Review Modern Family: Election Day

“¡Aleluya! ¡Un nuevo capítulo de Modern Family!” Eso es lo que pensé hace un par de días cuando me dispuse a comprobar si, ooootra semana más, nos quedábamos sin ración de la sitcom más exitosa de Estados Unidos. Es cierto que los parones en una serie como ésta no son tan fastidiosos como podrían serlo en una ficción con trama continuada, pero aún así, resulta de lo más frustrante pensar que el anterior capítulo se emitió hace casi un mes. Pero dejemos a un lado la pataleta, que aquí he venido a hablar de mi libro… quiero decir, del capítulo Election Day de Modern Family. ¡Dentro review!

El problema de los parones y de que una temporada de serie se prolongue durante tantos meses, es que una persona despistada por naturaleza como yo, casi se olvida de que hace ya… ¡6 meses! emitieron un capítulo donde Claire decidía presentarse a las elecciones municipales después de que un concejal le negara la colocación de una señal de STOP en su bonito vecindario. La verdad es que llevaba ya mucho tiempo esperando ver algún episodio que girara en torno a esto, y me han hecho esperar muchísimo. Pero por fin llegó el momento de ver a Claire enfrentarse al dictamen popular. Y los resultados no han sido demasiado satisfactorios, todo hay que decirlo. De poco ha servido el apoyo incondicional de su familia… o más bien debiera decir que ha sido precisamente ese “apoyo” el que ha llevado a Claire a su fracaso político.

Empecemos, por ejemplo, con Mitch y Cam, quienes han tenido la brillante idea de tunear su coche para transformarlo en un vehículo de campaña electoral, con imágenes de Claire y eslóganes. No podía faltar el altavoz, por supuesto. La pareja ha comenzado con buen pie, pidiendo el voto para la rubia, pero pronto han descubierto un nuevo uso más poderoso (y peligroso) para ese altavoz: el de dar órdenes a los viandantes o, peor aún, hacer publicidad negativa de comercios donde no se sintieron bien tratados.

Cuando he visto a Cam reñir a un peatón por cruzar por donde no debía, y sobre todo, cómo éste le hacía caso, he deseado con todas mis fuerzas tener ese aparato. Se me ocurren tantos momentos en que podría usarlo, que creo que podría convertirme en la Justiciera del Asfalto. Pero viendo cómo ha concluido todo este asunto, creo que es mejor dejar las cosas tal como están. Cam y Mitch han visto a una amiga y han empezado a cotillear sobre ella y su supuesto prometido gay, sin saber que el micrófono estaba encendido y que todo el mundo a su alrededor, incluida la chica, los estaba escuchando.


Y aquí es donde ha acabado la campaña mega-molona de Claire, que creo que no ha durado ni 5 minutos… Mitch y Cam, conscientes de su metedura de pata, se han pasado el resto del tiempo consolando a su amiga y quitándole importancia a sus palabras y admitiendo que a veces el radar gay falla. La mención a Hugh Jackman no ha tenido precio (ni, por cierto, la de Sandra Sandy Bullock)

En cuanto a Phil, su (aberrante) idea de recoger a todos los ancianitos del barrio para llevarlos a votar, ha resultado ser un fracaso. Todos esos votos que esperaban recibir se han materializado en uno solo, el del vecino cabreado con el mundo, Walt, también conocido como el colega octogenario de Luke. Al final Phil se ha convertido en una especie de chófer que ha ido llevando al vecino a realizar todos los recados que tenía pendientes. El viejete, por cierto, ha estado sembrado en el episodio, diciendo cosas como que no iba a votar a Claire si pensaba poner una señal de STOP porque va en contra de todo lo que cree, y acusando a Barack Obama de quitarle su permiso de conducción. Eso por no hablar de sus menciones a los griegos o a los homosexuales.

