Review Lie to Me: Honey (2×04)

Review Lie to Me: Honey (2x04)

Hay dos gremios que usan la palabra “presunto” (o derivados) como recurso habitual: los periodistas y los policías. La labor de los primeros es, teóricamente, documentarse consultando distintas fuentes para conseguir una información y trasladarla a la gente con el mayor rigor posible. Y digo teóricamente porque las cosas han cambiado… a peor. Ahora lo que se lleva es inventar y jugar al “a ver quién la dice más grande”. Eso sí, siempre con el escudo protector anti-querellas antes mencionado: “Presuntamente, Paquirrín se salta la dieta”. “Presuntamente, la Duquesa de Alba ya no podrá tener más hijos”. “Presuntamente, Paulina Rubio tiene esa voz tan desgarrada porque trabaja de fakir tragando sables”. Y etcétera, etcétera, etcétera…

Pero además de los periodistas, también utilizan esa fórmula los agentes de la ley cuando no tienen muy claro algún aspecto de su investigación: “presuntamente disparó al amante de su esposa. Eso explicaría lo del balazo en el pecho”. “Presuntamente entraron a robar, eso explicaría las miles de llamadas que recibimos (y que no contestamos) de los vecinos de la zona”. “Presuntamente confiscamos varios alijos de droga, pero se esfumaron”. Y etcétera, etcétera, etcétera…

Una vez expuesta la (in)necesaria introducción, entramos en materia. Un presunto asesino (de su propia mujer, presuntamente siempre) irrumpe en las oficinas de la mano de Torres. Bueno, para ser más exactos lo hace con Torres como rehén y gritando a los cuatro vientos que él no había hecho nada y que el asesino fue un compañero de trabajo de su esposa.

Hemos dicho que era un presunto asesino sin tener pruebas irrefutables, pero motivos para incuparle, así de primeras, los había: se cuela en el coche de Torres, la secuestra a punta de pistola, amenaza con matar a todos los trabajadores de Cal si alguien llamaba a la policía… Vamos, que muy inocente no parecía. Aún así, Lightman decide ayudarle a esclarecer el asunto y le propone intercambiarse por la innata como rehén para ponerse ambos manos a la obra. Eric, que así se llamaba el desesperado/desesperante muchacho, acepta el trato y se hace fuerte en el despacho de Cal, siempre controlando todos los movimientos que se producían en el edificio a través de monitores.

Y el tipo seguía insistiendo: “Soy inocente, no he matado a nadie, ayúdame a encontrar el verdadero asesino, que creo que es uno que trabaja con mi esposa, y bla, ble, bli, blo, blu“. Tío, pues con la entrada triunfal que te has marcado… ¿quién te va a creer? Pues quien va a ser: nuestro detector de mentiras humano. La expresión de su rostro y sus reacciones hacían indicar que tenía razón… en parte. No había acabado con la vida de su mujer, cierto, pero sus hipótesis sobre el autor del crimen eran incorrectas.

Seguramente os preguntaréis por qué no acudió a la policía si no era culpable de nada… pues porque el señorito había tenido pequeños encontronazos con la justicia. Y con más gente: tenía deudas por pagar y unos prestamistas muy impacientes, así que su mujer negociaba con ellos para evitarle problemas. Vamos, que como dice Cal (palabras casi textuales) “ella era quien le limpiaba la mierda”. Y ya se sabe que pasa cuando limpias boñigas, que te acabas salpicando hasta las… Dejémonos de escatologías y hablemos claro: todo fue un ajuste de cuentas. ¿El ejecutor? Un tal Zancanelli. Localizan al mafioso y le trasladan a las oficinas Lightman para interrogarle. Y ya de paso, Eric exige poder dialogar con él a solas.

¿Dialogar? Dialogar, claro. Pues yo creo que quería aprovechar el encuentro para cargárselo. Y si yo y mi limitado intelecto fuimos capaces de llegar a esta conclusión, Cal no iba a ser menos: así que optan por una (cutre) solución para evitar la sangría. Nunca pensé construir una frase con las palabras “Cal”, “evitar” y “sangría”: no hay que olvidar que él es inglés, y que los ingleses tienen especial predilección por ese brebaje. No hace falta decir nada más.

Vale, no me disperso más. Disfrazan a Loker (¿he oído pringao?) de Zancanelli con una gorra y se ponen Foster y Torres delante y detrás de él para ocultarlo a los ojos de Eric. Entonces, aprovechando un momento de distracción del loco secuestrador, el agente Reynolds, reciente adquisición del equipo, decide poner fin al jueguecito disparando al desequilibrado muchacho.

¿De verdad este es el mejor método para acabar con los piojos?¿De verdad este es el mejor método para acabar con los piojos?

Y con el tiro, la paz vuelve a reinar en el edificio Lightman… ¿quién dice que con la violencia no se arregla nada? Eric es arrestado y Zancanelli se declara culpable. Todo vuelve a la normalidad… pero la nueva normalidad es diferente a la antigua normalidad. Me explico: tras la operación de mercado de Cal (que cedió parte de las acciones a Zoe, su esposa) las facturas se empezaron a acumular y tuvieron que empezar a aceptar casos baladís: infidelidades y maridos celosos, mayormente. Así es como nuestro doc cae tan bajo como para infiltrarse en una de esas reuniones de solteros y solteras para averiguar si una señorita le era infiel a su esposo. Eso sí, nuestro hombre consigue triunfar por partida doble: resuelve el caso y de paso enamora a una señorita de muy buen ver.

Aquí es donde me indigné. Señores responsables de “Lie to me”, aquí su serie ha perdido toda la credibilidad. Me puedo creer que Cal sea capaz de analizar microexpresiones y extraer su significado con una precisión del 100%, pero esto no cuela. Cal es buena gente, que no digo que no… pero que se lleve a una morenaza al huerto con tan solo unas miraditas me parece un poco de ciencia ficción… ¡cómo se nota que Tim Roth mete mano en los guiones para labrarse fama de gentleman irresistible!

Eso sí, Cal es todo un caballero y rechaza la propuesta de noche loca, porque él es hombre de una sola mujer: Gillian. Bueno, y de Zoe, su ex. Pero cuando ésta última no sale en el capítulo, Lightman sólo tiene ojitos para Foster. ¿Pues no va el tío a casa de su compañera de fatigas a pedirle que le deje dormir en el cuarto de invitados? Le da un beso (buscando comisura de labios, el picarón) y se adentra furtivamente en territorio Foster…

Sigilosa al pasar, sigilosa al pasar; esta Foster es especial: mírala con Cal tontearSigilosa al pasar, sigilosa al pasar; esta Foster es especial: mírala con Cal tontear

Y… fin. Esto sí que es un incidente que puede cambiarlo todo, y no lo de Lost con su dichosa bombita…


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