Review Lie to Me: Better Half (1×10)

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Amor: hacer perdidas para demostrar que te acuerdas de ella/él en todo momento. Desamor: llamar a tu ex pareja a altas horas de la madrugada con número oculto para despertarla. Amor: hacer regalos. Desamor: exigir que te devuelvan los regalos para aprovecharlos de nuevo. Amor: Hacerte fotos románticas para luego colgarlas en tu facebook. Desamor: recuperar vídeos picantones para luego colgarlos en páginas eróticas. Amor: pasar la noche en su casa, en su sofá, al calor del fuego de la chimenea. Desamor: pasarte por su casa y prenderle fuego para que sienta el calor de la venganza. Sí, amigos. Si el amor puede ser lo más bonito/empalagoso del mundo, el desamor puede llevar a alguien a cometer las locuras más insensatas como, por ejemplo, quemar una vivienda por despecho. Eso mismo cree Lightman tras estudiar el caso que le presenta una bella mujer, de nombre Zoe, de profesión ayudante del fiscal y de estado civil… ex mujer de Cal.

El principal sospechoso del incendio es el ex amante de la mujer de la casa, un reportero que curiosamente siempre estaba en el lugar de los hechos. ¿Intuición masculina? No, que eso no existe. Así que todo hacía indicar que era él quien se adelantaba a la noticia porque él mismo provocaba la noticia. Además, el pequeño de la familia estaba seguro de haber visto al señor García (que así se llamaba el acusado) merodeando por el jardín la noche del incendio.

Pero no todo era tan sencillo, porque en esa casa todos guardaban secretos: el cabeza de familia tenía algunas deudas que podría solventar cobrando el seguro de la casa, y la hija sabía del romance de su madre. Así que ésta pudo provocarlo todo para luego inculpar al hombre que iba a separar a sus padres. Quitando a la abuela, que murió entre las llamas, sólo la mujer parecía no tener un motivo para cometer tal atrocidad. Pero indirectamente ella era el motivo, puesto que tenía una aventura con el dichoso señor García.

Bueno, esa mujer era uno de los motivos, porque había muchos más. O mejor dicho, muchas más. Se declara un segundo incencio en otro hogar que, casualmente, compartía dos similitudes básicas con el primero: se utilizó el mismo material inflamable y además… la mujer de esa casa también había tenido un romance con el señor García. ¡Qué generoso era el señor García! ¡Repartiendo amor allí por donde iba! “Claro, como es un hombre es generoso. En cambio, si lo hiciera una mujer sería una pu…” Pues podríamos dejar este eterno debate para otra ocasión, porque la culpa la tiene la mujer. La culpa de los incendios, claro: la sufrida pretendía espantar a las pájaras que rondaban a su pichón quemándoles el nidito. A eso le llamo yo saber marcar el terreno en una relación.

Así que ya tenemos culpable. En cambio el señor García, el reportero más dicharachero desde la Rana Gustavo, sale indemne: por llevar tanto fuego por dentro, provocó un fuego por fuera. Qué paradoja más tonta…

Por su parte, Foster y Loker investigan un tiroteo entre bandas de raperos, que es algo así como las peleas de nuestras folklóricas, pero mucho menos violentas. Un rapero, miembro del séquito de una conocida estrella de la rima, aparece asesinado supuestamente por otro rapero de una banda rival. Y decimos “supuestamente” porque Foster deduce tras analizar unos vídeos que la guerra no era más que una parte del show, para tener más publicidad y vender más. Vamos, lo mismo que hacen nuestras folkloricas para promocionar sus discos. Pero lo que sí era cierto era que alguien había matado al chaval, y para encontrar al asesino primero tenían que encontrar el móvil del asesinato. Todo indicaba que Dante, el rapper fallecido, se iba a cambiar de bando, y eso es algo que está socialmente muy mal visto. Que se lo digan sino a Figo y a las 100.000 personas que le recibieron con los brazos abiertos en su regreso al Camp Nou.

Yo soy rapero y me acuesto con quien quiero, ¡oh yeah!Yo soy rapero y me acuesto con quien quiero, ¡oh yeah!

Pero la teoría no se sostenía (la del cambio de bando del chaval, no la que dio Figo para justificar su huída), porque ya habíamos dicho que las rivalidades eran una farsa. Y es que el chico no había hecho un cambio de bando, sino que había anunciado que era gay y que, además, tenía un idilio con el jefe de su banda. Eran homosexuales, y eso era algo que el primo de la superestrella no consideraba bueno para el negocio. Así que para solucionar el problema, lo mató. Creo que este método de resoludción de conflictos está inspirado en el que propuso Bush Jr. para acabar con los incendios forestales: “arrancamos todos los árboles y listos”. Y listos, claro. Más bien es de tontos.

El truco de El truco de “tienes una pestaña” aún funciona

Para acabar hablaremos un poco de Cal, que durante todo el capítulo ha contado con el inestimable apoyo de su ex mujer… pero, ¿para qué? Lightman y Foster teorizan sobre un intento de acercamiento/reconciliación por parte de ella. Pues, ¡oh decepción! Lo que quería era informarle de que le habían propuesto matrimonio. Pero ella tenía dudas. Y ya se sabe que ante la duda… a consultarlo con la almohada. Así que Zoe se va a la cama… con Cal. Y el más dificil todavía: Emily, la hija de ambos, llega por sorpresa a la casa cuando también estaba en llamas. Pero no como las del primer caso, sino en llamas de pasión. Ya me entendéis, picarones. ¿Les pillará? ¿No les pillará? Es igual, porque como dice Lightman: “nos preocupamos por ocultar cosas a los niños cuando ellos lo ven todo antes que nadie”. La inocencia de los niños… ¡eso sí que es una gran mentira!

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