Review MD: Doble season finale

Susan es tan buena... que termina entre rejas

Parecía que no iba a llegar nunca y ahora
preferiría tener unos cuantos episodios más. Pero el final de la séptima
temporada de Mujeres Desesperadas ya se ha emitido en los Estados Unidos y…
bueno, no es que nos hayan mentido: ha habido un asesinato, una ruptura,
etc. pero no exactamente como esperábamos. En lo que sí nos mintieron es en la
duración que prometía la promo: 2 horas se convierten en hora y veintitrés
minutos, lo normal cuando se unen dos episodios de la serie, que es lo que se
ha hecho, siguiendo la tradición, con esta season
finale
: unir el episodio 22 y el 23.

La semana pasada dejábamos a Susan en una
situación bastante comprometida: se la llevaban detenida, acusada del intento de asesinato de Paul por envenenamiento, y es
que todas las pruebas apuntaban a ella como principal sospechosa. Además, la
pillaban precisamente anunciando al profesorado del colegio de MJ que las
galletas que estaban a punto de comerse estaban envenenadas. Y lo que podría
haber dado para un agónico último episodio (o doble episodio) de la temporada
para la señora Delfino se resuelve, en realidad, de una manera bastante fácil,
lo cual en cierta manera es decepcionante: Mike, después de confesarle a su
esposa que había recibido una oferta de Felicia de 10.000 dólares por la cabeza
de Paul y que había considerado aceptarla, va a ver a su descartada víctima y
se lo explica todo.

Con Paul retirando los cargos contra Susan se
acaban los problemas para los Delfino en esta séptima temporada en la que lo
han pasado francamente mal. Paul da las gracias a Susan por todo y le anuncia
que se va de Wisteria Lane, que ya es hora de empezar una nueva vida en otra
parte y hacer borrón y cuenta nueva. Además, le devuelve la casa, de la que es
legalmente propietario, con la sencilla fórmula de perdonarle el alquiler para
siempre. Y todos felices.

La vuelta de Susan a la calle residencial más
famosa de la televisión actual es algo histórico y digno de celebrar, pero sus
amigas no le hacen mucho caso al principio, pues cada una está inmersa en algún
delicado asunto: Bree jugueteando con su detective, los Scavo planeando su fin
de semana en el que tienen que arreglar las cosas y Gaby muerta de miedo por el
merodeador de Wisteria Lane.

¿Qué
haces tú por aquí, piratilla?¿Qué haces tú por aquí, piratilla?

Vamos con Bree: Chuck le ha dicho que no quiere
llegar “hasta el final” con ella hasta que se divorcie, y por otro lado Lee se
da cuenta de que lo conoce de alguna parte. Resulta que lo había visto en un popular
bar gay de la ciudad. Bree prepara
una encerrona a su nuevo novio y lo lleva allí, donde es evidente que todos lo
conocen, así que tiene que contarle la verdad: trabajó allí infiltrado, y si no
quiere tener relaciones sexuales con ella todavía es porque la culpa del
divorcio la tiene su mujer, que le fue infiel con su mejor amigo y Chuck quiere
conservar una imagen completamente respetable hasta el último momento.

Por Dios, Bree... ¿cómo me llevas esto?Por Dios, Bree… ¿cómo me llevas
esto?

Para intentar ayudar al detective, Bree y Renée
planean una visita a la fracasada tienda de ropa de la ex de Chuck y gastarse
algo de dinero allí, con el objetivo de alegrarle el día y que no dé tantos
problemas, pero el tiro les sale por la culata por un descuido de la Van de
Kamp y se descubre el pastel. La cabreada esposa, en realidad culpable del
divorcio, aumenta sus exigencias, pero a Chuck no le importa. Ha decidido que
quiere ser feliz con Bree y olvidarse de todo lo demás. Y es que las ganas que
se tienen el uno al otro pueden con todo, incluso con la imagen de anfitriona
perfecta de la pelirroja, que en plena organización de la cena de bienvenida a
los Delfino (en un curioso formato que consiste en ir cambiando de casa en cada
plato del menú) se mete en una vergonzosa situación a causa de su libido.

Con las
manos en la masa...Con las manos en la masa…

Nos alegramos de ver a Bree en un final feliz,
pero esta ha sido una subtrama un poco tonta y en algunos momentos forzada y
cogida con pinzas, pero en fin… que ya era hora de que a la más elegante de
las mujeres desesperadas le saliera bien una relación sentimental.

Pero volvamos un poco atrás, y es que no podemos
decir lo mismo de los Scavo, que en su retiro de fin de semana no solucionan nada, sino todo lo
contrario: no soportan estar solos y cada vez están peor. Tom hace un último
intento regalándole a Lynette una “actualización” de su anillo de compromiso,
ella le dice que ya le gustaba como estaba antes, él le responde que siempre se
ha burlado del anillo y acaban enzarzados en su enésima discusión. Pero Tom
dice basta, porque sabe que así no pueden continuar. Es el fin. Cuando vuelven
a su casa deja su maleta sin deshacer y le anuncia a Lynette que por el momento
se irá de casa y vivirá en un
apartamento que tiene su empresa.

Gaby se pone seria y se enfrenta a su pasadoGaby se pone seria y se enfrenta a
su pasado

Mientras tanto Gaby, cada vez más preocupada
porque el “desconocido” se está acercando tanto a ella que ya ha dejado de ser
desconocido (es su padrastro, se veía venir), decide tomar clases de tiro y
comprarse una pistola, con la que
acaba enfrentándose a su acosador. Vemos a una Gaby cabreada y con un arma (que
ya sabe utilizar) en la mano, y con su padrastro arrodillado en el bosque.
¿Disparará? Por supuesto que no, pero se lo quita de encima perdonándole la
vida y diciéndole que no vuelva a acercarse a ella nunca más.

