Review MD: Always in control

¿Qué se supone que debes hacer cuando descubres que la tumba donde habías enterrado ilegalmente a un hombre asesinado está vacía? Pues dejar que se encargue Bree, que siempre toma el control de todas las situaciones, voluntaria o involuntariamente. Eso es lo que deciden tanto Lynette como Gaby cuando ven que es la que mantiene mejor la calma de las tres. Y a ello se dedicará la Van de Kamp durante todo el episodio.

Pero antes de continuar con este tema vamos a ver qué hace la otra controladora de la serie, Lynette Scavo, que ve como su hija Penny cada vez está más unida a la novia de su padre. Y lógicamente no puede soportar que esa mujer se lleve tanto a su marido como a la única hija (con uso de razón) que le queda. ¿Qué hace Lynette cuando las cosas no van como le gustaría que fueran, sobretodo si tiene a Renée por ahí para darle consejos de los suyos? Maquinar y manipular, así que le hace chantaje emocional a la niña, uno suficientemente sutil como para que funcione, hasta que deja de querer ir a casa de su padre y pasar tiempo con él. Pero Lynette se da cuenta de que su obsesión ha ido demasiado lejos y que está separando a Penny de Tom. Como eso le duele todavía más que perder a su marido reconduce la situación, hacia el final, en una escena de esas que, por lo menos a mí, me ponen un nudito en la garganta.

Susan, de la que no habíamos hablado todavía, sigue con sus clases de pintura y tras el acercamiento que había tenido con el profesor en el episodio de la semana pasada vuelve a ser humillada en público por este, que prefiere a Amy, como ha dejado claro en más de una ocasión y como comprueba la Delfino al ir a casa de André a preguntarle qué es lo que hace mal y descubre a su compañera saliendo de la cama. Pero eso es lo de menos, porque el profesor le vuelve a decir que si quiere un sobresaliente ya lo tiene, pero que no vuelva a su clase nunca más. Volverá, y de qué manera, pero lo veremos después.

Nos vamos a casa de los Solís, donde parece que Carlos lleva bastante mejor el tema (¿sigue bebiendo? No se ve, por lo menos en este episodio) y es Gaby quien se pone paranoica. No es para menos, con lo del robo del cadáver de su padrastro, y decide que hay que diseñar un plan para dejar a las niñas a cargo de alguien en caso de que tanto ella como Carlos terminen en chirona. Su marido, como no sabe nada del cuerpo exhumado, se lo toma medio a cachondeo, pero accede a seguirle el juego y acaban invitando a Bob y Lee a cenar. Ellos son los elegidos, dado que cualquiera de las otras tres familias principales se vería afectada por una eventual detención, y los Solís tienen carne en el congelador que durará más que la señora McCluskey (¿de quién puede ser esta frase?). Bob y Lee quieren ver cómo se comportan esas niñas a las que tendrían que criar y que tan mala fama tienen, porque no lo ven nada claro, pero gracias al esfuerzo de Gaby, Juanita y Celia pasan la prueba de la cena… hasta que al final sus candidatos a tutores descubren una pintada en el garaje de los Solís que reza “Los gays son estúpidos“. Juanita se ha enterado parcialmente de la historia del posible cambio de custodia y quiere sabotearlo. Según la película que se ha montado, Carlos está enfermo y morirá pronto, y es que siempre lo ve durmiendo, pero Gaby se apresura a desmentirlo y promete a su hija algo que ni ella misma cree: todo irá bien.

¿Qué pasa con Bree? ¿Cuál es el plan? Descartar posibles transportadores de fiambres, así que quiere interrogar sutilmente a Susan (principal sospechosa por su actual estado mental, o así lo ven las otras tres), pero no le acaba de salir del todo bien y se va rabo entre piernas. En ese momento entra en casa Mike y les comunica que las obras de construcción que dirige Ben se han cancelado por algo gordo que ha ocurrido. Bree va rápidamente a averiguar lo sucedido y Ben le cuenta que se ha encontrado un cuerpo en el bosque, pero que no se lo ha comunicado a la policía todavía porque si aquello se convierte en la escena de un crimen se paralizarán las obras. La pelirroja parece estar perdiendo facultades, porque no se le ocurre otra cosa que ir corriendo hasta la tumba vacía y ponerse en plan “tengo algo que ver con esto”. Al final se lo medio cuenta a Ben (sin decir nombres) y el australiano le dice que, sintiéndolo mucho, no puede ayudarla a encubrir el tema.

Sin embargo, cuando más tarde Bree es abordada por el reaparecido Chuck, foto de Alejandro en mano y acusándola de mentir, Ben sale al paso y casi llega a las manos con el detective. Este se va y Bree se abraza a Ben (aquí hay tomate, en serio, y pelea de gatas entre ella y Renée, y si no tiempo al tiempo), que le dice que ya ha tomado cartas en el asunto y que al final se deshará del cuerpo. ¿Por qué haces esto por mí?, le pregunta la pelirroja. Y tras dudar un momento Ben le contesta que algún día podría necesitar algo de ella. Una frase parecida le dijo a Mike hace tiempo, y es en este capítulo donde hace uso de sus servicios (fuera del tema estrictamente inmobiliario) y le pide que se deshaga del cadáver, que pasa a formar parte de los cimientos de la construcción.

Acabamos con una Susan escandalizada al enterarse por su marido de lo de la tumba vacía. Se enfrenta a las que creía sus amigas, que le aseguran que no le habían dicho nada porque la veían desquiciada, y se marcha dando un portazo. Gaby mete la pata, para variar, y por su culpa se entera también de lo del anónimo amenazador, cuya existencia desconocía también Lynette, que se lo toma bastante mal y con razón. Acabamos el capítulo con Susan cabreada con sus vecinas y plasmando sobre un lienzo la angustia que hay en su interior: una escena en un bosque con cuatro mujeres enterrando un cadáver. “Por fin”, le dice André cuando ve el cuadro terminado.

La cosa se está animando, ¿verdad? A falta de unos cuantos capítulos para terminar la temporada y la serie —de hecho, a menos de la mitad de esta octava y última tanda de episodios— están a punto de pillar al cuarteto de Wisteria Lane y no sabemos qué papel juega Ben en ello (pero su actitud es un poco rara y ahora sabe que por lo menos Bree está metida en algo feo) ni qué sabe Chuck exactamente. Tensión y más tensión, que tendrá que explotar por algún lado y parece que ha empezado por el de Susan.

 

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