Review Mad Men: In care of

Mad Men 6x13 - In care ofParece mentira. Parece mentira que llevemos ya seis años con esta serie, pero algunos todavía no hemos acabado de digerir que el año que viene será el último, y que sólo Matthew Weiner y su selecto equipo de guionistas saben, o tienen idea, del destino final de Don Draper, el personaje más profundo y carismático de la televisión moderna, con permiso de Tony Soprano. La temporada que nos empezó descubriendo las raíces de su impulsiva e irrefrenable promiscuidad acabó siendo la temporada con mayores y más radicales cambios argumentales, en lo empresarial, en lo relacional y finalmente en el propio Don, que hasta el último minuto se estaba salvando relativamente de una quema que tendría que llegar tarde o temprano. Como final de temporada que es, más que una review al uso, tendréis un compendio de lo que ha sido esta penúltima hornada: llegados a este punto, es imposible disociar una cosa y otra.

Desde el primerísimo capítulo vimos que este impostor era el perfecto ejemplo de la doble cara del sueño americano en su esplendor económico, del American way of life: un animal herido y magullado con piel de lobo. El alcoholismo y el adulterio no eran el todo sino dos de tantos pilares de su endeble ser. Agotado desde hace un tiempo el revitalizante “efecto Megan”, se entregó a las destructivas pasiones de un adúltero idilio con una femme fatale doméstica de la burguesía neoyorquina… una enorme Linda Cardellini, en su mejor papel desde Freaks & Geeks. La fuerza de su presencia en la temporada consiguió dejar en un completo segundo plano emocional el repentino pero deseado reencuentro sexual con Betty.

Nunca llegó a funcionar del todo en las relaciones de pareja, falló estrepitosamente en los momentos clave de la paternidad,… y finalmente, ni su impresionante brillantez y espontaneidad creativa ha podido evitar su naufragio también en el terreno profesional, un terreno en el que llevaba tiempo jugando con fuego. El barco ya hacía aguas desde hace tiempo, y el tren, de tan desbocado, acabó descarrilando. Ya no sorprende ver a Draper en los calabozos, pero siempre nos costó creer que llegaría un momento que sus socios dijesen basta.

Mad Men 6x13 - In care of

Lo cierto es que esta trayectoria individual, completamente lógica, se inserta, no necesariamente con una relación causa-efecto, en una especie de subtexto (o supertexto) argumental general, ya adelantado en la pasada temporada, de proliferación del delirio, la alucinación (espontánea o provocada) y la neurosis cada vez más explícita. El capítulo 6×10, la “historia de dos ciudades”, parafraseando a Dickens, supuso toda una declaración de intenciones al respecto, y que, sin anestesia previa, estuvo a punto de marcar el destino inmediato de la trama por una dirección impredecible. La posibilidad de ver a nuestro protagonista mudarse a California me atraía sobremanera, y es más, hasta me haría quedar como un visionario en mi empeño en afirmar que Hank Moody es la versión trasnochada y lisérgica de Don Draper. Por desgracia (o no), esa puerta no va a ser cruzada finalmente, ni probablemente lo vaya a ser nunca.

Pero, elucubraciones teóricas aparte, el grado creciente de delirio, onirismo y excentricidad explícitos consigue que la serie se parezca cada vez más a una de sus influencias más certeras y significativas, A dos metros bajo tierra. O quizás sea sólo mi obsesión por buscar en todos lados fantasmas de un relato que tanto añoro. Ahora bien,  sumando todo ese mosaico de lances puntuales, desde la avioneta temeraria de Ted Chaough hasta el accidente cinegético de Cosgrove pasando por los incidentes en el apartamento de Peggy, con el descenso a los infiernos de Draper como columna principal, además del rocambolesco destino de la madre de Pete Campbell, la personalidad ambigua y enigmática de Bob Benson (la mejor incorporación desde Megan) o los desvaríos intermitentes de ese gigante aún dormido que es Ginsberg, llevan la conclusión a otros niveles. Quizás, más que una versión de época y altoburguesa de A dos metros bajo tierra o una gran precuela (muy libre) de Californication, ¿no estaremos realmente ante la única y verdadera antesala de American psycho y su espeluznante universo?

