Review MD: Witch’s Lament

Esta semana ha sido Halloween en los Estados Unidos —no olvidemos que es una fiesta estadounidense, por mucho que por razones comerciales se haya importado— y muchas series lo han aprovechado para hacer un episodio con marcada ambientación de la popular fiesta de disfraces, caramelos y sustos que caracterizan estas fechas. Mujeres Desesperadas no ha querido ser menos y ha arrancado con una escena propia de una película de miedo: tres de las mujeres (Gaby, Bree y Lynette) corriendo con linternas por el bosque donde Alejandro descansa (¿en paz?) mientras alguien que ha notado su presencia las busca. Al final llegan a su destino, el lugar donde está enterrado el padrastro de Gaby, y nos sale un cartelito de “tres días antes”. Así pues, estamos ante uno de esos capítulos que se dan de vez en cuando y que forman un enorme flashback en sí mismos.

No es que lo que encuentran las mujeres al final del episodio sea una gran sorpresa, pero dejaremos el tema para el final, como lo quisieron montar los guionistas, y repasaremos esos días previos. Empezamos con Susan, que precisamente es la única que parece no enterarse de nada. La Delfino está ocupada con sus clases de pintura, y es que André la elige a ella como ayudante para sorpresa de todos. Incluso llega a hacer levantar a Amy, su alumna de más talento (como él mismo reconoció) y acaba diciendo que la elegida es Susan. “Ha sido divertido”, dice el cabroncete. En fin, que elige a nuestra mujer desesperada más torpe como ayudante, y su primer asignación es… que cuide a su hijo, al que tiene un fin de semana al mes —nació fruto de un matrimonio sin amor, en el que él buscaba el dinero de una mujer mayor y rica, y ella tener un hijo—, mientras él sigue avanzando en su último cuadro.

Lógicamente a Susan no le hace ninguna gracia ser utilizada como niñera (“si te lo asigno como tarea de ayudante no tengo que pagarte”, le dice él con todo el morro), pero aprovecha la ocasión para intentar unir a un padre y un hijo que casi no tienen relación y, como siempre, para intentar sacar el lado humano de un personaje impopular como es en este caso André y como fue en su día Paul Young. Le cuesta un poco, tiene que recurrir incluso al secuestro del cuadro de su profesor para obligarlo a asistir a la fiesta de Halloween, pero al final consigue que André prometa “intentar ser mejor padre” para Jasper, que ha salido bastante a él en cuestión de carácter pero que en el fondo es un niño y quiere vivir como tal. Eso sí, André avisa a Susan de que dedicarse de verdad a la pintura implica distanciarse de los demás, y ahí queda la amenaza. ¿Alguien más piensa que André se va a pillar por Susan, por cierto?

¿Qué está haciendo la otra ama de casa que más humor aporta a la serie? Controlar a su marido, al que ha convertido en alcohólico, y recomendarle que asista a las reuniones de Alcohólicos Anónimos, aunque le da a la recomendación el mismo tono dramático que si estuviera pidiéndole que comprara papel higiénico al volver del trabajo. En fin, el propio Carlos no se toma en serio el tema de su presunto alcoholismo, y asiste a la reunión al final, cuando ya ha terminado, para intentar llevarse una chapa.

Allí se encuentra con un hombre que le pregunta por qué empezó a beber, y en ese momento Carlos se bloquea (sabe perfectamente por qué bebe) y se va, sin más. Lleva el tema bastante mal, y más tarde lo veremos durante la noche de Halloween abriéndole la puerta… a Alejandro, que ha vuelto de entre los muertos. O eso es lo que le parece cuando en realidad es un adolescente el que ha llamado al timbre. Como está sufriendo alucinaciones (todos pensábamos que era cierto, ¿o no? Si es que los guionistas han jugado con nosotros en este episodio…) saca una botellita de vodka y hala, a beber y olvidar las penas. Esto acabará muy mal. Mejor que Gaby se lo tome bastante más en serio de ahora en adelante.

