Review Mad Men: Severance

Mad Men 7x08: Severance

El principio del fin. Comienza la recta final de una serie que ha hecho historia desde sus inicios. Sus cuatro Emmys consecutivos son una nimiedad si lo comparamos con la huella que ha dejado y dejará en la historia de la ficción televisiva, en cuyo particular Olimpo ya figura con derecho propio desde hace tiempo. Y en un espíritu de continuidad con la “season finale” del pasado año, la muerte vuelve a cobrar protagonismo, pero esta vez su carácter fantasmagórico tiene menos de “ley de vida” y de didáctico como lo tuvo aquella gloriosa secuencia final de Waterloo.

Don Draper, al que apenas se le ve trabajar en todo el episodio, pese a copar buena parte del mismo, continúa el curso lógico de su particular descenso a los infiernos de la pasada temporada y media. En una suerte de rifirrafe inesperado e implícito con el karma, en ese limbo tan incierto que separa la redención del castigo, el regreso de una vieja conocida (a la par que cuenta pendiente) en el plano onírico precede al conocimiento de su defunción, tantos años después, a la vez que un encuentro casual, de estos que tanto disfruta nuestro protagonista sin mayor aliciente, le evoca a un recuerdo inexistente, de esos que nuestro subconsciente crea sin nuestro permiso para purgar culpas o simplemente cubrir vacíos.

Mad Men 7x08: Severance

En la víspera de la “season premiere”, leía este artículo, que aventuraba/deseaba el regreso de caras conocidad del pasado de la serie en su hornada de despedida. Pues bien, uno de sus deseos se ha cumplido en el primero de estos últimos siete episodios, pero de un modo que seguramente el autor de dicho artículo no aventuraba. Estamos ante un episodio que en su esencia recuerda notablemente al David Lynch más auténtico: de la aparición fantasmagórica y premonitoria de Rachel Menken al falso recuerdo de la camarera tienen ese aire a Mulholland drive o Carretera perdida, en la medida en la que se pone en juego esa batalla entre ilusión y realidad, entre voluntad y realidad, entre consciente y subconsciente, con un claro telón de fondo: la muerte.

Precisamente el subtexto semántico del episodio (la muerte, la memoria de lo perdido y la implícita necrofilia que se sitúa entre ambas) marca el rumbo tanatorio de este inicio de media temporada, de esta recta final en la que la luz al final del túnel, con matices, todavía es una posibilidad. Casi todo en este episodio, desde la frustración sentimental de Peggy hasta el parche de Cosgrove, hace referencia de algún modo a la pérdida, al recuerdo de lo que se ha ido y de lo que no se ha conseguido, como se puede apreciar, en un nivel ulterior de lectura, en ese momento en que la amante de turno de Don derrama vino en una lujosa alfombra y acto seguido encuentran un pendiente perdido de Megan. El Severance (inglés para “finiquito”) del título no sólo describe funcionalmente una de las tramas secundarias sino que además, y sobre todo, nos marca claramente esta dirección.

Mad Men 7x08: Severance

Un “finiquito” que de primeras puede parecer destinado al propio Draper, tras toda la media temporada anterior en la cuerda floja, pero que a quien se refiere, en el sentido más estricto del término, a Ken Cosgrove, al que se fulmina de la agencia por vendetta particular de un antiguo jefe, que ahora, a la postre, como destino final de todo este baile de socios y propietarios de la agencia en las últimas temporadas, resulta estar al mando. Su reciente lesión ocular (que se refleja en un parche que hace ganar empaque al personaje, curiosamente) tenía también su toque premonitorio,… con una vuelta de tuerca. Porque Ken aún es joven y crisis supone oportunidad, que no llega en clave romántica, de dedicarse por fin de lleno a su gran pasión y escribir esa gran novela que está destinado a parir, no. La carambola del destino acaba con la situación más cómicamente rocambolesca y más potencialmente rica para nutrir la trama puramente profesional de estos episodios que quedan: seguirá en Sterling Cooper & Partners, pero esta vez del otro lado, desde el de los clientes. Veremos quién supone su gran némesis a este respecto: lo predecible sería Pete, aunque Sterling todavía tiene que encontrar la verdadera horma de su zapato. ¿Quizás Don? ¿Joan? ¿Peggy? Se avecina una intensa guerra de egos.

Mad Men 7x08: Severance

Esta última hornada servirá también para determinar el último asalto del debate no declarado entre Joan y Peggy sobre su relevancia y dignidad como mujeres y como profesionales en una era en que, pese a los evidentes vientos de cambio, las altas cotas de poder, decisión y consideración siguen reservadas para ellos, una constante desde el primerísimo episodio en Madison Avenue. En medio de un insultante desprecio a la labor de ambas por parte de unos clientes, en la maraña que supone la dicotomía entre belleza y valía, principal causa de controversia entre la socia y la creativa, a las dos les tocará amueblar su vida personal, fuera de la agencia. En este episodio ha sido el turno de Peggy, la cual parece seguir en su tónica de incertidumbre e inseguridad de siempre a este respecto. No sólo de Draper esperamos resultados.

Con estos ingredientes, más todo lo que aún no se ha visto del resto de personajes que aún brillan con luz propia, más la evidencia del fin de una era (subtítulo de este volumen definitivo) en el siempre relevante y enriquecedor contexto sociocultural del relato, se nos avecinan unos seis episodios apasionantes en los que puede pasar de todo. La última vuelta de una carrera siempre es la más decisiva, sean cuales sean los coches. ¿Cuáles son vuestras expectativas?

P.D.: Matthew Weiner es el rey de la narración implícita, pero yo sí quiero saber quién es realmente Bob Benson, de dónde ha salido y cuáles son sus intenciones. No querría quedarme con las ganas….

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3.5
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3 comentarios

  1. Martí

    Qué bien, ya me temía que no se hicieran reviews de esta última tanda! Muy buen capitulo. Don Draper en estado puro, en plena forma en el trabajo y de flor en flor, esta vez sin tener que esconderse, me ha recordado a la 4a. Pero sus fantasmas siguen estando ahí persiguiéndole, literalmente, viendo lo que pudo ser su vida y no fue ( su “vida no vivida”). Joan y Peggy, cada una un estilo diferente de mujer que asciende a pesar del machismo, una comportánddose un poco como un hombre más, la otra sin renunciar a sus rasgos femeninos. Ambas sin suerte en el amor, ¿el precio por haber triunfado en el trabajo? Por otro lado, Ken con ese sueño que nunca se decide a lanzarse a por él. Prefiere quedarse a devolvérsela a los que le han echado sin miramientos y ahora le tienen de exigente cliente. Exquisita la recreación de la evolución de la época ( ese bigote de Roger) y hipnotizante el tono onírico que sobrevuela el capítulo. Con ganas de ver el siguiente .

  2. Windom Earle

    Acaso esta muerto Don?, tiene un tumor cerebral?.Mucho aire a los soprano este capitulo, toda esa parte en la que tony soprano se debate entre los mundos.Notable

  3. eryk stone

    Se nos va, y a esras alturas y con seis episodios resrantes el panorama es desolador para los personajes y nada favorecedor para Don que lo tenemos en su estado más puro pero con cada paso “hacia adelante” que da, se acerca más a un infierno del que seguramente arderá.
    Joan y Peggy simplemente me encantan, dos mujeres que buscan lo mismo, tan iguales y tan diferentes (demasiado diría yo).
    Y por último Ken que para mi su historia en este punto tiene un impacto muy personal en mi.
    Mad Men ya te nos vas….

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