Review House: Private Lives (6×15)

Review House: Private Lives (6x15)

Un tipo entra en una consulta:

  • Por favor, doctor, ayúdeme. Estoy muy enfermo. Creo que sufro de un mal muy grave.
  • ¿Que le pasa? ¿Tiene usted ladillas? ¿Un herpes mortífero? ¿Quistes? ¿trombos? ¿Lupus? (Seguro que es lupus). Dígame, ¿cuales son los síntomas que presenta?
  • Doctor, tengo la cara muy dolorida. Creo que soy demasiado guapo.
  • Tonterías, si eso fuera cierto yo habría muerto hace años. Váyase, por favor, y dígale a la enfermera que no me molesten. Tengo que masturbarme mirando mi imagen frente al espejo.
  • Doctor… ¿Puedo mirar al menos?
  • Ehrrrrr… Nop.

Conversación off the record en la consulta del doctor Chase.

Pues si amigos, no sé que os puede sugerir este chiste sobre el médico guaperas, lo cierto es que después de semanas en las que se le daba por absolutamente olvidado, (estaría en su casa, absorto en la autocompasión y el onanismo) le han dado suficiente que pensar y empieza a levantar cabeza desde que Cameron se fue. Este episodio se centra en él, en su búsqueda de una nueva mujer que llene el vacío sexual que le ha dejado la bella inmunóloga. No nos engañemos, el rubito necesita desfogar. Y esa es la primera piedra del conflicto que le surge con la apariencia y la belleza exterior. (¿A quien se le ocurre basar una relación en el amor y el cariño? ¿Es que no hemos aprendido nada?) Este australiano parece un recién llegado, cree ingenuamente en el amor inquebrantable basado en la confianza y el afecto. Aunque House es una serie en la que este tipo de relaciones se consideran más propias de las películas de Disney que de la vida real, la explicación más probable es que hasta hace poco estaba cegado por el amor y ahora comienza a racionalizar otra vez.

Bueno, vamos al lío: como siempre, se desarrollan tres tramas en este episodio, a cual más divertida e interesante. El caso médico lo protagoniza una pareja. La paciente, una mujer bloguera que publica un diario sobre su vida donde todo lo que le ocurre tiene cabida. No tiene límites de privacidad en su vida, además de ser bastante influenciable o (como ella prefiere creer) se deja empapar de la sabiduría de los demás. La historia de House y Wilson no es más que una conversación sobre el porno del tullido que deriva una divertida salida a un club de Speed Dating (citas rapidas), y que acaba desembocando en una disputa entre los dos por avergonzar al otro. Ciertamente, de lo mejor que he visto en mucho tiempo, y eso que llevamos ya unas cuantas de éstas.

Para finalizar, la disyuntiva que le surge a Chase después de perder la apuesta contra House en el bar. Se apostaron 100 pavos a que Chase, haciendo de pajillero estúpido y grosero, era capaz de ligarse a una tía sólo por esa jeta que Dios le ha dao. Al perder siente la inseguridad de preguntarse si las relaciones que ha tenido hasta ahora no se habrán consolidado sobre cimientos de belleza y plasticidad en vez de arraigarse sobre cimientos de amor y comprensión. Todo un tratado de superficialidad de un modo muy profundo pero a la vez muy divertido. Y ahora diseccionemos debidamente el episodio.

En esta ocasión la paciente que llega al Princeton Plainsboro es Frankie, una bloguera que relata (en abierto y para toda la red) su vida sin tapujos. Ingresa en el hospital aquejada de hemorragias bucales. El caso se complica mientras asistimos a mil y una discusiones sobre la privacidad. Mientras Frankie va dando partes diarios de su hospitalización, a su novio no le hace ni pizca de gracia que discuta sus asuntos privados con individuos conocidos a través de Internet. Cuando hablamos de conocer a las personas se introduce la problemática, ¿cuánto has de conocer a una persona para conocerla en profundidad? ¿Sólo puedes conocer, de verdad, a alguien cara a cara? La era de Internet ha hecho que las barreras de comunicación entre diferentes puntos del planeta se rompan y ahora tenemos la posibilidad de comunicarnos con cualquiera en cualquier parte. Sin embargo, ¿no es posible que eso nos aleje de las personas más cercanas en el espacio?

Imagen del episodio 6x15 de HouseImagen del episodio 6×15 de House

Es muy delgada la línea que nos separa de la soledad pero somos un animal sociable por definición y necesitamos de la comunicación y la comprensión que nos aportan los demás seres humanos. ¿Acaso es algo malo no querer sentirse solo? Por estas y otras razones su relación no carbura. No tienen un buen nivel de comunicación el uno con el otro y se han distanciado. Lo cierto es que, al final, sí que hay algo que ella no está dispuesta a comentar en su blog: su tránsito intestinal. Lo cual, si bien es poco atractivo para los lectores de su blog, es muy interesante y tremendamente útil para un diagnóstico médico. Por lo tanto, su problema médico era la dieta vegetariana (o como yo la llamo: a más jamón tocamos) que se soluciona sin problemas, además de que el novio por fin entiende que para ella es una dedicación sincera y desinteresada reportar lo que sucede a su alrededor para que quede constancia y pueda ser consultado por cualquiera en cualquier momento como legado del tiempo que le ha tocado vivir.

