Review Misfits: Episode Seven

En la película de Roman Polanski La semilla del diablo su protagonista embarazada empieza a sospechar que el padre de su hijo no es una persona normal y corriente sino que es probable que sea Satán, por lo que comienza a volverse loca. En este penúltimo capítulo de la temporada Misfits nos recuerda que no hace falta recurrir a Satán para recibir la noticia de un embarazo como algo negativo. Al fin y al cabo el fruto de un embarazo es un niño o una niña que con el paso del tiempo se convertirá en un adulto como nosotros, ¿acaso hay algo más temible que eso?

En este séptimo capítulo podemos ver dos claros protagonistas y dos partes bien diferencias del capítulo. Por un lado está la trama de Abby y por otra la de Alex. Dos personajes que no eran parte del reparto inicial al comienzo de la temporada focalizan la atención del séptimo capítulo. Marca de la casa. En pocas series podrá verse algo similar. Además el mérito de todo esto es que no es una cosa que haya saltado demasiado. A Abby la conocimos el episodio pasado, con lo que era evidente que tarde o temprano nos dirían algo sobre su origen y a Alex lo conocimos en el segundo episodio de la temporada, desde donde nos fueron dando pistas sobre su origen. La verdad es que Alex ha sido un personaje muy bien tratado y dosificado, algo que no solía ser habitual en Misfits, donde un personaje surgía exclusivamente para recibir un tiro en la cabeza de un loco de los videojuegos, por poner un ejemplo.

La primera parte del episodio ha sido protagonizada por Abby, que ha sufrido el poder de una mujer embarazada muy agobiada. Tanto que le ha traspasado el embarazo a Abby. Estaría bien hacer un día una recopilación de los poderes que han ido saliendo en Misfits a lo largo de estas cuatro temporadas y otorgar una medalla al “Premio más absurdamente inútil”. Probablemente, el de esta mujer encinta estaría entre los finalistas. Cuando Finn, Rudy y Jess van a ayudar a Abby a enfrentarse con la ex-embarazada caen en la cuenta de que Abby no quiere devolver a su bebé porque, y aquí es donde viene su historia, Abby no recuerda nada de lo que ocurrió antes de la tormenta. No sabe quién es su familia, si tiene pareja o hermanos, cuál es su trabajo… En definitiva, no sabe quién es ella. Probablemente esa sea una de las causas por la que está constantemente pegada a una cerveza o despierta con colillas de cigarros en la boca. Su actitud pasota y que hablando sea como los 40 Principales, esto es que no tenga ningún tipo de filtro, puede que sea también causa de esta amnesia. ¿Quién sabe cómo será la Abby real? Conociendo a los creadores de la serie no me extrañaría que acabásemos descubriendo que es una mujer mormona con 5 hijos.

Alex ha llevado el peso de la otra trama del capítulo. La búsqueda de su pene ha centrado la segunda parte del episodio. Rudy descubre que Jess está mirando en su móvil un artículo de la Wikipedia sobre transexuales (que también anda que no habrá aplicaciones disponibles para pasar el tiempo con el móvil) y Jess le dice que es ella la que se va a cambiar de sexo. El problema llega cuando Rudy trata de contárselo a Alex y obliga a Jess a contarle la verdad. Como Rudy es un buen amigo y ve a Finn desanimado decide contarle la verdad lo que le anima hasta que a Abby le da por abrir la boca (genial ese “Entonces Jess prefiere estar con un tipo con vagina que estar contigo”). Lo que, lógicamente, acaba llevando a que Rudy finja tener vagina y Alex les descubra acusando a Jess de no saber guardar un secreto. La verdad es que, entre unas cosas y otras, no hemos tenido la oportunidad de ver a Jess y Alex muy contentos el uno con el otro en ningún momento.

¿Qué es el amor? Amor es no ponerle los testículos en la cara a una mujer inconsciente. Amor son patatas de cóctel de gamba. Amor es dedicarle “Don’t you want me” a una monja. Ya lo dije en una review anterior pero ojalá más Rudys y menos Federicos Moccias en el mundo. Rudy está enamorado de Nadine, la chica que conoció en el velatorio del capítulo pasado y quiere volver a verla pero el problema es que no sabe dónde encontrarla. Problema que se soluciona cuando es ella la que se presenta en la oficina de los servicios comunitarios. Rudy en un primer momento trata de hacerse pasar por el agente de la condicional pero tras una conversación con su otra mitad decide serle sincero a Nadine y decirle que realmente está haciendo servicios comunitarios. Nadine dice que ella no es nadie para juzgarle y huye corriendo. Rudy, Finn y Abby acaban descubriendo que Nadine oculta que es monja. Por primera vez un personaje no oculta un poder sino una profesión. Aún así todo apunta a que estará relacionado de alguna manera con la tormenta eléctrica porque si no, ¿a qué viene esa salida tan repentina y con tanta prisa? ¿Es que las monjas también tienen que fichar en la iglesia al entrar y al salir? ¿Monjas afectadas por la tormenta eléctrica que se convierten en temibles monjas funcionarias?

Al final del episodio, todos nuestros personajes se sitúan en un karaoke, el lugar en el que se encuentra el pene de Alex. Alex completamente desesperado decide amenazar a la nueva dueña de sus genitales con su pistola ante los ojos de Jess. Cuando la mujer amenaza con cortársela, Alex decide contraatacar poniéndose la pistola en la cabeza y diciendo que se va a suicidar. Esto es suficiente para la mujer que decide devolverle la chorra (sí, los sinónimos menos ordinarios en un momento dado se terminan) a su dueño. Todo esto mientras escuchamos, junto a Rudy, Finn y Abby, al agente de la condicional cantando “The power of love”, que a cada uno de los personajes afecta de manera diferente.

Tras el rescate de sus gónadas Alex decide estrenarlas con Jess, pero parece estar más interesado en verse teniendo sexo que en tenerlo. La escena ha sido bastante similar a la de “American Psycho” en la que Christian Bale ponía posturitas mirándose al espejo mientras practicaba sexo con prostitutas. Estaría bien que el destino de ambos personajes fueran similares pero no tiene pinta de que así sea. No parece que Alex y Jess vayan a durar mucho tiempo juntos, para alegría de Finn. Yo insisto en que creo que Alex morirá en breve, concretamente el próximo capítulo que es el último de la temporada. ¿Las razones? Es un personaje secundario que lleva durando mucho tiempo. Demasiado. Misfits no creo que permita esa osadía.

Este séptimo capítulo no ha sido uno de los mejores de la temporada pero tampoco ha estado mal. Esta temporada a diferencia de las anteriores está dándole más importancia a la continuidad de las historias. La relación entre Alex y Jess ha sido muy bien tratada a lo largo de varios episodios, como el enamoramiento de Finn por esta. Ahora parece que Rudy también tratará de iniciar una relación un tanto estable. Es la temporada del amor, pero del amor bien tratado. Sin viajes en el tiempo y gente enmascarada. Habrá que esperar al último capítulo de la temporada pero muy mal se tienen que dar las cosas para que esta temporada no nos deje un buen recuerdo y un síntoma de que Misfits aún tiene mucha guerra que dar.

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