Review Last Resort: Nuke it Out

Es curioso como pueden llegar a cambiar las cosas en cuestión de minutos. Hace unos dias contar la noticia de la incorporación de Ernie Hudson al reparto de la serie, parecía la forma perfecta de encabezar la review. Hoy, resulta ridículo sabiendo que el final de la serie se aproxima de la forma más abrupta posible. ABC confirmaba el viernes la cancelación de Last Resort, a pesar de haber dado muestras de que confiaba en sus posibilidades hace apenas un mes. Y es que amigos si la vida es caprichosa, las cadenas lo son más. Desde todos los sectores nos parecía un suicidio televisivo hacer competir a una novata, a la que le estaba costando encontrar su rumbo, en una noche tan difícil como la de los jueves. ¿Quién iba a dejar de ver The Big Bang Theory o X Factor por darle una oportunidad a Last Resort, por mucho que mejorara? Nadie. Con esto no quiero exonerarla de su parte de culpa, en absoluto. Sus errores son más que conocidos entre todos los que hemos visto los siete capítulos que lleva hasta el momento, comenzando por desencantar a todos aquellos que se había ganado con su trailer. Pero también es cierto que la serie volvía a ilusionar incluso a los escépticos, con la notable mejoría que había experimentado estas últimas semanas. Quién sabe el potencial que podría haber desatado, si tan solo la hubieran cambiado de día. Sé que a muchos no os sorprende ni tampoco apena que termine. A mí sí. Tengo la sensación de haber tirado la toalla con ella, en el momento más injusto. Pero como la decisión nunca ha estado en nuestras manos, solo cabe esperar que al menos le den el digno final que merece, y que muchas otras no pudieron tener.

Después de la espera para resolver las preguntas que quedaron en el aire tras Another Fine Navy Day, decepción en Washington, con poca acción y pocas imágenes del Secretario de Defensa Curry y el Almirante Shepard en las horas posteriores al incidente en la isla. El Gobierno ha ocultado el verdadero motivo de la muerte de Amanda Straugh y Arthur Shepard ha sido condenado y encarcelado por ello en una prisión militar. Con las dudas sobre juez y culpable resueltas, las escenas más interesantes a las que hemos asistido en el continente han sido las protagonizadas por las recien aliadas Kylie y Christine. Como si los directores de casting hubieran leído nuestras críticas, entra en escena por fín una mujer madura, para sustituir al padre de Grace como contacto en las altas esferas.

Con las fotos filtradas del disparo a Amanda Straugh en una mano, y la tecnología Sinclair en otra, Christine acude a los medios para desenmascarar las mentiras del Presidente acerca del Colorado y de su marido, mientras Kylie pincha el teléfono de Paul. Gracias a esto, conocemos una de las dos revelaciones importantes del episodio: Paul no es tan malo como parece, trabaja para el Gobierno obligado por el secuestro de su hijo Daniel. En este momento una tiene que pararse para decir que la falta de escrúpulos y prácticas delicitivas que se atribuyen al Presidente y su equipo son ya demasiadas. Todos agradecemos las críticas a la beligerancia militar de un país tan partriota como el estadounidense, pero plantear que tanto su Gobierno como su Presidente electo son hasta capaces de secuestrar un niño, resulta exagerado y no favorece a la verosimilitud de la trama.

En tierra firme perdemos un malo malísimo, pero tranquilos que en Santa Marina volvemos a recuperar a otro, un Julian que vuelve a las andadas, esta vez más vengativo que nunca.

Nos situamos. En este momento contamos en la isla con la presencia de los tres brazos ejecutores del ataque químico de la semana anterior: los soldados que viajaron a la isla con la misión de secuestrar a Hopper, Julian que pactó con ellos para envenenar las aguas a cambio de que le devolvieran su isla, y el misterioso traidor dentro del Colorado que robó la llave de disparo al Capitán. Sabemos que los primeros necesitaron la ayuda del traidor para comunicarse con Julian, por tanto ambos estan relacionados, sólo queda saber si reciben órdenes del mismo mando o si son asociados circunstanciales. Una posible respuesta nos la brinda nuestro amigo “McClure”, que sigue vivo y ahora sabemos se llama Booth. Entre los capitanes siempre ha circulado la leyenda que todo submarino nuclear cuenta con un agente de la CIA encubierto para garantizar la legitimidad de sus decisiones. Nuestro traidor sería uno de ellos, y tanto él como Booth y su equipo, trabajarían para la agencia de inteligencia nacional con el fín de garantizar el buen juicio del Capitán. Si esto fuera verdad, no se entendería que presenciando lo ocurrido dentro del submarino el agente no justificara las razones de Chaplin, ni tampoco que llevando toda la serie infiltrado en la tripulación, no haya actuado hasta ahora.

Nadie esperaba tales atributos físicos de Booth escondidos bajo la camsieta, lo sé.

