Review House: 5 to 9

Review House: 5 to 9

Estoy seguro que los seguidores de House estaban esperando esta review como agua de mayo, aunque parece que son poco dados a comentar. No pasa nada. Si la parroquia está de acuerdo uniformemente con todas y cada una de mis palabras, lo entiendo. Soy un orador elocuente e ingenioso. Qué le vamos a hacer. Me halaga que casi no tengáis nada que decir al respecto pero me recuerda un poco a esos mítines políticos en los que, como no hay nadie que lo contradiga, se toman las declaraciones como verdades incontestables (a alguien más le suena esto de algo). Espero que este no sea el caso. Porque me divertiría un poco de debate para animar esto. ¿O es que los espectadores de House no somos lo suficientemente agudos para despertar un debate sin sentido? A lo mejor no somos lo suficientemente buenos. Lo dejaré pasar que sino me enciendo y será mejor que empecemos con la review…

En otro orden de cosas, desde la sección de House en todoseries estamos de enhorabuena por partida doble ya que la Writers Guild Awards ha distinguido el episodio doble Broken (6×01 y 6×02) como el mejor episodio de drama del último año. Además, hace algunos días circulaba la noticia de una nueva incorporación a la serie. Parece ser que esa noticia se confirma y no podría ser más oportuna puesto que el lunes día 8 de marzo, House regresa con un nuevo capítulo después del enésimo parón (y mucho me temo que aún nos quedan unos cuantos) en lo que va de temporada. Como decía, el nuevo personaje aparecerá en las siguientes tramas y algunos ya la conoceréis porque, hasta no hace mucho, interpretaba a Libby en la serie de la que todo el mundo habla (y que yo prefiero no nombrar). Esta noticia nos llena de alegría y seguro que aporta un nuevo enfoque y otra vuelta de tuerca en las relaciones de nuestro querido equipo de diagnóstico del Princeton Plainsboro.

Un nuevo episodio a las puertas. En esta ocasión gira en torno a la ajetreada y desesperante vida de Lisa Cuddy, directora de hospital, negociadora, amante y madre. Descubrimos todas esas facetas que casi desconocíamos de ella y que tan gratas resultan cuando las conoces en profundidad. Gracias a este episodio comprendemos mucho mejor la psicología intrínseca del personaje, que ya se echaba en falta un episodio en el que Cuddy fuera la única e indiscutible protagonista, aunque sólo sea para comprender mejor esa tensión sexual aparente que existe con House (entre otras curiosidades).

El título hace referencia al horario de Mummy Cuddy que al principio del episodio nos relata su despertar a las 5 de la mañana y el comienzo del día, desde el pilates que le mantiene el culo en alto, pasando por la ducha mañanera reconstituyente, intercalada de mimos y cuidados a su hija adoptiva Rachel, culminado todo ello con un tratamiento de belleza para lucir estupenda en la oficina (si todas las mujeres hacen esto cada mañana, mi más sentido reconocimiento y admiración para ellas). Después llega la niñera y se hace cargo de Rachel. Desayuna. Y llega Lucas de la guardia nocturna con ganas de marcha. Son las 7:35 pero no importa. 10 minutos de pasión por la mañana te alegran el resto del día. Excepto si Greg coitos interrupter House llama al teléfono y Lucas no aguanta ni un asalto (exactamente 2 minutos). No le queda otra que darse ánimos a sí misma para afrontar el duro día que le espera. Y encima insatisfecha.

La jefa llega al hospital para comenzar la refriega diaria que conlleva la responsabilidad de sacar adelante un hospital prestigioso. Empezando por la conversación de rigor con House acerca de un procedimiento descabellado para diagnosticar su caso. Pasa de él. Tiene mucho trabajo. Y es que la vemos desenvolverse por el hospital con energía y desparpajo, se siente como en casa. Se echa los problemas a la espalda sin queja. Durante el episodio se le plantean varios problemas. El primero es el descuadre de la farmacia. Seguido por cerrar un trato imprescindible con la aseguradora más grande del estado. Además de ir resolviendo los entuertos que provoca House, de preocuparse por su hija enferma y otros asuntos más triviales. Iré por partes para no aturullar al personal.