Hablando de Gaby, su principal función en este episodio tiene que ver con Bree, a la que dejábamos en el episodio anterior ante la tumba de Alejandro, pues el proyecto de construcción de Ben supondrá la excavación de la zona donde está enterrado el padrastro de Gaby. Bree se pasa el episodio intentando abortar los planes de su vecino, e intenta de todo: le lanza huevos a la casa y le dice que ha sido un grupo contrario a la edificación en el bosque, y hasta se lleva a Gaby al río a buscar ranas, pues se entera de que el último lugar donde Ben intentó construir ese proyecto fue declarado lugar protegido porque había ranas en peligro de extinción.

Ahí tenemos el momento en teoría más humorístico del capítulo, pero totalmente previsible, y es que intentar meter a la pija de Gaby en un río con anfibios de por medio… solo puede acabar mal. Y como acaba mal, Bree propone la solución final: desenterrar el cuerpo antes de que lo hagan los hombres de Ben y llevarlo a otra parte. A eso van las tres mujeres al principio del episodio, pero ya volveremos, porque nos falta hablar de la tercera, Lynette.

En el episodio anterior fracasó la reunión con la consejera matrimonial. Tom sigue con su vida y viéndose con Jane, ante la cual Lynette se ve y se siente insignificante, puesto que no puede competir con su profesión médica y su sofisticación. Tampoco con su amabilidad y generosidad. Precisamente se ha ofrecido a hacerle el disfraz de Halloween a Penny, pero Lynette le dice con vehemencia que no es necesario, que es tradición que las madres se lo hagan a las hijas y que ya se encargará ella. Pero claro, siempre le ha hecho disfraces de pacotilla y esta vez quiere impresionar a su rival amorosa, así que… acaba siguiendo el consejo de Renée y le encarga un disfraz de gata a un diseñador cocainómano de Nueva York al que su amiga conoce. Y cuando llega el paquete y Penny se pone el disfraz… la niña está tan entusiasmada como Tom, Jane y Lynette (aunque esta lo disimula como puede) anonadados: es un traje de gata en plan sexi, pero en una niña de 13 años es totalmente inapropiado.

Es entonces cuando Jane se ofrece a improvisarle una falda, y tiene lugar un bonito momento en el que Lynette se da cuenta de lo buena gente que es la novia de su todavía marido, que le dice que le guardará el secreto del disfraz encargado y le comenta que, aunque parezca raro por la situación, cree que podrían ser buenas amigas. Lynette responde a ese gesto con una petición que lo estropea todo: “¿podrías dejar de intentar llevarte a mi marido?“. Obviamente la otra se enfada y se va. Lynette, Lynette… Acepta tu derrota, la cagaste, tuviste tu momento, él se ofreció a volver y le dijiste que nanay. Ahora apechuga.

Pero la seriedad de la nueva relación de Tom no hace pensar (por lo menos no a mí) que la cosa termine así. Seguramente los Scavo volverán a ser un equipo. Lo que sí implica es que si Jane tiene la función de tenernos en vilo en cuanto a Tom y Lynette, la posibilidad de que él y Renée tengan algo se esfuma y reconozco oficialmente que muy a mi pesar lo veo imposible.

Todavía más cuando Renée y Ben vuelven a salir juntos, después de que él se vea obligado a arrodillarse literalmente y pedirle salir tras semanas de cancelar citas. Ella se lo toma mucho más en serio de lo que podríamos pensar, y nos enteramos de que no se acuesta con nadie desde que se divorció y que Ben le gusta de verdad. Por eso está nerviosa ante su primera vez con él y se toma una curiosa poción del amor que ha comprado, pero en una dosis tan alta que la cita super romántica que tenía que tener con el australiano termina en el hospital con la mujer llena de ronchas. Por suerte la cosa termina bien y ella le confiesa a Ben que le gusta de verdad.

Y ahora sí, volvemos al principio (o al final) y vemos a Gaby, Bree y Lynette ante la tumba vacía de Alejandro. Oh, sorpresa… ¿Quién se lo ha llevado? ¿Carlos? ¿Ben? ¿El reverendo? Como sea finalmente Ben me parecerá demasiado obvio y además fastidiará el tema con Renée. Y si es Carlos se va a meter en un lío, pero seguirá dejando la incógnita de quién está amenazando a las mujeres. ¿Vosotros qué pensáis? Sea como fuere, las cosas se han puesto realmente feas para las vecinas más conocidas de Wisteria Lane.

 

 


Categorías: Sin categoría
¡Únete a nuestra comunidad!

Déjanos tu comentario »