Por suerte antes de empezar a hacernos cábalas mentales sobre quién podría ser el agente encubierto, nos presentan al traidor. Una inesperada traidora a la que conocemos bien y que hasta el momento solo había dado muestras de lealtad, incluso de algo más que lealtad, al Capitán: la teniente Cortez. Nada de recurrir al recurso fácil de tirar de secundarios desconocidos para justificar el giro argumental. Bien. Aún así lo que sigue sin cuadrarme de este three way complot es la inclusión de un elemento tan inestable como Julian en la ecuación, si ya contaban con Cortez en la isla para envenenar el agua sin ser vista.

Sabiendo que la pecosa teniente es una impostora en el Colorado, vamos a hacer un recorrido por sus apariciones en la serie para buscar posibles indicios sobre su verdadera identidad que en su momento pasamos por alto

Durante el primer capítulo Cortez fue secuestrada, por lo que no tuvo mucha relevancia en las primeras horas de ocupación militar en Santa Marina, hasta que volvimos a verla nuevamente en casa de Julian. Allí sí llamaba la atención que casualmente siempre se salvara en el momento justo que iba a morir. Pero entraría dentro de lo normal – si no eres R.R Martin- no matar a una de tus secundarias importantes nada más empezar la serie. En las razones para no hacerlo estaría la clave: que realmente convenciara a Julian de no matarla a cambio de lo que en un principio creíamos era un favor sexual, y que ahora sabemos era un acuerdo para ser sus ojos y oídos en el submarino. O que le revelara su identidad forjando en ese momento esta extraña alianza, que contestaría a la pregunta que nos planteábamos hace un momento sobre el porqué de la inclusión de Julian en un plan de la CIA. Cortez ha sido un personaje intermitente en los episodios, sin embargo recordemos que sus decisiones fueron las detonantes del grave incidente de Brannan con la granada. Con la excusa de no delatarlo ante sus compañeros, no avisó al Capitán del shock que podía estar sufriendo su compañero de encierro, activando así una auténtica bomba emocional. ¿Lo hizo con la intención de que Brannan se enfrentara al Capitán? ¿Le pudo incluso mostrar ella el video del Secretario de Defensa que instaba a la rebelión?
Sin duda el momento que podría generar más dudas, fue su presencia en el Colorado en el momento del robo de la llave. No sólo por tener la oportunidad, sino porque en él se encontraban tan pocos personajes conocidos, que no había muchos para sospechar. Aun así, reconozco que pensé en un extraño o incluso Grace, antes de reparar en ella. 

Pasadas 48 horas desde que Cortez se hiciera con la llave de disparo, resurge una de las cuestiones de las que hablamos al final de la review anterior. Estando desarmados, ¿cómo es posible que el Gobierno aun no les haya atacado ? La razón, según Booth le cuenta a Sam, es que a pesar de ser la CIA la artífice del ataque químico a la isla y el robo de la llave, las órdenes no proceden del actual equipo de Gobierno sino del sector del Capitolio contrario al ataque a Paquistán, al mismo que pertenece el Almirante Shepard y que insta a nuestros marineros a quedarse en Santa Marina como símbolo de la resistencia. Obviamente si aceptamos esta versión, no se entiende que en lugar de pactar con ellos, les sustrajeran la razón nuclear por la que se mantienen con vida. Ni tampoco que casualmente compartan el mismo objetivo que sus enemigos en Washington: hacerce con los SEALS. Aunque Booth argumente que desde la lejanía no podían asegurar si el Capitán realmente estaba en sus cabales o no, y preferían negociar con Sam, plantea una duda razonable. ¿Será cierto pues que son fuego amigo? Y más importante, si el enevenenamiento por BZ no forma parte de la estrategia del Gobierno ¿Por qué aun no han vuelto a actuar? ¿Qué esta tramando Curry?

Por otro lado, al no encontrar respuestas claras de Booth, el Capitán acude a Julian para conocer el nombre de su Judas particular. La tensión aumenta por momentos, y como comentábamos más arriba, este contaataca con dureza adosando una bomba al cuerpo de un marinera enmedio del partido de fútbol. La latente guerra que se había enfriado después de que Julian salvara la vida de nuestro XO en su enfrentamiento con Booth, estalla. La respuesta militar es tan contundente que sorprende incluso al mismo Serrat, disparando sin miramiento al isleño que está utilizando como cabeza de turco para expiar sus culpas.

Paralelamente a estos hechos, se plantean problemas de diferente índole para King y el Cotramaestre. El SEAL llevado por la adrenalina de desactivar la bomba y por su tendencia autodestructiva, se acuesta con Grace. Mientras el contramaestre, sensible al tema de la drogacción por una antigua adicción a los analgésicos, reacciona visceralmente contra el secuaz de Julian que esta vendiendo material a sus hombres, sin calibrar las represalias. Serrat lo tortura sádicamente para provocar una recaída. Este hombre no da abasto.

Un capítulo algo caótico con tantos frentes abiertos y tantas contradicciones, pero que sirve para situarnos de cara a los seis últimos capítulos sobre quienes podrían ser realmente los enemigos y quiénes los potenciales amigos.


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