Review Lost: Everybody hates Hugo (2×04)

Imaginad que lleváis aproximadamente mes y medio alimentándoos a base de frutas, hierbajos, algún que otro pez o molusco y de tarde en tarde un filetito de carne de jabalí. Nada de pizzas, nada de pan, ni bollería industrial o patatas fritas. Sería duro, ¿verdad? Pues más duro aún para el pobre Hurley, acostumbrado a tener su estomago bien satisfecho cada día… El episodio está centrado en Hugo, como evidentemente se deduce el título. ¿Lo comentamos?

Pido una calurosa bienvenida para María Lage, quien firma esta review y a quien próximamente verás en Todoseries a cargo de Game of Thrones

El capítulo nos muestra dos tramas diferenciadas, una centrada en Hugo, tanto en la isla como en los flashbacks, y otra centrada en los losties que intentaron escapar de la isla, y que han acabado no sólo de vuelta a la misma isla, sino dentro de un foso secuestrados por unos extraños.

El episodio empieza con el bueno de Hugo rodeado de viandas en la despensa de la escotilla. Hugo mira a su alrededor, hay estantes y estantes con cajas repletas de alimentos, como es lógico se deja vencer por la gula, el hambre o lo que sea. Come de forma desaforada, delirante, es un poco sucio y no mira la fecha de caducidad de los alimentos que hay allí almacenados, pero… me preguntó si cualquiera de nosotros no haría lo mismo después de mes y medio a base de frutos exóticos y pescado a la parrilla. Estando Hurley sumido en el disfrute del banquete, se encuentra ni más ni menos que con Jin (quien, hasta donde Hugo sabe, está navegando en una balsa) hablando un perfecto inglés. Realmente es Hurley el que está hablando coreano, tal como Jin le hace notar, claro que eso no es lo que resulta más asombroso de la escena, ya que junto a Jin hay un tipo vestido de pollo cacareando. Jin le dice a Hugo que todo va a cambiar. ¿Extraño, no?

Evidentemente es un sueño, Hugo se ha quedado frito frente al ordenador donde debe teclear lo números, es Kate quien lo despierta. La muy ingenua le dice que no se olvide de los números, pobre Hugo… ¡ojalá los pudiera olvidar!

En otra parte de la isla tenemos a Jin, Michael y Sawyer encerrados en un hoyo, están algo tensos, porque la situación lo requiere, pero también porque tal como dice Michael cada minuto que están ahí es un minuto que su hijo está fuera.

En el flashback nos encontramos con Hurley en el momento en el que ve en la televisión los números ganadores del sorteo del Mega Lotto Jackpot, al descubrir que tiene el boleto ganador sufre un desvanecimiento. Su madre aparece para ayudarle y también para regañarle, que para eso es su madre. Le recrimina que no haga nada con su vida, salvo comer, trabajar o ver la tele y le conmina a cambiar de vida y es la segunda referencia que nos encontramos a esto de cambiar, pero es que Hugo no quiere cambiar. Pobre Hugo.

La trama principal del episodio nos enseña a un Hugo vencido por el peso de las responsabilidades, tanto en la isla como en el flashback. En la isla debe hacer frente a la enorme tarea de hacer inventario de los productos que han encontrado en la despensa de The Swan y de decidir que finalidad dar a esos alimentos y cómo repartirlos; y en el pasado tuvo que decidir qué hacer para que un premio millonario no trastocase su mundo. También vemos como afronta Hurley los retos que a veces plantea la amistad, en el pasado parece que no le fue nada bien con Johnny, compañero del Mr. Cluck's Chicken Shack; en la isla las cosas con Charlie se ponen difíciles.

Tras una pequeña discusión con Charlie en la playa, Hugo pide a ayuda a Rose para el inventario de los alimentos, mientras ambos están allí, Rose en un emotivo momento demuestra que su amor por su hombre, Bernard, es tal, que asegura que él está vivo.