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Sea como fuere, nunca una temporada nos había brindado tantos cambios, tan profundos y tan seguidos. Los que durante tanto tiempo fueron los malos de la película se tornaron en gente de la casa, con Miss Olson volviendo a sus orígenes más pronto que tarde, y tanto. Sin embargo, los caprichos del destino han querido que el factor que cambió el rumbo de la compleja y encarnizada relación personal y profesional (indivisible ya a estas alturas) entre Peggy y su mentor, aquel mismo que estuvo a punto de monopolizarla por donde no nos lo esperábamos, ese mismo acabó desapareciendo de repente, tras un as en la manga de Draper que le acabó reventando en su propia cara, y dejándonos, no con una intrincada vuelta al ‘status quo’, sino a su superación instantánea, con la propia Peggy ocupando el sillón (temporalmente) vacío del “gran jefe” a la par que lidia con la mayor de las frustaciones… que no es precisamente profesional.

Una temporada que, al fin y al cabo, se acerca cada vez más a esa realidad social, política y cultural (la apertura a experiencias psicotrópicas no deja de ser una parte de ese todo) con la que los personajes inevitablemente tendrían que lidiar aunque su trabajo consista precisamente en crear un mundo ficticio y que parezca real. Esas clases de historia que tanto gustan de la serie han sido por tanto más intensas, con mayor incidencia en los protagonistas, y aún se vienen unas elecciones y la fase más cruda de Vientam, ahí es nada. Mientras tanto, ya nos ha tocado lidiar en apenas dos meses con dos asesinatos tan relevantes como los de Martin Luther King y Bobby Kennedy.

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Sólo me queda añadir un pero a una serie que siempre se ha caracterizado por lo brillante y redondo de sus guiones, pero que aquí me temo que han patinado ligeramente en el momento causante del gran giro final de la temporada. Por supuesto que la narrativa ha sido generalmente excelente, por momentos igualando a su mejor nivel (superarlo ya es imposible). El desarrollo del personaje de Bob Benson o todo lo que rodeó y provocó, en múltiples direcciones, la trama del hijo de Arnold y Sylvia, son ejemplos de esa narración perfecta cuya fórmula mágica parecen guardar con llave Weiner y sus pupilos. Y hasta se permiten jugar cada vez más con la comedia, con momentos que rozaban, sin aditivos, la carcajada, como las discusiones sobre el nombre de la nueva compañía, refundida, que recordaban a galimatías dignos de Monty Python.

Quizás ese giro tan brusco y aparentemente desmotivado en la exposición de Draper ante los hombres de Hershey’s, pese a lo aisladamente brillante de cada uno de sus relatos improvisados, sucesivos, no ha estado a la altura de las consecuencias que ha desencadenado, o puede que viceversa, que semejante vuelta de tuerca en el gran marco argumental de Mad men merecía un catalizador más trabajado y sutil. Ahora, la pregunta del millón: ¿era realmente la única manera de conseguir ese objetivo? O bien, ¿importará tanto al fin y al cabo el ‘cómo hemos llegado allí’ con respecto a ‘qué ocurre una vez estamos allí? Mientras tanto yo como quienes leáis esto pensáis la(s) respuesta(s), escuchemos la sintonía de otro gran final musical para enmarcar.


