Review Mad Men: The Runaways / The Strategy

Mad Men 7x05: The runaways

Estamos a las puertas del último episodio del año, final de la primera parte de esta última temporada, y por tanto, no se trata, técnicamente, de una season finale. Los responsables de una de las narrativas más perfectas que hayan existido han preparado el terreno al conciencia con las dos últimas entregas, una en la que nos empiezan a dar pistas en un escenario de calma, y otra en la que vuelve sin piedad una tempestad que promete ser más fuerte en el capítulo restante.

Mad Men 7×05: The runaways

Los eventos del anterior episodio todavía colean seriamente. La reintegración de Don en los equipos de trabajo va tomando diferentes dimensiones, todavía dentro de la estabilidad, si bien los vaivenes a California dejan entrever el advenimiento de un gran vendaval. Con todo, lo más curioso es que el hilo conductor de este capítulo es el ya no tan hermético Lou Avery, centro de la trama cómica con la que arranca esta entrega; catalizador (a consecuencia de lo anterior) de la trama profesional neoyorquina, esencialmente instrumental; y presencia lateral, accidental, en la trama lisérgica, demente, cuyo desencadenante no es otro que la presencia, intuitivamente siniestra y demoníaca, del ordenador, ese elemento extraño que, por lo bajo, se nos decía que acabaría teniendo relevancia significativa, y vaya que sí ha comenzado a tenerla.

Con dicha trama, completamente impredecible, se despide un secundario que pudo haber dado mucho más jugo. La primera “víctima” que se ha cobrado la máquina es un Ginsberg cuya extravagancia pasa definitivamente del castaño del tinte cómico al oscuro de la demencia expresa, pura y dura, con la pobre Peggy sufriendo los últimos efectos de dicha pérdida de la cordura. Un prometedor secundario cuando apareció, con apariciones de diamante en bruto desde entonces, se acaba yendo por la puerta de atrás y con la sensación de no haber dado todo lo que podía.

Mad Men 7x05: The runaways

Al margen de esto, el resto de núcleos semánticos del episodio quedan resumidos en una serie de frases de diálogo, a modo de sentencia, en cuya simplicidad encierran el verdadero contenido de los diferentes puntos fuertes del relato.

Conozco todos sus secretos (Stephanie, sobrina de Anna Draper, a Megan, acerca de Don)

La visita accidental, inesperada y en clave de necesidad del último vestigio del pasado oculto de Don Draper, la magnética y atractiva sobrina de Anna Draper, lejos de despertar los peores fantasmas y de abrir para siempre la caja de Pandora en el matrimonio de Don y Megan, lo acaba reforzando y devolviéndolo a uno de sus mejores momentos, pese a la distancia. La clave, en primera instancia, es el carácter diferido del encuentro, que nunca llega a reunir físicamente a los tres: tareas en SC&P reducen su interlocución con Don al teléfono, mientras que es Megan quien se tiene que enfrentar a la presencia física de la “pariente” de su marido, a la que acaba de conocer. La segunda clave, o al menos, elemento indispensable para dicho relance del matrimonio, es la voluntad de la propia Megan de no querer curiosear en dicha caja de Pandora.

Te voy a arropar esta noche (Lou Avery a Don, y Amy, amiga de Megan, a Don)

En el calor de la fiesta californiana, como no podía ser de otra manera, la renovada pasión entre Don y Megan alcanza su clímax, literalmente, con la que con toda seguridad es la mejor escena erótica de Mad Men hasta la fecha, un trío que, por deseado, no deja de coger por sorpresa a un espectador que empezará a sentir en su piel el calor del verano, aunque el visionado del episodio lo coja en su particular invierno. Curiosamente, la línea de diálogo con la que se introduce dicha secuencia parafrasea, de manera nada inocente, la frase más amable que Lou le dedica a su compañero Don (medio jefe, medio subordinado), dejándole vía libre para su escapada californiana, conectando formalmente ambas partes del relato. Aunque lo que define la verdadera relación actual entre ambos creativos se encuentra en la siguiente frase.

Mad Men 7x05: The runaways

No voy a seguir consejos de gestión de Don Draper. (Lou Avery a Don)

Por fin comenzamos a vislumbrar algo del interior de este personaje tan hermético que se nos presentó a principios de temporada como el sustituto de Draper. Los peones del equipo creativo descubren un proyecto personal suyo, de índole artística, y empiezan toda una serie de bromas al respecto, lo que le toca la fibra más sensible y le hace cambiar de repente el plan de trabajo, y por ende, los planes particulares del resto. Si bien se muestra comprensivo con las circunstancias personales puntuales de Don, acto seguido le deja claro la relación de fuerzas que existe actualmente entre ellos, o lo que es lo mismo, que el nombre de Don Draper no le asusta.

