Review Lie to Me: Sacrifice (1×13)

La mayor proeza que he logrado hasta el día de hoy ha sido sacarme el carné de conducir a la primera. Teoría y práctica. Dicho así, suena como si no hubiera vivido demasiadas aventuras… Quizá lo más emocionante que he hecho es ir en autobús público… ¡Qué alivio fue saber que nunca más tendría que subir a uno! Por fin dejé de oír esas típicas frases de conductor: que si “no tengo cambio”, que si “no se amontonen que el fondo está vacío”, que si “aprieten el botón o no hago la parada”, que si “la próxima vez te quedas en tierra”… ¡Ay, la amabilidad de los autobuseros! ¿Hace falta subrayar el tono irónico de mis palabras?

Pero a veces es bueno que sean así de (censurado), y sino que se lo pregunten a Jamal, un chico árabe que se disponía a subirse al autocar… con el bono había caducado y sin llevar dinero suelto… ¿Os imagináis qué le dijo el conductor?

  • Opción A) Tranquilo estimado cliente, siéntese y no se preocupe que ya me abonará el pasaje mañana: lo único que me preocupa es que pueda llegar a su destino con puntualidad.
  • Opción B) Bájate de aquí ahora mismo que he de seguir con mi horario y cada segundo que pierdo contigo es una maniobra arriesgada más que tendré que hacer para cumplirlo.

Pues evidentemente, se decanta por la B. No con esas palabras exactas, pero algo por el estilo: así que el muchacho se baja resignado y se aleja del lugar pensando soluciones. Suponemos que fue a pedir alguna moneda para poder efectuar su viaje… Consejo: si en las proximidades de la parada alguien con mala pinta os pide una moneda para el autobús, no se la deis. Yo caí una vez y lo que hizo el tío con mi dinero fue ir a por un cartón de vino. Luego, el hombre, tras escuchar mis reprimendas, me ofreció un trago de un Don Simón cosecha 2009 a modo de disculpa, hecho que significó el principio de una bonita amistad… cuyo desenlace supongo que no os importa, así que sigamos.

Habíamos comentado que el autobusero salvó involuntariamente al tal Jamal (no confundir con el Taj Majal, jajaja… que horror de chiste) con su simpatía, y es que el vehículo explotó en mil (o más, no los conté) pedazos. Lógicamente no fue ningún accidente, en ese caso no existiría capítulo, sino un atentado terrorista perpetrado por un grupo islámico radical. Supuestamente, claro.

Para ser conductor de primera... ¡no aceleres que hay radares!Para ser conductor de primera… ¡no aceleres que hay radares!

El equipo Lightman al completo (a saber: Cal, Torres, Foster, Loker y Reynolds, el último fichaje procedente del FBI) se pone manos a la obra, e inicia la investigación en la mezquita de la ciudad. Concretamente son las dos féminas (Foster-Torres) las que se dirigen hacia allí. Y no va el sector femenino del grupo porque sí

Buscaban alguna reacción entre los hombres del lugar, así que la innata empieza a quitarse la ropa (sólo el burka que cubría su cara, no nos emocionemos) hasta que uno de los presentes en la sala se excita… pero no en el sentido sexual de la palabra. Era ira. Ya tenían un sospechoso con el que empezar, pero un segundo hombre bomba explota en un centro comercial trastocando todas las hipótesis. El suicida era uno de los que había interrogado Torres en la mezquita, y eso es algo que la novata no se perdona: su error había causado muchas víctimas, y entre ellas, su novio Dupree. Cal y Foster se enteran de lo sucedido aunque le ocultan los hechos para tenerla concentrada al máximo. Como siempre, la verdad acaba saliendo y a Ria no le hace nada de gracia esa ocultación de la verdad, hecho que la impulsa a desvincularse parcialmente de la investigación para dar mimitos a su churri en el hospital. Los demás siguen adelante y, analizando imágenes, llegan a una conclusión: que los suicidas no cumplían con el perfil típico de un suicida (?).
¡Eso es! ¡Por eso Torres no vio nada raro en ellos! Los chavales no se inmolaron voluntariamente, sino que fueron utilizados como simples portabombas: les colocaban explosivos sin ellos saberlos para luego detonarlos a distancia.

“Sí, no me miréis así… no tengo dinero ni para bolsitos ni para mochilitas”

Finalmente, la detención del terrorista llega a buen puerto gracias a la ayuda de un ex-agente del FBI que puso grabadoras por toda la mezquita con la intención de destapar algún plan secreto de la comunidad islámica. Tras estudiar de las cintas, lo único que escuchan de anormal es alguna que otra subida de tono. Y de entre el tumulto logran distinguir una voz conocida por nuestros especialistas: la del sobrino del imán de la mezquita. Reynolds y Cal van en su búsqueda, lo encuentran y lo interceptan justo cuando estaba a punto de detonar a otro inocente chico.

Dato técnico: las monedas que llevaban los chicos musulmanes en los botes que urilizaban para recaudar fondos para su comunidad, hacían de metralla. ¡Qué paradoja! Las monedas que no tuvo Jamal, el chico que se salvó por no poder pagar el ticket del bus, le salvaron. En cambio, los otros no tuvieron tanta suerte y unas monedas les dieron la muerte. El dinero no da la felicidad, ya lo dicen. ¿He dicho que interceptan al terrorista?

Pues no exactamente: Reynolds le pega un tiro en la cabeza al terrorista porque éste no estaba muy por la labor de colaborar. Con sus expeditivos métodos, el agente se está ganando las simpatías de su jefe a la vez que, paralelamente, las relaciones de éste con Torres se deterioran: la innata está enfadada porque le ocultó lo del susto de su novio. Y Cal decide ponerle los puntos sobre las íes por su desplante: le deja claro que su talento ya no le pertenecía a ella, que su poder conllevaba una responsabilidad y que la muerte del tío Ben no era culpa suya. No, esperad, sólo le dijo lo de la responsabilidad y lo de que sus habilidades eran propiedad del grupo Lightman. De lo otro nada, tonterías mías.

¿Y qué decir de los líos de faldas tan habituales en este serial? Zoe, la ex esposa de nuestro experto en mentiras, apareció en capítulos anteriores con la intención de anunciarle que se casaba de nuevo, pero luego acabó acostándose con él. Por su parte, Cal aún siente algo por Zoe, aunque también parece que está algo atraído por Foster. Ésta, a su vez, finalmente se divorcia de su marido por sus constantes desplantes. Y desde la distancia, Emily, la hija de Cal y Zoe, da su opinión sobre todo el enredo diciendo que su padre haría mejor pareja con su compañera de fatigas: Foster. Y creo que eso es todo. En próximas ediciones de esta sección seguiremos repasando la crónica social relacionada con Lie to me… Hasta mañana, corazones.

Nota del autor
3
Vuestra nota
Review Lie to Me: Sacrifice (1×13)
5 (100%) 1 vote

Categorías: Lie to me Reviews Series Etiquetas: , , ,
¡Únete a nuestra comunidad!

Déjanos tu comentario »