Más tarde Charlie, que se ha enterado de todo gracias a Locke (de todo quiere decir que le han explicado que algunos de ellos han encontrado un búnker donde un tipo que acaba de desaparecer se ha pasado los últimos años pulsando un botón cada 108 minutos para evitar un desastre) le recrimina a Hugo que no le haya contado nada de lo de la comida y le pide mantequilla de cacahuetes para Claire, viendo la negativa de Hurley, Charlie se molesta y acusa a Hugo de haber cambiado. ¿Cambiar? No es la primera vez que Hugo siente haber decepcionado a un amigo. En el flashback Johnny y Hugo van a una tienda de discos, donde cantan al ritmo de You All Everybody, antes de que Hugo invite a la chica de la tienda y ella acepte. Lo curioso es que Hugo le dice a Johnny que esta contento de que ella acepte… before… y ahí se queda. ¿Antes de qué? ¿De que sepa que nada en dinero? ¿De que se largue a Australia por culpa de unos números malditos?

Un rato después de jugar con los enanitos de jardín del jefe Randy, Hugo le pide a Johnny que le prometa que nunca cambiarán. Pero, justo en ese instante, Johnny aparca en el lugar donde unos periodistas están buscando a alguien a quien le ha tocado un gran premio en la lotería. Johnny se acerca a curiosear, porque cree que puede ser un tiroteo o algo así (¿es un tiroteo divertido, Johnny?). Pero descubren que no ha sido un tiroteo, sino algo peor, la amistad entre ellos se ha roto

Claire, con la botella de los mensajesClaire, con la botella de los mensajes

Hurley intenta escaquearse del trabajo, pero Locke le da una instructiva charla y no se lo permite, de manera que decide deshacerse del problema de forma drástica, volándolo por los aires. Literalmente. Prepara la dinamita y ante la atónita Rose, explica que no quiere que todos los demás lo odien por repartir la comida, si no hay comida, no hay reparto y no hay odio. Fácil. Después veremos a Hugo decirle a Jack que ha tomado una decisión respecto a los alimentos y como Jack no desaprueba su decisión.

Por otro lado nos enteramos de que con Jin, Michael y Sawyer ha habido un malentendido, sus aparentes secuestradores iban también en el avión. Tras una breve conversación entre nuestro rubio favorito y Ana Lucía descubrimos que esta última no siente mucha simpatía por Sawyer y que tiene serios problemas para controlar su ira.

En la playa, Claire coge una botella que le devuelven las olas y que resulta ser la botella con los mensajes que habían escrito los losties, esa botella iba en la balsa, por lo cual es fácil deducir que algo ha ido mal para Jin y los otros. Así que Claire decide dársela a Sun.

Mientras caminan por la jungla Michael pregunta el número de supervivientes del grupo de cola: 23, le contestan. Después Ana Lucía despeja unos arbustos y nos encontramos con una puerta. ¿Otro búnker? Pues, más o menos, es algo más inhóspito que nuestra escotilla, pero al fin y al cabo The Swan estaba habitada por el adorado Mr. Hume, mientras que ésta parece abandonada. Pero hay algo que llama la atención de Michael, si eran 23 supervivientes, ¿dónde están todos? Se lo pregunta a Libby y ésta le responde tétricamente que efectivamente eran 23.

Finalmente descubrimos que la decisión de Hugo ha sido repartir la comida, le da a Charlie la famosa mantequilla de cacahuete y disfrutamos de una escena en la que todos comen en la playa a la luz de las hogueras. Mientras tanto Sun entierra la botella queriendo quizás enterrar la posibilidad de que Jin haya muerto. Pero esta no es la escena romántica del episodio, pues en la otra escotilla, donde el mismo Jin observa a los otros supervivientes, un tipo se acerca a nuestros losties y les pregunta por una tal Rose y así, Bernard nos demuestra que ellos forman una de las parejas más entrañables de Lost.


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