Y piensas que esto te va a salvar, ¿no? (Cutler a Don)

Antes de llegar al momento de dicha línea de diálogo y los eventos que inmediatamente la preceden, hay que remontarse a California, a un casual y oportuno encuentro, en una fiesta auspiciada por Megan, de Don con Harry Crane, que disimula como puede sus canas al aire. Unos tragos fuera de la fiesta llevan a Crane a soltar la más severa de las revelaciones de este episodio: las intenciones de Cutler y Avery (esos mismos a quienes el demente Ginsberg cree amantes en secreto) de conseguir una marca de tabaco, y con ello forzar a Draper a abandonar la agencia… interprétese el orden causa-efecto de ambas intenciones como cada uno crea conveniente, aunque la simultaneidad también sería una respuesta válida.

Mad Men 7x05: The runaways

Ni corto ni perezoso, Don vuelve por todos sus fueros a su oratoria más brillante, desafiando las condiciones impuestas por sus socios más que nunca, ofreciéndose, explícitamente, a bajarse de la nave si fuese necesario. De viejo no tendrá tanto, pero de diablo tiene un buen rato. El tabaco siempre vuelve… y Draper también.

No soy tonta, hablo italiano (Betty a Henry)

Y mientras un matrimonio vuelve a sus mejores momentos, pese a que tres zonas horarias los separen, otro comienza inevitablemente su fase de desgaste. Lo último que Betty esperaba de estar casada con un político era seguir teniendo esa función de florero que acabó hastiando, entre otras cosas, su relación con Don. Henry se muestra muy cauto en cada evento, público o privado, al que asiste, y el hecho de que su esposa opine con criterio propio sobre temas controvertidos lo hace sentirse amenazado, a él y a su suculento escaño. Mientras tanto, Sally le da el enésimo disgusto, y su hijo mediano, Bobby, se huele en su incipiente uso de razón la misma historia que ya le tocó vivir con el matrimonio de sus padres. Como cualquier niño aislado en un hogar tenso, empieza a soñar con romper el cascarón, y buscando consejo en su hermana, un tanto más experimentada, se deja seducir, de manera superficial, por la idea de fugarse… que da título al episodio.

Mad Men 7x06: The strategy

Mad Men 7×06: The strategy

No hay calma que dure sin que se avecine, a mayor o menor distancia, otra buena tormenta, al menos en el mundo de la narrativa por entregas. Weiner y su equipo son plenamente conscientes de esto y han preparado un buen vendaval en el que no conviene perder de vista ningún cabo, pues tiene pinta que nos espera una semi-season finale (o primer avance de la series finale, quizás) de órdago. A diferencia del anterior, donde una serie de tramas y puntos de fuga complementarios se articulaban en torno a líneas de diálogo muy sentenciadoras, los frentes ahora se concentran en un número más reducido de centros de fuerza, con una fuerte idea global en la base semántica del episodio.

El episodio se concentra exclusivamente en Nueva York, con Pete y Megan desplazados para la ocasión, con un clara intención: que el relato, entre avances críticos hacia el futuro y ajustes de cuentas fallidos con el pasado, vuelva a su verdadera esencia, que no es otra la expresión de la profunda soledad de los hombres y mujeres de negocios en las grandes urbes. El núcleo del episodio, cuyo clímax cristaliza en forma de momento musical, diegético, con My way de Sinatra de fondo, pone fin por tanto al largo distanciamiento que venía teniendo lugar, especialmente desde finales de la quinta temporada, entre los verdaderos pilares de Mad Men desde sus inicios, Don y Peggy. Y esto ocurre justo cuando llegaba a su punto más candente el incómodo escenario de inversión de roles entre ambos, explícito hasta el punto de una más que reveladora y significativa estampa con Don deambulando de pie y Peggy hablando acostada desde el diván, con una copa en la mano.

