Review Lost: The End

Y entonces acabó… ya es pasado, ya nunca más volveremos a ver un segundo nuevo de serie. La gran compañera de viaje de estos últimos seis años ha pasado a mejor vida con un último capítulo que, oh, sí, nena, despertará las más encendidas pasiones. Un cierre polémico. Arriesgado, como toda la serie. No sé si cobarde o valiente. Un punto y final histórico, que ha tenido a miles de personas frente al televisor a las seis de la madrugada de un lunes. Desde mi experiencia personal en Bharma os puedo decir que ha sido alucinante vivirlo rodeado de emisoras de radio y cadenas de televisión, que ha sido impresionante ver el móvil arder tras esas cuatro letras tan conocidas. Desde mi experiencia personal os puedo decir también que la sensación es ligeramente amarga, que Lost me ha dejado un poco a medias. Pero más allá de sus méritos y de sus fallos, hay que darle las gracias. A la serie y a vosotros, porque a la hora en que escribo esto rondamos los 400 comentarios. Y aunque todavía no hayamos podido leerlos todos, os aseguro que nos emocionan más que la propia finale

Con este post empezamos un par de fines de semana navideños en los que repasaremos lo mejor de 2010 en este blog. Este primer bloque está dedicado a Lost, ¡feliz Navidad!

Voy a empezar con un aviso para navegantes por si alguno no se ha dado cuenta: si has visto el capítulo en Cuatro, aún no has visto todo Lost. No, porque la cadena, además de unos más que evidentes problemas con los subtítulos, ha cometido errores con la continuidad y se ha comido unos minutos (bastantes) de episodio. Incluidas un par de escenas muy interesantes. Así que ya sabes: o te esperas hasta el domingo, cuando Cuatro volverá a emitir la finale (esta vez doblada) o recurres a los métodos de siempre. Muy fiables, por cierto… Dicho esto, vamos a lo que hemos venido.

Que los guionistas de Lost son unos maestros del engaño no es nada nuevo. Tomad como ejemplo la primera secuencia de la finale, en la que se combinan, Giacchino style, las dos líneas temporales que nos han traído de cabeza durante estos últimos meses de sexta temporada. Jack, Ben, Locke… La idea de simultaneidad está presente, y sin embargo todo eso queda derrumbado al final. Las líneas no son simultáneas. No nos adelantemos, pero retengamos el concepto: maestros del engaño. Y de las pistas, porque una bien grande era la presencia tan remarcada del ataúd de Christian en los primeros compases de capítulo. Como diciendo Chicos, ahí está la clave. O una de ellas

The End, como toda buena finale lostiana, ha sido un capítulo largo (es, de hecho, el más largo de la serie) y con muchas cosas dentro, tanto en la isla como en la realidad alternativa (LTA). Curiosamente, mientras en la primera Jack ha sido más líder que nunca (con las cosas más claras que nunca), en la segunda ha sido todo lo contrario: un corderito que ha tenido que ser guiado. El capítulo ha estado maravillosamente trufado de estos juegos de contrarios. Muy Lost…

Decíamos que en la isla Jack ha sido el líder. Totalmente. Jack en el papel de Jacob, de bueno, Locke en el papel de Humo Negro, de malo. La serie, tras sus escarceos con las rivalidades Ben-Charles y similares, vuelve a los orígenes. A las diferentes concepciones del mundo de sus dos protagonistas por excelencia, al Jack vs. Locke. La pugna, USA obliga, se decanta por el bueno, por el héroe, no sin la ayuda, claro, de su lugarteniente. Y si Jack ha tenido uno a lo largo de estos seis años… ha sido Kate. La Robin de Batman, la compañera que no teme nada y que nunca tiene un no si se trata de arriesgar la vida en una misión de cualquier color. Con la diferencia, claro, de que esta Robin está coladita por Batman. Los acantilados que rodean la cueva de los nombres han sido testigos de dos de los mayores momentos de esta finale, y me atrevería a decir que de la serie. Por un lado, la lucha entre Jack y Locke con ese (glorioso) disparo final de Kate (disparo acompañado de una frase, I saved you a bullet!, que en la versión emitida por Cuatro perdía todo el sentido…); por otro, el momento beso. Sí, tras una sexta temporada sin apenas menciones al famosísimo triángulo amoroso, hoy ha tocado resolver. Kate se queda con Jack, aunque sólo sea para dedicarle un gran beso de despedida. Me gusta, me gusta… sobre todo porque la pareja Juliet-Sawyer es mágica.

