Review Lost: The Shape of Things To Come

Review Lost: The Shape of Things To Come

¿Dónde veis vosotros los capítulos de Lost? Bien, os contaré dónde estoy viendo yo los de esta cuarta temporada. Es una sala pequeña, de unos ocho metros cuadrados, con una televisión bastante grande y un equipo de sonido decente. Suelo estar durante una hora, porque hay que parar para comentar la jugada con el maestro David… Pues bien, ahora que tenéis una imagen más o menos establecida podéis imaginaros de dónde he salido hace un rato con la sensación en el cuerpo de que acababa de ver el mejor capítulo de la historia de Lost. Brutal…

Actualización: Añadimos nuevos datos referentes al Flashes Before the Incident (Post publicado el 25 de abril de 2008)

Me va a ser tremendamente complicado comentar este capítulo de una manera coherente, porque contiene tantas ideas y tantas emociones… Así que tiraré por la vía más fácil: la cronológica.

Gazapazo...Gazapazo…

Vamos a quitarnos de encima lo único malo del capítulo: el gazapazo. Como véis en las imágenes de más arriba, Jack luce un tatuaje enoooorme en el brazo y, oh, segundos después, éste ha desaparecido. Yo no me explico dónde está el error. ¿Matthew Fox tiene realmente ese tatuaje y por algún motivo se les ha colado? ¿No lo tiene y se lo han puesto? Para rematarlo, Kate va con el pelo recogido en la primera escena (sí, esa en que parece que se va a quitar la camiseta, marranos…) y luego entra a la cabaña de Jack con la melena al viento. Cosas del montaje…

Sigamos. Jack está rarito. O enfermo, o incubando algo. Kate, en cambio, está sanísima: más juguetona que nunca. ¿Cómo consigue poner esa cara de penita tan lograda? Si la supiera poner yo, creo que hasta conseguiría que mi jefe me subiera el sueldo… Acabada esta escena, se esfuma todo rastro de calma y normalidad: lo que se nos viene encima, el resto del capítulo, es un sinfín de revelaciones, sorpresas y acción como creo que pocas veces hemos visto en esta serie. Y eso es mucho decir.

Para empezar, descubrimos al doctor del carguero, el tal Ray, muerto. Su cadáver ha llegado a la isla arrastrado por la marea. Ojo, porque tenemos varias claves sueltas… En primer lugar, al doc le han rebanado el pescuezo y arrojado al mar (no, éste no se ha suicidado, como hizo Regina). ¿Quién? Se me había ocurrido que podría haber sido el capitán Gault, al que vimos dando una paliza a un tripulante “para que el resto aprenda”. Pero reconozco que una cosa es soltar cuatro galletas y otra cortar cuellos… Además, es un método de matar lo bastante sutil como para pensar que, en realidad, quien haya matado al doctor no quiere presumir de ello. Por otro lado… ¿cuánto tardaría en llegar un cadáver desde el barco hasta la playa? ¿Puede eso darnos pistas acerca del desfase temporal?

Una partida de Risk...Una partida de Risk…

Salto. Salto enorme. Y glorioso. Qué gran cambio de registro: pasamos de una escena con fiambre incluido a otra en la que Saywer, Hurley y Locke parecen estar discutiendo sobre qué paso dar en su lucha por la supervivencia. Pero no, nada de eso. Están jugando al Risk, de la misma manera que los guionistas consiguen jugar una y otra vez con nosotros. Apuntad nuevo apodo para Hugo: Chicken Little. ¡Me encanta!
Sobre todo cuando le aclara que el cielo aún no está cayendo sobre nuestras cabezas… Hay más. Hurley dice: “Australia es la clave del juego”. Vale, se refiere al Risk, pero no me creo que no se refiera también a la serie. Australia. Sydney, para más señas…

