Review Lost: Jughead

Bueno, pues ya sabemos lo que es Jughead… ¿cómo se os ha quedado el cuerpo? A mí igual, la verdad, porque el capítulo ha tenido dos o diez momentos de esos que te hacen parar el reproductor, soltar tres gritos y pegar doce volteretas con tirabuzón. Así que el descubrimiento de Jughead ha quedado enterrado (risas). No, ahora en serio, qué grande es Jughead, qué clave es Jughead… y qué fantástico episodio hemos visto, plagado de referencias, con acción, con cachitos de amor y hasta con un Desmond como jamás habíamos conocido. ¿Mejor capítulo de la quinta? Vamos a decidirlo…

Me ha encantado el principio del capítulo. Genuino estilo Lost, apenas un minuto en que nada es lo que parece. Vemos una especie de poblado, que me ha recordado a la isla donde desembarcan los Oceanic Six en la finale de la cuarta… ¿Sumba? Pero no, no eran ellos, sino Desmond, desesperado por encontrar a alguien. Un médico. Para ayudar a Penny, que está dando a luz a… Charlie Hume. Brutal el nombre… ¿Tributo al músico Charlie Pace, o al super-suegro Charles Widmore? Psé, teniendo en cuenta que los Hume llevan vete a saber cuántos años navegando por el mundo para huir del susodicho Widmore, encaja más la primera teoría. Por cierto: bastante floja la escena del parto. Me ha gustado mucho más la siguiente, en que nos vuelven a engatusar. La verdad, tonto de mí por pensar que Desmond sería capaz de llevar a su hijo a la isla… en realidad, están llegando a Gran Bretaña. A Oxford. De todas maneras, fijaos en cómo describe Desmond a su hijo Escocia: ¿no tiene cierto parecido con la isla?

Desmond y Charlie: todos juntos: Desmond y Charlie: todos juntos: “Ooooh…”

En Oxford, Desmond no logra dar con la madre de Faraday. Pero en cambio, entra en su laboratorio (en el de Faraday) y allí descubre que el bueno de Daniel no siempre ha sido infalible. Al parecer, provocó ciertos desajustes temporales en una ¿ex-novia? que ahora vive postrada en una cama bajo la protección de… tachán… Charles Widmore. A él acude Desmond, el Desmond más valiente que hemos visto en la serie, en busca de información. Y la obtiene. Widmore pronuncia dos palabras que nos devuelven al 5×02: “Los Angeles”. LA, allí donde Ben reza con la Sra. Hawking. Bien, no creo que haga falta ser un lince para deducir que ella es la madre de Daniel. Bonita evolución, la de Faraday: ante mis ojos, ha pasado de ser un científico despistado a convertirse en pieza clave para entender el pasado, el presente y el futuro de la isla. Y de la serie. La trama de Desmond en este episodio se cierra con la vuelta al barco, con su mujer y su hijo, y con una decisión: rumbo a los USA, a Los Angeles. A buscar a la señora Faraday… No parece que Desmond esté en la lista de Ben, la lista de la gente que tiene que volver a la isla, pero en cualquier caso tiene toda la pinta de unirse al equipo. Espero que sí, que vaya, que ayude en lo que haga falta, pero también quiero que su final esté lejos de la Jablonski. Quiero, exijo un final feliz para Desmond, para Penny y para el pequeño Charlie. Claro que quizá eso no sea posible con Ben rondando cerca… En el fondo, ir a Los Angeles es meterse en la boca del lobo

En la isla, dos escenarios: por un lado, el trío carguero, con Charlotte, Daniel y Miles. Sus captores, lo vemos claro desde el primer momento, son gente rara. No nos encajan en el estilo Dharma (son demasiado violentos) y sus ropas parecen bastante antiguas. Lo mismo pasa con los que están con Locke, Juliet y Sawyer. Finalmente descubriremos que son los verdaderos habitantes de la isla, los hostiles. Bueno, volveremos a eso más tarde, porque da para teorizar largo y tendido, de momento repasemos la acción: el trío carguero es capturado y llevado a un campamento que recuerda poderosamente al circo ambulante con el que se paseaba Ben hacia el final de la tercera, cuando Anthony Cooper aún no era un fiambre sino que pasaba los días atado a un palo enorme. En ese campamento, Richard Alpert. El Richard de siempre, con la misma edad de siempre. A raíz de una conversación suya con Daniel, descubrimos a Jughead. Y creo que con ella, muchas de las cosas de la serie, desde la mismísima primera temporada, van a cobrar sentido…

Con ustedes... ¡Jughead!Con ustedes… ¡Jughead!

