Review Modern Family: Planes, trains and cars

Parece un hecho universal que siempre hay un momento en la vida de todo hombre en el cual ha de cruzarse en su camino un deportivo descapotable. Curiosamente, esto suele ocurrir coincidiendo con la temida crisis de los 40. Pues bien, nuestro querido Phil Dunphy no ha sido precisamente ninguna excepción a esta verdad no escrita, y en este episodio se ha agenciado uno de esos coches que vienen muy bien para fardar ante los demás, pero que acaban siendo poco prácticos para un padre de familia.

Así es como ha comenzado el último episodio emitido de Modern Family: Phil barajando opciones en un concesionario, mientras su vecino Andre (recordad, el “brotha from anotha motha”) intentaba convencerlo para que se comprara un descapotable de segunda mano. No ha sido demasiado difícil, sobre todo cuando ha dicho que si no se lo agenciaba era por miedo a la reacción de Claire. Así es como Phil ha acabado apareciendo en su casa con su nuevo buga, ante la estupefacción y sorpresa de sus hijos, y la alegría desmedida de una Haley que pensaba que era un regalo para ella porque su padre es “demasiado viejo” para conducirlo.

Lo más desconcertante de todo ha sido cuando Claire ha aparecido y en lugar de enfadarse y montarle una bronca a su marido, se ha limitado a decir que le parecía muy bien y se ha ido sin decir nada más. Luego hemos entendido que la procesión iba por dentro y que simplemente se había mordido la lengua, esperando que Phil acabara dándose cuenta de su error por sí mismo. Y así ha sido, porque desde un principio todo han sido problemas: el maletero era demasiado pequeño, las plazas insuficientes para llevar a sus hijos al colegio o recoger a la familia de un cliente… Al final Phil y Claire han decidido intercambiar los coches, y como hemos podido observar, han intercambiado mucho más que eso.

Phil ha ido a recoger a sus hijos y ha podido ser testigo de primera mano de cómo actúan los críos cuando creen que sus padres no les ven. Es como si al ser el conductor del vehículo, de repente tuviera el superpoder de la invisibilidad. Y así se ha enterado del nombre de la chica que le gusta a Luke, o de que Haley ha cortado con su nuevo ligue, o de que Alex está aprendiendo chino por su cuenta.

En cuanto a Claire, una vez se ha sentado al volante del descapotable, ha decidido dejar de ser responsable por una vez y se ha dejado llevar, llegando hasta una idílica playa desierta (¿todavía existe alguna así?) donde ha pasado la tarde brincando, saltando y tirándose por la arena.

Bueno, ha sido esta una trama que no ha brillado precisamente por su comicidad. Ha sido más bien el punto entrañable del episodio, y quizá algo más moralizador de lo que nos tiene acostumbrados una serie que ya suele estar bien servida de moralejas. Phil ha decidido comprar un coche más práctico para poder disfrutar llevando a sus hijos al colegio, y Claire ha decidido que una vez al mes irán los dos a la playa para pasar un día sin ningún tipo de estrés.

En cuanto a Mitch y Cam, han puesto los toques de humor de este episodio, aunque a mí no me han hecho demasiada gracia, porque sólo podía pensar en una cosa: ¿no podían haberle comprado a la niña otro peluche igual? ¿O al menos uno parecido y decirle que era… yo qué sé, el hermano mayor de Bunny? Pero bueno, aceptemos barco.

Entre las ocurrencias de la pareja para recuperar el conejito que se quedó en un vagón del metro, la más tronchante ha sido cuando Cam ha dicho que se subieran en el siguiente metro para ver si alcanzaban al primero, a lo que Mitch ha respondido sarcásticamente que a eso se le llama “colisión”. Otras ideas han sido la de contarle a la niña una historia sobre que Bunny se había mudado a St Louis, o la de imprimir un montón de folios de “Se Busca” con la foto del peluche (aunque la primera opción de Cam había sido una foto de Lily con el peluche, lo cual también ha dado para otro comentario certero del siempre cínico Mitch).

Al final han conseguido encontrar el peluche, pero estaba en manos de un vagabundo dormido, que ha empezado a toser y sonarse los mocos en el pobre Bunny, con lo cual los papás de la criatura han dado por zanjado el tema decidiendo que este tipo de cosas te hacen más fuerte. Por cierto, ahora que digo “los papás”, ha sido también muy gracioso cuando la niña ha culpado a “papá” de perder el peluche, y Cam y Mitch se han acusado mutuamente de ser el “papá” al que se refería Lily.

Por cierto, Mitch ha mencionado que de pequeño perdió un muñeco de Luke Skywalker (el de traje corto) y su padre no movió un dedo para recuperarlo (una muestra más de la relación tan horrenda que han tenido padre e hijo durante buena parte de su vida). Menciono este detalle porque al final Cam ha comprado por Internet un muñeco idéntico, pero la alegría de Mitch ha durado poco en cuanto Lily ha aparecido para adueñarse del héroe de Star Wars.

Por último, Jay y su familia las han pasado canutas en el episodio. Tenían que llegar a Pebble Beach, donde Jay se iba a reunir con su antiguo equipo de fútbol, del que siempre está contando batallitas que dan a entender que era poco menos que el gran líder. Sin embargo, el viaje ha sido de lo más accidentado debido a que Gloria se negaba a ir en un jet privado, y el coche se ha averiado, acabando en un motel de carretera, lo que ha dado para varias de las líneas más divertidas del capítulo, cortesía del pequeño gran Manny:

– Las comodidades desaparecen cuando una “H” se convierte en una “M”.
– Este no es el masaje que tenía en mente.

Y, sobre todo: “Si salimos de aquí en los próximos diez minutos, no tendremos que pagar la segunda hora”. Creo que todos deberíamos tener un Manny en nuestras vidas, sería algo así como nuestro consejero económico y Pepito Grillo particular, todo en uno.

Esta historia tampoco es que haya dado para mucho más, excepto para tener una escena al final en que hemos vuelto a ver a un Jay vulnerable (últimamente parece que están explotando este lado semioculto del pater familias), confesándole a su mujer que era un pardillo en el equipo y que sólo quería fardar de ella.

En fin, no creo que este episodio vaya a ser recordado como el más divertido de la serie, precisamente. Pero yo ya tengo la mente puesta en uno de los episodios que aún no se han emitido, que según vi hace algunas semanas en tumblr, va a estar ambientado en Disneyworld, donde se reunirá toda la familia. Promete.

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2.5
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