Mad Men 7x06: The strategy

La modulación de la intensidad de este tour de force supone otro sobresaliente para los guionistas y, naturalmente, los actores. De aceptar Peggy, medio a regañadientes, la sugerencia de compartir la presentación de Burger Chef con Don, a sentirse verdaderamente amenazada por su regreso al ruedo y mostrarlo explícitamente, a expresar luego, en un arranque de sinceridad, su instinto de maternidad y la sombra del arroz pasado, empatizando con un Don con las defensas emocionales bajas. En conjunto, todo se puede resumir en una frase de Peggy que bien podía pertenecer a las primeras temporadas de la serie: “¿Existe todavía esta familia? ¿Gente que cena y sonríe en lugar de ver la tele?”. El momento musical que sigue supone la cumbre de la ternura en Madison Avenue.

A dicha dialéctica se suma, en el epílogo del episodio, un Pete Campbell que, lejos de tener su mente ocupada con su nueva pareja o con el devenir de la agencia, centra su visita a la ciudad en la que creció profesionalmente para ajustar cuentas con el pasado, sin éxito. La alegría que nos proporciona la promesa de la presencia de Alison Brie, después de tanto tiempo y con el agravante de la cancelación de Community, contrasta con la dilación de dicha aparición. El gran lastre de Campbell sigue siendo y será siempre el ego del macho, en versión simple (amor y sexo) o compleja (poder y trabajo), especialmente si este aparece ligado a la madre de su hijo.

Mad Men 7x06: The strategy

El otro punto fuerte del capítulo, que a la postre viene aparejado del punto de fuga más relevante para el próximo, último del año, se encuentra en el esperado regreso de Bob Benson, ese personaje tan misterioso sobre el que tantos ríos de tinta virtual corrieron el año pasado, cerca de convertirlo poco más que en un meme. Pero no es a Campbell, su némesis, a quien más afecta su vuelta (de hecho, ni se cruzan durante el episodio), sino a Joan, por partida doble… o triple. Por un lado, la pelirroja es la destinataria de su fallido intento por formar un matrimonio convencional, “correcto”, que le permita ocultar mejor su verdadera naturaleza (lo que no ha conseguido con Joan, la mejor de todos a la hora de leer entre líneas y más allá) y progresar por tanto en su carrera. Y por el otro, el hombre al que, contra todo pronóstico, se le había confiado el seguimiento en el terreno de la más que jugosa cuenta de Chevrolet, la joya de la corona para la agencia y razón de la fusión de SCDP y CGC, acaba siendo aquel que, con mayor o menor intencionalidad, se la haga perder, antes de poder saborear beneficio alguno.

Se cayó Jaguar, ahora se cayó Chevy. No hay buen karma con el automóvil en Sterling Cooper. Pero lo peor para Joan no es la pérdida de la cuenta-estandarte, ya de por sí severa, sino la consecuencia directa de esta misma: un nuevo diseño de la agencia y de su cúpula, a la que se incorpora su “amigo” Harry Crane como socio, aquel que la despreció y ninguneó tras sus métodos “poco profesionales” para hacerse con Jaguar (la cual, finalmente, tampoco fructificó). Si lo sumamos al particular estatus de Draper, a las rivalidades internas, y al recelo de Cutler con Sterling por la pérdida de Chevy, de la que lo acusa directamente, los próximos episodios nos depararán una verdadera olla a presión en el consejo de dirección de SC&P.

Mad Men 7x06: The strategy

En cuanto a los detalles más puramente visuales y coyunturales, llama la atención la presencia, en la habitación de Rizzo, de un póster del general israelí Moshe Dayan, en lo que no parece más que un juego para que analistas y fans con mucha curiosidad y/o tiempo libre estén entretenidos buscando referencias y conexiones y elaborando teorías a ciegas. Así como una elegantísimo plano de transición en el tercer acto, que refuerza la conexión California con las representantes de las últimas generaciones de mad women, Megan y Bonnie, presentes en el mismo avión de regreso, pero con varios asientos de separación. Y por último, pero no por ello menos importante, el inquietante plano subjetivo de Draper con un periódico con la noticia del asesinato de Kennedy,… desde luego, es la serie perfecta para los espectadores curiosos y adictos a los pequeños detalles.

Si el actor os caía simpático, lo veremos en la serie que está llamada a cubrir (parte de) el vacío dejado por Cómo conocí a vuestra madre, la sitcom de NBC A to Z, cuya otra protagonista será, nada más y nada menos, que la madre.

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8 comentarios

  1. @jaimegino

    Aunque sirva de contra-crítica me parece que hay algún punto donde no se está muy acertado en la revisión de los dos capítulos.

