Review Modern Family: Leap Day

Me pongo las gafas de culta: leap day es como llaman los estadounidenses (que tienen términos para referirse a todo) al 29 de febrero. Me quito las gafas porque seguramente eso ya lo sabréis porque creo que son varias las series que titulan y han titulado así su capítulo semanal coincidiendo con algún año bisiesto. Yo es que soy un poco lamentable, y me acabo de enterar ahora… Para algunos ese día no deja de ser como otro cualquiera, pero en Modern Family ha sido de lo más especial, por dos motivos: el primero, porque para Phil se trata de una especie de regalo de 24 horas más de vida que hay que celebrar por todo lo alto; y el segundo, porque es el cumpleaños de Cam. La cosa promete, ¿no?

Tiene que ser extraño haber nacido un año bisiesto. Es como si estuvieras en medio de ninguna parte, como si en cierta manera tuvieras que esperar pacientemente cuatro años para poder celebrar de verdad tu aniversario. Además, el resto de años… ¿cuándo celebras tu cumpleaños, el 28 de febrero o el 1 de marzo? Vale, vale, voy a dejar a un lado esta gran duda existencial que me corroerá hasta el fin de mis días, para dedicarme de lleno al capítulo, que al fin y al cabo es lo que estaréis queriendo leer.

Para Cam los 29 de febrero son la ocasión perfecta para organizar una fiesta de cumpleaños por todo lo alto, ya que, como él mismo afirma, sólo ha podido celebrar “como dios manda” (homenaje a Rajoy) su día especial 10 veces desde que nació. Es como si tuviera 10 años… en el cuerpo de un hombre de 40.

El apocado Mitchell no está dispuesto a ser juzgado de nuevo por su pareja tal y como ocurrió la última vez, cuando Cam le dijo que no quería celebrarlo, que se conformaba con pasar el día viendo pelis con su amor… ¡Y Mitch se lo tomó al pie de la letra! Desde luego, Mitch, a quién se le ocurre, ¿es que no conoces a Cam? Y pasar tu cumple viendo Sucedió en Manhattan no pasará a la historia como el mejor recuerdo de su vida.

Esta vez, como digo, Mitch ha preparado un fiestón, de esos temáticos que tanto le gustan al Drama Queen of the Year, ambientada en El mago de Oz. ¡Me encanta! Algún día me gustaría acudir a alguna fiesta de cumpleaños de ese tipo, como por ejemplo una en homenaje a los años 20 o a los 50, en plan retro/vintage (nunca me quedó clara la diferencia entre ambos términos).

En fin, la fiesta prometía y mucho: el camino de baldosas amarillas, los personajes de la película, ¡incluso un ventilador para rememorar el efecto del tornado en Kansas! Eh, un momento… es entonces cuando Mitch recuerda que unos parientes de Cam acaban de pasar precisamente por una situación similar. No, no es que se atiborraran a LSD y empezaran a ver el mundo lleno de colores, música, animales parlanchines, brujas, enanos y una post-adolescente con los pechos aplastados para dar el pego como niña. Me refiero a lo del tornado.

En dos horas Mitch tiene que cambiar de planes radicalmente, y lo mejor que se les ocurre es una fiesta en un yate privado… que acaba siendo un desastre, claro, rematado por una crisis nerviosa de Cam porque no quería cumplir los 40 (los 30, los 40, los 50… ¿qué tendrán los números redondos que nos causan tanto impacto psicológico? Maldición, qué poco me queda para cumplir los treinta…).

En cuanto a Jay y Gloria, su trama ha girado en torno a algo muy concreto: la colombiana quería que su marido sacara cierto carácter para defenderla, o protegerla, de los demás. En concreto, ha sido durante un partido de fútbol entre Colombia y Holanda, que el matrimonio estaba viendo en un bar. Un hincha holandés ha empezado a discutir con Gloria (después de que ella le estuviera picando durante todo el partido), y Jay ha llegado a poner paz llevándose a su mujer a un lugar más tranquilo.

Como siempre ocurre en las películas y series estadounidenses, no ha faltado el chiste de rigor anti-soccer sobre lo aburrido que resulta porque nunca pasa nada… De todos modos, nadie mejor que Los Simpson para parodiar este deporte.

Jay ha decidido sacar ese macho que lleva dentro (algo ha tenido que ver el verse reflejado en el espejo ataviado con un albornoz blanco desteñido en rosa) y al final del episodio ha discutido con el capitán del yate (el de la fiesta de Cam) para defender el honor de su mujer. Gloria entonces se ha dado cuenta de que le gusta Jay tal y como es y le ha pedihttps://todoseries.com/wp-admin/media-new.phpdo que lo dejara estar… El remate no ha podido ser más gracioso e inesperado: el capitán ha llamado a Jay “Abuelo” y acto seguido Gloria le ha propinado un sonoro puñetazo porque nadie llama así a su marido (“Yo sí”, ha murmurado Luke mirando hacia los lados, supongo que planteándose muy seriamente una nueva forma de llamar a su abuelito).

En cuanto a Phil y compañía… Ay, adoro a Phil. Una persona tan optimista, tan llena de vida… Sólo alguien como él podía darle tanta importancia a un día como el 29 de febrero. Como decía en la entradilla, para él un día como ese no se puede pasar como otro cualquiera, y por ello cada cuatro años organiza algo especial. Una especie de “cosas que hacer antes de morir”, pero centrado en una fecha muy concreta. En esta ocasión, apunta a su familia a una atracción de feria basada en el trapecio.

La trama de los Dunphy ha tenido sus momentos divertidos, empezando por ese trío prometedor formado por Manny, Luke y Phil que lamentablemente ha sufrido demasiado pronto la baja del pequeño Benjamin Button, pero al menos se ha quedado el dúo maravilla formado por padre e hijo, organizando tretas para ir solos al trapecio sin la compañía de las chicas de la casa… ¿Por qué? Porque estaban con la menstruación, y claro, todo el mundo sabe que cuando una tiene la regla se vuelve irascible, sensible, llorona e irracional, ejem. (No comment…).

Lo mejor, sin duda, ha sido cuando Phil le ha pedido a Luke que se echara un poco de sangre artificial en el dedo como parte de su plan para huir de la casa, y el niño ha acabado echándose todo el bote por encima para mayor impacto de su madre y hermanas, mientras el pobre Phil intentaba seguir con el plan diciendo que era sólo un cortecito de nada en el dedo… Ha sido buenísimo.

El episodio ha terminado con toda la familia en el parque de atracciones, con un Cam relajado tras su crisis existencial disfrutando de las atracciones, y Phil cumpliendo por fin su sueño de montarse en el trapecio.

Lo mejor del episodio, sin duda, han sido las tretas de Phil y Luke (“Nos vemos en el otro lado”), y alguna frase suelta de Gloria o Manny, y, por supuesto, ese descubrimiento atroz de que Lily se llama así en honor a una cerdita… ¿Qué os ha parecido a vosotros el episodio?


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