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Review Mr. Sunshine: Employee of the year

Review Mr. Sunshine: Employee of the year

Después de un primer episodio confuso, pero a ratos hilarante, nos metemos en harina. Ahora ya se plantan las bases de lo que debe ser la primera temporada de la serie. Después de la aparición de Jorge García, parece que una de las tónicas de la serie serán los artistas invitados. La otra tónica que hemos visto, es que el peso de la serie recae prácticamente en Ben y solo en Ben. ¿Es demasiado peso para una sola espalda? Vamos a comentarlo.

Si en el primer episodio me quedó un buen sabor de boca por un par de escenas, en este caso, no ha sido así, aunque si he tenido un par de sonrisas y algún inicio de carcajada. Podríamos decir, o no, que el capítulo se ha centrado en dos tramas: el concurso (y sus daños colaterales) y el concierto y los problemas de tener a una estrella de Rock a la que dar los caprichos. El motivo de fondo es la necesidad de reconocimiento de Ben por sus diez años que nadie ha apreciado. Mientras que la primera trama ha tenido momentos graciosos, la segunda no, o al menos a mi no me lo ha parecido (bueno, quizá lo de Brothers and Sisters). No sé si es porque el Jonas Brothers (no sé cual es, ni me importa mucho) no me ha hecho gracia, o porque la trama era más que previsible, o que era como un pegotazo en mitad del episodio. El concurso, sin ser matador de la risa, ha tenido los mejores momentos.

Alonzo me parece que es un personaje al alza. Esa conjunción entre “divismo comprometido” y el ca**ón que se puede intuir promete. La rivalidad con Alice ha dado una de las tres grandes escenas: los frisbees y los platos de plástico a los niños ciegos. La verdad es que la serie ha tenido, para mi, sus dos mejores momentos han sido de alta crueldad con niños, pero el chiste se ha cortado demasiado pronto. Heather y Roman son otra gran pareja. Roman llega a un nivel de estupidez realmente graciosa. El “América” al ganar el coche (habría sido mejor USA, pero bueno) y el incendio del coche han sido momentos clave. Heather promete, necesito verla en cólera, chillar, amenazar a Ben o a alguien. Esperemos que gane más peso. A lo largo del concurso hemos visto una gran cantidad de ideas, a veces poco graciosas (el busto de barro) a veces muy buenas, como la tarta de churros: genial por concepto, por el carácter informativo (no sabía que hubiera churros en Estados Unidos) y porque es la que ha tenido más continuidad.

El resto, la verdad, es que pudiendo ser buenas, me han parecido echadas a perder, porque no dejan de ser ocurrencias sueltas (quizá estén probando que es mejor). Crystal, pese a ser un gran personaje, hoy ha estado más floja, y eso es una pena, porque, para alguien tan surrealista, tener poca o ninguna participación hace que se convierta en una especie de Mortadelo, y creo que es perder oportunidades. Y ahora vamos a por Ben. Creo que su exceso de protagonismo eclipsa al resto de personajes. Creo que sus tramas hacen que gags estupendos se pierdan. Creo que su visión más razonable de las cosas hace que el resto de personajes quede como un grupo de idiotas que le necesitan. Además, esa superioridad junto al sarcasmo hacen que nos recuerden mucho a un personaje que, haciéndole un favor a la serie, solo diré una vez más: Chandler. Prometo no repetirlo.

Ben podría ser un personaje genial si de verdad estuviera deprimido, y si fuera un miserable, ególatra y egoísta que le ha llevado a estar solo. Sin embargo, así mirado, no es fácil entender porqué no tiene novia, ni porqué no es feliz. El argumento de la serie no pega con el personaje… o al revés. El espíritu debería ser el de los créditos (que por cierto, me parecen apoteósicos en su brevedad). En fin, que si crecen los demás personajes y Ben se convierte en quién debería ser, la serie será bastante más graciosa. Si los gags tienen orden y continuidad en lugar de parecer Benny Hill, puede ser muy graciosa. Así que hay una buena base y queda esperar que se cuaje. Por último, y siguiendo la tradición de este blog, mi rankin de grandes momentos: El número tres para el cambio de los frisbees por platos a los niños ciegos. Tan ruin que merece la pena. Una lástima que se difuminara el chiste y que no se dejará avanzar con él. El número dos para la tarta de churros. Es un concepto de esos que ni siquiera pensando en lo más empalagoso puedes llegar a imaginar… y sin embargo, a mi me apetecía. El número uno, la declaración de amor de Roman… no hay palabras.

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3
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