reaparece y defiende a su ex con un táser desde su silla de ruedas.

Esta reaparición la esperábamos muchos, todos los indicios apuntaban a que él era el hombre detrás de los anónimos a Bree y del atropello mortal de Chuck, pero no nos imaginábamos que sería así como volveríamos a ver la cara de Kyle MacLachlan en la serie. Otro que viene a despedirse, pero parece que se quedará hasta el final: en los últimos segundos del episodio lo vemos en casa de Bree, tomando el té como en los viejos tiempos.

Que nadie piense que esto lo descarta como el personaje misterioso que ha amenazado veladamente al cuarteto protagonista desde el inicio de la temporada. Al contrario: los indicios siguen ahí (conoce la dirección de Bree, sabe lo que es atropellar a alguien (Mike)…), y la motivación para ello podría ser perfectamente acabar con los nervios de la mujer que lo rechazó para luego presentarse como el hombro sobre el que llorar, su salvador y, de nuevo, su pareja. Es eso lo que, a mi parecer, ha hecho Orson Hodge. Pero si quieren sorprenderme y jugar al despiste para revelar que la identidad del asesino de detectives es, por ejemplo, Tom Scavo… por mí perfecto.

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