Review Last Resort: Blue Water

Desde su comienzo allá en el lejano septiembre, Last Resort ha repetido una constante narrativa en todos sus capítulos: dividir la acción entre Santa Marina y los Estados Unidos. Sin embargo esta semana, la serie ha roto sus propias normas para cruzar los caminos de nuestros isleños marineros, con los de las mujeres del continente – y no precisamente gracias a una caravana de solteros…

En Blue Water retomamos la historia a partir del secuestro de Christine. Tras ver como era otro hombre el que moría para salvarla, Sam abandona el Colorado para entrar en acción y seguir la pista de su mujer. Y por primera vez desde que se produjo el bombardeo a Pakistán, lo vemos en un escenario distinto a la isla o el submarino, concretamente en Manila, Filipinas. Digno de mención es el croma de la escena en que nuestros soldados llegan a la ciudad. Parece que estemos viendo 3D de lo poco integrados que estan los personajes en la supuesta calle por la que caminan. Un poquito de por favor que esto es una serie de ABC, no de ScyFy

Como sucedió la semana pasada cuando sin previo aviso nos enteramos que Kylie conocía la existencia de las grabaciones del casco de Hopper, varias preguntas nos vienen a la mente después de este viaje: ¿Como se las han ingeniado Sam y King para saltarase el bloqueo con tanta facilidad sin ser vistos? Y si era tan sencillo, ¿porque no habían contemplado la posibilidad de, al menos, intentarlo hasta ahora? Además, ¿qué hacen en Manila y como han llegado tan rapido? Entendemos que una narración debe contener elipsis para que avance la acción, pero tambien que es necesario adelantar donde van o que va a ocurrir antes de que se produzcan, para vivirlas con naturalidad. Algo no funciona cuando hasta que no te explican que, en este caso, están en Manila porque es el punto más cercano de entrada al continente desde Santa Marina, no comprendes que está pasando. Como hemos dicho ya en otras ocasiones, el diablo y la diferencia entre una gran serie y una normalita, se encuentra en estos pequeños detalles.

A pesar de los reproches, reconozco que en general he disfrutado Blue Water. Supongo que en parte se debe al acierto en las incoporaciones de última hora al reparto: el SEAL Wes, con su cautivadora voz y su semblante rudo, y el embajador chino, contrapunto filosófico necesario a tanto militar; que por suerte se quedarán con nosotros al menos un capítulo más.

Wes es el hombre perfecto para conseguirles información sobre el paradero de Christine : un tipo duro que abandonó el campo de batalla hace años por amor, ex-compañero de King, y además residente en el país. Sin duda. Después de mover unos cuantos hilos, da con el nombre de un mafioso lugareño que con toda seguridad estará al corriente del secuestro. A partir de aquí resulta bastante poco creíble la facilidad con la que el susodicho desvela la ubicación exacta donde se encuentra Christine, sin casi intimidación y lo éxitosa que resulta la operación de andar por casa que ponen en marcha para rescatarla. Pero se lo perdonamos, porque lo importante es que gracias a ello, por fín se produce el ansiado reencuentro entre marido y mujer. ¡Azúcar para todos! Aunque para variar, no durará mucho tiempo.

Entre nuestras dudas la semana pasada, figuraba el repentino interés del Gobierno en que Christine viajara en el barco de familiares, cuando hasta el momento la estrategia había sido tratar de separar al matrimonio. Lo qué nunca hubiera imaginado es que el objetivo fuera secuestrarla. Básicamente porque no hacía falta adentrarse en alta mar para hacerlo. La única hipótesis que se me ocurre es que quisieran raptarla enfrente de Sam, para que al verlo con sus propios ojos se lo creyera, pero ¿cómo lo habrían hecho si el barco no hubiera sido tomado por Pakistán? Christine llega a la isla, abraza a Sam, y de repente delante de toda una tripulación de soldados y un Capitán con un submarino nuclear, uno de los SEAL secuestra a la mujer del XO? Mmmm, no lo veo.

Sea como sea, a este Gobierno capaz de lo peor, no le parece suficiente con secuestrar a su mujer, así que también cifra la cabeza de Sam en cinco millones de dólares. En consecuencia, les persiguen mercenarios de todas las nacionalidades que rodean a Chistine cuando se dispone a abandonar Filipinas, provocando que el coche en el ella y Wes intentan escapar explote por los aires ante la atónita mirada de su marido. Don’t you dare Sam a pensar en Sophie ya. Pero no sufráis, obviamente no han muerto. Eso sí, la señora Kendall vuelve a estar secuestrada, esta vez por el amigable Wes. No sabemos si todo era una pose y lo tenía pensado desde un principio, o si es una mera casualidad, pero el por qué lo hace no queda nada claro. Christine no conoce a nadie allí, no puede comunicarse con Sam, y confía en ellos. ¿Qué sentido tiene encerrarla y amordazarla? ¿Y con que objetivo, si el que vale dinero es Sam?

A la isla llega el séptimo de caballería asiático. China se ofrece a suministrar víveres y defender Santa Marina de la corrupta administración americana. El encargado de negociar la oferta es un interesante hombre, que personifica lo mejor de la cultura oriental: el equilibrio entre racionalidad y espritualidad. Después de mucho hablar entorno a un tablero, y forzado por el caos que se ha apoderado de una tripulación que ha visto como sus familiares y su única opción de salir de la isla se esfumaban, Chaplin acepta la oferta. Veremos que da de sí esta alianza, a mí de momento me transmite paz.


Las otras vidas cruzadas en este capítulo son las de Kylie y Hopper
. Un encuentro un tanto extraño si tenemos en cuenta que no percibimos que el SEAL desapareciera del barco, ni tan siquiera que estuviera en él. La última vez que lo vimos fue en la tumba de Bill junto a King, desenterrando las tarjetas de memoria para entregarlas y destapar el complot. Pero aunque sea por una buen causa, las termina utilizando para conseguir unos millones de dólares extra de la ingeneira por las molestias. Hopper, siempre haciendo amigos.

Por último, nos llegan notícias sobre el Contramaestre, aunque llenas de sinsetidos por otra parte. Después de días sin que nadie repare en su ausencia, aparece visiblemente malherido y drogado, y ¿solo Grace se da cuenta? Ni absorto por las problemas de la isla, es posible que el Capitán no vea el lamentable estado en que se presenta Prosser. Pero no solo eso, sino que en teoría sólo le cuesta dos días reubicarse en la selva y encontrar el camino de vuelta a la base, pero vez allí, ¿se esconde cuatro días por orgullo? ¿Por no molestar con tonterías al Capitán? Lo siento mucho, pero no lo compro. Por mucho amor propio que tenga tiene heridas importantes, inflinjidas para más inri por Serrat, enemigo declarado del Capitán, motivo suficiente para que conozca toda información relacionada con él,  para poder decidir con propiedad como actuar, o no actuar, con él cuando llegue el momento oportuno.

Con Blue Water le decimos Hasta luego a Last Resort hasta el 11 de enero, que se reanuda la emisión después del parón navideño, para encarar la recta final de la serie y esta vez sí, despedirnos con un Hasta siempre.

Bon
Nadal
y Feliz Navidad a todos.

Nota del autor
3
Vuestra nota
Review Last Resort: Blue Water
2.5 (50%) 12 votes

Categorías: Last Resort Reviews Etiquetas: , , ,
¡Únete a nuestra comunidad!

Déjanos tu comentario »