Review Mad Men: The Forecast / Time & Life

Mad Men 7x10: The forecast

As time goes by. El tiempo pasa y apremia, por eso no nos queda otra que concentrar en un único artículo las reseñas de los dos últimos episodios. Hábilmente tramposos con sus títulos, ambos se complementan a la perfección, con uno centrado más en lo familiar y relacional y otro en lo profesional, lo cual facilita un poco la labor del crítico con los plazos al límite. Pasen y lean.

Mad Men 7×10: The Forecast

No nos dejemos llevar inmediatamente por el título. Como crítico televisivo (eso dicen), en formato episódico, una de las habilidades que más ponemos en práctica, con desigual éxito, es la de la predicción, la del descifrado de signos que nos indiquen, en mayor o menor medida, lo que vayamos a ver en entregas venideras. No es tampoco el propósito de esta reseña, pues ya veréis que la “predicción” que reza el título aquí es simplemente una semillita, una pequeña sugerencia, que germinará de lleno en el próximo episodio.

La idea central de este episodio se encuentra realmente en el principio estético, en la fuerza de la imagen, la apariencia y la belleza, del matrimonio original de esta serie. Cada uno a su particular manera, el relato nos expone a Don y Betty como seres destrozados y sin rumbo, vacíos por dentro, como el apartamento de Don, y que sin embargo son capaces de crear un gran efecto en el prójimo por su atractivo físico, a la postre, su mejor y casi única coartada para vagar por la vida con la frente alta. ¿No es esto una metáfora de la publicidad en sí misma, una industria que nos vende un buen envoltorio para cubrir un vacío de contenido?

Mad Men 7x10: The forecast

Desde aquel enigmático y críptico Smoke gets in your eyes, se nos presentaba a Donald Draper como un hombre brillante, capaz de solventar con arranques de genio sus evidentes taras psicológicas y su cuestionable profesionalidad. En cambio, desde el desafortunado desplante de su propio genio, al final de la sexta, su elegancia y su apariencia han pasado al primer puesto de sus mecanismos de eficiencia e influencia. La base de su elevada reputación, que, pese a todo, es lo que provoca que esas prácticas heterodoxas que a él le funcionan, a otros les suponga un harakiri literal.

En cuanto a Betty, conviene situarse antes en contexto. Estamos en la última temporada, los ultimísimos capítulos. Toca por tanto atar cabos, incluso aquellos que parecían apilados en el baúl de los recuerdos. Y vaya manera de atarlos. Lo que sugería últimamente una inocente trama a lo “señora Robinson” que acabase repercutiendo en la hija (Sally), ha vuelto a sus orígenes, a la madre (a la MILF, hablando incluso en términos algo chabacanos). De esta manera, el amor platónico del pequeño Glenn Bishop por la entonces señora de Draper, que parecía haber quedado en una anecdótica trama episódica, se revela ahora como la TSNR más extensa, en duración, de la serie, la que nunca ha dejado de estar ahí aunque muchos quisiésemos mirar para otro lado. Un Glen ya crecido y adulto se juega su última carta para impresionar a Betty, la del heroísmo del joven que lo da todo por combatir en la guerra. Pero a diferencia de la señora Robinson, aquí Betty conserva lo poco que le queda de entereza mental para saber repeler con tacto algo a todas luces inapropiado.

La peor parte de todo esto parece que le toca a Sally: su “amor de juventud” no declarado jugándose la vida para impresionar a su madre, su padre tonteando con sus amigas de campamento antes de salir hacia al mismo… En el umbral de la edad adulta, la primogénita de los Draper se debe enfrentar a la superación de su herencia moral, la que le dejan unos padres en las antípodas de los ejemplar, cada cual a su modo. Pena que no vayamos a ver más desarrollado al verdadero personaje revelación de las últimas temporadas de Mad Men, nos tendremos que conformar con la posible reconciliación con su padre y/o su madre.

Mad Men 7x10: The forecast

Por otro lado, el concepto de belleza también aglutina a la trama de Joan, aunque no en el desarrollo y el núcleo semántico de la misma sino en su punto de partida. En una incursión californianas, un desconocido, madurito elegante, se hace pasar por un candidato al que esperan reclutar para romper el hielo y conocerla. Lo que en principio se antoja como uno de tantos escarceos de los socios de SC&P va tomando forma de algo bien diferente, no sin roces y desengaños incluidos: Joan puede estar ante el (pen)último tren del amor que se le para delante. Asentada profesionalmente, con una reputación y un respecto ya ganados, toca ahora esa otra parte, la misma de la que adolece Peggy: la sentimental. Joan no puede permitirse más distanciamiento de su hijo, que pronto empezará a tener uso de razón, con lo cual la estabilidad económica tendrá que venir complementada por esa calma en lo relacional.

