Review Mad Men: The Monolith

Mad Men 7x04: The Monolith

Ninguna imagen describe mejor este capítulo que la mirada de Don Draper al darse cuenta de que su vuelta a SC&P no ha sido por todo lo alto, como aún se ve que esperaba, sino todo lo contrario, desde los eslabones más básicos del departamento creativo, y con su apreciada discípula al cargo, con los roles invertidos después de tantos años. Mientras tanto, la era de la informática llega a las oficinas de la agencia, generando un debate al respecto con los pies en la tierra pero las miras en… ¿el monolito? Anda, pues ese era el título del episodio.

A la serie de Weiner le gusta asignar títulos cargados de fuerte connotación a sus episodios, si bien estos no se corresponden con el verdadero núcleo de la entrega en cuestión, al menos en cuanto a la progresión de las tramas troncales de la temporada. Porque, lo que se dice el panorama en SC&P y sus altas cúpulas directivas y creativas, este es de todo menos monolítico, pues la correlación de fuerzas enfrentadas es más compleja de lo que puede parecer en primera instancia. Y en este escenario, la llave de la agencia y, a la postre, del propio relato, no es otra que Peggy Olson. A ella le toca comerse el marrón que el resto de socios y Lou Avery no quieren confrontar: el tener que integrar a Draper en una posición sumisa, supeditada, manteniendo el correcto y óptimo flujo del proyecto en cuestión. ¿Camino de rosas? No, exactamente lo contrario.

O bien Draper se ha pasado de rosca en su trabajo de autoayuda, de motivación, o bien, efectivamente, tiene un complejo de divo aún mayor de lo que pensábamos. Desde el minuto 1 de su vuelta oficial y efectiva al trabajo, comienza desafiando seriamente las claras y estrictas condiciones que sus socios le han (im)puesto. Y lleva la consecuencia de dicho desencuentro al terreno más explícito, en una cortés pero tensa conversación con la voz de la veteranía y la ortodoxia en la serie, el viejo y maniático Bert Cooper, que le recuerda muy bien la situación en la que se encuentra, y lo que es todavía más revelador: el más veterano le espeta que, de la extinta SCDP que acabó confluyendo en la actual agencia, la D y la P, es decir, el propio Draper y el difunto de Pryce, son lo viejo, lo obsoleto (hábil uso metafórico de la banderola de los New York Mets), por mucho que la S y la C lleven en lo alto desde el plestoceno… será porque se han sabido mantener como líderes respetados, temidos y eficientes, a su manera.

Mad Men 7x04: The Monolith

De todas todas, la conclusión final es evidente: es posible regresar desde el averno, sí, pero dicho retorno, de producirse, tendrá que hacerlo desde abajo, de acorde con la geometría mitológica que describe estos espacios imaginarios. Don reconecta con su pasado en la agencia, pero con las luces del mismo, sino con las sombras, con su permanente camino a la perdición en la que cayó de lleno hace relativamente nada, con el desenfreno alcohólico como representación de dicho lado oscuro.

Mirando al pasado, encontramos a lo largo del episodio tres hechos muy significativos que definen este poliédrica relación “renovada” de Draper con su entorno. Es un viejo amigo, Freddy Rumsen (al que sí que parece que empezaremos a ver de nuevo con cierto frecuencia), en quien confía para que le haga, consciente o inconscientemente, de ángel de la guarda en su primera “incursión prohibida” tras su regreso; Peggy, pese a encontrarse en un eslabón superior de la cadena de mando, sigue teniendo dificultades para acceder a la oficina de Don, cuando realmente sería a él a quien le tocaría pasarse por la oficina de Miss Olson. Y Sterling, mentor y mala influencia, poli bueno y poli malo a partes iguales, controla día a día el absentismo del que fue su discípulo aventajado y al que ha ayudado a relanzar pese al clima claramente desfavorable.

La otra gran “pata” argumental del episodio conecta con la que acabamos de exponer en los inicios del mismo, de una manera un tanto perturbadora, como si se tratase del inicio de un relato de terror. Don llega a la oficina y se encuentra con toda la planta de abajo vacía, sin un alma, para encontrarse a continuación, en el piso de arriba, con todo el personal concentrado, obras y algunos de sus compañeros llevando casco y todo. Como ya nos habían adelantado en el episodio anterior, llega el momento de modernizarse y adelantarse a una tecnología que promete pegar fuerte, la informática (profecía cierta, si bien con un retraso de dos décadas). Aquí se inicia una curiosa y particular trama, de esas con las que la serie gusta tanto de meterse en terrenos metafísicos en clave episódica pero que, ahora más que nunca, no podemos evitar verlo como una suerte de metáfora anticipatoria de lo que vendrá en un futuro inmediato en el propio relato.

