Review House: Baggage

Esto se acaba. Muy pronto se resolverán las incógnitas que nos han ido dejando a lo largo de la temporada. Y como no podía ser de otra forma por fin nos centramos en House. Este capitulo es solo para él. Para que tenga la oportunidad de desahogarse debidamente y, de paso, resolvernos algunas dudas acerca de su personalidad. Las sesiones de terapia le han convertido en un hombre nuevo, ¿o tal vez no? Lo cierto es que aún sigue acudiendo a ellas en busca de la actitud correcta para afrontar su día a día. De una manera o de otra, House, conseguirá aquello que fue a buscar cuando decidió internarse en Mayfield. ¿A base de terapia y buenas formas? Pasa que te lo cuente él mismo.

Mucha tela que cortar y muy poco tiempo para comentarlo todo en profundidad. Quisiera hablar de todos los aspectos que nos ha regalado este penúltimo episodio, sin dejarme nada en el tintero. Son tantos que puede que me resulte difícil ya que la cercanía del final de temporada es la responsable de que se condensen tantos temas que necesitan ser resueltos. En esta ocasión todas las tramas envuelven a House de una u otra forma ya que es él mismo quien nos cuenta como se siente física y psicológicamente en este preciso momento de su vida.

El caso médico nos habla sobre una mujer amnésica que parece ser una corredora de fondo profesional y que aporta una distracción interesante para House. También nos cuenta que ha vuelto a reencontrarse con su amigo Alvie, una distracción aún mayor si cabe. Con Wilson el problema es que le ha echado de casa. En resumen, House no está pasando por un buen momento y necesita evadirse.

House

El caso médico trata sobre una mujer que ha llegado amnésica al hospital y House se ofrece para llevarlo, es más, incluso se ofrece a buscar personalmente pistas de su identidad. Descubre que la paciente es una corredora de fondo profesional. Se la lleva de paseo esperando que alguien la reconozca y tropiezan con la tienda de donuts a la que es asidua y esto les lleva a encontrar la casa del marido. La reacción de la paciente es de total incomodidad y se pasa todo el tiempo preguntando si de verdad están casados porque parece no creerse que se haya enamorado de un tipo como ese. Un nuevo síntoma y de vuelta al hospital.

Allí el marido preocupado la trata como siempre, olvidando que ella al haber perdido la memoria lo mira como a un extraño que no hace más que disgustarla. Él se opone a un procedimiento que podría salvarle la vida a su mujer porque no podría recuperar nunca la memoria. House sabe que el marido esta perdiendo lo poco que le queda de su mujer al actuar impacientemente y como si todo fuera igual. La chica al parecer era completamente distinta en su pasado, hacía surf y era una chica divertida, jovial y despreocupada, pero la muerte de su hermano cambio su forma de pensar y se hizo abogada. Ahora que había perdido la memoria ya nada le impedía volver a ser la chica jovial y despreocupada que era antes y por eso no se explicaba que se hubiese casado con su marido. Finalmente, House, descubre los restos de un antiguo tatuaje que es el responsable de todos sus síntomas y puede tratar a la paciente para que se recupere. Además aconseja al marido que si no quiere perderla, la corteje de nuevo como si fuera una absoluta desconocida y así volver a crear un vínculo de unión entre ellos.

Cuando House se encuentra a Alvie metido en su antigua casa se pregunta qué hace allí sin haber sido invitado. Alvie está escondiéndose de los de inmigración porque tiene problemas con su nacionalidad, pero no ha perdido el tiempo y ha aprovechado la coyuntura para pintar la casa de un animoso amarillo pollo empeñando para ello algunas de las cosas de House. El doctor lo invita amablemente a largarse, no sin antes devolver las paredes a su antiguo color gris. Pero después de ver como ha repintado, Alvie, el apartamento decide que lo mejor es alejarle de la brocha y que le acompañe en sus mandados. Lo acompaña a ver al marido de la paciente y después a por las cosas que vendió en la casa de empeños. El dependiente, viendo el interés que House le da a sus cosas le hace una oferta desorbitada y al cojo no le queda más remedio que pagar rechinando los dientes. Pero no está todo, falta un libro muy importante. Así que House convence a Wilson para que le consiga la dirección del tipo que lo compró, pero este ya sabe del valor monetario del libro y se niega a desprenderse de él con prepotencia. No contaba con que, House, es un tipo de muchos recursos y Alvie es uno de ellos. Entra en la casa y coge el libro sin problemas. Tras este feliz momento de amistad, el tullido se la juega al puertorriqueño y avisa a los de inmigración para después salvarle el cuello en el juicio presentando una prueba falsificada de ADN de la madre de Alvie. Sin más Alvie se va a vivir con un primo suyo y deja a House solo en su antigua casa. Lo pasaron bien pero fue un poco innecesaria esta aparición del excompañero de reclusión. Divertido pero insípido.

House acude a la consulta de su terapeuta para continuar su recuperación. Comienza contando que no ha sido una semana fuera de lo común, pero se le ve disperso y distraído aunque locuaz como siempre. House está irritable y pone excusas ante las preguntas de su terapeuta. Para empezar relata el caso medico en el que, a petición de Cuddy, se ha visto envuelto durante la semana. Por otro lado, Wilson le ha invitado amablemente, nótese la ironía por mi parte, a abandonar el nidito de amor que compartían porque quiere vivir con Sam. Confiesa haberse interesado en el caso porque estaba evitando su gran amigo. El tullido dice que esta bien, que no le importa. Pero está tan rayado como lo estaría cualquiera después de que un colega lo eche a la calle. Este hecho hace que el psicoterapeuta encauce la conversación hacía Wilson. El orgulloso de House reconoce haber pasado por su antigua casa después de darle Wilson la noticia.

