Review House: Open and shut

Un tipo llega a casa después de un duro día de trabajo y se encuentra a su mujer en la cama con otro. Ella le dice: “Cariño, tienes la cena en el microondas. Yo bajo en 20 minutos.” Él le responde: “De acuerdo, cariño. Saluda a tu amante de mi parte. Hay condones en la mesita, y dile que bajo ningún concepto utilice mi albornoz.” El amante, que lo ha escuchado todo, le contesta: “Tranquilo hombre que yo soy muy limpio y aseado. Te la mantendré caliente mientras cenas. No te preocupes.” El marido se da la vuelta y los otros dos retornan a sus arrumacos

Me gusta mucho el tema principal de este capítulo: la poligamia. No en un sentido estricto pero sí como forma alternativa de matrimonio. Yo soy un firme defensor de esta teoría a la que ni House es capaz de darle validez. Teóricamente cuando una relación está basada única y exclusivamente en la confianza mutua este tipo de relaciones poligámicas podría tener sentido. El contrapunto es que si amas a alguien lo suficiente no necesitas a nadie más para satisfacerte sexualmente pero la rutina y el hastío que la forma tradicional de matrimonio produce, normalmente, se impone a criterios de amor y fidelidad. También hay que tener en cuenta los celos que no es sino una forma de desconfianza hacia la pareja, aunque haya gente que pueda reinterpretarlo como desconfianza hacia los demás y no hacia la propia pareja, es algo completamente falso puesto que si confías en tu pareja no debe preocuparte que alguien pueda ligárselo/a porque sabes que tu pareja no va a aceptar. A lo que me vengo a referir es que hay quien puede llevar adelante este tipo de relaciones abiertas solo en el caso de que los cimientos sobre los que se base su relación sean amor y confianza mutua. El problema reside en que la mayoría de nosotros, seres humanos celosos y desconfiados, somos incapaces de mantener esa confianza necesaria durante mucho tiempo.

House

El episodio que estamos comentando nos presenta una de esas idílicas parejas que mantienen un matrimonio abierto con inusual éxito, ambos se quieren y se acuestan regularmente con otras personas. Esto le afecta especialmente a Taub, infiel por naturaleza, que no puede evitar tontear con una enfermera y, al cual, todo este tema le cala más que a ninguno ante la posibilidad de poder llevar a cabo un matrimonio abierto con éxito. Wilson y Sam por su parte bastante tienen con haber recomenzado su relación y comienzan a surgir los tan temidos roces de la convivencia con el beneplácito y la quietud prometida por House que no interviene para nada en sus problemas.

Comenzaré por el caso médico, la paciente de esta semana es Julie; una mujer casada que mantiene un matrimonio abierto gracias al cual se acuesta con otros hombres. Mientras mantiene uno de sus escarceos amorosos sufre dolores en el estómago y tiene que ser ingresada. En un principio el equipo piensa que sus síntomas pueden tener algo que ver con alguna venérea pero lo descartan rápidamente. House se interesa especialmente en este caso porque no se explica que una relación así sea completamente real. Quiere saber si lo que tiene ante él es un unicornio o solo un burro con un cuerno pegado, o sea que quiere saber cuanto hay de verdadero en esa relación. Tras algunas pruebas que no aportan nada concluyente, descartan a las parejas de Julie y le toca el turno al marido que confiesa abiertamente no haber mantenido ninguna relación extramatrimonial.

El tipo reconoce que él no necesita acostarse con nadie para sentirse bien pero que acepta que su mujer sí lo necesite. House sospecha que si el marido está conforme con una relación abierta sin sacar partido de sus ventajas es porque seguramente haya engañado a su mujer de alguna otra forma y crea que de esta manera la balanza se equilibra. Y Cuddy no tarda mucho en darle la razón cuando le dice que su póliza de seguros no ha sido pagada. Entonces descubrimos que el marido ha perdido todos sus ahorros y por eso creía que la balanza estaba igualada. Así que lo que creíamos que era una pareja feliz basada en el amor y la confianza resulta no ser más que otra de esas parejas infelices que se mienten para salir adelante. La paciente sigue sin mejorar y vuelve a sufrir dolores en el estomago. El equipo está desconcertado porque tras muchas pruebas e hipótesis razonables aún no tienen idea de que le ocurre. Tienen una serie interminable de enfermedades que podrían cuadrar de una forma u otra pero ninguna pista sobre cual es la correcta. Por ir descartando posibilidades tratan a la paciente para tres de las enfermedades de la lista, pero no da resultado. Entonces House ve unas lilas en la mesita de la paciente y pregunta de donde han salido. 13 le dice que el marido las trajo de su jardín.

House

Sin más dilación House deduce que las lilas atraen a las abejas y que es posible que una le hubiera picado provocándole todos los síntomas a Julie y que encajaría con una enfermedad que han descartado porque no encontraron un sarpullido. Por lo tanto si encuentra el sarpullido, asunto resuelto. Y dicho y hecho, la boca de la paciente es un criadero de sarpullido. Una vez más diagnostico cerrado y la paciente se recuperará.

La relación de Wilson y Sam va viento en popa. Se quieren y son felices en la ignorancia. House que sabe de la incompetencia de Wilson para discutir abiertamente con sus parejas, prefiere quedarse al margen de los problemas. Aunque está claro que las pequeñas diferencias de convivencia siempre son fuente inagotable de discusiones y malos entendidos por lo que surgen los primeros roces de enamorados. Sam en su candida ignorancia, deja un brick de leche en la puerta de la nevera. Wilson y House se dan cuenta claramente pero no le dicen nada para no incomodarla. Sin embargo House le da el toque a Wilson por que sabe que es algo que le molesta y no quiere que ese problema se enquiste. Wilson no le da importancia pero, le falta el tiempo cuando House se va, para recolocar el brick en la nevera. A esto se suma una colocación inadecuada de los cubiertos y enseres en el lavavajillas que Wilson vuelve a dejar sin decir nada.

