Review Modern Family: After the Fire

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Ver un episodio de Modern Family es garantía de éxito. Quizá cuando ves otras series, te queda la duda antes de verlo de si estará a la altura, de si te gustará, de si no te hará reír… Con Modern Family sabes que al menos echarás alguna carcajada, o más de una. ¿Quieres pasar un rato divertido y desconectar de todo? Ponte un episodio de esta sitcom. No falla. ¿El episodio de esta semana? Ha estado bien, ha estado bien…

Después del fuego se ha centrado en cómo las tres familias han intentando ayudar a unos vecinos del barrio que lo han perdido todo tras un incendio en su casa. Así que, más o menos, se ha tratado de un episodio de esos que nos suelen gustar tanto, donde todos se relacionan con todos. Digo “más o menos” porque realmente han sido pocas las escenas en las que todos los personajes (o una gran parte de ellos) han compartido escenas. Ha sido más bien un episodio de interrelaciones inusuales, ya sea Cam-Haley-Alex, ya sea Mich-Gloria, y otras más clásicas como Manny-Luke o Phil-Jay, dos apuestas seguras.

El episodio ha tenido varios momentos destacables, como los celos de Claire, el masaje de Phil a su suegro, o el momento “Cam-ionero” (hago aquí una pausa dramática para que podáis reíros a gusto ante el juego de palabras tan ingenioso y divertido que acabo de hacer, ejem…).

Empecemos con Claire, que se ha dejado llevar por los celos al ver lo bien que se llevan Mitch y Gloria, quienes incluso suelen quedar para tomar algo o para ir de compras. La madre de familia no soporta que su hermano pase más tiempo con la colombiana que con ella, y empieza a picarlo por lo que ella cree que es una relación más madre-hijo que de amistad. Grande Gloria cuando aparece en escena y sin pestañear le confiesa a Claire que no tiene ningún feeling con ella y que Mitch es su favorito. Este personaje me encanta cuando suelta con total naturalidad alguna barbaridad, o cuando hace o dice sin ningún atisbo de arrepentimiento cualquier cosa reprochable desde el punto de vista moral. He de reconocer que me gusta menos cuando chilla forzando al máximo su acento.

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De todos modos, es un hecho que Claire y Gloria nunca se han llevado bien. Y que Gloria diga que ella es más joven que su propia nuera, tampoco ayuda mucho al buen entendimiento entre ambas. Tampoco ayuda nada que Claire se mofe de su acento, o que rompa (accidentalmente) una figura decorativa que la colombiana iba a donar a la familia víctima del incendio. Esta es una relación destinada a tener siempre cierto puntito de acidez, y espero que siga así.

Lo más curioso es que al final Claire se da cuenta de que el mismo reproche que le está haciendo a su hermano, es aplicable a ella, ya que le falta tiempo para refugiarse en los brazos de su papi para desahogarse y seguir poniendo a parir a Mitch y Gloria. Pobre Mitch, lo ha tenido que pasar muy mal en su adolescencia por culpa de su padre… quien incluso a día de hoy no puede evitar seguir reprochándole a su hijo su homosexualidad. Me refiero al comentario de que es normal que le gusten los masajes de Phil porque al fin y al cabo son las manos de un hombre tocándole el cuerpo. ¡Muy mal, Jay!

Peeeeeeero, como siempre ocurre en este tipo de series, Jay prueba de su propia medicina. Sí, porque después de tener una contractura y quedarse semi inmóvil, Phil se ofrece a darle un masaje, y Jay termina aceptándolo, aunque sea a regañadientes. Y, cómo no, otra vez tenemos a Phil convirtiéndose en lo más hilarante de todo el episodio. Es un valor seguro. Da igual que un episodio sea flojo, siempre te quedará la esperanza de que en cuanto salga el protagonista (para mí Phil y Claire son los protagonistas de la serie), te hará reír al instante. Y así ha sido.