El siguiente escenario nos lleva a la selva, en concreto a las inmediaciones de la barrera sónica. Ahí encontramos al comando carguero con Alex. Que la chica esté sola nos confirma (confirmar es un verbo que no entra en el vocabulario lostiano, lo sé, pero bueno…) lo peor: Karl y Rousseau engrosan ya la lista de bajas de la serie. Frente a los postes, el jefe de los pseudo-militares dice algo así como “apaga esa cosa”. Es decir… a) sabe qué hay una cosa que mata, b) sabe que se puede apagar. Alex la apaga (código 16-23 incluido) y, de propina, activa la alarma. Eso me hace pensar que c) los hombres de Widmore saben cosas de la isla, pero no todas las cosas de la isla. El 16-23 interrumpe la partida de Risk a golpe de teléfono. Muy buenas las caras de Sawyer, Hurley y Locke cuando oyen un ruido ya casi desconocido para ellos. John contesta y se nos aparece la mítica voz, la misma que avisó en su día de los system failure en Cisne, por ejemplo. Con la misma calma de siempre, la señora advierte de la activación del código 14-J. Vale… ¿y eso qué es?

Ben al pianoBen al piano

Hagan paso, señores… hagan paso y hagan sitio en la galería de momentos inhumanamente grandiosos de Lost. Hagan sitio y coloquen la escena de Ben, Locke, Sawyer y el piano. ¡Qué momentazo! Desde la cara de Ben hasta la de Saywer, pasando por el as en la manga que supone guardar una recortada bajo el asiento. Tremendo… Por cierto: la secuencia inicial, si no recuerdo mal, es bastante calcada a aquella en que Jack, mediada la tercera temporada y por aquel entonces inquilino de Villa-otros, tocaba el piano tranquilamente cuando Kate llega por detrás. Detalles, detalles, detalles… en fin, respirad hondo porque aún no hemos llegado a los títulos de crédito…

Siguiente escena: Ben en el desierto del Sahara. ¿Perdón? Pregunta obligada: ¿flashback o flashforward? El Sr. Linus parece haber aterrizado en medio de la nada, agotado y con vómitos, con ropas poco adecuadas para la ocasión (luego las comentamos) y herido en el brazo. Para colmo, se le aparecen dos hombres armados y a caballo con pocas ganar de trabar amistad. Pero bueno, ya sabemos cómo se las gasta Ben: dos fintas, tres tiritos, y a otra cosa. ¿Qué será esa barrita mágica que lleva en el bolsillo? Parece digna del mismísimo Batman… Vamos con la ropa:

Ben en el SaharaBen en el Sahara

Tres cosas llaman la atención en la chaqueta que lleva Ben. La primera, el logo Dharma, que supuestamente pertenece a una estación no identificada. La segunda, el nombre que luce en el pecho: Halliwax. ¿Perteneció esa chaqueta a Edgar Halliwax, alter ego de Marvin Candle en el vídeo de Orientation de The Orchid? Tiene toda la lógica… Tercera: ¿por qué va Ben tan abrigado? ¿Acaso esperaba aparecer en otro lugar? Mmm… Esto nos lleva, inevitablemente, al debate sobre la ciencia ficción en Lost. Los guionistas ya no parecen querer esconderse y nos muestran abiertamente la opción viajes en el espacio-tiempo. Es decir: Ben sale de la isla con algún mecanismo de teletransporte. El mismo mecanismo que debieron usar para enviar previamente a unos cuantos osos polares, en plan conejillos de indias, y cuyos huesos encontraría posteriormente Charlotte. Toma ya…

Ya que estamos con el Ben futuro, sigamos con él en lugar de retomar la acción isleña, que no es poca. El líder de los Otros llega de alguna manera a Túnez, donde ya ha estado más de una vez y donde aprovecha, como quien no quiere la cosa, para preguntar la fecha. Día, mes y año, por favor. Esto nos demuestra que la tecnología espacio-temporal tiene pinta de fallar más que una escopeta de feria. Hasta el Delorean ochentero de Marty McFly incluía la opción de ir a una fecha exacta…

Mientras Ben Linus Dean Moriarty se registra, Sayid aparece en la tele acosado por unos periodistas. “Sólo quiero enterrar a mi mujer en paz”, dice… ¿Nadia? Nadia. Nadia está muerta, y antes de eso estaba casada con Sayid. Otro “toma ya”…

Básicamente, esta parte del flashforward sirve para resolver algunas dudas que The Economist nos dejó. ¿Cómo es posible que Sayid trabaje para Ben? Bien, pues ahora vemos que todo empieza en Irak. Ben aprovecha la debilidad emocional de Sayid para ofrecerle información sobre el asesinato de Nadia, perpetrado a instancias de Widmore. Cuando el iraquí consuma su venganza, Ben saca su Manual de Psicología y Manipulación para reclutar al ex-militar en su lucha contra el padre de Penny.