Jughead es una bomba. No entiendo de bombas, la verdad, y tampoco me interesa el tema lo suficiente como para ponerme a investigar. Asumo que es un petardo considerable y que tiene mucha radiactividad. Mucha… A esto también volveremos luego, claro. Ahora sigamos con Alpert y Daniel, porque Faraday está a punto de abrir su corazón. Vale, no es la declaración más romántica de la Historia, pero… ¡bravo por él! Qué pena que la pelirroja no se levante y le dé un homenaje, ¿no? Mientras tanto, los prisioneros del trío (no me malinterpretéis) Locke-Juliet-Sawyer se lían a hablar latín, se matan entre ellos y se escapan. Qué grande Locke, muy en su papel de líder futuro, al no querer pegarle un tiro al prófugo. Luego veremos quién es…

Nos acercamos a los momentos más calientes del capítulo, aquellos que nos harán comprender cosas. Locke, sin un ápice de miedo, se mete de lleno en el campamento de los hostiles. Alpert, efectivamente, no lo reconoce, pero John tiene un as en la manga: Jacob. Un nombre que hace a Richard bajar la guardia, pero que provoca una airada reacción en quien, precisamente hace un momento, ha sido perdonado por Locke. Un tal Jones, según vemos en su uniforme. En realidad, un tal Widmore. Charles Widmore. ¿Algún paro cardíaco en la sala? Seguro que sí… Pues recobraos rápido, porque ahora nos toca un nuevo salto en el tiempo y, como postre y cierre del episodio, una mala noticia: Charlotte se muere. Jarl…

¿Alguna constante para esta mujer, por favor?¿Alguna constante para esta mujer, por favor?

Repasados los hechos, intentemos ahora ordenar el impresionante cacao mental que nos tiene comido el coco… La bomba, Jughead, puede haberse convertido en un elemento central de la serie. Supongamos por un momento que, tal y como ha indicado Faraday a Ellie (la paramilitar exaltada que se pasa medio capítulo encañonando a gente), los hostiles deciden enterrar la bomba. La cubren de manera cuidadosa, y muy, muy profundamente. Está muy tapada. Pero de alguna manera, ha infestado la isla de radiactividad. Tanto como para que todo lo que rodea al embarazo humano se descontrole: mujeres capaces de engendrar pero que mueren durante el embarazo, hombres con niveles de esperma desorbitados (de ahí que Jin pueda concebir), etc. Es decir: ¿los problemas de fertilidad pueden venir de la bomba? Supongo que sí. Otra cuestión sería: ¿los habitantes originales de la isla… pueden reproducirse? Suponiendo que por “habitantes originales de la isla” entendamos Alpert, Widmore y compañía… La verdad es que no se ven niños en el campamente. ¿Es posible que no los haya? ¿Que los verdaderos nativos nunca envejezcan mientras están en la isla? De ahí que Widmore, cuando sale, sí se hace mayor mientras que Alpert, que pasa periodos muy cortos de tiempo fuera, se mantenga joven. ¿Y morir? ¿Pueden morir de causas naturales? Ya vemos que si pueden ser asesinados. Quizá sus nacimientos tengan que ver con Jacob: cada 1 de enero sale un nuevo nativo de la cabaña… ¿os imagináis?

Bueno, volvamos a centrarnos… Tenemos una potencial civilización milenaria y nativa de la isla, posiblemente con cuatro dedos en los pies (¡que alguien descalce a Alpert, por Dios!), que habla latín (¿un código adaptado a posteriori por el grupo de Ben?) y que no envejece. No está mal… Tenemos también, no hay que olvidarlo, un par de detalles más. Uno: en el momento en que Richard y Locke se ven en este capítulo, los viajes en el tiempo parecen ser ajenos a Alpert. Eso encaja con la teoría de que es Dharma la que fabrica los viajes en el tiempo. Peeero… entonces… ¿qué pinta la rueda que gira Ben? Esa rueda parece formar parte de la isla desde sus inicios, y Alpert parece desconocer su existencia. Ayudadme, me he perdido… En todo caso, queda claro ahora lo visto en el 4×11, Cabin Fever: Alpert no viaja en el tiempo para ver nacer a Locke, sino que asiste en directo al parto. Y luego sale de nuevo de la isla para hacerle el test. De hecho, Alpert nunca viaja en el tiempo…

Mira que no coger la brújula...Mira que no coger la brújula…

Dos: ¿y si Locke le hubiera pegado un tiro a Widmore en su momento? Supongo que es aquello de the island won't let you, la isla no te dejaría, como tampoco dejó a Kevin Johnson pegarse un tiro en aquel sucio callejón.

Cerramos. Hemos conocido a Jughead, una bomba que, oh, es cierto, olvidaba comentar, fue enterrada en algún momento bajo tierra, justo donde después se levantaría The Swan, experimento psicológico que de alguna manera trataba de demostrar la capacidad de compromiso de un ser humano que sí, sí, sí, estaba salvando el mundo, o gran parte de él, de una explosión enorrrrme, tarea que llevó a cabo Radzinsky, Inman y un tal Hume, los tres pulsando botones como locos cada 108 minutos, en un espacio subterráneo bien cerquita de Jughead, que posiblemente quedara protegida de la implosión por toneladas de plomo y cemento.

O quizá no, pero es genial teorizar sobre Lost…

Sí, Jughead es el mejor capítulo de la quinta. Jughead ha recuperado la narrativa lostiana que se había perdido un poco en la premiere. Jughead da respuestas, Jughead emociona.

El apunte de David: Los mejores episodios y las mejores escenas de esta serie siempre están protagonizados por un tipo calvo, tan cazador como místico. Se hace llamar John Locke. A sus pies…


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