Review Lie to Me: Depraved Heart (1×08)

Review Lie to Me: Depraved Heart (1x08)

¿Qué haría yo si fuera un padre de familia al que diagnostican una enfermedad terminal que amenaza con acabar con mi vida en poco tiempo? Pues me dedicaría al mundo de la droga para obtener un respaldo económico para mi esposa y mis hijos. Pero creo que eso ya lo hace Walter de Breaking Bad, así que tendría que buscar otra alternativa menos concurrida… ¿por qué no optar por un delito de esos de traje y corbata? Únicamente necesitas una gran empresa y multitud de ilusos accionistas que confíen en tus capacidades de gestión. El siguiente paso para forrarte (a costa de los demás) se resume en sólo dos palabras: fraude fiscal. Te declaras en bancarrota y listos. (Alerta, opinión personal) Listos son los que lo hacen, y tontos los que confiamos todos nuestros ahorros a estas variantes de Robin Hood que roban a los pobres para poder hacerse más ricos. (Fin de la opinión personal).

Pues así piensa defraudar a sus clientes el Hitler de Wall Street, que así es como apodan al investigado en el caso que llevan Foster y Loker. Ambos llegan a una primera conclusión, a la más lógica: el hombre, con poco que perder y mucho que ganar, decide quitárselo todo a sus inversores para dejar a su hija una respetable (a la par que ilícita) herencia. Si le descubren el engaño pasa sus últimos (pocos) días en la cárcel y si no, amasa una cantidad indecente de pasta.

¿Pero y si Hitler no era culpable? Hablamos del Hitler de Wall Street, no del otro. Aunque ya puestos con las comparaciones entre ambos, los dos parecen tener algo en común: ser unos enormes hijos de p… (censurado).

No es lo mismo dos tazas de te que dos te...No es lo mismo dos tazas de te que dos te…

Pues no. Uno de ellos tenía buen fondo. Evidentemente nos referimos al empresario, ya que que éste quería proteger a la mano que realmente mecía el negocio: su hija. Finalmente Foster llega a un acuerdo con el mangante, perdón, con el magnate: él devuelve al dinero y ella permite que su hija salga ilesa del fraude. En otras palabras, el moribundo inocente carga con el delito para encubrir a la auténtica culpable. Y por ahí Loker no pasa: se pone el disfraz de héroe y decide desenmascarar a la villana de la película aireando el acuerdo confidencial. Así es como el asunto llega a oídos de la policía que interviene en el caso arrestando a la verdadera delincuente. Foster intuye quién es el chivato, pero Loker esquiva sus interrogatorios drogándose para evitar hablar con sus gestos (nuncá pensé que usaría esta expresión). ¿Descubrirán algún día quién fue el traidor que dejó en evidencia a la familia? Foster posiblemente no, pero Cal seguro que sí.

Y es que Cal lo sabe todo siempre. ¿Seguro? ¿Siempre ha sido así de eficaz? Pues en este capítulo se desvela que no, que una vez… Y hasta aquí puedo leer. Lo bueno lo guardamos para el final, como hacen los profesionales de la tele.

Y seguimos. ¿Os acordáis de Hamelín, el que utilizaba su flauta para camelar a las ratas? Pues los métodos de ahora en manipulación y coacción son más simples e incluso más efectivos, como se nos muestra en la trama de la joven india que decide suicidarse. Cosas de la vida, un poco más tarde se produce un segundo suicido. ¡Qué casualidad! Y además también es joven e india. Según la enviada de la oficina del fiscal, todo eran casualidades: dos muertes sin ningún tipo de relación. Pero Cal desconfía de la capacidad de la agente y decide hacerse cargo del caso, casi como se tratara de un reto personal. Tiene un especial interés en el asunto y procura, más que nunca, no pasar por alto ningún detalle por pequeño que sea.

