Review Misfits: Episode Five

Como ya me he ocupado de repetir en semanas anteriores la evidente mejora de la cuarta temporada de Misfits se basaba principalmente en alejarse del drama que tanto daño había hecho el año pasado. Este quinto capítulo opta por volver a acercarse a los terrenos pantanosos del género dramático y a pesar de no salir escaldado como era norma el año pasado si que resiente el nivel (nivelón) que llevaba la serie este año. Al menos podemos decir que el capítulo termina con los mismos personajes que con los que empezaba. ¿He sido el único que he estado sujetando un rosario durante los 45 minutos que duraba el capítulo?

Empecemos por retomar desde donde lo dejamos en el capítulo pasado. Es decir con Curtis con la cabeza agujereada. Los que temíais completamente aterrados que quizás el personaje no iba a descansar en paz y que los guionistas se iban a sacar algo de la manga que lo reviviera podéis respirar tranquilos. Curtis está muerto. Cuando en la pasada review comentaba que no muchos le íbamos a echar en falta me refería a nosotros como espectadores pero parece evidente que sus antiguos compañeros tampoco. No ha habido demasiadas referencias al suicidio del ex–atleta más allá de las sospechas del agente de la condicional al que le extrañan las circunstancias en las que ha aparecido su cuerpo. No me quejo, al fin y al cabo si hubiese habido un funeral o algo similar, seamos sinceros, ¿quién hubiese ido?

La trama principal del capítulo ha sido la de Finn. Continúa buscando a su padre biológico y cuando lo encuentra descubre que está enfermo de un cáncer terminal. También conoce a su hermanastra (Grace) que tiene el poder de curar a la gente. Más o menos como el Linderman de Heroes pero con buenas intenciones. El problema es que el padre no deja de sufrir en ningún momento y lo único que consigue Grace es que sufra un cáncer eterno. Un poco como ser seguidor del Racing de Santander. Grace tiene miedo a quedarse sola ya que su madre murió hace pocos años y lo único que le queda es su padre. La vida de Grace es como una película de González Iñárritu. Si algo ha demostrado esta trama es que Finn es una gran incorporación a la serie. Mucha parte de la culpa de que la historia que protagoniza no se haya convertido en un melodrama horrible ha sido suya.

Finn utiliza a su hermana para tratar de ligarse a Jess. Hace poco mencionaba que las relaciones entre personajes protagonistas nunca habían ido a buen puerto en Misfits. Lo cierto es que la relación entre Jess y Finn parece estar tratándose con un poco más de tacto y sin necesidad de que Finn se enmascare y comience a hacer parkour extremo para enrollarse con ella lo que yo personalmente agradezco. La integración de Alex convirtiendo esta posible relación en un triángulo amoroso enriquece esta trama. Pero ya hablaremos un poco más delante de Alex y sus extraños pasatiempos.

La estrategia de Finn para conquistar a Jess no funciona demasiado bien pero hace que pase más tiempo con Grace y se conozcan mejor. Finalmente Finn, tras estar a punto de morir ahogado con un bate, consigue convencer a su hermana de que deje morir al padre de ambos. La muerte del padre como símbolo de unión de los dos hermanos. Algo sobre lo que una tal familia Fisher podría hacer una tesis. No queda demasiado claro si volveremos a ver a Grace en próximos episodios, aunque parece lógico que sea así. Al fin y al cabo todavía queda libre el hueco que ha dejado Curtis. No sé yo si Grace tiene mucho recorrido como personaje pero su repentina desaparición sería un tanto extraña, ¿no?

Hablemos de la trama de Jess y Alex. Tras algunas diferencias entre ambos, Jess le da un puñetazo en la nariz y de esta manera certifican su próxima cita. Una relación sentada sobre unos buenos cimientos. Finn no se toma a bien esta relación (magnifica su “¿Por qué no me pegas una patada en los huevos y quedamos mañana?”) y en cuanto ve una oportunidad de desestabilizarla la aprovecha hasta sus últimas consecuencias. Un romántico de los de antes. Al encontrarse a Finn intercambiando dinero con otro hombre piensa que es gay y le saca unas fotos para enseñárselas a Jess. Esta acaba sospechando de la sexualidad de Alex y se lo hace saber. Este muy sutilmente le mete la boca para finalizar con sus sospechas sobre su homosexualidad. Eso sí, nunca dijo nada de bisexualidad. Al final del capítulo podemos comprobar que va asaltando a tipos para poder observar sus genitales.

No quiero finalizar este resumen sin dedicarle unas líneas al agente de la condicional. Muchos lleváis mencionándolo en vuestros comentarios semana tras semana merecidamente. Pero tengo miedo a comentar algo sobre él como que parece un personaje diferente a los agentes anteriores o que puede que tenga más importancia que los agentes aparecidos hasta ahora y que a la semana siguiente aparezca muerto. Tomaré el riesgo, su anécdota hoy sobre la muerte de su padre, su posible atracción hacia Curtis en el capítulo anterior, la contraseña secreta “Potato”Definitivamente parece que por primera vez el agente de la condicional es más peligroso para nuestros protagonistas que al contrario.

En conclusión estamos ante el capítulo más flojo de lo que llevamos de temporada. También es cierto que siendo el más flojo probablemente sea mejor que el 95 % de los capítulos de la temporada pasada. Misfits vuelve a entrar en terrenos dramáticos y ratifica que no es donde mejor se defiende. Si a esto le añadimos que es el episodio en el que menos hemos visto a Rudy tenemos derecho a sentirnos un poco decepcionados y a salir a la calle con pancartas a llamar la atención de nuestros queridos antidisturbios. Esperemos que este capítulo haya sido la excepción y la próxima semana estemos hablando de otro gran capítulo de Misfits.

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