Review MD: Watch while I revise the world

No cabe duda de que el episodio anterior de Mujeres Desesperadas había tomado un giro que se iba a explotar, sin esperar más, en este capítulo que hoy reseñamos. Y así ha sido: uno de los temas principales era esta nueva relación de confianza entre Susan y Carlos, dos personajes que nunca habían tenido mucho que ver el uno con el otro, y que ahora están unidos por el sentimiento de culpa insoportable que a ambos les ataca desde dentro, a diferencia de las otras tres mujeres que están al tanto del asesinato del padrastro de Gaby. Esto era previsible, como casi todo en este episodio (profundizaremos sobre ello), pero dentro de lo que cabe ha sido algo sorprendente que se enfocara desde un punto de vista humorístico.

Si habíais comentado con algún otro seguidor de la serie el tema de la señora Delfino y el señor Solís seguro que salió el comentario “uy, estos dos…”. Es normal, es la primera idea que nos viene a la cabeza y es el camino fácil. Pues quien lo pensara tenía razón… a medias. Porque sí, eso de levantarse de la cama en plena noche para ir a pasear y charlar solos, y buscar excusas para encontrarse y hablar de lo que sea, suena mal incluso para ellos mismos, que pronto se dan cuenta de que están pasando demasiado tiempo juntos y que la empatía se está transformando en otra cosa. Por suerte para todos, o no, que Mike los “pille” rápidamente ayuda a que la cosa no vaya más allá, aunque también tiene sus consecuencias negativas.

Por su parte Gaby, que no se entera de nada, visita a Bree para consolarla por la ruptura que, al final, no ha llevado a cabo. Vuelve a insistirle en la necesidad de deshacerse de Chuck, y además le insta a rebuscar entre sus pertenencias para descubrir qué es lo que sabe exactamente, dado que es el candidato más firme a haber escrito la nota amenazadora. Bree, artista del engaño como hemos visto más de una vez, se las ingenia para cotillear en el maletín de su novio mientras lo tiene entretenido en la cocina dándole vueltas a una salsa y descubre una foto de su mano y un sobre con su nombre y un bulto dentro.

Cuando se lo comenta a Gaby esta le propone que saque a Chuck de casa con algún pretexto mientras ella se cuela en casa Van de Kamp y se hace con el sobre. Pero con lo que no contaban era con que el detective le iba a proponer a su novia salir a cenar con un plan propio en mente… y llevándose consigo el sobre misterioso. Todo ello da lugar, en el restaurante, a una escena muy propia de la serie, cuando Bree besa forzadamente a Chuck para que Gaby pueda coger el sobre de su chaqueta. Acto seguido las dos abren el sobre en el lavabo y… ¡es un anillo! Aunque esto se veía venir desde el principio del capítulo, que de hecho es bastante previsible en todas sus historias. Bree, fingiendo que no se ha enterado todavía, se adelante al detective y le dice que tiene algo importante que decirle: quiere romper. Chuck se lo toma muy mal y asegura a la pelirroja que no tendrá su ayuda cuando se meta en problemas, algo que está seguro que ocurrirá pronto, y que ha cometido un gravísimo error al dejarlo. Es evidente que algo sabe, pero la pregunta sigue siendo: ¿qué? Y… ¿toda la relación que ha tenido con Bree era un engaño para tenerla cerca e investigarla? Si no, ¿cuándo  pasó de ser su novio a un detective con grandes dotes de interpretación?

No dejamos el tema rupturas y vamos a ver qué hace Lynette, que en la trama más sosa del episodio recibe la visita de su hermana Lydia, con un largo historial de malas decisiones sentimentales y sus posteriores rupturas y fases de lloreras con helado y alcohol, que Lynette le prepara en esta ocasión antes de abrirle la puerta para ir adelantando trabajo… hasta que descubre que viene acompañada de su novio, un hippy con el que parece llevarse muy bien y con el que, de hecho, está prometida. Lynette no da crédito a lo que ve e intenta sabotear la relación desde el principio, cosa que acaba consiguiendo, pero finalmente lo resuelve admitiendo que estaba celosa porque por una vez era su hermana la emparejada y ella la separada. Como decía, trama sosilla y de resolución previsible. No tiene mayor interés. De hecho, en este episodio solo Lynette representa a los Scavo.

Justo antes de que llegara Lydia, Lynette estaba hablando con Renée, que tiene su propia trama, esta vez no con Ben sino con Lee, al que ya se echaba en falta. Resulta que su hija, a la que vimos fugazmente en la séptima temporada cuando Bob y él la adoptaron, está empezando a manifestar síntomas de la pubertad y el pobre se ve incapaz de llevársela a comprar ropa y, especialmente, sujetadores. Como Renée había sido fichada como madre postiza de la niña es a ella a quien le pide el favor, que aceptará a regañadientes (cosa que particularmente me ha chocado, puesto que habíamos visto que bajo su máscara había una madre frustrada y que le había hecho mucha ilusión ser una especie de madrina de la niña). Otra trama con final nada sorprendente: Jenny se lleva genial con Renée y no tanto con su padre, al que esta consuela diciéndole que es una fase, que están educando muy bien a la chica, que no necesita a una madre y que pronto se llevarán mejor, como efectivamente acabamos viendo.

Acabamos con las consecuencias negativas del tema Mike-Susan-Carlos que antes mencionaba. La mujer del señor Delfino nunca ha sido buena contando mentiras, y su paseo nocturno con Carlos, sumado a que se entera de lo que le hizo al policía en el capítulo anterior y de que tiene que hacer horas de trabajo comunitario por ello, llevan a Mike, lógicamente, a interrogar a Susan y, ante sus inconsistencias, seguirla hasta que la pilla con Carlos escondida en una furgoneta en la que se ha metido con el latino tras ver de lejos a su marido. Al final le cuentan la verdad y ya tenemos uno más que conoce el secreto, pero no se lo toma nada bien y, por el momento, deja la escena con un Carlos y una Susan que han solucionado un problema y han creado otro.

En fin, es un capítulo que sí, avanza, pero quizá demasiado, con resoluciones fáciles y previsibles tanto en los temas importantes como en las subtramas de relleno, que son las de Lynette y Renée. No es que esté mal, tampoco, pero de momento es el más flojo de lo que llevamos de temporada, y parece ser que también el de menos audiencia de la historia de la serie.

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3
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