Review Mad Men: Public relations

Review Mad Men: Public relations

Siempre hay una primera vez para todo. Para mí, en este caso, es mi debut en una web sobre series que llevaba tiempo siguiendo y, por fin, me decidí a cruzar la pared (o el umbral, o la frontera, como queráis) y empezar a compartir mis impresiones y elucubraciones seriófilas con el público del que hace nada formaba parte. Al mismo tiempo, una gran oportunidad para que mis filias y fobias, razonadas y argumentadas, lleguen a un arco mayor de internautas del que ya disponía en mi blog de cine y audiovisual (y ahora también televisión) o en mis colaboraciones en la joven revista Cineuá. Buscando la mejor manera de empezar mi aventura en Todoseries, seguí los planteamientos más básicos del marketing, esos que aconsejan preguntarse qué hace falta en el mercado antes de pensar un producto novedoso. ¿Qué se echaba de menos en Todoseries, y muchos lectores así lo expresabais en vuestros comentarios? Pues las reviews de una de las mejores series del momento, Mad Men, tal y como hemos conocido hoy, serie favorita de Barack Obama, que mandó su felicitación personal a los productores. Así lo indica el principio de un fabuloso artículo que el sábado publicaba El País acerca de la relación entre las series modernas y la filosofía. Sin más dilación, entramos en materia. 4×01, Public relations, Mad Men

Julio se presenta él solito… ¡vuelve Mad Men a Todoseries!

Los hombres (y mujeres) del PresidenteLos hombres (y mujeres) del Presidente

Aún parece que fue ayer cuando volvimos varios años atrás en el tiempo y nos introducimos entre el humo y el cinismo de las agencias de publicidad de la Madison Avenue. Pues bien, el pasado 25 de julio Mad Men estrenó su cuarta temporada, y la verdad, la frescura del primer día sigue intacta. No corren tiempos fáciles para la refundada Sterling Cooper Draper Pryce en la era post-Kennedy. A los obstáculos del novato debe unir la pérdida de una cuenta importante. La principal amenaza viene desde dentro, desde el mal momento, en todos los aspectos, en el que se encuentra el músculo de la compañía, su cerebro en el sol y en la sombra, Don Draper.

Don Draper y sus atrevidas presentacionesDon Draper y sus atrevidas presentaciones

Por un lado, su conflicto personal, con los inminentes trámites de divorcio de su mujer, solamente aparentan ir a peor. Hasta tal punto que Don se ve obligado, por supervivencia y por orgullo, a declararle la guerra a ella y a su nueva pareja. De momento la problemática empieza por la casa, pero veremos en qué (y cómo) acaba. Todo ello en el contexto del Día de Acción de Gracias, que identificamos de manera excelente pese a encontrarnos nosotros, espectadores, en pleno verano. La ausencia de paralelismo temporal entre la narración y la emisión (que sí se cumple en la gran buena parte de las series) no debe ser un obstáculo si la narrativa es hábil y eficiente.

Y por el otro lado, ni siquiera Draper, con su entereza, competitividad y frialdad, puede evitar que los dramas personales salpiquen a su rendimiento profesional. Tras una desafortunada entrevista con un amarillista reportero del Advertising Age, su popularidad empieza a descender, y con ella, la de la agencia. Es la era de las relaciones públicas en pleno auge (recordemos el título del episodio, Public relations): no importa sólo “¿Y quién es él?”, sino también “¿De dónde es?” y “¿A qué dedica el tiempo libre?”.

Betty Draper (y consorte) no lo tendrán nada fácilBetty Draper (y consorte) no lo tendrán nada fácil

Pero nada ni nadie tumba a Don Draper. Tras una presentación fallida, ante una de sus cuentas más fieles, donde insiste una y otra vez en introducir una propuesta atrevida y arriesgada ante la negativa de los clientes, se decide a conceder una nueva entrevista, esta vez ante al Wall Street Journal, y ahora sí, con las respuestas concienzuda y meticulosamente meditadas.

La importancia de Peggy da un nuevo salto de nivel, en relación a la innovación de sus propuestas y la autonomía de sus acciones. Como ya he dicho, acaba de empezar el auge de las relaciones públicas; así, se empiezan a ver acciones novedosas, como los eventos de notoriedad, impulsados por idea de Peggy, sin consultar previamente a Draper, secundados por Pete Campbell (condenado a trabajar codo a codo con ella), y sus efectos colaterales, subsanados por el de siempre, por Don, que no oculta su indignación ante la manera tan rápida de decidir y actuar de la (todavía) señorita Olson.

La señorita Olson, esa mujer moderna y visionariaLa señorita Olson, esa mujer moderna y visionaria

Aunque, sobre todo, lo que tiene pinta de caracterizar a esta cuarta temporada, el contexto bajo el que se desarrollarán las tramas de los personajes y de la compañía, será el de la profunda revolución social y cultural que se está gestando: la liberación sexual, la inminente eclosión del movimiento hippy, la intensa contestación de la opinión pública a la intervención en Vietnam y toda una serie de profundos cambios que iban a tener lugar en la era post-Kennedy. Si bien en las temporadas anteriores aparecían de manera más discreta, sutil y sugerente, aunque no por ello poco significativa, ahora entrará cada vez más de lleno en el relato. Visionarios como Don o Peggy lo ven venir desde hace tiempo, saben que será inevitable e intentan confrontarlo de la mejor manera posible, mientras que los clientes, los peces gordos y las clases burguesas en general se niegan a reconocer la evidencia y se dedican a mirar para otro lado.


Categorías: Sin categoría
¡Únete a nuestra comunidad!

Déjanos tu comentario »