Y hablando de conocer a la gente en profundidad, alguien me dijo una vez que si existe una manera de calibrar cuánto conoces a una persona, esa es el porno. En el momento que sabes cuanto porno y de qué tipo usa una persona, en ese momento puedes estar seguro de que la conoces lo suficiente. Por que sabes que hay confianza. Y la confianza da asco; como se suele decir. Es así. No os calentéis la cabeza pensando si conocéis a un amigo lo suficiente. Si sabes que le gusta masturbarse con ancianas en bikini o aún peor (si es que cabe la posibilidad) con algún tipo de animal cuadrúpedo. En ese momento desearías no conocerlo tan bien. Es más, seguro que en ese momento te sobra la información. Esta es una reflexión mía a colación de las ideas principales que extraigo del capitulo. No se preocupen, por esta vez es gratis.

Wilson le ofrece a House la posibilidad de acompañarle a un local de Speed Dating (citas rápidas) porque se pasa las noches tirado en casa viendo porno alquilado. El Speed Dating es un juego de seducción en el que tienes cinco minutos para conocer a una tía y si te interesa darle tu teléfono para quedar más tarde. Como dice House un mercado de carne que puede tener final feliz (más o menos con el mismo nivel de fiabilidad que en el porno). Allí se encuentran con Chase, que también se ha apuntado. Ni House, ni Wilson tienen demasiado éxito sin embargo, Chase, se hincha de números de teléfono y eso le cuesta los 100 pavos de la apuesta antes comentada.

Parece que todo vaya bien entre Wilson y el cojo pero cuando el oncólogo devuelve los DVD's porno de Greg al videoclub, éste destapa una campaña de humillación contra su amigo del alma. Érase una vez un joven universitario al que se le presenta la oportunidad de interpretar el papel protagonista en la película de un compañero. Se debate entre la vergüenza propia de los individuos con baja autoestima y los delirios de éxito y fama propios de una edad tan corta. Por amplia mayoría ganan los delirios de éxito y fama, aunque sean completamente efímeros, apaleando a la vergüenza hasta que escupe sangre. Como pasa siempre en estos casos el joven se gradúa y nada se vuelve a saber de la descabellada película. Eso es por que no contaban con que esa película se convertiría en parte de una porno y que House estaría ahí para rescatarla y asegurarse de que sirviese para cachondearse de Wilson (¿a quien se le ocurre hacer semejante mamarrachada? Wilson, hombre, te creía con más dignidad, ya veo que no). Lógico que todo el hospital se entere y vayan recitándole trozos del dialogo, o bien, se encuentre su despacho decorado con pósters de la película.

Imagen del episodio 6x15 de HouseImagen del episodio 6×15 de House

A Wilson tanto cachondeo le toca la moral y se pone de acuerdo con Chase para conseguir algo con lo que avergonzar a House. El australiano le cuenta que ha visto a House leyendo un libro sospechoso (La copa dorada) que al parecer tiene menos paginas de las que debería, de lo que deducen que lo que está leyendo seguramente, sea otro libro que ha tapado con la cubierta de La copa dorada. El oncólogo localiza el libro, que resulta ser de sermones religiosos, y compra toda la edición para que todos en el hospital se burlen de House, pero a Wilson no le encaja que un tipo que se lleva prostitutas abiertamente al hospital o que lee la Biblia y el Corán porque dice que le gusta saber en qué se han equivocado los demás, se avergüence de leer un libro de sermones. Descubre que el autor del libro es el padre biológico de House y lo que el genio buscaba, entre tanta palabrería sobre Dios, era un esquema de razonamiento parecido al suyo. Pero como él mismo dice al final: después de las cosas de Dios sólo encontré más cosas de Dios.

Por último, Chase se cuestiona durante todo el capítulo si sus relaciones se han basado siempre en la altura de sus pómulos, porque después de perder la apuesta con House se da cuenta de que la belleza exterior es muy importante para establecer la empatía que recibes de las demás personas. Continuamente comprueba si el hecho de ser tan guapo le da ventajas por el buen trato que recibe de todo el mundo. Por eso le pide el coche a una enfermera que casi no conoce y cuando ella acepta dejárselo sin problemas acude a 13 para discutir objetivamente sobre si es tan importante el aspecto físico. Ella le dice que por supuesto que es importante pero que no es determinante a la hora de enamorarse sin embargo es inevitable distraerse en la contemplación de una cara bonita. Es por eso que Chase cree que todo lo que le gustaba de Cameron era su belleza y que lo demás era una idealización suya. Simplemente está rayado. Sabe que a partir de ahora tiene que comenzar de nuevo y no cree estar preparado para volver a enamorarse. Y en eso se resume todo, Chase está inseguro sobre si será capaz de encontrar de nuevo el amor.

Imagen del episodio 6x15 de HouseImagen del episodio 6×15 de House

En definitiva, un capítulo entretenido y divertido con el que me he reído mucho. Ha recuperado las buenas maneras, las geniales vaciladas y las salidas de tono irreverentes que ya se echaban en falta. Me partí la caja cuando House se insinúa a Cuddy en su despacho con un sutil gesto de ofrecimiento poniéndole la picha en la cara, prácticamente. Pequeños detalles que relajan el ambiente y que hacen más ameno el desarrollo. También muy divertido cuando House le grita a Wilson en mitad del pasillo: no puedo encontrar mi porno y el oncólogo le responde, ¿has intentado poner una recompensa? Sublime. Por lo tanto sólo puedo esperar con ansia más y más diálogos ingeniosos que sean capaces de sacarme una sonrisa. Hasta la próxima entrega.

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