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15 comentarios

  1. Arya

    Después de una quinta temporada que me dejó más bien fría, con un Don, que no era nuestro Don, esta sexta temporada ha vuelto por donde nos tenían acostumbrados.
    Me ha parecido extraordinaria. Don Draper vuelve a ser el Don Draper que conocíamos, a mostrar su lado más mujeriego, a seguir engañando y jugando con todos a su alrededor. Pero su castillo de naipes se está derrumbando a pasos agigantados y las consecuencias de sus actos están escapando definitivamente a su control. Ya ni siquiera es capaz de mantener las formas en el trabajo y la decisión final tomada por los socios, se ve venir desde mediados de temporada. Hasta ahora se lo han consentido todo, porque era tan absolutamente brillante, que sus faltas de consideración, sus arranques de divo y sus ‘desapariciones’ continuas, no importaban si al final el negocio seguía a flote. Ahora sus salidas de tono ya no compensan y el ultimátum ha sido, para mí un gran cierre de temporada.
    Tras Don, Peggy es el personaje que quizás más hemos visto evolucionar en toda la serie. En esta temporada ha dado un paso de gigante. Yo que temía que la perdiéramos de vista tras su marcha de la empresa, resulta que primero la hemos visto triunfar en su nuevo puesto, lejos de Don, y al final, vuelve de nuevo al redil, hasta esa escena final, sentada en la mismísima silla de Draper. Además, Peggy se nos ha enamorado, a lo grande, de verdad, pero mientras su faceta profesional va de éxito en éxito, en lo personal sigue sin tener suerte.
    Ted me ha parecido un personaje muy interesante. Tan parecido y a la vez tan diferente a Don. Con ese juego continuo, esa lucha soterrada entre ambos, ese pulso mantenido aún después de la fusión. Pero al final, él decide que no quiere seguirle el juego, ni seguir por ese camino y prefiere mantener su familia a toda costa.
    Me da a mi que esta si que no se la perdona Peggy a Don. ¿Algún día se definirán verdaderamente los sentimientos entre el director creativo y su pupila?
    Si Ted ha sido un personaje interesante, ¿qué podemos decir de Bob Benson? ¿Quién es Bob Benson? ¿A qué juega? ¿Qué pretende? Con esa sonrisa perenne, esa cara de chico bueno, dispuesto a complacer a todo el mundo, esa capacidad para hacerlo todo bien y estar en el momento oportuno en el lugar adecuado… Pete es el único que ha sabido desenmascararlo, pero el tiro le ha salido por la culata y se ha dado cuenta, de que está ante otro Don, otro mentiroso brillante, con el que es mejor no meterse en problemas. Está claro que Bob no es quien dice ser, pero lo que más me ha descolocado es esa relación con Joan, cuando el roce de piernas con Pete parecía indicar en otra dirección…
    En fin, creo que si sigo, no paro. Mad Men ha vuelto a demostrar porque está considerada como una de las mejores series que se han hecho últimamente. No quiero ni pensar que la próxima puede ser con casi toda seguridad la última temporada que disfrutemos de las andanzas de Draper, de los chicos de Sterling Cooper and Partners, de Sally y su tránsito a la madurez… Acaba de terminar la temporada y ya tengo mono.

  2. matmo

    “In care of” es una joya de episodio, con alguno de los mejores momentos de la historia de la serie (esa reunión con chocolate Hershey), que no es poco. Esta temporada ha sido una de la más oscuras que han protagonizado los locos de Madison Avenue, un cúmulo de relaciones fracasadas, decisiones equivocadas, esperanzas rotas y máscaras que caen, inesperadamente quebrado en el último instante por un agridulce rayo de luz que ha traído un poco de optimismo y que tiene algo de punto y aparte para la mayoría de sus protagonistas. Les dejo aquí http://elcadillacnegro.com/2013/06/25/mad-men-una-temporada-en-el-infierno/ ,por si les interesa, mi balance de estos doce (o trece) episodios que no han hecho sino confirmar a “Mad Men” como una de las grandes.

  3. poo poo

    es verdad esta temporada me ha parecido increible. en algunos capitulos tenía la boca abierta de los cambios argumentales y giros que estaba viendo ante mis ojos.Una pena de las reviews perdidas, algunos capítulos de esta temporada lo merecían más que esta finale que ni de lejos ha sido el capitulo que mas me ha gustado esta temporada,una temporada como ya digo que me ha sorprendido por la rapidez y con la tranquilidad que los guionistas han hecho los giros argumentales.Que ganas de la proxima temporada!

