Review Lost: Cabin Fever

John Locke

Todas las series tienen su propia marca de la casa. Cuando veías El equipo A, sabías que tras los tiros y los mamporros, Hannibal iba a decir: “Me encanta que los planes salgan bien“. Lost tiene decenas de marcas de la casa, y una de ellas es la que dice que todo capítulo que empieza con música va a ser grandioso. Sucedió en el principio de la segunda temporada, con Desmond y Make your own kind of music, lo volvimos a vivir en la premiere de la tercera, con Juliet y su Downtown, y ahora repetimos: Emily Locke y Everyday. Pasen, pasen…

Actualización: Añadimos nuevos datos referentes al Flashes Before the Incident (Post publicado el 09 de mayo de 2008)

Everyday it's a-gettin' closer, goin' faster than a roller coaster… Con estética casi sesentera, Lost vuelve a los flashbacks. Si no me falla la memoria, es la vez que más retrocedemos en el tiempo, y la primera vez que tenemos un FB puro desde finales de la tercera temporada (3×18, D. O. C.)

Bailaaaando...Bailaaaando…

Emily Locke sufre un accidente y da a luz de forma prematura a un bebé que lucha para sobrevivir. A John Locke. Vemos como lo rechaza antes de poder cogerlo por vez primera, y como allí ya está… ¡Richard Alpert! Nuestro inmortal favorito vuelve a la carga para, como iremos viendo durante el capítulo, hacer un marcaje de primera a Locke. En el hospital, en su casa de acogida, en el instituto (de manera más sutil)… No es el único: Abbadon también anda detrás de John. Sí, Abbadon… el mismo que apretaba a Hurley en el sanatorio mental, que cerró la contratación del equipo de Naomi.

Este capítulo, porque supongo que si estáis leyendo esto es porque ya lo habéis visto, me plantea una gran cuestión. ¿Cuántos, pero sobre todo, cuáles, son los bandos que participan en esta guerra? Porque ya tenemos una guerra abierta por ese trozo de tierra que se llama Herbert Jablonski, ya sabemos que es codiciada, pero yo sigo sin tener claro quien está disparando. Parecía, hasta ahora, que Ben y Widmore capitaneaban los dos equipos. Después del empacho de Alperts y Abbadons de hoy, no me cuadran las cosas. Reconstruyamos: Widmore tiene una isla, y tiene también, o al menos participa, de algo llamado Dharma. Pero mira tú cómo son las cosas que en esa isla hay nativos: eso es lo que parecía ser Alpert cuando se cruza con Ben en el flashback de The man behind the curtain. Claro que la línea temporal lógica nos dice que ese encuentro es posterior (¡tiene que ser posterior!) al FB de hoy, en que Richard visita al pequeño (gran) Locke. Con lo cual creo que la teoría de que Alpert es un nativo se viene abajo… ¿o es que los nativos también pueden salir y entrar de la isla? ¿Quizá los viajes espacio-temporales son propios de la isla y no producto de la tecnología Dharma? ¿Y Abbadon? ¿En qué equipo juega? En el de Widmore, ¿no? ¿Están entonces Widmore, Abbadon y Alpert en el mismo bando, bajo la capa de Dharma? Ben sería entonces el rebelde de turno, el que crea una escisión (una purga, vamos…), pero sigo sin ver claro qué pinta entonces Richard acatando sus órdenes. Elucubraciones…

Al hilo del flashback, todo parece decirnos que Locke es muy importante para la isla. Cuando aún no levanta cinco palmos del suelo, John recibe la visita de Richard, que dice trabajar en una escuela “para niños muy especiales”. Aparte de que me ha recordado al profesor Xavier de los X-Men, hay que destacar varias cosas de esta escena. La primera, Locke está jugando al backgammon. Toma guiño. La segunda, Locke dibuja el humo negro

Joé, qué miedo...Joé, qué miedo…

Tercera, el ritual al que Alpert somete a Locke tiene, parece ser, ciertas similitudes con el que se usa en la elección del Dalai Lama. ¿Está Richard buscando al nuevo Dalai Lama, aka Jacob, de la isla? Y ya que estamos… ¿existe un Jacob, me da igual que esté vivo o muerto? Porque yo empiezo a sospechar que no, aunque sobre ese tema volveremos luego. Viajemos ahora a la epoca del Locke teenager, ésa en que las humillaciones no se las imponía un superior estúpido en el trabajo o su propio padre roba-riñones, sino los matones de turno. Al pobre John lo encerraban en la taquilla, pero tenía el suficiente empuje como para rechazar ofertas de Mittelos Bioscience (quizá hubiera conocido allí a Juliet, se hubiesen casado, ido a vivir a Albacete y ahorrado coger vuelos 815) y plantarle cara al director al grito de (¡todos en pie, por favor!) Don't tell me what I can't do! Inciso sobre esta mítica frase: Emily Locke no la dice, pero parece estar a punto, cuando su madre no la quiere dejar de salir de casa al principio del flashback. Va a ser que es genética… Y ya que estamos de incisos: ¿soy yo y mi pasión por Claire o la madre de Locke tiene momentos en que se parece mucho a ella? Fijaos si estoy mal que hasta le veo el paralelismo siguiente: Locke es tan importante para la isla como lo será en un futuro Aaron. Desvarío…