Triángulo cerradoTriángulo cerrado

Entremos en el meollo isleño: Jacob, AntiJacob, el Humo Negro, Locke, la Fuente, los candidatos… Como manda la tradición impuesta por Cuse y Lindelof, hemos esquivado las respuestas directas para que seamos nosotros, el consumidor, el que prepare su ensalada en base a los ingredientes-pista que hay para elegir. La única verdad absoluta en esta serie es que hay una isla muy especial en algún lugar del mundo. Esa isla, dice la leyenda, fue lo que detonó la serie. A JJ Abrams le sedujo la idea de un lugar donde el protagonista fuera, precisamente, el lugar. Donde el escenario fuese un personaje más. Esa premisa nos ha llevado a pensar durante muchos años que al final del camino, tras el último telón, habría una gran respuesta. Pero Lost posiblemente lo ha hecho al revés; ha cerrado los personajes, ha dejado abierta la isla. Nos hemos ganado un final en que todos los protagonistas están muertos, años (no sabemos cuántos) después de que el Ajira se lleve a casi todos de vuelta a casa. A cambio, hemos perdido la opción de saber qué es la isla, de dónde emana su poder. Posiblemente, porque nunca hemos atisbado quién estaba detrás de todo, en el principio. Quizá desespere, pero es la misma historia del Hombre… y me refiero al ser humano, no al de Negro. Estamos, de alguna manera, destinados a no saber de dónde venimos. Cada descubrimiento es acercanos más, así como en Lost cada muñeca rusa contiene otra; hemos sido capaces de llegar hasta la Madre de Jacob, pero ni así hay respuestas. De haber sabido cómo llegó la Madre a la isla, la historia sería la misma, y hubiésemos pedido, por favor, un poco más. Pero no. Porque si bien Lost empezó como la historia de una isla, ha acabado siendo la historia de unos personajes.

La gran batallaLa gran batalla

El problema con el que nos quedamos ahora, pues, es muy sencillo: acudimos a Lost buscando ciencia y lo que nos llevamos es fe. No tenemos respuestas precisas y argumentadas, demostraciones matemáticas, fórmulas magistrales. No. Seguimos teniendo una libreta llena de incógnitas (¿de dónde provienen los poderes de la isla?), de borrones (¿tan importantes eran los tatuajes de Jack?), de hojas en blanco (¿dónde queda la guerra Ben-Widmore?). Al final es la fe lo que nos puede salvar.

La fe salva a muchos en este capítulo. A Sawyer, sin ir más lejos, que confía en Jack pese a los múltiples errores de éste. Esa fe le lleva al Ajira, y a casa. A Jack la fe no le salva literalmente, porque finalmente muere, pero sí logra redimirle. El doc está atormentado por su incapacidad para liderar, por ver cómo se le escapan de su control las cosas… por eso acude a la fe. En sí mismo. Y se apunta al carro de Jacob, dispuesto a librar a la isla y a sus amigos del peligro del Hombre de Negro. Con la ayuda, claro, del chico especial: Desmond.

Desmond es el guía en Lost. Aparece siempre en los momentos clave e incluso es capaz de adelantarnos tramas. Porque no puedo dejar de ver un paralelismo entre su misión en la escotilla y la misión de los Guardianes de la Luz. Según Madre, si la luz se apaga en la isla, se apaga en todas partes. Es un poco el mismo estilo de si dejas de pulsar el botón, se acaba el mundo. Al fin y al cabo, la luz se ha apagado y no ha pasado nada grave: el Humo Negro ha vuelto a ser humano, por lo que de haber salido de la isla no pintaba muy peligroso.

Desmond, pues, es el guía. Él reúne a los losties en la LTA, también conocida como El Gran Purgatorio. Llámalo purgatorio, llámalo limbo, llámalo sala de espera… el caso es que ahí están los no-vivos de la serie (todos menos Eko, Ana Lucia, Ilana, Michael y Walt), listos para partir hacia la luz. Para mí, el gran fallo de la finale, sin lugar a dudas.

Veamos. Si los flashbacks y los flashforwards fueron un acierto, de los flash-sideways no se puede decir lo mismo. Con 17 capítulos por delante, ¿hacía falta meter un nuevo tipo de narrativa? ¿Era necesario invertir esfuerzo en los FSW si al final sólo ha faltado que apareciera Bruce Willis? Sí, claro, ya veo por dónde vamos: los sideways nos han dado la ocasión de ver lo que nunca pudimos. Un final feliz para Claire y Charlie, para Juliet y Sawyer, para Shannon y Sayid, para Libby y Hurley. Incluso para Kate y Jack. O para los coreanos, víctimas de la muerte más cruel de la serie… ¿por qué dejarlos morir en el submarino? ¿De verdad lo merece Ji Yeon? ¿Qué tiene Miles, con billete en el Ajira, que no tengan ellos? ¿Por qué narices se larga Alpert? No veo a un hombre del siglo XIX sobreviviendo al XXI… aunque al menos ahora ya envejece y no tendrá que dar engorrosas explicaciones a nadie. Supongo que la coronación de Jack como nuevo Jacob hace que Alpert deje de estar atado a su inmortalidad.