Por último, Sam deja una taza sobre un libro sin poner un posavasos y ya comienza a notar que Wilson está un poco tenso y le incita a que le diga si le molesta. El oncólogo le dice que sí que le molesta pero no le da más pie a la discusión. Hasta que Sam le recrimina que es muy poco comunicativo y se reserva siempre sus molestias para estar a bien con la gente. Y entonces Wilson estalla en una furia de reproches estancados desde que hace diez años Sam le comunicó su divorcio a través de su abogado y termina insultando a Sam por haber sido una egoísta en su anterior relación. Sin más que decir la relación parece terminada. Wilson habla con House para decirle que ha conseguido lo que se proponía a lo que House responde que si Sam y él no han podido aguantar unos reproches de nada es que esa relación no tenía ningún futuro. Todo estaba finiquitado y entonces es cuando Sam aparece en el despacho de Wilson. Reconoce que ha sido una egoísta y le dice que no sabía que él hubiera cambiado tanto en esos diez años.

Al final se reconcilian tras una pelea reconstituyente entendiendo que la pareja necesita discutir y hablar abiertamente de los sentimientos de cada uno para avanzar. Como último apunte House, que había prometido no intervenir, al encontrar a la pareja jugando plácidamente a las cartas, vuelve a colocar el cartón de leche en la puerta para darles pie a discutir sanamente, en un claro gesto de amistad para que Wilson sea feliz.

House

Para Taub ver que un matrimonio liberal funciona supone una nueva oportunidad de salvar su matrimonio. Como ya vimos hace unas semanas, lleva un tiempo tonteando con una enfermera y Rachel aún no sabe nada. El hecho de que House acepte el caso en un principio es para ver como le afecta a Taub la posibilidad de mantener un matrimonio liberal y las consecuencias que ello conlleva. A Taub le seduce la idea en cuanto conversa con la paciente porque le da justo lo que quiere: una historia parecida a la suya que se encauza gracias al matrimonio abierto. Cómo resistirse a eso

No tarda en comentárselo a Rachel como una curiosidad que le ha ocurrido en el trabajo, con mucha sutileza, pero como se lo ve venir de lejos, su mujer se mosquea cuando Taub le habla sobre la enfermera con la que ha estado tonteando y se escabulle como una rata cuando se avecina la tormenta. House descubre que Taub ha discutido con su mujer y no tarda en sacarlo a relucir y el pequeñín del equipo le recrimina que ha sido culpa suya por ponerle la miel en los labios. Se va enfadado con House porque durante todo el capítulo utiliza los diferenciales para mofarse y hacer un seguimiento de su problema matrimonial. Cuando llega a casa Rachel ha estado pensado. Llega a la conclusión de que puede ser una posibilidad para salvar su relación porque Taub necesita ese coqueteo con otras mujeres para sentirse bien y ella está dispuesta a sacrificarse por que todavía se quieren. Taub con un nuevo brillo en los ojos vuelve al hospital al día siguiente y House no tarda en darse cuenta del hecho y Taub proclama que Rachel le ha dado permiso los jueves por la noche para quedar con su enfermerita. Piensa que no puede ser más feliz y de repente le llama su mujer que está en el parking. Taub baja al parking y se la encuentra deshecha y casi sin poder articular palabra le dice que no puede hacerlo porque lo ha pasado muy mal pensando que él estuviera en los brazos de otra.

Él se porta como un caballero y se marcha a casa consolando a su mujer. En el epilogo comprendemos que a veces hay mentiras que se utilizan para proteger a quienes más quieres y que Taub es una de esas personas porque termina liándose con la enfermera después de prometer que no lo haría. Que pocos escrúpulos demuestra. Después de hacernos pensar que por fin iba a recapacitar, deja a su mujer en la estacada.

Ha sido interesante ver a Taub devanarse los sesos para elucubrar la manera de ser fiel a si mismo y a la vez serle infiel a su mujer sin hacerle daño. Finalmente ha vuelto a las andadas y puede haber firmado la sentencia de su matrimonio. El único personaje del equipo que aún mantenía a flote su matrimonio tiene todas las papeletas para volver a ser soltero.

Un capitulo que nos ha mostrado lo que cada uno de los personajes piensa sobre las infidelidades y el matrimonio abierto con Taub como principal escudero de esta teoría. 13 está cobrando cada vez más protagonismo a la hora de deducir y argumentar sobre cualquier caso o sobre los temas subyacentes de los mismos y sus argumentos han conseguido tener cada vez más peso en el resto de personajes. La doctora Hadley es el personaje que más se parece al nuevo House que está empezando a florecer. Por su parte Chase y Foreman quedan un poco aparte en este capítulo dejando unos pocos detalles.

El doctor cojo continúa su cruzada sobre Cuddy abiertamente y en los últimos episodios siempre nos muestran una escena en la que House se le insinúa sexualmente a la jefa dejándole caer alguna vacilada que, por lo menos a mí, me gustan mucho. Esperemos que la maquina de café que le ha regalado en este capítulo le conlleve alguna gratitud a House. Se lo está ganando a pulso.

Hasta aquí llegó este episodio y entramos en la recta final de la temporada. Nos quedan los tres últimos de la sexta y prometen no defraudar a nadie. Espero que lo consigan.


Categorías: Series
¡Únete a nuestra comunidad!

Déjanos tu comentario »