Review Lie to Me: A Perfect Score

Review Lie to Me: A Perfect Score

La presión. ¿Qué es eso? Estás en una feria acompañado por tu novia. Ésta te pide un peluche que ha visto en una de esas paraditas de juegos y, mostrándote una gran fe, te deja la responsabilidad de ganarlo. O perderlo. Tú, una pelota y una pila de vasos a abatir. Las miradas del feriante, de tu novia y de las decenas de curiosos que pasan por allí, se fijan en tí. Eso es la presión.

Yo de tí no me perdería esta divertidísima review de Manel Triviño.

En este tercer capítulo de la primera (de muchas, o eso espero por mi bien) temporada de Lie to Me, vemos las dos caras de una misma moneda: ¿cómo hacemos frente a las exigencias de un mundo que ensalza a los exitosos y que hunde a los fracasados?

Loker y Foster se ocupan del caso de un miembro de la NASA que estampó el transbordador que pilotaba. Como diría el maestro Chiquito, una mala tarde la tiene cualquiera. Un fallo humano… ¿O no? Su superior le acusa de haber provocado él mismo el accidente. Vamos, lo que ahora se llama hacer un Nelsinho Piquet. Pero en esta ocasión no hay ningún Briatore al que culpar. Muchos sospechosos y muchos secretos porque, según Lightman, “el programa espacial está basado en la mentira”. Sí, claro, ahora me dirán que el hombre no ha llegado a la luna. Y (spoiler) los Reyes Magos son los padres, no te digo. (Fin del spoiler).

Entonces tenemos: un superior que cree que el astronauta es un espía porque su padre era un ingeniero ruso en los años 80, un piloto con tendencias a la depresión y la mujer de éste. Esta última se comporta de manera extraña ante el interrogatorio de la pareja Foster-Loker, así que tiran de archivo de la NASA y descubren que el piloto alterna días de subidón con otros de bajón. ¿Y qué es lo que provoca esta inestabilidad emocional? ¿Ser socio del atlético? No. Bueno, sí. Pero en este caso es cosa de una droga que le suministraban sin él saberlo, para que aguantara mejor la presión de su trabajo. ¿Y quién sería capaz de hacer algo así? Pues su mujer. “Es que así está más relajado”. Sí, y más en paro: porque por ir colocado al trabajo le despiden de manera fulminante.

Mientras tanto, el binomio Lightman-Torres trabaja en la investigación del asesinato de una adolescente. ¿Protagonistas? Una niña responsable, su madre (obsesionada con las apariencias y adicta al botox, hecho que dificulta el análisis de su rostro), una directora cuyo objetivo es convertir a su colegio en el centro con mejores resultados académicos del estado, un juez federal (y presidente del consejo escolar) y su hija. ¿Complicado, verdad? Pues lo que viene ahora sí que es dificil de entender. Según parece, los estudiantes se picaban por ver quién conseguía mejores notas. No, no es una serie de ciencia ficción. Segumimos hablando de Lie to Me. Si en nuestro bendito país los chicos y chicas compiten por ser el que más piercings lleva, en USA se ve que se matan por ser mejor que los demás. De manera literal.

Lightman asesora a Antena 3 en el casting de Curso del 63Lightman asesora a Antena 3 en el casting de Curso del 63

La hija del presidente del consejo escolar había asesinado a su compañerita porque había descubierto que hacía trampas en sus exámenes: pagaba a su profesora para que hiciera el examen por ella. Pero no era la única, porque la madre de la niña fallecida también sobornaba a la maestra. Y todo a espaldas de su propia hija que, ilusa, pasaba las noches estudiando. ¿Y cómo aguantaba? Pues que os voy a decir que no sepáis… ¡se drogaba! Así podía tener más tiempo para empollar. Y todo para satisfacer las presiones desmesuradas de su progenitora, que la quería ver en alguna universidad de prestigio.

Entonces, ¿quién queda como culpable ante la ley? Pues el presidente del consejo escolar, es decir, el juez federal, es decir, el padre de la verdadera asesina. La protege porque no quiere que su niñita acabe en la cárcel… ¿Qué iba a decir la gente de él? Prefiere quedar como un juez asesino que como un mal padre. Lightman, cómo no, sabe toda la verdad. Pero se lo calla: “siento saberlo todo siempre”, dice Cal a Emily, su hijita. “No lo sabes todo siempre”.

En definitiva, piloto y niña estaban unidos por algo: ambos estaban desbordados por la presión. ¡Qué dificil es soportarla! Que me lo digan a mí. Fui incapaz de atinar con la pila de botes en la feria… “No pasa nada, cariño. No importa”. Ya, seguro. Me dejó al día siguiente…


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