Review Lost: 316

Señores pasajeros de Todoseries, tengan la bondad de embarcar en el
vuelo 316 de Ajira Airlines
“… Así podría empezar esta review. Podría
seguir diciendo que tendremos un vuelo muy agitado, lleno de momentos
que ya hemos vivido, con viejos amigos en la cabina. Que
será un viaje improvisado, fruto de una decisión de última hora. Y que
llegaremos a destino tras un aterrizaje ligeramente brusco. Pero no
vamos a empezar así porque vosotros, todo eso, ya lo sabéis. Ya habéis
visto , el de , y ya sabéis que la quinta temporada sigue
siendo grande semana a semana

A veces, notas que las cosas van bien: tu jefe es pésimo con los nombres, pero siempre recuerda el tuyo; esa chica te sonríe cada vez que se os cruzan las miradas… un capítulo de Lost empieza enfocando un ojo. Son síntomas cotidianos de que la vida puede ser maravillosa. Me consta que la mayoría de vosotros amáis un comienzo así, aunque muchos preferiríais que ese ojo no fuera el de Jack

Los primeros minutos de este 316 son mágicos, porque (redoble de tambores) vemos a los Oceanic 6 de vuelta al lugar de donde, parecer ser, nunca debieron salir. Hace un rato comentábamos con David que esta quinta temporada no nos está regalando tantas escenas míticas como las otras cuatro, pero quizá no seamos aún conscientes de ello. Es posible que dentro de un par de años, cuando organicemos en Bharma un visionado de los mejores capítulos de la serie (¡LA maratón!), este capítulo entre de cabeza. 316 nos ha dejado momentos tan grandes como el reencuentro de los O6 con la isla, como la enésima gran conversación (monólogo, más bien…) de Jack y Locke, como la posible muerte de Penny

Abróchense los cinturones...Abróchense los cinturones…

A nivel de imágenes, es sin duda un capítulo muy poderoso. Quizá no rivalice con un Sawyer descamisado o una Juliet emergiendo del agua, que todos nos conocemos, pero me apuesto lo que sea a que en nuestras retinas ya ha quedado esculpida, para siempre, la imagen del Ajira 316. De esos asientos tan amplios, esos pasajeros tan solos… taaaaan solos…

Una cosa me queda clara después de este capítulo: estoy muy perdido. Quizá sea únicamente yo, pero sigo sin entender ciertas cosas que a estas alturas posiblemente debería tener claras: ¿qué motivación tienen todos y cada uno de los O6 para regresar a la isla? Veamos

  • Jack: Su motivación es la de siempre: arreglar cosas. En su momento, creyó que arreglarlas era rescatar a la mayor gente posible, pero ahora cree que arreglarlas significa volver. Sin duda, está condicionado por lo que sea que le dijera Bentham. La única opción posible que veo es que los Island 6 (que ahora son 5: Sawyer, Jin, Juliet, Miles y Daniel) estén de alguna manera atrapados en los años 60 o 70 tras el último flash y la única manera de sacarlos de allí pase por un regreso de los O6
  • Kate: Cambio radical, puesto que pasa de pillar un cabreo monumental en el 5×05 por la sola idea de volver… a querer hacerlo con total convicción. ¿Motivos? Tiene que ver con Aaron, claro, pero no podemos intuir mucho más… ¿habrán logrado Ben o Widmore hacerse con el control del que posiblemente haya sido el único niño nacido en la isla en mucho tiempo?
  • Sun: En su caso, todo está muy claro: quiere volver para estar con Jin
  • Sayid: A cuadros me ha dejado la aparición del iraquí… ¡esposado! ¿Está realmente detenido y es un plan de Ben? ¿O es alguna táctica suya? ¿Está compinchado con…
  • Hurley: Porque realmente una alianza entre Sayid y Hugo es lo único que me justificaría la presencia de nuestro millonario favorito en el vuelo 316. Teniendo en cuenta que Hurley no esperaba a Ben a bordo, es de esperar que no haya sido Linus quien le convenciera, ¿no? David tiene su propia, y genial, teoría, y es que es el propio Charlie, en una de esas visiones que tiene Hugo, quien le propone volver…

La presencia de Sayid y Hurley me descoloca mucho. Pero está claro que, al mismo tiempo, ambos cumplen una función clave. El señor Jarrah emula a Kate en su papel de prisionero volador acompañado de agente malaspulgas. Y Hugo, mal que bien, se mete en el rol de ex estrella del rock venida a menos y aficionada a los estupefacientes, también llamado Charlie. Dudo, eso sí, que esa funda contenga una guitarra, más bien apuesto por una colección de comics y bocatas king size

Aprovechando este último párrafo, vamos a entrar en materia con uno de los puntos más polémicos del capítulo: la manera de volver a la isla. Podíamos imaginar decenas de formas de que Jack y compañía regresaran a la Jablonski. Los guionistas han optado por una no demasiado espectacular (al menos no tan espectacular como su propia salida, ni tan fantasiosa como las de Ben y Locke), pero efectiva: avión y ¿accidente? Lo pongo entre interrogantes porque no sabemos si lo ha habido… En cualquier caso, la tragedia será menor que en el caso del 815 porque el gran Hugo Reyes salva a 78 pasajeros a golpe de talonario. Enorme Hurley…

Tenemos, pues, a Jack, Hurley y Kate en la isla. Muertos o vivos, desperdigados o juntos, están: Ben, Sun, Sayid, Lapidus (exijo un Emmy en la categoría a 'Mejor Aparición que no Hacía Falta pero que me ha Encantado'), los dos ¿personajes nuevos? (Illana, la acompañante de Sayid, y Caesar, que le da el pésame a Jack en la cola de embarque) y el resto de la tripulación y pasajeros. Estos últimos, si han sobrevivido, acabarán como un Frogurt cualquiera: atravesados por dolorosas flechas de fuego. El resto, tarde o temprano, cumplirán su papel. Personalmente no veo demasiado interés en colocar dos nuevas piezas (Illana y Caesar) en el tablero, pero pueden pasar dos cosas: que me acaben encantando, o que tengan el mismo destino que Nikki y Paulo.