Para cerrar la reseña, me fijaré en un detalle que da fuerza al episodio y reitera ese tono fantasmagórico-lynchiano de esta última hornada de la serie: el parecido con Betty de la agente inmobiliaria, encargada de vender “lo que queda de Don”, algo que no puede ser casual. Con la vente finalmente completada, la secuencia final, con Draper saliendo por última vez de su particular refugio, supone todo un salto al vacío, la incertidumbre y, por qué no, la angustia existencial.

Mad Men 7x11: Time & Life

Mad Men 7×11: Time & Life

La predicción que daba título a la anterior entrega cobra ahora significado y se efectúa con todas las de la ley. Con sólo tres episodios restantes para la series finale, Sterling Cooper afronta el mayor cambio de su existencia: ni ampliación de socios, no redimensión, ni fusión con la competencia, ni adquisición por parte de un gigante, ni nada de eso. La marca Sterling Cooper, siempre presente bajo diferentes siglas, se disuelve finalmente en McCann, como último giro en el recorrido vital (narrativo) de la agencia. Lo que supone, además, abandonar Madison Avenue, escenario central e identitario de la serie. Todo este tiempo como subsidiaria ha sido realmente un período de prueba, una suerte de Gran Hermano inconsciente que los socios vivieron, socios que, superada la prueba, acceden a los contratos de sus vidas sin el quebradero de cabeza que supone un consejo de administración.

Naturalmente, dicha decisión, conocida de manera accidental y anticipado como resultado de un descuadre administrativo, provoca una serie de sentimientos encontrados entre los implicados, que evolucionan de un rechazo y un agarrarse al clavo ardiendo a una aceptación final. La esperanza por mantener la marca SC&P en el Pacífico moviliza a socios y cuentas como nunca antes se ha visto, lo que bien sirve el regreso a escena de un Ken Cosgrove, desde el otro lado ahora, que deja claro que no regalará nada. Pero finalmente, entre la resignación y la aceptación de lo que supone casi un retiro dorado anticipado, el proyecto se desvanece. Se acabó lo que se daba y se abre ahora un momento de incertidumbre para todos aquellos que no son socios, todo un conflicto de conflictos que los mandamases de la agencia tendrán que gestionar.

Mad Men 7x11: Time & Life

Incluso en la fase final de aceptación y hasta celebración (con un brindis por el fallecido Cooper como punto de mayor consenso), vemos los diferentes efectos que tal cambio provoca entre los diferentes socios. Don y Sterling confraternizan como hacía tiempo que no se veía, soltando el segundo la revelación-bombazo: la relación en marcha con la madre de Megan, ante la que Draper, tras la sorpresa inicial, le sugiere actuar con cierta prudencia, que la mujer está loca, básicamente. Pete y Joan tienen cierto acercamiento, aunque no hasta el punto de acabar compartiendo cama esa noche. La pelirroja, cuya nueva relación parece ir en serio, la confiese a Campbell que, en SC&P o en McCann, nunca se la valorará realmente por su profesionalidad… en un tono como ya asumiéndolo y dejando paso a la gran vida que les espera ahora.

En cuanto a Campbell, los cambios en la agencia se suceden de manera simultánea con un conflicto en lo personal, en lo tocante a la educación de su hija. Recuperando, por necesidad de la situación, la cordialidad y cierta cercanía con su exmujer, Pete vuelve a sacar el ego del macho como último recurso para de salvaguardar su dignidad ante la que sigue siendo su familia pese a todo. ¿Hipotética reconciliación marital?

Mad Men 7x11: Time & Life

Por su parte, Peggy vuelve al mismo escenario emocional superado recientemente por Joan, pero con un elemento extra que lo define y diferencia. Mientras se debate su futuro profesional entre McCann y lo que pueda venir, un incidente con una niña de un casting de la agencia y su irresponsable madre le hace volver una y otra vez al tema de la maternidad, con un interlocutor tan poco apropiado para ello como Rizzo. Esto huele a gran cambio en la vida personal de Miss Olson antes del final de la serie, así que, esperemos que sea para bien.

Ya en segundo pero no menos importante plano, la enigmática camarera de los primeros episodios de esta hornada definitiva vuelve ahora en latente, sólo con el nombre, al principio y al final del capítulo. Unas llamadas no contestadas llevan a Draper a buscarla a un apartamento en el que ya no vive y del que se ha ido sin dejar rastro. ¿Quedará como fantasma en el recuerdo, al más puro estilo Lynch, o será el plato fuerte que las entregas finales nos tengan reservado?

Quedan sólo tres episodios ya y la sensación de que el desenlace no contentará por igual a todo el mundo, pues el abanico de posibilidades es muy amplio como corto es el tiempo en el que podrán tratarse.

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