Review Lost: The candidate

Cuando me enteré de que el 27 de abril había parón de Lost pensé: “¿Para qué? ¿Para qué meter aquí un hueco de una semana, si no pinta nada?” Visto The candidate, acepto el parón. Era una pausa necesaria, la calma antes de la tempestad y no después, porque me da en la nariz que veremos poca calma de aquí hasta el día 23. Y no voy a gastar más teclas en la entradilla: entremos y pongámonos cómodos, hoy va para largo

Los héroes en Lost nacen en el agua, cuando mueren. Charlie es el gran ejemplo, un personaje escasamente apreciado por las masas de fans durante sus tres temporadas vivo, y sin embargo elevado a los altares en el mismo momento en que decidió inmolarse en The Looking Glass, su tumba en forma de estación Dharma. Muy rockstar-style… De la misma manera, con ligeros retoques, han caído hoy cuatro personajes principales. Sí, vamos a empezar comentando las muertes porque han sido de las que duelen. De las que te dejan tocado. A la doble D le ha costado hoy levantarse de la silla después del fundido a negro y las letras de rigor.

Frank Lapidus, Sayid Jarrah, Jin-Soo Kwon y Sun-Hwa Kwon, adiós a los cuatro. Por partes… A Lapidus lo suponemos muerto, pero no queda claro al cien por cien que lo esté. Se lleva un fuerte golpe, el agua lo cubre y punto, no se le ve más. Si lo dejan aquí la verdad es que sería una muerte bastante pobre, algo que Frank no merece por más que no sea uno de los protagonistas de peso. Claro que la muerte de Sayid tampoco ha sido muy especial. Trágica sí, heroica también, pero ni una sola nota de Giacchino en su honor. Definitivamente podemos decir que el maestro (él y todo el equipo) se ha dedicado a homenajear a la pareja coreana. Ellos sí están muertos. Ellos sí han tenido un final épico, a la altura de la importancia que han tenido a lo largo de la serie. Durante los agónicos minutos en que no quedaba claro si Sun iba a poder liberarse, por mi cabeza han ido pasando todas las opciones. Jin y Sun llegan como pareja rota a la isla, pero en ella se redescubren, se corrigen, se reeducan y se vuelven a enamorar. Incluso se quedan embarazados. Luego empiezan los problemas, con la separación, una historia que culminó tan solo hace dos semanas, en The last recruit, cuando la playa de Hydra fue escenario del reencuentro. Lo que nos dieron entonces, sin embargo, nos lo quitan ahora, y los Kwon yacen ya para siempre en el fondo del mar. Decía lo siguiente Daniel Dae Kim, alias Jin, en una entrevista reciente: “He grabado un montón de escenas en el agua, mi personaje parece que tiene que acabar en el agua cada temporada. ¿Morir? Puedes morir en cualquier momento siempre que la isla haya acabado contigo. La pregunta es cómo determinar cuándo la isla ha acabado con Jin. Lo más importante para él son Sun y su hija, así que supongo que hasta que eso no esté resuelto, la isla no habrá terminado con él.” Bien jugado ese despiste, Daniel… supongo que la isla ya había acabado contigo. Y me extraña, porque dejamos a una pequeña huérfana de nombre Ji Yeon, algo muy poco propio de una serie para toda la familia.

Adiós...Adiós…

Pero sí, los Kwon se han ido. El propio Jin decía que su destino estaba ligado al agua (balsa, velero, carguero y submarino), y ahí ha encontrado la muerte. Hay un detalle que me ha roto la emoción y la solemnidad del momento: el idioma. No me cabe en la cabeza que después de cinco temporadas haciéndolos hablar en coreano ahora resulta que les pongan a hablar en inglés, por mucho que ambos dominen la lengua. Menos mal que Jin ha echado mano del coreano justo al final… Rotura de cintura esta muerte, no me esperaba algo así. Sobre todo después del reencuentro, pensaba que ellos lograrían volver a casa con su hija. De todas maneras, es justo que los Kwon mueran juntos. Su nombre (¿cuál de los dos era el candidato?) ya puede ser borrado de la lista, como el de Sayid. Si alguien tenía que coger esa bomba e inmolarse en beneficio de los demás, ése era Sayid, el parcialmente muerto Sayid, el zombi. Su sexta temporada ha sido rarísima, y me alegro de que le hayan sabido buscar una salida a tiempo a uno de los mejores personajes de la serie. Merecía su momento musical, por supuesto, pero también tiene sentido un adiós así, en plan héroe, sin estridencias ni grandes pompas, sacrificándose. El iraquí siempre ha sido un tipo solitario, aunque comprometido con el grupo desde el minuto uno a la vez. Sus flashbacks lo atestiguan: el primero se titula Solitario (Solitary), el segundo El bien mayor (The Greater Good)…