Volvamos al principio del capítulo. A una nueva estación Dharma (y van…) en la que la Sra. Hawking, madre de Faraday o ama de llaves de los Otros (la peli), como queráis llamarla (yo usaré Eloise a partir de ahora), se mueve como pez en el agua: el faro, The Lamp Post. Se trata de una sala en la que vemos un péndulo de Foucalt, pizarras con fórmulas, un panel con coordenadas, ordenadores varios… Eloise nos explica entonces la historia de la que posiblemente sea la estación Dharma más antigua, ya que parece ser que la construyeron antes de encontrar la isla. Ojo, porque todo apunta a que por aquella época la isla ya se movía en el espacio-tiempo, de ahí que hubiera que encontrar fórmulas para calcular su futura ubicación. Esto no encaja demasiado con la posterior costumbre de los Otros de entrar y salir con el Galaga, pero también es factible que durante la primera etapa, cuando Dharma buscaba la isla, ésta estuviera por algún motivo inmersa en uno de sus procesos de saltos, flashbacks, luces violetas y demás festín de ciencia ficción

Las últimas palabras de John LockeLas últimas palabras de John Locke

A todo esto, tenemos a Desmond en medio del ajo, un Desmond que en cuanto ve las cartas encima de la mesa, retira sus fichas: ni hablar de regresar. Él tiene a Penny, al pequeño Charlie, no necesita más. Bastante ha hecho con soportar los malditos flashes before your eyes, hacer caso a Faraday y avisar a Eloise de lo que está pasando en la Jablonski. Pero bueno, todos sabemos que el escocés, un mal día, debió cruzarse con siete gatos negros (muy negros) bajo siete escaleras y romper unos trescientos espejos. Todos sabemos que Desmond es bastante hermano de la mala suerte. Todos hemos pensado lo peor cuando Ben, ensangrentado junto a un muelle, hablaba por teléfono. Todos hemos visto a Des volviendo a la isla por venganza…

¿Conoces a Ray Shephard? Es el abuelo de Jack. No me creo que nos lo hayan presentado porque sí, como si se tratase de un tatuaje más. No, estamos hablando de un Shephard se pura raza. ¿Alguien ha dicho Jacob? Sí, alguien lo ha dicho… Yo, pasopalabra. Pero no hay duda que 316 es un capítulo de Jack, y me gusta porque no es el Jack de siempre. Todo lo brutal que es la escena del ataúd, en que el doctor habla con el cadáver de Locke, lo es la frase que le dirige Eloise cuando le explica que los restos mortales de Bentham interpretarán a Christian Shepard: “That’s why it’s called a leap of faith, Jack”. Por eso se llama salto de fe, Jack. Fe y ciencia como metáforas del carácter humano, sin duda uno de los pilares de Lost… Otra metáfora genial: Ben y Jack ante La incredulidad de Santo Tomás, de Caravaggio. Dado que a estas alturas de la review más de uno ya se habrá cortado las venas por el tostón, os dejo a vosotros mismos el análisis de esa escena. Sólo diré que la frase de cierre de Ben, anunciando su próxima visita a un viejo amigo, es eléctrica

¿Ben purgando penas antes de cargarse a Penelope?¿Ben purgando penas antes de cargarse a Penelope?

Siguiendo con ojitos saltones, me ha dado la sensación de que la idea de volver a casa le sienta bien. Ha estado mordaz, mentiroso, tranquilo pero alerta y con la situación controlada. Como en los mejores tiempos, cuando gritaba que era de Minnesota. Y para los amantes de los detalles, cautivado por el Ulises de Joyce, una novela densa donde las haya, seguramente no la mejor opción para un vuelo destinado a pegársela por mucho que a los mandos vaya el gran Lapidus. Sé que me repito, pero su frase de hoy ha sido impresionante: “We’re not going to Guam, are we?

¿Vacaciones en el mar?¿Vacaciones en el mar?

Vayamos cerrando… Tenemos un capítulo sin apenas acción isleña, pero con un ojo. Hemos sabido que John Locke, el gran John Locke, muere ahorcado para poder volver a la isla como Christian Shephard, y quizá ¿resucitar? allí al estilo Jesucristo, con Jack en el papel de Santo Tomás. Hemos reído con Lapidus y un Ben en plena forma que ha sacado, presuntamente, su lado Dexter para vengar la muerte de Alex. Hemos aplaudido el derroche humanitario de Hurley, salvando 78 vidas. Hemos sentido escalofríos con la desaparición de Aaron, nos hemos desencajado la mandíbula con la carta de JL (“Jack, I wish you had believed me“), y levantado las cejas con la multitud de guiños: el conejo blanco (white rabbit) de la sesión de magia en el asilo, la guitarra de Hurley / Charlie, las esposas de Sayid / Kate, las zapatillas blancas de Christian, las constantes apariciones de los números (asiento 8C para Jack, vuelo 316, puerta 15…) Y, claro, hemos tenido un final fantástico, con un DharmaJin que lleva ya tres reencuentros en lo que va de temporada. Su cara, un poema…

Zas...Zas…

¿Lo malo de este episodio? Que me temo que quedará eclipsado por el siguiente

  • El apunte de David: Dani y yo tenemos una apuesta… Yo creo que esta review debería tener y tendrá 316 comentarios, él cree que no… ¿qué pasará?

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