En cuanto a Jay, ni siquiera estoy segura de que haya podido votar. Cuando se ha dirigido a su colegio electoral ha descubierto que una de las vocales era una antigua amante a la que abandonó sin darle ninguna explicación. Simplemente salió de su cama una mañana y desapareció sin hacer ruido. Lamentable… Al final ha hecho de tripas corazón y ha ido a votar, cometiendo la estupidez de decirle a la señora que iba a votar por su hija. La amante despechada ha empezado a echarle cara su actitud y se ha quedado con el voto en la mano, con lo cual no hemos visto si ese voto ha acabado dentro de la urna o no (ha sido divertido cuando Jay ha pedido a Dottie que sólo pretendía meterla dentro… la papeleta).

En cuanto al resto de la familia, han montado una improvisada centralita telefónica en casa para llamar a los votantes indecisos, pero, cómo no, no ha servido para nada bueno. El bueno de Luke se ha metido de lleno en su papel, y, en su línea habitual, ha empezado a decir a todos que su madre haría desaparecer los impuestos. Cuando Alex le ha reñido, el niño, muy sabiamente, ha dicho que todos los políticos hacen ese tipo de promesas en campaña electoral (y no quiero mirar a nadie…).

Lo de Gloria ha sido aún peor, porque cada vez que recibía alguna negativa, se ponía nerviosa y acababa a grito pelado discutiendo con su interlocutor. Bonita propaganda, sin duda. La colombiana no estaba acostumbrada a recibir un no por respuesta, pero al menos se ha sentido mejor al saber que el motivo es que no la estaban viendo, sólo escuchando. Como ella misma ha dicho, tenían que haberle puesto frente a una cámara. O si no que se lo digan al dueño del rancho aquel donde fueron a principios de temporada, capaz de decirle que cantaba como los ángeles y que su voz era dulce y aterciopelada…

Para rematar la faena, Claire ha tenido un percance y se le ha caído una funda de uno de sus dientes. Aparte de salir en alguna que otra foto mellada como la Chilindrina, luego, cuando ha ido a la radio, no podía pronunciar correctamente y ha dado la impresión de estar borracha (muy oportuno teniendo en cuenta el titular que le proporcionó Phil al periodista: “The whole family is high”).

En fin, ha sido un cúmulo de circunstancias negativas que han llevado a Claire al fracaso. La pobre ha quitado importancia al asunto dándoles las gracias a todos por sus esfuerzos para ayudarla. Si supiera la verdad, seguramente no habría reaccionado igual. La verdad es que no me esperaba este final, pero supongo que tiene todo el sentido si lo ponemos en relación a la minitrama de Haley. Siempre me resultará extraño el sistema que tienen en Estados Unidos para ingresar en la Universidad. En fin, Haley ha recibido negativas de todos los centros donde ha escrito pidiendo un hueco (genial cuando Alex deja de leer una de las cartas en cuanto pronucia la frase “lamento informarle…” y Haley le pide que no la deje con la intriga). Al final del episodio ha recibido la última carta, que ha vuelto a ser de rechazo, pero esta vez, manteniéndola en una especie de lista de espera para un futuro cercano (“¡Nuestra hija podría ir a la Universidad!”).

Me alegro de que hayan optado por este final agridulce, ya que en una serie familiar como esta lo normal habría sido que Claire hubiera ganado y que Haley hubiera logrado su deseada plaza. La vida está llena de momentos en que sientes que te tiran un cubo de agua fría sobre tu cabeza, con lo cual está bien que los guionistas hayan decidido darle este pequeño varapalo a la familia. Hubiera sido curioso ver a Claire en otros ámbitos, pero a veces es mejor dejar las cosas como están. De todos modos, al final hemos visto que nada achanta a la decidida mamá, cuando ha decidido que después de conseguir la señal de STOP, ahora necesitaban un resalto para obligar a los conductores a parar.

No ha sido un episodio brillante, quizá esperaba algo más después de tanto tiempo esperando, pero ha estado bien. Pero, como siempre digo, en el próximo episodio más (y mejor).


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