House

Allí, sin previo aviso, se encuentra con un antiguo colega de su estancia en Mayfield, Alvie. El terapeuta, muy observador, cree que House eligió la compañía del puertorriqueño porque le creaba una gran distracción. Cabe pensar que el cojo rehúse enfrentarse directamente a sus problemas pero nada más lejos de la realidad porque sabemos que House nunca evita la confrontación. En todo momento nuestro protagonista toma una actitud de defensa y resignación además de omitir detalles interesantes que él considera obvios como que Wilson pasó por su apartamento a preguntar como estaba. House adopta una actitud victimista en la que no demuestra ninguno de sus sentimientos reales. Hasta que el terapeuta descubre que House se ha peleado completamente borracho. Sin recordar siquiera el motivo de la pelea lo cual preocupa a su psiquiatra. El psiquiatra ahonda en la cuestión y pregunta que le ha llevado a enzarzarse, borracho, en una pelea y House contesta que no lo sabe. Entonces le cuenta que cuando le pidió a Wilson que le consiguiera la dirección del comprador del libro que le faltaba, este se disculpó por haber forzado que se fuera del piso y su amigo sospecha que el cambio de idea vino motivado por una conversación previa con Cuddy.

Aquí vemos dos versiones de la misma conversación: la versión de House, en la que Cuddy y Wilson confían plenamente que volverá a recaer en la vicodina sin la supervisión de uno de los dos y la versión del terapeuta, en la que los preocupados amigos de Greg conversan sopesando las posibilidades porque solo quieren lo mejor para él. Aunque la versión del psiquiatra suena muy parecida a lo que Wilson diría House se encarga de nublar la realidad criticando la versión como aburrida y superficial. Es entonces cuando el terapeuta le pregunta a House sobre su relación con Wilson y el porqué son amigos. El tullido defiende al oncólogo a capa y espada pocos minutos después de decir que es conspirador y traicionero. House sabe que haga lo que haga o diga lo que diga, Wilson estará siempre ahí. Tras esto, el loquero se da cuenta de que Wilson no es el problema, puesto que es lo más parecido a una relación segura que tiene House.

Finalmente el caso le da la razón en cuanto a que los problemas, normalmente, provienen de errores del pasado y por fin, mediante la historia del caso, llegamos a descubrir el núcleo de los problemas de nuestro protagonista que no es otro que el motor que mueve nuestra serie: las relaciones. Lo cierto es que House, ahora sin Wilson ni Alvie, se siente solo y abandonado. Todos construyen relaciones con las que son felices mientras que él no es capaz de hacer lo propio. La mención del nombre de Cuddy y el hecho de que se haya ido a vivir con Lucas aclara por completo que es lo que le pasa a House. Lo único que ansía es construir una relación con Cuddy y el libro que tanto trabajo le costó recuperar era el regalo que quería hacerle como muestra de amor porque fue escrito por su bisabuelo. Está claro, Cuddy es la mujer que más le importa a House por lo tanto le resulta doloroso que se aleje de él y disfrute de su felicidad con Lucas. Una vez todo está aclarado, House, decepcionado porque tras un año de terapia solo ha conseguido seguir siendo miserable, abandona la consulta reprochándole al terapeuta que no es más que un engañabobos que juega con los crédulos sin tener las verdaderas respuestas para sus problemas.

A destacar tres cosas que me parecen realmente significativas del episodio en cuanto a la personalidad de House, una es cuando golpea la mesa negando que su problema tenga que ver con Wilson puesto que su reacción demuestra claramente que si tiene mucho que ver en su estado de ánimo actual. Otra es que a regañadientes reconoce que es patético como ser humano ante el desanimo que se apodera de él y otra es la decepción que le ha producido el terapeuta tras haberle impregnado de sanas ideas y buenos pensamientos y haber creído en él ciegamente, se le ha caído la venda de los ojos y ahora ve que ese tipo no tiene la respuesta a sus problemas.

House

Un capitulo remarcable en el que House se erige como absoluto protagonista y que nos deja ver su lado más vulnerable abordando cada uno de los temas que le preocupan de una manera critica para desgranar mucho mejor la personalidad del genial diagnosticador. En todo momento podemos ver a un House puro, sin engaños de ningún tipo, en todo momento se muestra como él mismo, con sus reservas y sus preocupaciones a flor de piel. Sin esas ambigüedades que podían dar a entender que actuaba por un motivo cuando en realidad lo hacía por otro muy distinto. Este capítulo nos ha servido para conocer a Gregory House tal y como es. Un tipo reservado y miserable que, en su amplia sabiduría, busca la felicidad a toda costa como cualquier ser humano que se precie. Si es que, al fin y al cabo, todos queremos lo mismo. Como conclusión decir que este episodio provocará mucha expectación a la espera de la season finale que podremos ver muy pronto y que esperemos que resuelva las tramas abiertas para no quedarnos con mal sabor de boca. Hasta la próxima, que será la última de la temporada.

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