Imaginaos la imagen: Phil vestido para la ocasión, con música relajante de fondo y una habitación preparada para la ocasión con velas y demás parafernalia new age, pidiéndole a Jay que se desnude y se tumbe en la camilla. Demasiado para un viejo león tan fiero… Pero el dolor es más fuerte que el orgullo, así que al final Jay se da por vencido y se deja acariciar (quiero decir, masajear) por su yerno… y llega el éxtasis. A Jay le gusta tanto el masaje que acaba diciéndole: “Te quiero”. Ha sido bastante gracioso el equívoco entre esa “declaración de amor” y el mensaje de texto que ha recibido Phil justo en ese momento y que ha propiciado que saliera corriendo de la habitación emocionado y gritando: “¡Oh Dios Mío!”. Jay lo ha pasado bastante mal pensando que sus palabras habían causado tal impacto en su masajista.

masaje

Como suele ser habitual, los momentos más cómicos han surgido con los flashbacks que introducen en cada episodio para ilustrar alguna declaración de los personajes. En este caso, hemos visto cómo Phil aprovecha cada oportunidad (incluyendo un momento de intimidad en el rancho del 3×1, y otro de cuando fueron al centro comercial con sus hijos en el 2×10) para recordarle a Jay que le arregló la impresora. Ay, la búsqueda constante de aprobación… Y por otra parte, ¿qué me decís del momento en que Phil compra una alpaca, para representar que no toma buenas decisiones cuando se ve sometido a presión? Han sido, desde luego, las dos escenas del capítulo en que más me he reído.

En cuanto a Cam, en esta ocasión se ha ofrecido como voluntario para conducir un camión perteneciente a su suegro, después de que éste se lastimara la espalda. Sus dos sobrinas deciden acompañarlo (o más bien, Claire las obliga a que decidan acompañarlo), y éste pronto comienza a tener la sensación de que ellas creen que al ser gay no puede ser un buen conductor de camiones. Lo que le faltaba al melodramático de Cam, quien declara a cámara: “Era como un crimen de odio”, y no da crédito a que dos chicas tan jóvenes tengan ese tipo de prejuicios. Genial cuando, tras quedarse un poco atascados con el camión en un aparcamiento, Alex decide salir para intentar guiar a su tío, y se pega un batacazo ante la indiferencia de éste. Por cierto, a favor de las dos hermanas hay que decir que sus desconfianzas no se debían a que Cam fuera gay, sino a que Cam fuera… Cam.

Por cierto, qué momento más loco, incluso esquizofrénico, el de Cam disfrazándose de payaso para dormir, como efecto secundario de algún tipo de medicación. Ha sido de lo más surrealista que he visto nunca en Modern Family.

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Por último, hemos vuelto a ser testigos de una nueva aventura entre Manny y Cam Luke, que se ha iniciado cuando han perdido un avión teledirigido que iba a servir de regalo para la familia del hogar destrozado. Me encanta cuando Luke se cree una especie de protagonista de una película de acción, soltando frases catastróficas y actuando de forma rara. Es lo más este niño. Cuando tío y sobrino (qué extraño suena eso) por fin dan con el juguete, se topan con un grupo de matones-nerds que quieren quedárselo. Y es entonces cuando ha llegado la hora de Alex. Después de tantas quejas mías porque últimamente o bien no aparecía, o bien aparecía un tanto dulcificada, de nuevo nos ha regalado una frase memorable repleta de esa mala leche que tanto disfruto por su parte: “Algún día, tus fans trabajarán para mis fans”, le ha espetado a Haley, que no daba crédito al ver que su hermana pequeña vuelve locos a los empollones del barrio.

Poco más puedo añadir, excepto que ha sido un capítulo divertido en general, con su correspondiente final-moralina a cargo de una Claire que salvaría de un incendio a su familia. Yo he reaccionado igual que el resto de su familia, quienes, por cierto, optaron por salvar su primer palo de golf (Jay), los papeles de adopción de Lily (Mitch) o el Ipad (Phil, of course).

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