Las muertes eclipsan bastante, o mucho, el resto de lo que sucede en el capítulo, que por otro lado no es demasiado. Corrijo: el FSW sí es interesante. Dejémoslo para luego y desmenucemos antes lo que da de sí la trama isleña. Veamos, empezamos con dos grupos: el de Widmore, en Hydra, que está enjaulando a Sawyer, Kate, Claire, Hurley, Lapidus, Sun y Jin; y el de Locke-Jack-Sayid en la playa, a poca distancia de dicha estación Dharma. Jack le deja claro al Hombre de Negro que su intención no es, ni mucho menos, salir de la isla. Jack va a hacer todo lo posible porque sus amigos (ya no son su gente, su grupo, su responsabilidad) abandonen la Jablonski, pero él se queda. Él es el candidato. Así nos lo confirma Sayid cuando le dice que vaya a buscar a Desmond, que si el falso Locke lo quiere muerto es porque es importante (o sea, ¡está vivo!), y que it's going to be you, Jack. Que vas a ser tú, Jack. El nuevo Jacob. Por eso ahora eres capaz de sacar una barrita Apollo de la máquina del hospital. Si es que no podía ser otro, Jack, si es que no hay mejor manera de acabar la serie que enfrentándote contra alguien que no es Locke pero lo parece, sobre todo si tus frases son cada vez más parecidas a las del Locke original. Es como una especie de Jack à la Locke contra un Locke por fuera pero no por dentro. No sé si me explico

El caso es que la Gran Guerra Final acabará siendo la guerra inicial. Jack vs. Locke, el motor de los primeros compases de la serie, toma el relevo final. Porque primero intuimos que serían Ben y Widmore los jugadores que estaban detrás de la cortina, y más tarde vimos que en realidad eran dos entidades supremas, blanco contra negro. Ahora, a centímetros del final, esa lucha se personifica en Jack y en Locke. Chapeau…

En todo este jaleo, el papel de Widmore no es otro que el de proteger a los candidatos. Austen, Kate, le da igual porque está tachada. No así Ford, ni Reyes, ni Jarrah, ni Kwon (estos dos últimos se te han perdido, Charles), los candidatos restantes junto a Shephard. Widmore, pues, estará del lado de los buenos. Una pregunta inexcusable, para la que a mí por lo menos no me viene respuesta alguna, es… si Locke quiere a los candidatos muertos, y no dudo que sea cierto, ¿por qué motivo no los deja subir al avión? Supongo que el C4 es obra de Widmore, para reventar el avión e impedir la salida de la isla, pero no me queda claro la razón por la que Locke les ahorra el subirse. ¿Quizá porque no tenía excusa para no montar él también? En ese caso, ¿sabía que Sawyer le iba a empujar al agua y por tanto que iba a ser capaz de meterlos en el submarino sin peligro para él? Un poco raro.

El resto del capítulo nos lleva al submarino, a los minutos más intensos de la temporada hasta la fecha. Muertes aparte, me quedo con el discurso de Jack ante el reloj y la C4, un Jack que ve las cosas claras y que tiene muy en mente cuál es su papel y cuál es el del resto. Especialmente, me encanta el diálogo entre el doc y Sawyer (¿puede ser la primera vez que Jack le llama James?), el que no se pongan de acuerdo. La cara de Sawyer es un poema: “Me encantaría hacerte caso, tío, pero ya la has cagado demasiadas veces, ya me has hecho perder demasiadas cosas”. Qué dos colosos. Luego, claro, será Jack quien salve la vida de James. Terrible…

Finalmente, Hugo y Kate. El señor Reyes ha tenido poco protagonismo hoy, aunque la verdad es que se ha portado como un héroe en el agua. Y Kate… bueno, qué decir de ella. No suele ser la que recibe palos en la serie (sí fuera de ella, algún comentario de aquí debajo se lamentaba de la falta de puntería de los tiradores de Widmore), pero hoy se ha llevado un disparo. ¿Morirá? No creo que el tiro sea mortal. Pero eso no quiere decir que no la vayamos a perder. Yo, después de lo de hoy, tengo claro que no hay intocables. Me queda colgando el papel de Claire. Supongo que no es gratuito que haya perdido el billete de submarino…