Felicia vs. Paul: la batalla finalFelicia vs. Paul: la batalla
final

¿Qué pasa con Susan? Decíamos que los Delfino
podían respirar tranquilos, pero antes tendrán un nuevo susto: cuando Felicia
se entera de que han soltado a Susan y se da cuenta de que pasa a ser
sospechosa simula su desaparición pero no se va de Wisteria Lane, sino que
secuestra a Paul con la intención de matarlo lentamente gracias a sus
conocimientos como enfermera. Lo tiene atado a una silla y amordazado, y
consigue arrancarle una confesión del asesinato de su hermana Martha, que esta
vez graba en vídeo. Susan descubre la escena y tras un forcejeo en el que casi
pierde la vida consigue salvar a Paul,
que intenta estrangular a su persistente enemiga, pero otra vez la Delfino demuestra
ser su mejor y única amiga y le convence para que no lo haga. Felicia escapa y
Paul le da nuevamente las gracias a Susan por todo, pero le confiesa que sí
mató a la señora Hubert y decide entregarse a la policía, que había llegado
avisada por Susan originalmente para salvar al hombre al que se acabará
llevando detenido.

Paul se ha reformado y quiere pagar por sus crímenesPaul se ha reformado y quiere pagar
por sus crímenes

Se cierra así el ciclo con Paul, que pagará por su
crimen, moralmente justificable o no, pero… ¿qué pasa con Felicia? También
pagará, porque una distracción al volante termina en un terrible accidente del que suponemos que no sobrevive. No vemos su
cadáver, pero en este caso la daremos por muerta, porque en realidad ya no
tiene sentido que siga apareciendo en la serie. Y aunque actuaba por venganza,
se había convertido en un personaje tan desagradable que por lo menos yo me
alegro de que desaparezca y especialmente de esta manera.

Volvemos a la celebración de la original cena de
bienvenida a los Delfino y vemos a Renée, que se llevará un chasco: su ex
marido, el jugador de béisbol, la ha estado llamando y ella no le coge las
llamadas, pero supone que lo que quiere es volver con ella y se hace la dura.
Nada más lejos. Lo que quería era decirle que se casa con la mujer por la que
la dejó, y Renée se entera por Bob y Lee, que lo han visto en el canal
deportivo ESPN, que por supuesto ella no mira. Esto no se lo esperaba, y
durante la cena se desquita con uno de los camareros que ha contratado, pero
con el paso de las horas se da cuenta de que no es lo que quiere y lo abandona.
Eso es una relación breve y lo demás son tonterías.

El
final de un matrimonio ejemplarEl final de un matrimonio ejemplar

Mucho más largos son los 20 años de Lynette y Tom,
que hacen un amago de retorno. Lynette, que ya ha contado a algunas personas
que Tom la ha dejado, se lo encuentra en casa. Ha vuelto, pero no con ella,
sino para no dejarla precisamente el día de la cena con los vecinos, y después
de ayudarle a preparar su parte del menú vuelven a hablar y ahora es Lynette la
que le dice a Tom que tiene razón, que lo
mejor será cortar
, porque se ha dado cuenta de que la ausencia de su
todavía marido, más que tristeza le causaba alivio. Un duro e histórico momento para un matrimonio que parecía
indestructible y que se comportará con corrección durante el resto de la cena
para no amargarles la fiesta a los demás, pero que está más que muerto.

Y el clímax de la temporada: el padrastro de Gaby
vuelve, la pilla sola en casa e intenta volver a violarla mientras le dice que
con su forma de cuidarse y de vestir lo estaba pidiendo a gritos ya desde
adolescente. Cuando más la necesita, la pistola de la Solís no está disponible.
Alejandro (así se llama el malnacido) dice que la tiene él, y cuando está a
punto de conseguir lo que quiere aparece Carlos, que no quería participar en la
cena para no ver a Bree, y le asesta un
golpe en la cabeza con un candelabro
. Entonces descubren que el golpe ha
sido involuntariamente mortal y que
lo de la pistola era un farol: el arma estaba en una caja fuerte, donde Carlos
la había guardado para que no estuviera suelta por la casa. El resultado es un
hombre desarmado y muerto en el salón de los Solís, un hombre contra el que no
consta ninguna denuncia por agresión sexual porque en su día Gaby no tuvo el
valor de llevarla a cabo.

Te debo
una, Bree. Y gorda.Te debo una, Bree. Y gorda.

En ese momento llegan Lynette, Susan y Bree y se
dan cuenta de lo que ha ocurrido, y se produce la reconciliación entre Bree y
Carlos cuando la primera le dice al segundo que no irá a la cárcel: esconderán el cadáver y cuando puedan
se desharán de él. El resto de la cena continúa con normalidad (o eso nos dan a
entender) y las cuatro protagonistas principales encaran la octava y
presuntamente última temporada de la serie con el enorme secreto compartido del
asesinato y su encubrimiento. ¿Podrán soportarlo todas?

¿Qué os ha parecido? ¿Os esperabais un final así?
Yo, francamente, pensaba que Paul mataría a Felicia o al revés, y las cosas no
han ido de esa manera, con lo cual me he llevado una sorpresa. Como he dicho
antes, me ha decepcionado un poco que la detención de Susan se resolviera tan
fácilmente, pero me ha gustado lo de Tom y Lynette. Me gustan como pareja, en
serio, pero su crisis ya duraba demasiado y tengo ganas de ver, lo sabéis si
habéis leído mis reseñas, a Tom con Renée. Porque no nos lo dicen claramente en
esta season finale, pero ahora
tenemos a Tom y Lynette tomándose un descanso (aunque seguro que volverán) y a
Renée compuesta y sin novio. Sólo hay que sumar dos y dos.

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