Indagando en el historial de las fallecidas, descubre que eran hermanas. Aquí ya no hay casualidades, así que Cal empieza a mover hilos y a ligar cabos por su cuenta. Analiza un vídeo familiar de las chicas, encontrando signos visibles de vergüenza en sus caras. Ya teníamos pista: estaban arrepentidas de algo. Sigamos con las hipótesis de Lightman. Éste piensa que los suicidios pueden ser consecuencia de algún problema de papeles, así que acude al departamento de inmigración. Allí, un funcionario les confiesa que conocía a las víctimas de haberlas visto en un club de striptease que frecuentaba… en horario de oficina. Esto explica por qué la hora del almuerzo de funcionario dura tanto… ¡Ay pillines!

Poco tiempo necesita Cal para personarse en el club, donde le recibe el propietario del local, que le confirma que las dos formaban parte de su plantilla de trabajadoras. En un arrebato, el doctor se sube al escenario. En ese momento empecé a gritar a la pantalla: “¡Vamos Cal! ¡Quítatelo todo y no dejes nada a cubierto!”. El chillido alertó a mi padre, que se acercó a mi habitación: “¿Qué haces? ¿Estás viendo pelis guarras?”. “No, una serie”. “¿Y no ves pelis guarras? Ya decía yo que no eras muy normal”. Cosas de familia. Lo que tampoco era normal fue lo que Lightman dejó al descubierto: una enorme…¡cámara! Los shows se grababan para emitirlos por Internet para todo el mundo: incluída India.

De esta manera, los familiares de las jóvenes sabían de las prácticas de sus hijas. Y reaccionaron mal. Especialmente su hermano, que estaba a cargo de ellas por la muerte de sus padres. Pues ya tenemos sospechoso diréis… error. No hay dos sin tres. Así que una tercera joven india, sin relación aparente con las otras dos, también se suicida.

Os voy a enseñar la enorme... cámara con la que grababanOs voy a enseñar la enorme… cámara con la que grababan

Pero Cal siempre ve más alla, y acaba encontrando un rasgo facial común en las tres: una marca que tienen todas las mujeres que han sido madres. Efectivamente, las tres habían parido recientemente, pero no había ningún rastro de los hijos… hasta que investiga en un hospital. Por fin, encuentran uno de los pequeños, que era ¡blanco! Y además aparece una mujer interesándose por la investigación. Y esta señora no era una cualquiera, ya que se presenta como la madre de la criatura.

¿Dos madres y un niño? Sí pero no: ella era la madre legal y la joven india era de alquiler. Así se destapa el negocio que se había montado… ¡el funcionario de inmigración! Éste reclutaba inmigrantes como si del Flautista de Hamelín se tratara, salvo que en vez de una flauta, usaba la amenaza y las falsas promesas de una vida mejor para convencer a las inocentes criaturas de que se unieran a su causa.

Y el desenlace de lo prometido. Hemos dicho que Cal estaba especialmente obsesionado con el caso de las suicidas indias. Además contínuamente visualizaba el vídeo de la sesión de terapia psicológica de una mujer, con la que contrastaba las microexpresiones que iba recopilando. En esas imágenes se ve a una señora afirmando sentirse bien y con ganas de vivir. Pero nada más lejos de la realidad, porque finalmente nos enteramos (gracias al interrogatorio de Torres) de que la señora era una paciente de Cal que acabó suicidándose después de que éste le concediera un permiso temporal.

Pero hay más. No era una simple paciente más; sino que se trataba de su propia madre. Y en su rostro mostraba signos de desesperación, algo que Cal aún no era capaz de ver. Y así es cómo nació su interés por las expresiones y gestos. Ese fue el día en el que nació la enfermiza bestia en la que ha llegado a convertirse. Torres, arrepentida de haber sacado a la luz su gran secreto, se disculpa. “Nunca te lamentes de lo que ves”, le responde Lightman. Él solo se lamenta de lo que no fue capaz de ver…

Nota del autor
3
Vuestra nota
Review Lie to Me: Depraved Heart (1×08)
Valoración

Categorías: Lie to me Reviews Series Etiquetas: , , ,
¡Únete a nuestra comunidad!

Déjanos tu comentario »