  4. ros

    Recuerdo cuando empecé a ver Mad Men. Una serie sin grandes pretensiones, de la cual cada vez se oía hablar más de ella porque cada año que pasaba esta tenía un nuevo Emmy entre brazos, la cual la consolidaba como una serie para tener en cuenta. Con tres galardones a mejor serie y a la víspera de solo un mes para la ceremonia de Los Emmys (¡la cual gano de nuevo!) me devoré la serie en sus cuatro temporadas que llevaba de momento. Vamos, una delicia. Más tarde, llegó una quinta temporada algo descafeinada y con problemas en su estructura interna, que a pesar de todo, cumplió con los estándares de calidad propuestos anteriormente. Ahora, con su sexta y penúltima temporada, el panorama ha cambiado radicalmente respecto a las anteriores entregas.
    Antes de visualizar la season finale, esta temporada me estaba pareciendo la peor (o la menos buena, para ser exactos) de Mad Men. En los primeros episodios me parecía que estaba perdiendo cierta frescura en las tramas cuando la serie siempre se ha caracterizado por reinventarse a sí misma una y otra vez sin perder credibilidad, luego vendría el bombazo en el 6.06 ”For Inmeadiate Release” con la junta de SCDP y CGC (quizás el giro de guión más arriesgado que los guionistas se han permitido realizar, solo superado por el ya mítico 3.13 ”Shut the Door. Have a Seat). Y por último, llegaron las tramas más alocadas y disparatadas de toda la serie, algunas acertando plenamente, otras no tanto, donde se pudo contemplar la cuesta abajo de un Don Draper descarrilándose tanto personal como profesionalmente, huyendo de si mismo (¿alguna novedad?) y más perdido que nunca. Sin embargo, ese fantástico speech que expone ante los ejecutivos de Hershey’s en la season finale marca rotundamente un nuevo rumbo para el personaje, y si, para la serie en toda su esencia. Por primera vez Draper se sincera condigo mismo, acepta la verdad como vía de redención y afronta la paternidad como camino hacia la felicidad en esa última escena tan hermosa y tan emotiva. Que Mad Men tenga un final feliz era algo que nunca hubiese pensado. No obstante, ese cambio de juego permite cierto optimismo para la última temporada, con un Don alejándose de sus demonios y por fin poniendo las cosas en su lugar.
    Sin más preámbulos, algunos cabos sueltos que merecen mención:
    – Megan poco a poco ha mermado su protagonismo conforme avanzaba la temporada. De todos los personajes de la serie es el que me ha parecido más desubicado y perdido emocionalmente, sin poder nunca prosperar profesionalmente bajo la sombra de Don…y que al parecer nunca lo hará visto los hechos ocurridos en esta season finale.
    – Bob Benson me pareció insoportable cada vez que aparecía en pantalla, un total lastre que no aportaba absolutamente nada. Pero, ha resultado ser mucho más interesante y es un personaje que ha ido ganando, confirmando las similitudes con Don Draper. Menciones a parte: 1) Pete Campbell ha sido el encargado de desenmascararlo (al igual que con Don); 2) Su ‘spanglish’ resulta bastante cautivador, solventado esa inquietante doblez de ser la persona más amable del mundo a ser una completa víbora; 3) Lo que le hizo a Pete mientras recorrían los interiores de Chevy en la finale se puede convertir fácilmente en la trolleada del año.
    – Por el contrario, Joan ha brillado menos, siendo una de las grandes protagonista de la anterior entrega. Sus subtramas han quedado peor empaquetadas que con las del resto, dando la sensación de cansancio para el personaje como tal, al no aportar nada relevante. Si la anterior temporada fue su mejor año, este ha sido el peor, sin duda.
    – Podemos meter en el mismo saco de personajes olvidados a Harry y Ken. Dándole a este último un poco más de relevancia (o maltrato) en la trama. Lo vimos sufrir un accidente de coche en el extraño y rarísimo 6.08 ”The Crash” y posteriormente su ojo pasó a mejor vida en el 6.12 ”The Quality of Mercy”. Ambos hechos propiciados por ejecutivos de Chevy…
    – Siguiendo la misma estela, Roger es otro personaje que ha reducido ampliamente su aparición y peso en la trama (¿Quizás sustituida por el dueto Don-Ted?). A excepción de la premiere, no ha habido una trama firme para seguir su rumbo, mostrando nuevamente que no ha superado su ruptura con Joan al querer involucrarse en su vida de nuevo. Eso sí, sus diálogos se han mantenido tan frescos y con el sarcasmo que lo caracteriza desde el el primer día.
    – Una de las tramas que más me llamó la atención fue el affaire (otro más para la interminable lista) entre Don y Sylvia. Esa casilla la habíamos pasado ya demasiadas veces, y había que darle un enfoque diferente esta temporada. Y cumplieron las expectativas, vaya que sí. Por un lado nos mostraron un retrato del machismo de la época reflejado en Draper ¿Alguien entendió la estrategia de Draper de encerrar a su ”juguete” en la habitación del hotel?; y por otro lado, los guionistas nos prepararon sutilmente de la pillada in fraganti de Sally que, de una manera u otra, ha tenido que madurar forzadamente para poder adaptarse a ese mundo tan gris que la envuelve.
    – El Dr. Arnold Rosen es de esos personajes que te atrapan casi que magneticamente apenas los ves. No es casualidad que haya entablado una amistad casi que inmediata con Don. Es un personaje tan profundo y lleno de matices que encaja perfectamente en el universo propuesto por Matthew Weiner. Tuvo gran importancia en los primeros episodios, pasando a ser completamente olvidado en los últimos, una lastima.
    – Peggy y Ted son arena de otro costal. Antes de la unión de ambas agencias estos dos ya habían tenido su primer acercamiento amoroso. Que bien se podía haber desarrollado paulatinamente sino fuera por la constante opresión de Don, ejem, recordemos ese ”You’re a monster” que le achaca Peggy en el penúltimo episodio. Con la ida de Ted ha California, Peggy sigue destruyendo toda relación que toca, cerrando definitivamente el círculo para convertirse en la nueva Draper, sentada en su despacho, al frente de la creatividad de la agencia.
    – Pete Campbell es quizás, el personaje que más ha sido maltratado esta temporada (y mira que el puesto al primer lugar estaba difícil). Judy lo echa de casa, le toca lidiar con Bob Benson, profesionalmente no aspira a nada y por último tiene que lidiar con su insoportable madre. ¿Algo más? Ja, a veces pienso que los guionistas disfrutan hacerlo sufrir por la psicología tan egocéntrica del personaje.
    – Con lo interesante que ha estado Betty en el último tercio da lastima que no hayan aprovechado su personaje apropiadamente. Curiosamente, se le vio más sonriente y feliz esta temporada. Además, la frase que le suelta a Don con respecto a Megan en su pequeño affaire ”Pobre, no sabe que amarte es la peor forma de llegar a ti” es el equivalente al Emmy a Mejor Guión, soberbia frase.
    – Mis tres episodios favoritos del año: 6.06 ”For Inmediate Release”, 6.11 ”Favors”, 6.13 ”In Care Of”.
    Finalmente, me despido. Me deje muchas cosas por comentar pero ya sería alargarme demasiado. ¡Hasta el año que viene!
    Balance final: 8.7/10