Lo cierto es que en el final de The Economist ya vemos a Sayid mucho menos convencido de participar en esta guerra, pero estoy seguro que Ben sabe cómo tenerlo agarrado por los… por ahí abajo, sí.

A todo esto: ¿qué pintaba Ben en Túnez? Recordemos que su viaje a Irak se produce cuando ve a Sayid en la tele, pero su intención original era hacer algo en Túnez, o eso parece. ¿El qué? También podemos intuir que Ben no está solo. Actúa en solitario, sí, pero dispone siempre de tanta información que está claro que tiene una buena organización detrás…

Vamos a cerrar ya el flashback con la escena entre Linus y Widmore, que se configuran como los dos pesos pesados de la serie. Curiosidad: Widmore, que hasta ahora hablaba inglés británico, gasta ahora un acento australiano que me recuerda a lo dicho por Hurley al principio: “Australia es la clave del juego“. Ambos hablan de las reglas. No sabemos qué son, pero podemos intuirlas. Sería algo así como… hay una isla la mar de maja en un lugar de cuyo nombre no puedo acordarme, que por alguna razón los dos queremos, y por la que nos vamos a pelear, sin importar si en el camino se quedan decenas de cadáveres y cantidades ingentes de dinero… eso sí, ni tú me matas a mí, ni yo te mato a ti, y ya que estamos sensibles, por favor, abstengámonos de matar a nuestras respectivas hijas…

Quizá aprovechando un hueco en el guión, Widmore decide que Alex no es hija biológica de Ben, así que se toma la licencia de matarla. Mejor dicho, de ordenar matarla. Para Ben, sin embargo, eso es un inadmisible quebrantamiento de las normas. Definitivamente, Ben se ha enfadado y ahora va a por Penny. Mi pregunta es: ¿le pueden caer más desgracias encima a Desmond? Porque no dudéis que, si a Ben se le mete entre ceja y ceja que hay que matar a Penélope, lo va a lograr…

Más cosas de esta escena, que las hay. Y no me refiero a la botella de MacCutcheon, no. Según parece, la isla era originalmente de Widmore, y Ben la robó, si es que se puede decir así. Ahora es de Ben y Widmore no sabe dónde está. Lógicamente, esto huele a masacre isleña, porque en el presente tenemos a un carguero lleno de gente que sí sabe localizarla. Supongo que por algún motivo la tripulación de Widmore desaparece, o se va, y pierden todo contacto con la Jablonski. Interesante vía para teorizar, sin duda…

¡Bum!¡Bum!

Salto atrás. En la isla hemos dejado al equipo de Locke con un código 14-J, es decir, con un marrón bastante importante. Ojo porque Ben únicamente se preocupa de quienes le interesan: Locke y Hurley, ambos por su conexión con Jacob. A Sawyer no tiene reparos en dejarlo expuesto al fuego enemigo. Brillante, por cierto, la manera de quitarse de encima a tres secundarios (pim, pam, pum, tres tiros y fuera), y siete hurras por el gran James, que se juega la vida para rescatar a Claire. Gracias, tío, no hubiera soportado una muerte tan cutre para mi rubia favorita… Por suerte para ellos, Hurley se quita los complejos, se salta la jerarquía y, contradiciendo a Ben, abre una vía de escape: la ventana. Curioso, porque de no haber hecho eso hubiera cobrado fuerza una teoría fugaz: los disparos acaban con Sawyer y Claire, o al menos con ella, y así Aaron queda bajo la custodia de Hugo, ambos dos Oceanic Six. Quedan dos grandes momentos por comentar, aunque tanto uno como otro se comentan solos…