    Para empezar no creo que la sobrina de Don acabe por fortalecer más el matrimoniode Draper, todo lo contrario. Creo que igual no despierta ningún fantasma, sino que lo crea. Me explico, Megan se intuye se ha diferenciado del resto de mujeres de Don por el hecho de que no ha tenido que contar una mentira sobre él, además a estas alturas de la serie creo que el protagonista de la serie ya ha sido sincero con las personas que de verdad le importan. ¿Qué fantasma despierta en Megan? Pues el no ser la unica mujer que conoce a Dick, el verdadero Don. Hay otra y existe y lo conoce desde antes que ella. Sí luego hay un calenturiento trío, pero vamos ese último canto de cisne que muchas parejas tienen.

    Eso se ve más claro en el siguiente episodio en el que aqui la trama Megane-Don pasa desapercibido. La escena en que busca sus cosas guardadas en los armarios para llevárselos a la otra costa es muy reveladora, ¿no puede esperar unas semanas? Creo que Megan está decidida a romper. Y se marcha en el mismo avión que la (ex-)amiga de Pete.

    Por último. creo que se comete un error al decir que Don se entera de la noticía del asesinato de Kennedy, al presidente lo matan en 1963 y ahora en la serie estan finalizando los sesenta. Además hace unas temporadas que (sobre todo) las mujeres de la serie lloraron por el pobre JFK. Creo que aún se encontraban en la primera oficina de la agencia. Don se encuentra con esta portada que seguramente gaurdaría y no es para menos. Y es otro ejemplo de la frase ‘El rey ha muerto, viva el rey’.

    • En cuanto a lo de Kennedy: en el texto no digo en ningún momento que Don se entere en ese momento (por favor, sería un gazapazo), sino que se encuentra, casualmente, con el periódico de aquel día (seis años atrás), lo que produce una sensación inquitante.

      Lo de Don-Megan: es otra manera de verlo, pero sí, el hecho de que Megan prefiera vivir más feliz en la ignorancia hace que pueda disfrutar más de sus momentos con Don si los celos no intervienen. Además, sexualmente es más aventurera que todas las parejas anteriores de Don, y ahí es casi lo único en lo que todavía puede despertar aún el interés del creativo.

      Y en el 7×06 la trama Megan-Don pasa desapercibida porque es lo que toca, no hay espacio para más pero tiene que aparecer, por continuidad. Puede ser una buena teoría esa de la ruptura, veremos los próximos episodios.

  2. Ana

    Coincido con quien comentó en primer lugar… Megan ya es historia, más por voluntad de ella que de Don, que realmente se siente mejor cuando ella está en el escenario. El episodio en Los Angeles demostró que están en sintonías totalmente diferentes y que no se conectan verdaderamente desde ningún lugar. Y en el siguiente ella viene a llevarse las cosas…
    De todos modos, el gran momento emotivo fue sin duda el del abrazo con Peggy. Me alegra, no me gustaba verlos tan agresivos el uno con el otro. La serie funciona mejor cuando ellos funcionan juntos: son la verdadera pareja protagónica. Igualmente, muy buenas las reviews y muy interesantes de leer.

  3. Hola Julio, gracias por leer y aclarar tu visión. Ahora he visto más claro la intención de no dar como noticía lo de Kennedy. Respecto a lo inquietante creo que como a Kennedy, a rey muerto rey puesto y tan pronto como echaron a Don pusieron a otro. Se dará cuenta de que nadie es irremplazable.

    Respecto a Megan-Don también quiero decir que a Don le puede gustar una relación más sexual, pero, ¿le gustará una mujer tan ‘libre’ en ese aspecto? Incluso con lo que él pueda imagina que comporta.

  4. Buen final de temporada (media temporada pues)… verdaderamente logró recuperarse de las infames temporadas anteriores.
    Este año mis favoritas fueron:
    Breaking bad
    True detective
    Boardwalk empire
    Sherlock
    Mad men

    • ¿Infames temporadas? Quizás las últimas no llegaron al nivel de la 4ª porque era imposible, pero siguió siendo una de las mejores series de su momento y con varios de sus episodios e interpretaciones entre lo mejor de cada año.

  5. […] parte del episodio. Así pues, tras ese emotivo momento de reconciliación entre Don y Peggy de la pasada entrega, el profesor, en excedencia, cede el testigo a su alumna aventajada, ahora aspirante a […]

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