Review Lost: Ab Aeterno

Review Lost: Ab Aeterno

15.55 de la tarde, momento de arrancar la review de . A esta hora hay un indicador claro de que algo está pasando: 185 comentarios aquí debajo. Las cifras no suelen ser tan altas, algo hierve. Efectivamente, tal y como adelantaban los pronósticos, este (desde el principio, durante largos años) es especial. Está dando que hablar y nos va a dividir aún más, tenedlo por seguro, pero no se le puede negar una cosa: se ha centrado en lo que estábamos pidiendo, en darnos explicaciones sobre la isla. Que nos gusten o nos disgusten ya es otro tema, pero por lo menos las dan, y las dan de manera muy lostiana. Hacía falta un Ab Aeterno en esta sexta, sí…

Decía en el post previo a la review que soñábamos con un episodio tremendo, brutal, revelador, apasionante, eléctrico, estimulante… Quizá no ha llegado a tanto, pero me gusta que haya cumplido con la otra parte de la lista de deseos: ha sido el Flashes before your eyes de la sexta, el The Constant de la cuarta. Capítulos que se desmarcan de la línea narrativa de sus respectivas temporadas para darnos un punto de vista especial. En el caso de Flashes y Constant se trataba de la figura de Desmond, clave en la historia moderna de la isla; con este 6×09 mordemos de lleno la mitología isleña, rescatamos los flashbacks más añejos y viajamos de la mano de Ricardo. De Richard Alpert.

RicardoRicardo

Un tinerfeño de unos 175 años. Eso es Alpert. Si nos lo hubieran contado hace unas semanas, así a bocajarro, tiesos nos hubiéramos quedado. En realidad nos hemos quedado un poco tiesos al verlo cabalgar por las Canarias del S. XIX, en lo que es la segunda mención a Tenerife de la semana después del speech de Walter White en Breaking Bad. Chicharreros, enhorabuena. Richard, o Ricardo por aquel entonces, es un campesino cuya esposa Isabella está gravemente enferma. Él va en busca del médico, pero el doctor no está mucho por la labor. Discusión, pelea y muerte. Alpert acaba en la cárcel condenado a ser ahorcado y mientras tanto Isabella ha fallecido. Aquí empieza la cadena de sucesos que lleva a Richard a la isla. Como sospechábamos, como él mismo nos dejó caer hace un par de episodios, lo hace a bordo del Black Rock en calidad de esclavo. Una vez allí, el juego. El juego de siempre

La tan famosa partida de ajedrez cada vez tiene menos público tapándola y ya vemos las caras de los jugadores. Jacob y el Hombre de Negro. Jacob, con blancas, es el Guardián del Bien. El Hombre de Negro, con negras, es el Mal. Quiere abandonar la isla, supuestamente para extender sus tentáculos por el mundo. No puede salir de ella mientras Jacob viva, así que su misión es matarlo. Pero tampoco puede matarlo, por lo que necesita… intermediarios. Usando su potente scanner (¿?), y en su forma de humo, el Hombre de Negro elimina a los peones y se queda con una pieza jugosa: Alpert. ¿Por qué es jugoso? Porque es débil. Tiene un resquicio por donde colarse: su mujer. De ahí que el Hombre de Negro tome la forma de Isabella y lo prepare todo para lograr que sea Alpert quien mate a Jacob. Por suerte para el rubio, Ricardo está bastante desmejorado después de varios días sin comer ni beber, y pegarle una paliza es un juego de niños. Finalmente es Jacob quien gana a Alpert para su causa, y lo contrata como su representante, su intermediario con la gente que va trayendo a la isla. Alpert es fiel a ese cargo durante casi dos siglos, hasta que la muerte de Jacob le lleva a querer cambiarse de bando.

