Review Modern Family: The One That Got Away

… y otra serie más que echa el cierre. Modern Family dice adiós a una segunda temporada repleta de éxito y laureles, incluyendo el Globo de Oro y unas audiencias nada desdeñables teniendo en cuenta al monstruo al que se enfrenta (la imbatible American Idol). Todo ello le augura un fructífero futuro; de hecho, la serie ya fue renovada hace un tiempo para una tercera temporada. Seguro que no será la última. Fin de temporada, con un buen episodio, aunque me ha dejado con ganas de más… ¿Lo comentamos?

Jay vuelve a cumplir años. Si el año pasado la familia viajó hasta Hawai, esta vez han decidido ser más comedidos (¡estamos en crisis!) y celebrarlo con una simple cena y un par de regalos poco inspirados (repito, ¡crisis!).

Durante todo el episodio cada personaje ha intentado organizar una parte de la fiesta de Jay, pero, como era de prever, todo ha resultado ser un desastre. El pobre cabeza de familia, quien sólo quería pasar un día tranquilo de pesca, ha visto estropeado su relajado día, y se ha llevado todo el tiempo reparando estropicios ajenos. Menos mal que todo se puede arreglar con una barca en medio de la piscina, y el amor y la satisfacción de ver a toda la familia unida. Al menos esa era la forma de pensar del antiguo Jay, del Jay-no-cascarrabias-ni-tan-cruel que es ahora. Y al cual adoro, por cierto. Tampoco es crueldad, es… sinceridad extrema. La misma que le lleva a decir a una pareja de conocidos que no los traga y no quiere perder su tiempo con ellos… o a comparar a la peluquera canina con una manguera.

En fin, en este episodio hemos podido ver a los personajes interrelacionándose entre sí más allá de las combinaciones típicas a las que estamos acostumbrados (parejas, padres-hijos, hermanos…). Resulta mucho más interesante, por lo inusual, asistir a una charla tío-sobrino, o a escenas entre primos, cuñados… En este episodio hemos visto a Gloria y Phil compartiendo compras en el centro comercial, a Mitch y Claire recordando viejos tiempos, y a Cam dando sabios consejos a Manny.

Empecemos con los hermanos. Ha sido hilarante cuando he visto a Mitch asomado en la puerta vestido de marinerito. Todo el mundo destaca siempre lo divertidos que les resultan personajes como Gloria, cam o Phil (por este último reconozco que yo misma tengo bastante debilidad), pero a mí me parece que Mitch es de los mejores personajes de la serie. Puede que no sea un humor tan obvio como el de los demás, puede que a veces peque de soso o de serio, pero… quizá es precisamente por ello. Como tengo esa imagen de él, me resulta aún más gracioso cuando hace o dice algo fuera de lo normal. Sobre todo, si ese “algo” tiene que ver con disfraces o apelar al sentido del ridículo (antológico ese momento de la primera temporada en que aparecía en el trabajo vestido de Spiderman). Lo mismo me pasaba con Friends. Joey, Chandler o Phoebe tenían las líneas de diálogo más graciosas, pero yo con quien más me reía era con Ross.

Ay, que me da la risa flojaAy, que me da la risa floja

Tras esta declaración de intenciones, he de reconocer que no ha sido éste uno de los mejores episodios de Mitch. Aparte del shock de verlo así vestido, y del momento “Claire, mejor lanza tú la muñeca porque si no no llegará muy lejos”, hay poco que destacar. Los hermanos deciden recrear una fotografía de cuando eran niños, como regalo a su padre. Y para ello no dudan en realizar un allanamiento de morada en toda regla, colándose en la casa donde vivieron de niños. Algo rápido: posar, hacer la foto y fuera. Pero… evidentemente había un pero. Un perro los obliga a refugiarse en una casita de árbol, donde recordarán viejos tiempos, y donde se preguntarán si Manny recibirá parte de la herencia de Jay. Este tipo de cosas son las que alejan esta comedia familiar de otras de este mismo corte. ¿A quién se le ocurriría sacar un tema tan delicado a la luz?