Mad Men 7x04: The Monolith

Mientras lidia con sus peores fantasmas y con todas las dudas ajenas en cuanto a lo apropiado de su regreso, Don establece una estrecha relación con Lloyd, el hombre a cargo de la instalación del ordenador (hablamos de la era en la que estos utensilios ocupaban habitaciones enteras), con quien conversa acerca de de la utilidad de la publicidad, del problema de la obsolescencia (tan vigente en nuestros días) y, sobre todo, de la progresiva relevancia de la tecnología en la vida del hombre, por aquel entonces, y el miedo de estos últimos al cambio (volvemos, por enésima vez, al dilema de “lo viejo y lo nuevo”, tan remarcado esta temporada y en este mismísimo episodio, en la conversación entre Draper y Cooper). Y no, no nos encontramos con un monolito (hábil y juguetón título, pero no tramposo), ni con un bebé cósmico ni con primates descubriendo la herramienta, pero sí con una sutil e implícita relación sobre los límites de la tecnología a través de algo tan insignificante como el uso de un mechero.

Los guionistas de esta serie son unos genios a la hora de sacar a colación contenidos semánticos de altos vuelos a partir del detalle o lance más nimio. ¿Para cuándo una reflexión sobre el dominio del hombre por el hombre surgida en torno a una astilla de madera? Lo que sí parece interesante será el comprobar la continuidad, directa e indirecta, que esta trama y su reflexión inherente en las próximas entregas (quedan sólo tres para acabar esta primera parte de la temporada, por cierto).

Por otra parte, el tercer pilar argumental del episodio, completamente independiente y desligada de las anteriores, llega completamente por sorpresa, aunque bien que nos la anticiparon por activa y por pasiva en las entregas anteriores. La imposible reconciliación efectiva de Margaret Sterling con su distante y desafectado padre, tras la reciente cena por la pipa de la paz que parece acabar en nada (por soberbia y arrogancia de Roger, más que nada), acaba con esta abandonado a su marido e hijo e instalándose en una comuna hippie.

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¿No os parece curioso que esto le ocurra al tiburón corporativo al que tanto hemos visto experimentar con drogas y demás alucinógenos y mismo a principios de temporada llevarse al catre a varias hippies al mismo tiempo? ¿Efecto del karma, quizás? La evidencia es irrefutable y Sterling no es capaz de rescatarla como no ha sido capaz de mantener a su familia unida todos estos años… a buenas horas mangas verdes, dirían algunos. La despreocupación por los asuntos y el devenir de la sangre de su sangre le ha acabado explotando en la cara, como no podía ser de otra manera.

Mad Men ha regresado a su mayor intensidad en el ecuador de la primera mitad de su tramo final. Veremos qué nos deparan los tres capítulos restantes de este año, pero desde luego que prometen.

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8 comentarios

  1. la escena del despacho de Peggy es bestial, no recuerdo una escena así desde hace mucho tiempo. La tensión se masca sin tener que decir una palabra más alta que otra. Esta escena y toda la trama de Don.

  2. Martí

    Es un gran capítulo en todas sus tramas, muy bien reseñado en esta review. Creo que esta temporada final estará a ala altura de esta gran serie, lástima que la partan en 2…
    Por cierto, una cosa que no acabé de entender del todo fue lo que le dijo Don cuando está borracho como una cuba a Lloyd ( el que instala el ordenador),¿alguien puede aclarármelo?

  3. De verdad que no hay(o no he sabido verla) una referéncia monolítica al de 2001: una odisea en el espacio?

    El duro golpe de pared(de monolito)de unas generaciones que empeizan a convertirse en vestigiales contra el desembarco de la tecnología. ¿No se esta convirtiendo un poco la agencia en una grupo de monos con ego y que pelean por ser el más fuerte que de pronto van a empezar a adorar a ese monolito tecnologico(ordenador) que están construyendo en las entrñas de las oficinas.

    Y para terminar, no es la trama de los Sterling otra confrontación de generaciones, condenadas a odiarse por el propio efecto de unas sobre las otras. De pronto los hijos ‘bien’ de padres que consiguen prosperar con su esfuerzo y consiguen dárselo todo, de pronto éstos hijos abandonan y reniegan todo y a todos por una vida más afectiva.

  4. Windom Earle

    Creo que el titulo del episodio es una referencia a 2001 odisea en el espacio.El monolito en cuestión aquí es la computadora y estamos viendo como reaccionan a esta herramienta desconocida en la oficina.

    • No hay una referencia física al monolito, pero creo que queda claro que con el título pretendían evocar 2001: Una Odisea en el Espacio, cuyo tema central es la reflexión sobre la evolución humana a través de la tecnología, sobre lo que pivota la trama de IBM. IBM, por cierto, que sirvió de inspiración a HAL (siglas formadas con las letras anteriores a IBM), el ordenador maligno de la película.

      La clave es el momento del mechero: la computadora tendrá una tecnología superavanzada capaz de realizar procesos supercomplejos, pero de momento, no puede acometer una acción tan sencilla como dar fuego… fuego que, a su vez, es el propio origen de la evolución humana (en 2001 empezaban con la herramienta).

  5. Dick Whitman

    Cada vez mejor, está vez la serie ha tomado unos tintes de drama que no puede con ellos, cada vez que nos acercamos al final de esta media temporada el capítulo nuevo supera al anterior y así parece va a ser cada vez que termine uno cada domingo.

    La llegada del computador es un cambio radical dentro de la empresa pero para mi la cuspide de todo está en el momento en que termina el episodio y Don descubre gracias a su amigo que para triunfar otra vez debe venir desde abajo cimentando muy bien las bases para que así pueda construir su monolito.

    ojala esta serie nunca se acabara.

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