Me ha gustado mucho el juego del infierno. Por un momento (y por dos) me he creído de verdad que estaban en el infierno, que estaban todos muertos y que la cosa se iba de madre. Por suerte no es así, y no tendría ningún sentido que lo fuera, pero de la misma manera que durante buena parte del capítulo el Hombre de Negro ha jugado con Alpert y su temor al infierno, nosotros hemos sido engañados por los guionistas para hacernos creer que estábamos en un verdadero infierno. Pregunta: ¿podemos dar definitivamente por sentado que Jacob es el Bien? Creo que sí. Es cierto que se parece a su enemigo en el sentido que tienta (a Alpert lo convence con la vida eterna, a Dogen con su hijo) a los demás, pero sería darle demasiadas vueltas al tema. Creo que el debate sobre la naturaleza de ambos queda cerrado.

Cara a caraCara a cara

Vayamos a rascar un poco en la teoría del cork, del corcho. Si la isla es un tapón que blablabla… ¿qué pasa en los flash-sideways? Recordemos que allí está hundida en el océano. ¿Significa eso que el Mal domina el mundo? No lo parece, incluso hay quien considera que la vida de los losties es mejor en la LTA que en la línea original. Quizá en los FSW se haya logrado matar, de alguna manera, al Hombre de Negro, y de ahí que ya dé lo mismo dónde esté la isla, si flotando o hundida…

Otra cosa que me da vueltas: las capacidades de Jacob y su enemigo. Veamos… Jacob es mortal, incluso podríamos decir que es fácil de matar: a Ben no le cuesta demasiado ejecutarlo. También es cierto que la oposición que presenta el rubio no es ni de lejos la que vemos aquí, en Ab Aeterno. ¿Motivos? Que Jacob estuviera listo para ceder su trono. Que ese They're coming estuviera anunciando la llegada de los candidatos y que Jacob sencillamente viera que era hora de dar paso a otro. Candidatos que, recordemos, son Ford, Shephard, Kwon, Jarrah, Reyes y Locke. Quitando al último, que está muerto, y a Sayid, que parece ganado para el ejército del Mal, tenemos a Sawyer, Jack, Sun/Jin (ella se señala a sí misma en este capítulo) y Hurley. Uno de ellos apunta a nuevo Jacob, pero no creo que lo sea aún… qué menos que enseñarnos una ceremonia de coronación, ¿no? Si Jacob ha muerto y aún no hay relevo, ¿quién se encarga ahora de velar porque el Hombre de Negro no huya? Es más… ¿por qué narices no huye el Hombre de Negro? Quizá quiera eliminar antes a los candidatos, pero a tenor de lo que le dijo el niño rubio en la selva, no puede matarlos. En cualquier caso, aunque no pueda matarlos, está claro que lleva la contabilidad. No me queda ninguna duda, después de este capítulo, de que la cueva de los nombres es propiedad del Hombre de Negro, tal y como nos cuenta la piedra que Jacob le entrega a través de Richard. Con la forma de Locke tacha al propio Locke y deja intactos a los pocos nombres que quedan, repetimos, Ford, Shephard, Kwon, Jarrah y Reyes. Uno de ellos será el nuevo enemigo del enemigo de Jacob… ¡qué lío! ¿Alguna teoría al respecto?

Hablemos del Black Rock, brevemente. Sabemos que su capitán es Magnus Hanso, bisabuelo de Alvar Hanso, amigo de los De Groot, fundadores de la Iniciativa Dharma. Hemos descubierto, de una tacada, cómo llega el barco a la isla y cómo se destruye la estatua. No entraré en debates, pero creo firmemente que la idea de que un barco repleto de dinamita caiga sobre tierra firme y no explote (¿tampoco nadie resulta herido?) me parece cuanto menos atrevida. Espero que no nos hayan pretendido vender que también es el Black Rock lo que destroza a Taweret, sencillamente quiero pensar que ha sido una ola gigante… Y prefiero quedarme con la sensación de que la llegada del barco a la isla nos ha brindado una de las mejores secuencias de la serie:

