Review Lost: Adrift (2×02)

Review Lost: Adrift (2x02)

Tenemos una serie… ¿cómo diría?… frustrante, cruel incluso, incómoda, políticamente incorrecta (vamos, de visión obligada). De malos padres y peores hijos, de protagonistas proscritos, de traiciones y sacrificios. Una serie que además tiene pocos personajes negros y en un momento (y una lástima), cuando ya empiezas a cogerles el gustillo, desaparecen. Angustiosa, molesta, poco ortodoxa, como queráis llamarla. Así es Lost y Adrift no menos. Un capítulo que empieza con explosiones (dos en el previously) y que tuvo proscritos en el mar, desaparecidos (Waaaalt!!!), abogados de toda calaña, teclas que deben pulsarse cada 108 minutos y hasta algún detalle oculto, o sea, un completo y doble. Pero también amaneceres a la deriva, nuevos amigos (others, others, others) y tremendos reencuentros (you!). Un plato a rebosar el de aquél día ¿lo recordamos?

Genial review de Carlos Salvador Fuentes, que se hará cargo de dos pesos pesados: In Treatment y Mad Men. Ahí es nada…

Este 2×02 se mueve entre dos líneas fundamentales: el presente en la isla, en el que empezamos a conocer la escotilla, a Desmond y nos presentan a la entrañable tecla, y un flashback del exterior; el clásico formato de las primeras temporadas, unidas las dos líneas por las secuencias de la balsa. Así precisamente comienza el capítulo, recordando la despedida de los balseros bajo otra épica melodía de Giacchino. La historia out-island, flashback de Michael, nos cuenta la primera vez (de unas cuantas) que pierde a Walt. Una pena que desaparecieran tan pronto porque me temo que era la única relación padre-hijo de la serie con mediano futuro, pero es que probablemente nos quedemos además con la espina, espinazo, de no saber más de las habilidades del niño del backgammon (¿saldaría Hurley su deuda fuera de la isla?) Doble pérdida, moral y argumental.

Pero es que vamos a ver, Michael, ¿de dónde has sacado ese abogado que parece que ganó el título tirándole a las botellitas en la feria de su pueblo? Vale que es lo mejor que puedes pagar, pero ese tío no tiene ni autoestima, su despacho es una pocilga y ¡no sabe el nombre de sus clientes! Mira que al final tiene que suplicarte Susan porque vas a ganar el juicio, pero es que así no se puede empezar, Michael, así no. Sobre todo si vas a tener delante al perro rabioso que es la abogada de tu mujer. ¿Sabe las primeras palabras de su hijo? ¿su comida favorita? ¿no? ¡al pozo con él! Así, en un par de escenas nos dejan claro que Michael lo tiene crudo para quedarse con Walt.

Claro que sabemos que volverá con él, al menos para estrellarse en una isla (aparentemente desierta) e intentar escapar de ella en una balsa en la que volverá a perderlo a manos de unos (aparentes) piratas. Y ahí lo tenemos, a la deriva, desesperado y acechado por un tiburón que parece tenerle ganas a Sawyer. Maravilloso el ¡Oh, bien, entonces voy a dejar sangrar!. No deja de hacerlo, pero James es un chicarrón del sur y se saca la bala del hombro él mismo. Más falso que un billete de 3 euros, pero nos encanta verlo haciéndose el duro (más a ellas, supongo). Y a lo que me refería con el detalle oculto es al misterioso logo DHARMA que probablemente pasó desapercibido para la mayoría y que aparece grabado en la cola del tiburón. Y digo misterioso porque en aquél momento la Iniciativa Dharma era un absoluto misterio y esta imagen resultaba, cuanto menos, sugerente:

Logo en el tiburónLogo en el tiburón

Mientras tanto, y esto es lo más trascendental del episodio para el resto de la serie, los isleños más atrevidos empiezan a adentrarse en el interior de la escotilla. La ansiada escotilla, la maldita escotilla que sólo nos hizo que añadir otras ____ preguntas (completar según el caso) al saco que a estas alturas ya no es uno sino veinte. Aun así nos dejó alguna información, incompleta e indescifrable, como siempre, pero que invitaba, (también) como siempre, a teorías y suposiciones por doquier: ¿cuánto tiempo ha pasado Desmond ahí abajo? Porque por las marcas de la pared parece que le ha dado tiempo a aburrirse. ¿De dónde ha salido toda esa comida? Aunque diría que a Kate no le importa mucho, y ¿Qué le dice un muñeco de nieve a otro?, a lo que él, el sustituto de Desmond, y no John, debía responder, como supimos en la season finale, huele a zanahoria. ¿A qué si no?

Pero principalmente: ¿qué pasará? He ahí la cuestión. En principio Locke plantea ¿qué pasará si pulso la tecla?, pero viendo que nada sucede, pronto veremos como la pregunta derivará en el más difícil todavía: ¿qué pasará si no la pulso?, lo que nos mantuvo pegados al sillón algunos meses más. Y por supuesto (mención aparte a este momento), Jack reconoce a Desmond de la noche en el estadio, pero es que lo recuerda sin siquiera verlo, antes de que éste salga de detrás de Locke. ¿Cómo? Tremebundo: simplemente al escuchar su característico brotha! le empieza a cambiar la cara a doctor: le suena, le conoce, lo sabe, pero no quiere, no quiere. Entonces se muestra el escocés y el mal presagio se confirma. Bárbaro ese detalle.

Mapa de la escotillaMapa de la escotilla

Y poco más nos deja el capítulo. Una pequeña aparición de Charlie y Claire, que le encuentra a éste una de las estatuillas de la Virgen, pero no llega a más: Charlie disimula y le devuelve a Aaron. Como final de episodio, en presente y pasado, dos de arena para Michael y los balseros. Tristísima despedida de Walt y su sufridor padre, que ha sucumbido a los argumentos y súplicas de Susan y una bellísima escena de un amanecer a la deriva seguida del que en su momento fue uno de los cliffhangers que seguro desencajó mayor número de mandíbulas por kilómetro cuadrado. Al final se quedó en eso, un corte de respiración, porque los supervivientes de la cola no llegaron a tener mayor trascendencia, pero al menos mantuvo el nivel de tensión en aquellos comienzos de la ya lejana segunda temporada.


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