Repasada la isla, vamos al sideway. Desmond llevaba unos capítulos siendo el hilo conductor del universo parelelo, pero hoy no hemos visto al escocés, sino que nos hemos tenido que agarrar de la mano del doctor Shephard para pasear por el FSW. Un flash en el que tiramos de la madeja de la vida de Locke, el auténtico (el alternativo, mejor dicho), una madeja que supura dolor a medida que es desenredada por Jack. La historia parelela de John es muy diferente de la de su gemelo original. Aquí Locke camina junto a Anthony Cooper, felices, hasta el día en que un accidente aéreo (¿pilotaría John una Beechcraft?) deja paralítico al hijo y catatónico al padre. No parece haber riñones de por medio, ni timos. Quizá el Cooper que busca el Sawyer alternativo, el policía, no sea este Cooper sino otro. Da igual, la cosa es que Locke no quiere abandonar su silla de ruedas, su particular penitencia por haber destrozado la vida de su padre. Ésa es la madeja de la que tira Jack, en una investigación que le lleva a encontrarse con el Dr. Nadler (¡un saludo, Bernard!) y a escamarse con un asunto: de repente, todo el mundo con el que se cruza está relacionado con el vuelo 815 de Oceanic, el Sydney-Los Angeles en que él viajaba. Incluso su nueva medio-hermana, la embarazada Claire, estaba en él. Bonito momento, por cierto, el de la caja de música, al son de las notas de Catch a falling star.

...y más espejos…y más espejos

Lo más intrigante del capítulo lo encontramos aquí, en el flash-sideway. “Push the button”, dice un sedado Locke. “I wish you had believed me”, añade. Dos frases pronunciadas y escritas, repetidas hasta decir basta a lo largo de la serie, especialmente la primera. Dos frases que nos conectan ambas realidades, aunque aparentemente Locke no es consciente de ello cuando se despierta. Personalmente, sigo sin ver la conexión entre ambos mundos, y esto de hoy me deja aún más roto. Sabemos que el Desmond original ha conectado con el Desmond X, y que de alguna manera la Sun X tuvo que ver algo de la línea original para poder asustarse del pobre y atropellado Locke. ¿Pero cómo puede ese mismo Locke conectar con algo de la otra realidad… si en ella está muerto? Me pierdo, sí, me pierdo

En fin. Diría que es un capítulo en el que no pasa gran cosa… si no fuera porque evidentemente pasan cosas muy importantes. Se llaman muertes y posiblemente hayan agotado tus existencias de pañuelos. Unas muertes quizá anticipadas en la conversación sobre las fotos de nuestra hija, Sun, qué guapa es, menuda niña tenemos, ah, y gracias por mi anillo, qué bien que lo hayas guardado durante todos estos años, menudo recorrido que se ha pegado desde que se lo entregué a Locke antes de que girara aquella rueda, pasando por las manos de Ben, manchadas de sangre, de sangre de Locke, y luego a las tuyas, y ahora a las mías… Quizá anticipadas en la mirada que Sayid arrastra desde casi el primero minuto de esta temporada, o el último de la anterior.

Jin y Sun se nos han ido inundados de emociones, en una escena repleta de significados. No es gratuito que Sawyer se golpee la cabeza y pierda el conocimiento: no dudo que él lo hubiese dado todo por salvar a Sun, para poder así salvar a Jin, su compañero de fatigas en los años Dharma. Sawyer se hubiese negado dejar a los Kwon a su suerte, pero Jack no ha hecho lo propio con Sun, a la que prometió llevar junto a Jin primero y al avión después al final de The package, promesa únicamente cumplida a la mitad. Jack ya hace tiempo que sabe que no puede cumplir su palabra… Nos quedan dos capítulos sencillos y la finale doble. La sangría ha empezado y no sé dónde va a parar, pero quiero vivos a James Ford, a Kate Austen y a Jack Shephard. Con Hurley tengo sentimientos encontrados: es un personaje tremendamente sacrificable porque puede provocar un seísmo entre los fans, así que matarlo es muy goloso; pero al mismo tiempo llevamos mucho diciendo que Hugo somos todos, que él es la más evidente conexión entre la serie y los fans, que el personaje nos refleja. Matarlo sería matarnos.

De Locke depende. El Hombre de Negro no va a tener reparos en asesinar siempre y cuando no se manche las manos. De momento se ha quitado a dos de encima al más puro estilo Locke: volando submarinos. En cualquier caso, no desesperéis porque no todo son nubarrones negros: algo va bien en Lost cuando Jack ya no necesita a Jacob para comprar la merienda

Qué miedo...Qué miedo…

En el episodio anterior…

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Categorías: Series
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