Review House: Office politics

Review House: Office politics

Me aburre la política. Lo admito y con la frente bien alta. También reconozco que no soy de leer spoilers, ni ver previews de episodios… ¡ni siquiera un resumen! Esta reacción es como un anticuerpo que me creé a partir de algunos errores que cometí cuando veía (sniff, sniff), que me hicieron perderme a veces de uno de los ingredientes más sabrosos de las series: el efecto sorpresa. Eso sí, leo los títulos de los episodios antes de verlos. En este caso leí Office Politics y me dije a mi mismo: “¡Demonios! ¡Esto me pinta a bodrio.” Cuánto se equivoca uno por ser prejuicioso… Lejos de ser un episodio impresionante (de esos como Three stories, One day, one room, House's head o Wilson's heart), Office politics tiene su encanto, y cumple su objetivo de ser entretenido. ¿Lo compartimos?

Bienvenidos al 7×06 de House, el primero a cargo de nuestro nuevo doctor en reviews: ¡aplauso para Julio Glanzmann!

El episodio gira principalmente en torno a dos líneas argumentales. Por un lado el caso a resolver y por otro (aunque muy relacionado al caso), la introducción de un nuevo miembro al equipo de nuestro poco ortodoxo doctor preferido. Es que Cuddy se cansó de que el Departamento de Diagnóstico sea la fiesta de las salchichas y, consciente de que su novio (perdón, no me acostumbro a decirlo… ¿será porque se las veo negras a corto plazo?) desde hace ratos venía dejando para mañana lo que debió hacer ayer, toma el toro por las astas (entiéndase: coger el toro por los cuernos) y decide contratar a una integrante femenina en reemplazo de 13 (sniff, sniff, we miss you Olivia!). Se trata de Martha Masters, una joven prodigio estudiante de tercer año de medicina (¡ni siquiera es doctora!).

¿Cómo describirla en pocas palabras? A diferencia de las anteriores mujeres del equipo (Thirteen y Cameron), no destaca por su belleza (bueno… también tiene lo suyo). Es muy inteligente, un poco torpe, pero sobre todo una persona de principios. Empezó un poco tímida, con el nerviosismo típico del primer día, y nada menos que trabajando con el cínico de House. Pero enseguida se dio cuenta de cómo eran los juegos del doc y nunca se dejó atrapar por sus estupideces. Sinceramente me encanta este personaje, es el anti-House: para ella es importante cómo jugar el juego, sin importar el resultado. Incluso si el resultado implica la muerte del paciente.

House

Masters viene a hacerle frente a uno de los núcleos en que se basa la serie: el everybody lies que pregona Gregory. Y eso, después de una seguidilla de capítulos en los que el tema central parecía girar en torno a Huddy (ya pintaba casi para convertirse en una telenovela) le viene muy bien a la serie. Masters es aire fresco. En cuanto al caso, el paciente es Dugan, un consultor político que asesora a Anderson en su campaña como candidato a Senador. Dugan (Noah Bennet, para los seguidores de Heroes) tiene hepatitis C aunque su cuerpo oculta los síntomas usuales (todos mienten, ¡hasta el cuerpo!) e, irónicamente, la mayor posibilidad de cura es darle una hepatitis A (85% de casos fatales). Cuddy debe autorizar esto y, como es una cobarde (palabras de una genial Masters) exige pruebas. Evidencia que House no tiene. ¿Pan comido? Esta vez no tanto… Ya lo dije, House es un doctor poco ortodoxo, y me atrevería a decir que este tipo de soluciones son las que más le encanta encontrar… o al menos le encantaba. Años atrás no hubiese dudado en engañar a Cuddy y hacer algo poco ético para salvar una vida. Pero con Huddy las cosas cambian.

Ahora no es sólo su jefa, también es su novia. Cuddy no lo cambió, pero sembró la semilla de la duda: ¿qué pensará Cuddy si le miento? ¿Qué hará? Por cómo termina el capítulo, se ven nubarrones de tormenta en la frontera.

House

En fin, a pesar de la duda, House falsifica pruebas para demostrar que está en lo cierto (y van…n veces). Con la aprobación de Cuddy ahora es necesario el consentimiento de Dugan para elegir un tratamiento con un 85% de probabilidades de matarlo. Tarea que hábilmente Greg delega en la novata Masters. ¡Y que ella cumple de maravilla! Fiel a sus principios, no le miente al paciente y lo convence de elegir el tratamiento más peligroso develando los riesgos a los que se sometía House tratando de salvar su vida, falsificando un análisis. El caso del paciente en sí no es de los más interesantes, pero fue una buena oportunidad para introducir a la nueva.

En relación a este tema, tenemos una subtrama, que tiene que ver con el dinamismo entre Masters y el resto de sus colegas. Para Chase es indiferente y está seguro que House la pasará por encima. Foreman es el más sensato, quiere ayudarla porque piensa que es la única que puede escapar al efecto House (tanto escuchar el experimento de las ranas en agua hirviendo algún día lo voy a terminar probando…). A Taub no le gusta desde el principio, y en torno a esto se dedican varias escenas y conversaciones en todo el capítulo. Sinceramente, fue lo que menos me gustó del capítulo. ¿Tanto rollo para finalmente decir que se había ofendido porque ella no lo reconoció de aquella entrevista? Este Taub sí que tiene problemas de ego…

Al final del capítulo Cuddy se entera de la mentira de House (¿cómo era el dicho? ¿la mentira tiene patas cortas? ¿o una pata coja?) y volvemos a las escenas de tipo culebrón. Para concluir, fiel a mi formación técnica me gustaría resumir el capítulo con una fórmula matemática. A ver cómo sale…

Mentiras de House-Verdades de Masters + Hepatitis C que miente Síntomas + Mentiras de Anderson + Mentiras de Taub = Every Body Lies

Excepto Masters, por ahora…


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