Vayamos a temas más prosaicos: Keamy. Un armario de dos por dos que tiene más ganas de pegar tiros que Desmond de enganchar a Penny… Martin Keamy, mercenario de profesión tal y como nos lo descubrió Ben en el 4×09, ha vuelto al barco con una mala leche encima de lo más destructiva. No sólo le hace una cara nueva a Michaelkevinjohnson, sino que se cepilla al médico (cosas de Lost, lo mata después de que el cadáver llegue a la isla) y luego al capitán. Y es que está un poco mosca con el hecho de que conozcan su pasado, de modo que lo único que quiere es volver a tierra firme para consumar una escabechina. Así se desprende de lo que le pregunta a Sayid: “Necesito que me digas cuántas personas hay en esa isla y dónde está cada una de ellas“. Aaaaay, amigo mío, como si fuera tan fácil… Detalles del carguero: el capitán Gault no lo sabía, pero Widmore tenía un plan B, un plan llamado El protocolo secundario. Que por cierto, está escrito en unos papeles con el logo Dharma, el mismo logo que Ben lucía en la cazadora del 4×09. Me da que esa estación será la estación…

Joé, qué miedo otra vez...Joé, qué miedo otra vez…

Bueno, y en la dichosa isla… ¿qué está pasando? Poca acción en la playa, donde lo único que vemos es a un Jack recuperado charlando con Juliet justo en el momento en que Lapidus, a los mandos del helicóptero, vuelve de nuevo a la Jablonski con el ejército de Keamy. El bueno de Frank tira un teléfono localizador de esos tan chulos que gastan los hombres de Widmore para que los losties sepan cuándo deben echar a correr. Sin embargo, parece que Jack no lo acaba de entender…

Eso en la playa. En la jungla (¿jungla o selva?), un trío de cracks se afana en buscar a Jacob: Locke, Hurley y Ben. El primero de ellos tiene un sueño como hacía tiempo no veíamos, es decir, con muerto de por medio y cargado de simbolismo. El zombie es Horace, el dharma que estuvo en el parto de la madre de Ben (Emily again…) y que llevó a los Linus a la isla, y que evidentemente murió durante la purga. Ahora lo vemos con su mono reglamentario, sangrando por la nariz (Theeeee Constaaaaaant… ¡léase con entonación Simpson, por favor!), talando el mismo árbol una y otra vez y de bastante buen humor para llevar más de una década fiambre. Ha sido un sueño muy Locke, o según se mire muy Eko, pero en cualquier caso muy con aroma a primera y segunda temporadas. Un sueño, en definitiva, de los que te dicen qué hay que hacer

Joé, qué miedo, ¡qué mal rollo!Joé, qué miedo, ¡qué miedo, qué mal rollo!

Dejadme sacar el pañuelo ya, por favor, porque lo voy a necesitar. En primer lugar, en modo ovación. Qué grande es el triángulo Ben-Hurley-Locke. Qué gran capacidad, una vez más, demuestra Lost para combinar a sus personajes con toneladas de magia. Si no lo entendéis, revisionad one more time la escena muda entre Benjamin y Hugo: ¡son la hermandad Apollo! De todas maneras, reconozco que aquí, por mucho triángulo que queramos ver, lo que se cuece es un duelo Linus-Locke. Como muy bien comentaba David durante el visionado conjunto, “un traspaso de poderes“, en toda regla. La frase más escalofriante de hoy no ha salido de la boca del siniestro Keamy, ni siquiera ha sido nada pronunciado por el inquietante Abbadon. No. De nuevo lo hemos oído de boca de Ben: “I used to have dreams“. Solía tener sueños, le dice a John. Quizá os preguntéis qué tiene eso de escalofriante… Pues mucho. No lo que es peor: si que Ben acepte su nuevo rol de secundario de Locke a ojos de Jacob o que esta sumisión sólo sea una apariencia para poder, esta vez sí, mandar al calvo de oro a hacer compañía a Horace en la Dharma-fosa. Posiblemente sea mi tendencia a ver escalofriante todo lo que sale de la boca de Ben…

Vale, vale... ¡esto sí que es miedo!Vale, vale… ¡esto sí que es miedo!