ImpresionanteImpresionante

La recta final de Lost tiene que resolver, pues, la guerra entre el Bien y el Mal. Uno de los nuestros, un 815, sustituirá a Jacob al frente de la isla. ¿Qué será de Alpert? Parecía decidido a alistarse en el ejército negro, pero una conversación a tiempo con Hurley-Isabella le ha echado para atrás. Ahora su misión es impedir que el falso Locke abandone la isla. Si no, como avisa Hugo, “todos nos vamos al infierno”. Pequeño apunte: aún me río oyendo a Jorge decir esta frase… ¡pobre! Mira que se esfuerza con su castellano, pero la verdad es que el propio Alpert le da mil vueltas. ¡Qué grande Nestor Carbonell! Tanto por su castellano como por su buena actuación durante todo el capítulo. Lástima que tenga acento cubano, y el cura mexicano, y el médico español, y todos vivan felices en las Canarias. Lo dicho antes: no creo que merezca la pena darle más importante que la que tiene, porque al fin y al cabo no es un fallo determinante en el argumento de la serie.

Un detalle que me ha venido a la cabeza al oír precisamente esa frase de Hurley, “todos nos vamos al infierno”. The Lie, principio de la quinta temporada. Ben y Hawking están hablando y ella le advierte del poco tiempo que hay para regresar a la isla junto a todos los Oceanic 6: 70 horas. Linus protesta, y ella dice que si en ese lapso de tiempo no son capaces de volver, God help us all. Es decir, que Dios nos ayude. Mmm… Es posible que después de esas 70 horas la isla sea ilocalizable. Si los O6 no vuelven, hay parte de los candidatos que se quedan fuera del juego, y por tanto quizá el Hombre de Negro logre matar a Jacob de otra manera y escapar de la isla. ¿Estaba Hawking al corriente de todo eso? Otro detalle: cuando lo rescata en el Black Rock, el Hombre de Negro le dice a Alpert: “It's good to see you out of those chains.” La misma frase que en LA X. Por eso Richard lo reconoce pese a su cambio de look.

En fin… capítulo realmente bueno, muy necesario. Nos sigue dejando dudas, claro, pero al menos nos encamina muy bien hacia el desenlace. ¿Recordáis la polémica del Debate sobre el Estado de la Nación? Una intervención de Obama ante el Congreso, blablabla, que habría podido coincidir con el estreno de la sexta temporada y que Cuse y Lindelof, en cachondeo, intentaron evitar sobornando al presidente con una tentadora oferta: responder la pregunta sobre la serie que él escogiera. Si yo tuviera esa misma oportunidad ahora, preguntaría quién es el niño rubio del bosque. No sé por qué, pero me preocupa mucho…

Ahora bien… ¿mejor capítulo de la serie? No. Ni de lejos. Y aquí llegan los palos, por si quieres dejar de leer. Creo que es injusto colocar Ab Aeterno en los altares de Lost sencillamente porque nos mantiene alejados de nuestros personajes. Lo queramos o no, ésta es la serie de Jack y Locke, de Ben y Sawyer y Kate y Hurley y alguno más si me apuras. Hasta podría decir de Desmond. Os concedo un The Constant porque ponía la piel de gallina, pero el dúo Ricardo-Isabella, sin dejar de ser bonito, es un culebrón (malo) comparado con la historia del escocés errante y su Penélope. Ni qué decir tiene que Hurley, por mucho que nos encante, no alcanza a hacerle sombra a Oda Mae Brown (sí, por momentos parecía Ghost), y que el paralelismo religioso no beneficia para nada a una serie que pretende romper. Lost es la mejor narrativa posible, y este Ab Aeterno era, a ratos, Amar en tiempos revueltos. Mi jefe, que se mofa de Lost de manera inmisericorde y llama gorila al Humo Negro, no ha entrado hoy a rajar del capítulo. Suerte: apenas hubiera tenido argumentos para rebatirle. Y Alpert, por muchos años que tenga, por mucho que forme relativa parte de la mitología isleña, no ocupa un lugar en nuestro corazón. Por eso Ab Aeterno es un grandioso capítulo de la sexta temporada, pero nada más.

En algún rincón de vuestros discos duros, Through the Looking Glass llora…

En el episodio anterior…

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