Review Lie to Me: Moral Weiver (1×02)

Review Lie to Me: Moral Weiver (1x02)

Las máquinas nos están invadiendo. Son una amenaza para el hombre y tienen la intención de acabar con nuestro trabajo. Hola, no soy John Connor ni os estoy avisando de la llegada de los Terminators. Sólo un ciudadano alarmista que el otro día vio cómo en un centro comercial las cajeras ya estaban siendo sustituídas por una especie de ordenadores ultramodernos y semiautomáticos. Esa misma amenaza planea sobre Cal Lightman

¡Nueva review de Manel Triviño! Diversión asegurada…

Un nuevo detector llega a la oficina de la mano de unos agentes de policía. Lo prueban entre ellos y resulta 100% fiable. Pero Cal, ofendido, introduce una variable en el experimento. El varón que estaba planteando las preguntas cede su función a una señorita despampanante. Esta le hace las mismas cuestiones al conejillo de indias y… fracaso absoluto. 0% de efectividad: la reacción que provocaba la señorita (sudores, titubeos) en el pobre hombre distorsionaba por completo los resultados.

Cal, reafirmado en su condición de sabelotodo, se enfrenta a un caso de violación… en un cuartel. Al parecer, uno de los superiores estaba haciendo abuso de poder y la afectada denunció el caso. ¡Pero sorpresa! Lightman afirma que los dos mienten: él era el violador, pero ella no había sido la agredida sexualmente. Ambos mienten, pero por diferentes razones. Él queria protegerse a sí mismo y ella pretendía castigar al sargento por lo que le había hecho a una ex compañera. Sí, a una ex compañera. Ella no había sido violada, se lo había inventado porque consideraba que aquel acto no podía quedar impune.

Buscando puntos negrosBuscando puntos negros

Lightman va en busca de la ex militar para convencerla de que testifique, pero ella afirma que no fue forzada en ningún momento, sino que simplemente se dejó. Sabía las consecuencias que recibe alguien que desobedece a un superior: iba a ser colocada en primera línea de fuego. Iba a ocupar la pole position en una carrera donde salir la primera era sinónimo de muerte segura.

¿Pero cómo se acusa a alguien de algo que técnicamente no ha hecho? Con la ayuda de las máquinas ¡Ah, las máquinas! ¡Causa y solución de todos nuestros males! La ex militar testifica bajo efecto de una droga suministrada por Cal que elimina esos tics que delatan a los mentirosos, engañando de esta manera al detector de mentiras y dejando al sargento sin argumentos. A la cárcel.

Por su parte, Foster y Loker estudian el curioso caso de una futura estrella del baloncesto que acepta ser sobornada. El chico, huérfano y con un hermano a su cargo, parece tener un mañana esperanzador… pero no. Tras analizar varios vídeos, la pareja observa que una expresión de dolor se repite una y otra vez: una artritis estaba machacando sus huesos como él hacía con la pelota en la canasta. Pero Foster quiere apostar por él. Pero no como jugador, sino como economista: le ofrece una beca y todos contentos. El chico nunca podrá salir con supermodelos, ni tener casas de varias plantas repartidas por todo el mundo, ni conducir coches deportivos, ni firmar autógrafos… ¡Pero será economista! ¡Podrá hacer balances! ¡Cuadrará presupuestos! ¡Asesorará a familias sin recursos! En fin, quien no se consuela…

Y esa escena final. Esos ya habituales piques Torres-Lightman en los que la innata desafía al maestro: engañar al polígrafo usando drogas está mal, dice ella. Y que los hechos se interpongan a la verdad, también. El sargento era un violador que no se imponía físicamente, sino psicológicamente (amenazando, chantajeando) y Cal le dio su merecido. Toma ya.

Una duda que ronda la cabeza de Loker y que deja ir durante este capítulo: ¿por qué los que se apellidan White son negros (Barry White) y los Black son blancos (Jack Black)? Y una duda mía: teniendo en cuenta que el doc Lightman sustituye a los antiguos detectores de mentiras, ¿también desgrava como mobiliario de oficina? ¿Esto da para abrir un debate?


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