Sigo con mi pañuelo. Ahora me servirá para secarme la lagrimita… ¡Claire vive! Perdón, perdón… ¡Claire sigue en la isla! ¿Viva? ¿Muerta? ¡Qué mas da, si está preciosa! Eso sí, da un poco de miedo. Entre que está en el pisito de Jacob y que está mano a mano con su padre, la cosa es pelín tétrica. En fin, a lo que vamos. El trío de lujo llega por fin a la cabaña de marras, pero sólo Locke entra. Dentro, Christian Shepard y Claire Littleton-Shepard. Así, en plan compadres. No creo que tenga que describiros la escena, porque la habréis visto tantas veces como yo. Simplemente, dejadme lanzar algunas ideas, osadas afirmaciones que me vienen a la cabeza

  • Claire, tal y como se comentaba, murió durante el ataque a Villa-Otros; ahora, la isla la ha acogido en su seno (respecto al tema de “¿Y cómo es posible que esté muerta y pueda tocar y ser tocada?”, rompo una lanza en favor de los guionistas y digo que eso de que los fantasmas son seres incorpóreos que traspasan las paredes no deja de ser una convención de las pelis de Hollywood, ¡y si no que se lo digan a Patrick Swayze!)
  • Cobra sentido el comentario de Miles a Claire, hace unas semanas, respecto a su supervivencia, y también la escena en que Sawyer dicta la orden de alejamiento… ¡Miles no está mirando a Claire con ojos de “la voy a matar” o “me la voy a ******”, sino que está pensando “madre mía, qué muerta estás”!
  • La diferencia de vestimenta de Christian es clave: mientras que Jack lo ve siempre con traje y deportivas blancas, a John y Claire se les presenta más casual
  • ¿Y si Jacob no es nadie?
  • ¿Dónde narices pretende Jacob llevarse la isla? Si la logran mover, cosa que a estas alturas no dudo, el protocolo secundario quedará bastante inservible. Se supone que éste revela el lugar al que Ben irá en caso de emergencia, pero claro, si lo que se escapa es la isla…

En fin… más de lo mismo. La cuarta temporada de Lost está despuntando, nos está encantando. Cabin fever nos deja con la temperatura por las nubes, listos para una season finale de infarto. Hale, a comprar pañuelos…

Hasta tú me das miedo, guapa...Hasta tú me das miedo, guapa…

Relación con la sexta temporada

Cabin Fever será siempre recordado como el episodio en que descubrimos que las islas se mueven. Bueno, al menos la nuestra. Y también por marcar la última aparición de la bella Claire Littleton, desaparecida desde que la vimos en la cabaña junto a Christian Shephard. Aunque claro, en esa cabaña no habita el cirujano, sino alguien que ha usurpado su identidad. Y todas las apuestas están con AntiJacob. ¿Cuánto tardó Claire en darse cuenta de que ese señor no era su papá? ¿Sabremos qué sucedió entre ambos en la sexta temporada? No olvidemos que una de las teorías más interesantes, expuesta algunas frases más arriba, sostiene que Claire murió en el ataque a VillaOther. Y esa renovada rubia no es más que otra personificación de AntiJacob. Más segura, más confiada, ¿no os recuerda al renovado Locke de The Incident?

Cabin Fever es un capítulo cargado de simbolismo, como la visita de Alpert a un pequeño Locke para ponerlo a prueba. La errónea elección de objetos (Locke cogió el cuchillo y no el Book of Laws) fue decisiva para que Alpert no se llevara a nuestro calvo favorito. Cincuenta años después, un cuchillo utilizado por Ben pero dirigido por Locke, acabaría con la vida de Jacob. Y es que la relación con Locke y el Humo Negro (AntiJacob) se empezó a forjar desde hace varias décadas, como demuestra el dibujo del niño.

Más cosas. El sueño más perturbador de Lost está protagonizado por Horace Goodspeed, que tala una y otra vez un árbol como si hubiera entrado en un bucle temporal. ¿Una pista de la verdadera narración de la serie? Al parecer, Horace es el arquitecto de la cabaña de Jacob, una casita de campo que aparece y desaparece y que, a estas alturas, ya no sabemos quién es su dueño o quién debería serlo. ¿Por qué un miembro de Dharma construía una cabaña para Jacob? Si el hombre es capaz de hacer un tapiz bordado con una máquina del siglo anterior, ¿para qué iba a querer que le hicieran una cabaña? ¿No le satisfacía su casita al lado de la playa? Cabin Fever, uno de los episodios más fascinantes y más inexplicables de Lost…

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