Review Modern Family: The Musical Man

wearetheworld

La recta final de Modern Family se va acercando. A unos pocos episodios del final, y entre parón y parón, la ABC nos va soltando pequeñas migajas humorísticas en forma de nuevos capítulos, como este 2×19, titulado The Musical Man, que, lamentablemente, no ha estado a la altura de lo que se podría esperar de esta triunfadora serie. ¿Están en horas bajas los guionistas? ¿Alguien dijo… crisis de ideas? Es prematuro decirlo. De momento, conformémonos con la review del episodio, en la cual, lo advierto ya, me ha salido cierta vena criticona…

No sé si ha influido el hecho de haber visto el episodio justo después de comenzar la cuarta temporada de la monumental The Wire (serie que hoy por hoy me tiene absorbida). Quizá no estaba de humor para visionarlo. A lo mejor es que simplemente tenía el día tonto. Dejando a un lado posibles explicaciones (más bien excusas), si hay algo que tengo claro es que este capítulo 19 me ha parecido uno de lo más flojos desde que comenzó Modern Family.

Y es que esta breve sitcom familiar está adoleciendo en los últimos tiempos de ciertos problemas, que en un primer momento habían quedado convenientemente en un segundo plano frente a sus numerosas virtudes. Pero en este The Musical Man he tenido la poco agradable sensación, por primera vez, de que las notas negativas superaban a los buenos momentos.

Espero que esta sensación no pase de ser eso, una simple sensación, un pequeño bache en un camino que siempre ha sido llano y recto. Lo preocupante de todo este asunto es que repaso esta última frase, y me doy cuenta de que acabo de describir la serie como algo “llano y recto”, es decir, como algo que siempre es y será igual. Y eso está muy bien para desconectar durante un rato, pero me gustaría que de vez en cuando, me diera algo más. No estaría nada mal que me sorprendieran ocasionalmente, que sus personajes de vez en cuando actuaran de una forma inesperada, que se inventaran situaciones humorísticas nuevas y dejaran de reciclar antiguas tramas…

La voz de los oprimidosLa voz de los oprimidos

Antes de que nadie diga nada, voy a detenerme y explicar a qué me refiero con el asunto del reciclaje de argumentos. Ya había notado en anteriores ocasiones el gusto de los guionistas por mostranos situaciones ya vistas. Pero en este episodio, la cosa se ha disparado. No hay más que recordar cómo ha sido la trama de Cam y Mitch, para darnos cuenta de que ha sido lo mismo de siempre: Mitch juzgando a Cam y éste pidiéndole apoyo (básicamente algo que ocurre en cada episodio). Cam como responsable de una obra teatral, y demostrando sus dotes de artista incomprendido (Cam organizando un evento benéfico, Cam organizando la fiesta de cumpleaños de su hija, Cam como el payaso Fizboo, Cam como cantante de ópera, Cam como breve miembro del grupo musical de Dylan…).

Me apetecería ver a estos dos personajes en otros ambientes, con tramas que no incluyan la típica discusión seguida de alguna metedura de pata, que termina en un abrazo y un beso. Sé que hace poco dije que me gusta saber cómo van a reaccionar los personajes antes de que lo hagan, pero tampoco es cuestión de ser tan obvios todo el tiempo.

Eso por no hablar de lo típico que resulta la obra de teatro infantil que acaba siendo un desastre con partes del escenario derrumbándose y todo saliendo mal.

En cuanto a Jay y su hermano… ¿no os ha venido a la mente el episodio en que aparecía el padre de Phil Dunphy? Es más o menos la misma historia con algunos retoques: dos parientes cercanos que sólo saben bromear, pero realmente no profundizan en su relación. Entonces sus respectivas mujeres les hacen ser conscientes de este hecho, y ellos intentarán mejorar esa deteriorada comunicación. En este caso, el relato ha tenido cierta dosis de dramatismo representado por una de las enfermedades más temidas de la actualidad, lo cual no ha ayudado demasiado a que promulgaran las risas. De hecho, ahora que lo menciono, creo que ha sido éste el episodio de Modern Family con el cual menos me he reído.

Hermanos de sangreHermanos de sangre

De todos modos, no todo me ha parecido malo, y, como siempre digo, esta serie no deja de ser un pequeño divertimento que te entretiene momentáneamente y al que no le puedes pedir que profundice en nada. Quiero decir con esto, que quizá leyéndome alguno se piense que ver Modern Family se ha convertido en una especie de castigo, cuando no es así. Es simplemente que me molesta bastante pensar que, una vez han dado con la fórmula del éxito, los creadores y guionistas de la serie parece que se hayan acomodado repitiendo una y otra vez lo que ya les ha funcionado con anterioridad. No quisiera pensar que no estén por la labor de innovar, de transgredir un poco las normas, de darle otra vuelta de tuerca al asunto. De dar un golpe de efecto similar a cuando presentaron por primera vez un producto que, siendo básicamente lo mismo que ya habíamos visto en otras ocasiones, se distinguía de lo demás en su forma de presentarlo. Pero, obviamente, cuando está cada vez más cercana la finalización de su segunda temporada, una no puede evitar preguntarse si eso era todo lo que tenían que ofrecernos.

Prosiguiendo con el episodio, la trama de Phil y familia ha sido simpática, pero poco más. Volvemos a ser testigos de las equivocaciones de Phil, y de cómo intenta arreglarlo luego. Esta vez se le ocurre hacer de su monovolumen un coche-anuncio de sus servicios como promotor inmobiliario, utilizando para ello una foto de su familia con un eslogan que habla sobre la satisfacción. El problema es que al plasmar dicha foto en el coche, la frase queda dividida en distintas partes, creándose una confusión bastante embarazosa: la foto de Claire aparece junto a la oración “No puedo ser satisfecha” y el teléfono de su marido. Evidentemente, Phil no ganará ningún cliente nuevo, pero sí recibirá numerosas llamadas de hombres sexualmente desesperados. No ha sido hilarante, pero sí la mejor trama del episodio.

I Can't Get No SatisfactionI Can't Get No Satisfaction

En cuanto a lo momentos o frases más destacables del episodio, no puedo dejar de nombrar a Manny cuando le aconseja a Luke que no juguetee con su camiseta porque se la va a dejar más larga de lo normal, o la frase final de la obra de teatro “We love the F Word”. Sinceramente, me ha resultado un tanto difícil recordar los momentos más graciosos del capítulo, lo cual me parece de lo más signiticativo…

En fin, una vez pasado este bache, espero que la siguiente semana sigamos por el mismo camino de siempre. Y es que, pese a mi pataleta inicial sobre la posibilidad de un cambio en la serie, por el momento me conformo con que al menos la semana próxima recupere la buena forma que siempre ha tenido. En resumen, que vuelva a hacerme reír a carcajadas.

¿Qué os ha parecido a vosotros el episodio?
¿He sido quizá demasiado dura? Quizá, después de todo, sí que tenía el día tonto…


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