Review Modern Family: Virgin Territory

Antes de nada, os presento mis excusas debido a que me fue imposible subir la review del anterior capítulo de Modern Family. Lo cual me da mucha rabia porque me pareció magnífico, atrevido, divertidísimo. ¡Y encima nombraban a Ryan Gosling! Pero centrémonos en el presente, en este Virgin Territory. Me ha dejado una sensación extraña este episodio. Es más, creo que ha habido momentos en que incluso he llegado a sentirme algo incómoda. ¿Ha sido cosa mía?

Básicamente me refiero a la forma en que Phil se ha enterado y ha reaccionado ante el descubrimiento de que su hija Haley ya no es tan niña. Es un momento que todo padre quiere retrasar en el tiempo lo máximo posible, y la forma en que lo han reflejado ha sido tan cruda, con ese Phil desconcertado, sin saber cómo reaccionar, y esas metáforas sobre la muñeca… que por un momento he olvidado que estaba viendo una sitcom ligera para pasar un buen rato.

Si a eso le sumamos el hecho de que durante buena parte del episodio ha imperado el mal rollo entre todos, nos da como resultado una amalgama de emociones negativas, que de todos modos se ha ido suavizando hasta llegar a un final satisfactorio para todos, por supuesto.

Y es que ha habido palos para todos: Jay se ha cabreado muchísimo con Mitch cuando éste ha reconocido cierta jugarreta traviesa de su adolescencia; Claire ha estado continuamente intentando zafarse de una Gloria que sólo quería estrechar los lazos con su “hijastra”; Luke y Manny se han puesto en modo “malotes ON” en contra de Lily; por no volver a mencionar el caso de Phil y Haley.

La trama quizá más cómica de todas ha sido la protagonizada por ese dúo tan prometedor formado por Luke y Manny. Luke sigue demostrando que es un crack y que los guionistas lo quieren mucho, con frases y actitudes tronchantes, que está claro que suele robar de ciertas escenas sueltas de películas que ni siquiera ha visto enteras. Me imagino al pequeño Luke viendo un programa de zapping por la mañana y aprendiéndose tal o cual mueca, o pasando de largo por el salón mientras su padre ve una película y apropiándose de esa o aquella frase de Harry el sucio.

En este episodio quiero destacar, por supuesto, el momento en que va conduciendo el coche con cara de tipo duro, y cuando yendo de copiloto llama a Manny “Thelma”. En el episodio de la semana pasada, el (reitero) buenísimo Aunt Mommy también estuvo sembrado, cuando sentado en la mesa junto a sus hermanas dijo esa frase apocalíptica: “O… estamos todos muertos”.

Manny no se queda atrás, porque verlo agarrado al volante del coche con esa actitud chulesca que no le pega nada, ha sido una imagen que tardará en olvidárseme. Al menos en este episodio ha actuado, por fin, como el niño que es, ideando travesuras con su sobrino y al final saliendo del coche a toda prisa para que Claire no los pillara.

Por cierto, la trampa para Lily no podía estar más elaborada. Es más, creo que el grupo OK Go ha tomado nota para sacarlo en su próximo videoclip. Lo malo es que finalmente no ha sido Lily la que ha picado cogiendo las galletas provocando que se derramara el cartón de leche… ha sido Cam quien ha pagado el pato.

Un Cam que, por otra parte, ha aprovechado su convalecencia en el sofá en casa de los Dunphy, para empezar a revolver entre todas las cosas de Claire buscando un tupperware que le dejó hace tiempo y nunca volvió a ver. Me encanta cuando los personajes enloquecen por momentos y empiezan a actuar de forma impredecible. Se les ve tan miserables, tan humanos… Esta historia ha terminado de la única forma que podía terminar: Cam ha sido pillado in fraganti por Claire, con el tupper en la mano y en el suelo tras haber sufrido una caída mientras hacía equilibrios para mirar en uno de los muebles más altos de la cocina.

Mientras Cam se comportaba como un/a novio/a ultraceloso/a al que su pareja deja solo en su apartamento, toda la familia había salido a hacer distintos recados. Por ejemplo, Claire iba a hacer yoga, y cuando Gloria ha querido acompañarla, ésta ha puesto una mala excusa y se ha ido sola. Al final la colombiana ha decidido presentarse en el centro al que acude Claire y forzar un poco la situación, obligar a la rubia a que acudieran juntas a clase, para, como decía un poco más arriba, estrechar lazos. Tras varias tentativas por parte de Claire de quitarse de en medio a Gloria, por fin hemos entendido a qué se debía tal rechazo: realmente no acudía a yoga, sino a clases de tiro. Por un momento pensé que iba a ir a una Terapia Crash, que últimamente se ha puesto de moda en nuestro país, por cierto. Pero lo de disparar mola más, y encima me hace acordarme de Bree de Mujeres desesperadas.

Frase para el recuerdo, por cierto, cuando Claire le dice a Gloria que está estresada porque ella tiene que lidiar con tres hijos mientras Gloria tiene la suerte de convivir con dos adultos. Grande. Y no quiero obviar el hecho de que Gloria ha vuelto a ponerme los vellos de punta cuando ha cogido la pistola para enseñar a Claire cómo se utiliza de verdad, disparando con una sola mano como si estuviera acostumbrada a llevar una de esas en el bolsillo de su pantalón cada día.

Por último, dejando a un lado a Phil y Haley, que habían ido a una horrorosa tienda de muñecas de 200 euros cada una junto a Lily y Alex (me daría pánico quedarme encerrada ahí de noche); y a Manny y Luke, de quienes ya hemos hablado, sólo quedan Jay y Mitch.

Como dije antes, me causó un poco de incomodidad ver cómo Jay se enfadaba tanto con su hijo al enterarse de que esa vez que hizo un ace jugando al golf, fue porque Mitch hizo trampas. Cuando he conocido a los amiguetes del club, he entendido el motivo: Jay llevaba años presumiendo de su hazaña.

El pobre Mitch, que en este episodio no dejaba de meter la pata, ha aparecido entonces en el club, creyendo que Jay había confesado, y ha soltado frente a todos que estaba orgulloso de que su padre prefiriera decir la verdad para sentirse bien consigo mismo. De todos modos, al final padre e hijo han hablado con sinceridad, expresando sus emociones y llegando a un entendimiento: Mitch pensaba que ese día era lo suficientemente bueno porque pasó un gran día con su padre, para Jay lo único importante de ese día era que había hecho un ace… Pero acto seguido el pater familias ha empezado a recordar todo lo que hicieron y comieron ese día, demostrando a Mitch que sí que consideró importante pasar tiempo con su hijo. ¡Muy emocionante todo, oiga!

En conclusión, y pese a esos momentos incómodos, ha sido un buen episodio, aunque no tanto como el anterior. ¿Qué os pareció a vosotros?

Nota del autor
3.5
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