Review Modern Family: Mistery Date

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Aquí estoy de nuevo, como los malos sueños, como el ajo que se repite tras la comida… pero como siempre llego a tiempo justo o tal vez, muy posiblemente tarde. ¿Cuál será la excusa en esta ocasión? Simple. Una tarjeta gráfica que falla en mi ordenador y la falta de póliza de Todoseries para cubrir este tipo de desperfectos. Cierta compañía de seguros tiene un puerco espín que anuncia coches de sustitución por si se te avería el tuyo, así que personalmente esperaba que TS me hiciera llegar un ordenador de sustitución de mano de un repartidor vestido de con camisa rosa típica de Dexter y una camioneta con las letras Vámonos Pest, pero mi expectativas del mundo son muy excesivas… ¿no? A todo esto yo he venido a hablar de Modern Family y del capítulo Mistery Date, como quién no quiere la cosa. ¿Qué os ha parecido?

Mistery Date es el octavo, ¡sí!, el octavo capítulo ya de la cuarta temporada de Modern Family, un capítulo que nos aporta nuevas interacciones entre los personajes, dejando de lado las típicas, tenemos a un Phil solo junto a su amigo (¡zaunk-zaunk! ¡Bull-Dogs!… las onomatopeyas no son lo mío), un Cameron bastante cansino, dos bonitas relaciones padres-hijos, un Manny enamorado, y por último un Luke en plan estelar.

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Y empiezo hablando de este último, Luke, la historia de la trama no se centra en él… pero da igual, gana a todos (mi objetividad está en modo off). El hilo es una historia típica, a mi me sucede en un día normal seis o siete veces, no es otra que un chico nerd terrestre siente algo especial por una chica de la estratosfera, para confirmar este sentimiento el chico vuela en uno de sus hipogrifos, llegando hasta ella, que en vez de besarlo le sopla y al final, acabas sin hipogrifo y estrellado en el abono de tu jardín (disculpas, hoy me siento muy despechado). Eso es lo que le sucede en gran parte a Manny, pero todo es más divertido, más entrañable, incluso puede llegar a ser un buen recuerdo si estás con el amigo gracioso al lado, Luke, y con bar mitzvah donde colarse, como he dicho antes historieta típica de película, pero que me ha encantado, ver a los dos pequeños de la familia trabajando codo a codo y de una forma un tanto ¿loca?

En serio, si Rachel Berry y Kurt Hummel quieren un spin-off, sí Joseph Francis Tribbiani tuvo uno, yo quiero… exijo… ordeno… otro para Luke Dunphy. ¿Qué titulo le pondríais?

En ese mismo viaje tenemos a mamá Claire y a Soy una listilla Dunphy, ¿qué sucede si tu madre se da cuenta de que haces algo bien? Y no, no son las típicas chorradas que haces a diario (¿jugar a la PS3 con los pulgares de los pies?) sino virtudes bien vistas y valoradas para el resto de la humanidad, hará que tu mamá se sienta orgullosa, pero también hará que te lo curres a diario, mostrarlo al mundo para presumir y sentirse orgullosa.

La virtud de Alex está clara, su inteligencia infinita, y el orgullo de Claire, su única hija no-tonta (porque esa otra que tiene y no ha aparecido en el episodio después de la guerra que dio la semana pasada… ¿cómo se llamaba?) Pero a pesar de la competición también reconoce la presión a la que está sometida Alex… aunque la victoria sabe tan bien. Los planes dan pronto al traste, Alex eliminada a las primeras de cambio, sintiéndose usada como un objeto por su madre (un tanto curioso, si estáis al tanto de las noticias que circulan sobre Ariel Winter estos últimos días) y con el orgullo herido. A Claire le cuesta entenderlo, era algo que deseaba, que Alex dejará de presionarse, pero por otro lado no quería perder ese poder, ese vacile, ese orgullo sabe tan bien.

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Agradezco a los dioses, divinidades y guionistas que esta semana alejaran a Jay de Gloria, aire nuevo para el patriarca de los Pritchett. Ahora es él quien sufre el problema, el cual expresa de una forma bastante rara (recordad, abrazar un conejo rosa) y es duro como una piedra para abrirse a los demás lo cual lleva a Mitchell a utilizar al máximo sus habilidades deductivas made in Sir Arthur Conan Doyle, no exagero, para poder sacar la verdad a su padre que consiste en la típica crisis de identidad que sufre un padre con cada hijo que está a punto de tener, renunciar a cosas por el bien de su hijo. ¡Gran actuación de Mitchell!

I am too tired. The baby kicked me all night. I swear it’s either going to be a football player or a chorus girl (Gloria)

La otra parte de los matrimonios, Gloria y Cameron, libran otra batalla distinta. El afán de Cameron por destacar y la irritabilidad de Gloria por el embarazo. ¿Qué hace Cam? Pues simple, para destacar quiere hacerle un súper-regalo a Jay y Gloria, no es otro que un mural pintado en la pared que ya nos es familiar. Para irritar a Gloria solamente es necesario que sea Cameron, y lo es, en su más puro estilo. Menos mal que el mural gustó a Gloria y ayudó a Jay a su suegro a hacer menos traumática la pérdida de su despacho.

Phil

Para finalizar, el amo y señor Phil Dunphy. Tras un último capítulo fatigado y cansado por la falta de su desayuno, Papá Dunphy vuelve en su versión más campechana. No tiene nada de extraño ir al gimnasio, tampoco lo tiene que sea el gimnasio de tu cuñado gay… pero Señor Dunphy usted es encantador y va dejando corazones rotos por las esquinas a pesar de que no se dé cuenta. Eso sucede con el pobre desdichado David, amigo íntimo de Cam, cuyas conversaciones telefónicas son excelentes, al igual que el resultado final, David vuelve a sentirse completo, íntegro después de que le rompieran el corazón y Phil con una experiencia más… y un iPad que es la caña.

Momento del capítulo: estaba debatiéndome entre el comienzo de Phil y el photocall de Luke y Manny, reflexionando duramente y tras un referéndum me quedo con este último. ¡Geniales!

Phil Dunphy, this is the year 2025. Welcome. You are the first one come here, (Phil)

Capítulo diferente y de un nivel muy bueno, mucha variedad dentro de los 21 minutos que dura el episodio y en la diversidad está lo bueno, mas aún si esta mezcla es innovadora. ¿Tú que me cuentas?


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