El problema del inventario de la farmacia es que se han pedido a la distribuidora el doble de dosis de un medicamento. No parece nada grave pero descubren que el mismo error se lleva produciendo mucho tiempo. La responsable es Gail, una empleada de la farmacia que lleva más de siete años en el hospital y a la que delegaron la tarea. Al principio, Gail, entre sollozos, reconoce que lo hizo para perder peso porque su marido ya no la veía atractiva. Pero son demasiadas dosis para perder peso por lo que Cuddy deduce que Gail le ha mentido y que verdaderamente quería las dosis para un laboratorio de metanfetamina. Cuddy se queda asombrada cuando la ex empleada amenaza con difamarla ante los tribunales si la acusa de tráfico de drogas. Pero como la jefa es una mujer de recursos que sale con un detective privado no tiene más que grabar una confesión secreta a Gail para solucionar todo el problema.

También somos testigos de cómo se las gasta Cuddy cuando se trata de negociar duro. Sabemos desde el principio que va a conseguir lo que quiere por eso es tan delicioso ver a la jefa apretarle los machos a la compañía de seguros con un farolazo de los que crean escuela. El tema es el siguiente, Cuddy tiene que cerrar la renovación de un contrato con una importante cadena de seguros y le ofrecen una cantidad que ella cree que es injusta. Pero las pretensiones de Cuddy exceden en mucho la oferta de Atlanticnet y le dicen que no. Lisa decide mover ficha. Con la ayuda de Lucas encuentra un directivo de Atlanticnet y se presenta ante él en un restaurante para ponerle las cosas claras. Un poco a la manera de: Socio, dame lo que es mío que me cagüen…

El chantaje surte efecto y al par de horas el negociador vuelve con un aumento de la oferta pero aún no es suficiente para ella y la rechaza. Sin embargo, en este momento se plantea que está cometiendo un grave error y que tiene muchas posibilidades de perder el empleo si no renueva el contrato. Pero tiene que comunicar a la prensa y al personal del hospital que van a romper definitivamente el acuerdo con la compañía de seguros. Es una mala noticia para el hospital y Cuddy como responsable del mismo toma la resolución de presentar su dimisión. El golpe de suerte que llevábamos esperando desde el principio llega cuando se dirige a dimitir. Justo al pulsar el botón del ascensor la niñera llama al móvil (no había podido hablar con ella en todo el día por diversas causas) y por ello pierde el ascensor. En ese momento vuelve a aparecer el negociador de la aseguradora con la ansiada oferta del 12% que es lo que quería Cuddy. Pega un grito que se queda en la gloria después de tanta tensión retenida. Es una máquina la directora.

La parte divertida del episodio la pone House cada vez que aparece. Durante toda la trama sabemos que está tratando un caso pero sólo tenemos un poco de información sobre él. Cuando entra en escena es para cualquier locura como pretender inyectar al paciente la malaria para diagnosticarlo o provocando una trifulca con otro cirujano (cuando llega Cuddy se encuentra a Foreman, 13, Chase y Taub forcejeando con otro médico para conseguir un quirófano, seguro que es cosa de House) o montando un salón de masaje en su despacho o metiéndose con ella porque su novio le cuenta los pormenores de su vida sexual. Aunque resulte desesperante y porculero, House es la persona que le da salsa a la vida de Lisa. Siempre es el contrapunto divertido a la vida burocrática y cansina entre litigios, denuncias y demás de los despachos.

Por lo demás pequeñas historias de hospital, uno que quiere que le hagan una receta de leche materna con 50 y pico años porque dice que cura el cáncer, otro que les denuncia porque le han dejado en bancarrota al volverle a colocar un pulgar, pequeñas peleas conyugales por que Lucas habla demasiado. Pero poca cosa más. Lo importante es que tras un duro día de trabajo le espera en casa lo más querido, su hija Rachel, para desconectar y disfrutar de su compañía hasta que llegue el sueño. Y el nuevo día.

Mi valoración final es que es un episodio redondo en el que conocemos más de cerca cómo es la vida privada de Lisa Cuddy (que ya iba siendo hora) y saber de primera mano por qué siempre la vemos aparecer y desaparecer con mucha prisa. Y es que llevar adelante un hospital con la junta de accionistas, los distribuidores, los residentes, los pacientes… (En tres ocasiones la llaman bitch y la tía lo aguanta estoicamente) En definitiva todo el mundo creándote problemas no es tarea fácil y desespera hasta al más calmado de los fumetas jamaicanos. Hubo momentos en los que sentí verdadera desesperación por ver la de palos que se lleva a lo largo del día. Si a todo esto le sumamos aguantar a House, Cuddy debería tener una mención de honor en el santoral. Por lo tanto un episodio divertido en el que se le acumulan los problemas a Cuddy y los salva todos con relativa entereza y serenidad además de servir para curiosear en la vida de la jefa no puede ser nunca un mal capitulo. Estoy muy contento con este y espero que el siguiente me deje el mismo buen sabor de boca.


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