Alex, a punto de morir...Alex, a punto de morir…

Alex cae. La hija de Rousseau ha sobrevivido sólo un rato a la muerte de su madre y su novio. Es tremenda la guerra psicológica que enfrenta a Keamy y Ben durante estos minutos en los que negocian. Vemos, de nuevo, a Ben recitando vida y milagros de un tripulante del carguero, como ya hiciera con Charlotte. Pero el que tiene la pistola y la cabeza donde apuntar es Keamy, de modo que el Sr. Linus tiene que echar realmente el resto. Llega, incluso, a renegar de Alex delante de ella para intentar salvarla, pero el mercenario no traga. Disparo y, hala, otra baja más. Un poco triste para Alex morir con esas últimas declaraciones del que ha sido su padre durante años, quizá… Tras el asesinato, Ben se queda en estado de shock y sólo alcanza a decir que “han roto las reglas”. Las ya famosas reglas…

El humo negroEl humo negro

Dejo para el final una escena mágica. Una escena que nos aumenta la sensación de omnipotencia que normalmente desprende Ben. Él controla el humo negro, si no todo el tiempo, sí al menos dándole órdenes puntuales. Lo configura, aprovechando que la barrera sónica ha caído, para que arrase con los mercenarios. Sabe que puede hacerlo porque Alex ya está muerta, lo que nos evidencia que el humo negro no distingue amigos de enemigos. Tras la masacre, hueco para el hundimiento, para el Ben más sentimental, que se despide de Alex. Al final resulta que este hombre tiene sentimientos…

Conclusión: capitulazo.

Por varios motivos me ha parecido uno de los mejores, si no el mejor, de Lost. Sin duda, es para mí el mejor de esta temporada. Tiene acción, y de la buena; tiene el momento emotivo entre dos personajes complejos, como son Ben y Alex; tiene la capacidad de enlazar con muchos otros capítulos, empezando por The Economist y pasando por jardines tan preciosos como Eggtown, Flashes before your eyes o Confirmed dead.

Me gusta que Jack se dé cuenta de que se ha equivocado confiando en los del carguero, me gusta que Claire vaya a tener una muerta más digna que una triste explosión de bazooka, me encanta que Sawyer demuestre que cada vez es más James y menos Sawyer, me apasiona ver a Hurley tomando decisiones y jugando al Risk con Aaron en brazos, me entusiasma que la guerra entre Ben y Widmore sea cada vez más abierta, me vuelve loco ver al humo negro, y aún más a Ben pilotando el humo negro, me pone los pelos de punta la amenaza sobre Penny, y aún más a Desmond intentando (hipotéticamente) salvarla… En fin. Un señor capítulo… ¿y sabéis que es lo mejor? Que, si volvemos al principio, al título del capítulo, todo es todavía mejor: “The shape of things to come“. Si lo que está por venir es así, bienaventurados los fans de Lost, porque el paraíso es nuestro

Relación con la sexta temporada

En la review original de este capítulo comentábamos acerca de las reglas lo siguiente:

No sabemos qué son, pero podemos intuirlas. Sería algo así como… hay una isla la mar de maja en un lugar de cuyo nombre no puedo acordarme, que por alguna razón los dos queremos, y por la que nos vamos a pelear, sin importar si en el camino se quedan decenas de cadáveres y cantidades ingentes de dinero… eso sí, ni tú me matas a mí, ni yo te mato a ti, y ya que estamos sensibles, por favor, abstengámonos de matar a nuestras respectivas hijas…

Mmm, visto lo visto ahora no creo que sea tan sencillo… es inevitable pensar en cierto parecido entre las reglas de Ben y Widmore y las de Jacob y su enemigo a principio de la finale de la quinta. Ni unas ni otras nos han quedado hasta el momento claramente definidas, pero no aparentan ser unas reglas fruto de un pacto entre dos personas, sino algo impuesto por algo o alguien supremo, posiblemente por la propia isla. Lo curioso es que Ben hable de cambiarlas y no de romperlas. ¿Las cambió también Antijacob al poseer a Locke? ¿Es la muerte de Alex algún tipo de loophole para Widmore?

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