En fin, esta situación se resuelve gracias a que Jay va a rescatarlos, dando lugar a un momento regresivo en los hermanos, que por un momento parecen viajar en el tiempo hasta cuando eran unos adolescentes de risa floja y algo caprichosos.

La parte protagonizada por Manny y Cam ha sido mucho más jugosa, y además, ha dejado sembrada una semilla para una nueva trama la próxima temporada. Ya habíamos sido testigos anteriormente, de lo bien que se llevan tío y sobrino, en episodios como aquel en que Manny y Cam organizaban juntos un evento benéfico, o cuando Cam reprochaba que Jay no educaba correctamente a su hijastro. (Mejor no recordar el trauma del pequeño cuando Cam dirigió a la clase en una obra de teatro…).

Cam quiere uno asíCam quiere uno así

En fin, Manny le pide consejo a su tío sobre cómo conquistar a una chica (muy deportista). El pequeño marciano no es un as en el deporte, capaz de utilizar el bate de béisbol para amasar, el guante para sacar la comida del horno, o una raqueta para… hacer burbujas de jabón. Corramos un tupido velo, tal como hace Cam. Quien, por cierto, ha estado sembrado cuando le planta su bebé a Gloria haciéndole creer que la niña no dejaba de preguntar por ella (genial su mirada a cámara negando con la cabeza muy serio).

¿Lo mejor de las escenas entre Manny y Cam? La conversación telefónica en mitad de la pastelería. Cam, al intentar ayudar a su sobrino a conquistar a su amada, ha pasado de ser un tío guay a un pederasta sin escrúpulos. Inenarrable.

Nombré antes a Phil y Gloria. A priori, esta pareja, formada por dos de los personajes que más carcajadas provocan, debía haber protagonizado los mejores momentos del episodio. Pero no ha sido así. Creo que se ha desaprovechado esta oportunidad, ya que lo único destacable ha sido cómo Phil ha ido fardando de supuesta “esposa” frente a todo el mundo. Visto ya el episodio, la sensación que me queda es que la intención de los guionistas era acabar de una vez con esa incomodidad que siempre le crea a Phil estar cerca de la colombiana. Crear una dinámica diferente entre estos dos personajes, para poder así crear unos chistes diferentes que no tengan en cuenta ese deseo sexual que tiene Phil por su suegra política. De hecho, la conclusión final de esta trama es que Phil se ha percatado de que su mujer Claire es un bombón y que es muy afortunado de tenerla. Todo muy bonito y repleto de moralina… aunque al menos ha habido un momento destroyer que salvaba un poco la situación:

¡Quita!¡Quita!

Este capítulo ha servido, por cierto, como homenaje a toda la temporada, gracias a ese supuesto vídeo de cumpleaños que llevaban todo el año preparando los Dunphy, y que nos ha recordado diversos momentos de episodios pasados. Desde el supuesto loro que al final era la propia Gloria, hasta el episodio de Halloween, pasando por el capítulo en que Phil escuchaba una alarma y no sabía de dónde… Y si el vídeo ha sido genial, aún mejor ha quedado con el montaje del pequeño Luke: “¡Jay, Jay, we love you, capisci?” ¡Épico!

Un episodio que deja con buen sabor de boca en general, aunque haya habido algunas tramas flojillas, y haya echado de menos más protagonismo de los hijos de los Dunphy. Ya sólo por el vídeo merece la pena verlo. Por cierto, dejan abierta una puerta la próxima temporada para que Cam y Mitch adopten a un niño. Mi humilde recomendación es que adopten a un niño ya criadito, no un bebé, porque ya hemos visto cómo se las arreglan con un recién nacido. La novedad sería que tuvieran un niño adolescente, o de 6 o 7 años, con quien poder crear tramas y situaciones novedosas.

PD: De nuevo me ha resultado imposible resistirme…

Grande PhilGrande Phil

En fin, ¿qué os ha parecido el episodio? ¿Y la temporada en general?


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