  5. Juan Jesús

    Magnífica review de una gran temporada, pero para mi gusto no superior a la quinta (que fue perfecta en todo los sentidos). Si tengo que quedarme con algo positivo de esta season, ha sido el personaje de Draper descendiendo, literalmente, a los infiernos. Desde el comienzo de temporada hasta ahora, su vida personal se ha desmoronado a pasos agigantados, hasta llevarnos en este último episodio a las “ruinas” de su pasado, haciéndonos recordar que detrás de Don existe Dick Whitman (su, aunque parezca mentira, verdadero yo). De verdad, me encanta Mad Men, está en mi Top 3 personal desde la segunda temporada (solo superada por la excelente The Wire y, en primerísimo lugar, Breaking Bad), y por lo que nos ha dado a entender este “cambio de rumbo” en la vida de Draper, la próxima temporada promete ser de los mejores finales “ever” 🙂

  6. La Frente De Pete Campbell

    Magnífica tanto la serie con la review, un placer leerla. Me encantó esta séptima temporada.

  7. Katupecu

    “Don Draper, el personaje más profundo y carismático de la televisión moderna, con permiso de Tony Soprano” y también con el permiso de Walter White, Jimmy McNulty, Carrie Mathison, y porque no, todos los personajes de The Wire.

    • Walter White sí, pero The Wire, pese al mayor peso de McNulty, es una serie más coral, sin un protagonista tan definido y epicéntrico como Draper. Sobre Carrie Mathison, me encanta, pero aún es pronto.

  8. sofi

    Soy seguidora de Mad Men desde hace 3 años, pero a pesar de que siempre leo las reviews, es la primera vez que entro a comentar. Aunque despuès de leer los muy buenos comentarios que han dejado los seguidores, ya no me queda màs que decir, excepto que extrañarè a Don Draper y compañìa y que desde ya siento tristeza de que la siguiente temporada sea la ùltima. Mad Men es una gran serie, con grandes personajes y guiones impecalabes. De lo mejor de esta ùltima decada.

    • Fernando.80

      La mejor por lejos lo que pasa que el terrible hype de algunos bodrios tipo GoT pueden confundir. Pero sin dudas esta es la mejor.

    • Geits

      Fernando.80: ¿Podrías traducir al castellano que se te entienda algo? O bien pensado… mejor déjalo.

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