¡A casa!¡A casa!

Insisto: la creación de los FSW hubiera tenido sentido si hubiesen aportado más a la trama isleña, pero no ha sido así. Son totalmente independientes y, por tanto, relativamente innecesarios. Lost debería haberse cerrado de una manera más original, con más sentido interno. Más Lost… Se ha cerrado, en definitiva, felizmente. Vale, Jack muere, pero… ¿acaso no es el héroe? Su final es feliz, a la manera de Jack lo es: muere arreglando algo. Logra salvar a Kate, Sawyer, Miles, Lapidus, Claire y Alpert. Y también a Hurley, Ben y Desmond. El escocés no tardará en recuperarse y volver junto a Penny y Charlie. ¿Qué será de todos ellos? Sólo sabemos lo que no hacía falta que nadie nos contara: que morirán.

Sin palabras...Sin palabras…

FSW aparte, The End nos ha tocado la fibra con innumerables escenas. El post de los mejores momentos las sabrá rescatar con la maestría habitual, pero yo no puedo dejar de hacer mención aquí a la manera de despertar de John Locke. Esos dedos moviéndose y llevándonos de nuevo al piloto configuran una escena casi tan redonda como la que cierra la serie, opuesta a la que abre: Jack y su ojo. John y sus dedos. En este nivel, en el de los guiños y los autohomenajes, Lost no tiene rival alguno. Cada momento es mayúsculo cuando esta serie se pone a juguetear consigo misma. Y su mejor medio de expresión son los personajes, construidos con hilo muy fino, como ese que Jack le pide a Kate tras recibir una cuchillada de Locke. Hilo y cuenta hasta cinco, que volvemos al piloto… La isla, como ya hemos dicho y por desgracia, es un cuadro demasiado grande como para poder verlo. Por cierto: seguimos sin saber cómo acaba en el fondo del mar. Quizá Hurley y Ben decidan hundirla…

De The End me quedo con muchas cosas buenas. Con Smokey, el último gran apodo de Sawyer, que es nuestro. Con el Hugo isleño, muy serio, muy sabedor aunque quizá inconsciente de su papel. Con Kate, la Kate de siempre, la decisiva, la activa, la que siempre debió ser de Jack. Con Vincent, que no deja que el doc muera alone. Con un Ben espectacular en cada escena, ligado a su isla, ilusionado como un niño cuando se le ofrece la vicepresidencia.

Bharma, durante y tras la finaleBharma, durante y tras la finale

Bharma, durante y tras la finale

Cerramos. El mago, dicen, es bueno cuando no le vemos el truco. A Cuse, a Lindelof y compañía nadie les ha visto el plumero con los sideways. Pero a mí, perdón por la tristeza, me saben más a trampa que a truco. Por suerte, este final lostiano tiene mucho aroma a sí mismo y nos regala lo que nos habían prometido por activa y por pasiva: un final para los personajes. Así que no nos queda más que aceptar la mano tendida por Darlton y reconocer que nos han dado mucha magia durante muchos años. Quizá parezca una despedida agridulce, resignada, insatisfecha, pero no lo es. Sabíamos a lo que veníamos, yo el primero, y nadie podía acabar cum laude algo tan complejo y maravilloso como Lost. Tened por seguro, si también notáis un regusto amargo, que dejar pasar las horas, los días o los meses jugará en favor de The End.

Y nada más, aquí terminan la reviews de Lost. Nunca sabremos transmitir con ellas todo lo que nos despierta la serie pero, sobre todo, sobre todo, sobre todo, nunca podremos explicar lo agradecidos que os estamos por seguirnos desde el otro lado. ¡Gracias!

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1.272 comentarios

  1. tranete

    @Axel El misterio de los números quedó prácticamente resuelto en el capítulo “The substitute”. Fue el humo negro quien revela a Sawyer que los intrigantes dígitos en realidad representan a los candidatos a reemplazar a Jaco como el protector de la isla. Los candidatos eran pasajeros del vuelo 815 de Oceanic y estaban representados por un determinado número: 4 para Locke, 8 para Hurley, 15 para Sawyer, 16 para Sayid, 23 para Jack y 42 para Kwon (Jim o Sun). Y este es el verdadero origen de los números. Por otra parte está la historia de la iniciativa Dharma, la Ecuación Valenzetti, y la cuenta atrás de la estación el Cisne…

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